Homero era aqueo

Diario mediterráneo (VII)

por Yupi

Lunes

¿No les pasó alguna vez, mientras caminaban por Madrid o Buenos Aires, en un día lunes, por ejemplo, preguntarse cómo puede hacer toda su población para vivir? Es incalculable el número de albañiles, taxistas, carniceros, abogados, carpinteros, músicos, médicos, en una palabra, individuos que circulan a plena luz del día lo más campantes sin que uno pueda explicarse de qué modo llevan a término su jornada. Cada mañana hay millones de personas de todas las edades que no saben cómo vivirán. Y sin embargo, todas esas personas terminan viviendo, más o menos. ¿Cómo lo hicieron? Es su secreto, un secreto a menudo terrible.

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Martes

En La Salada de Nora Avaro. No hay muchas razones por las cuales debamos leer este libro, pero una de ellas es de tal importancia que anula la necesidad de muchas. Se trata de la delicadeza criolla. La autora es refractaria a las costumbres de moda, al prestigio, a la pompa literaria. Su libro lleva el subtítulo “1969-1974”, los años de su niñez en el pueblo. Casi milagrosamente, esta circunstancia no la precipita en el psicoanálisis. Menos aún en el ditirambo y el golpe bajo. No necesita desnudar su corazón, ni analizar su neurosis, ni fabricar un laborioso simulacro de genialidad. Se limita a narrar los hechos que vio durante ese período con una prosa limpia, como preservada de intrusos, y la falta de énfasis logra un efecto de intimidad mucho mayor que si abundara en llantos y confidencias. Tengo un gran respeto por esta clase de escritura en extinción. Hace años le pregunté a un famoso neurólogo si podía definir la inteligencia del modo más simple posible. Contestó: “Como mínimo, ser discreto”.

Miércoles

En la mesa vecina alguien dijo: “Homero era aqueo”. Durante un rato largo me perdí en una ensoñación. No es tan fácil encontrar gente que hable con propiedad, ni siquiera entre lectores a tiempo completo. Los personajes de la Ilíada y la Odisea se llaman a sí mismos aqueos, todo lector de Homero lo sabe, pero pocos recuerdan ese término y menos lo emplean. El oído se acostumbró de tal modo a esperar “griego” que la palabra exacta suena como en otra escala, introduce música en el pensamiento. No me refiero solamente al sonido que producen las palabras. Un pensamiento musical es el que ha penetrado hasta lo más íntimo del corazón de su materia, y pone al descubierto lo más recóndito de sus misterios. Lamborghini decía que toda novela está atravesada por una musiquita que da como resultado una frase muy linda.

Jueves

Paul Bourget hace una distinción entre el véritable amant, que sabe por qué ama y es amado por cierta mujer (y esta mujer también lo sabe), y el amant temporaire, que siempre tiene amantes aunque siempre por casualidad, porque es apuesto, o italiano, o le gusta el té verde, sin conocer a las mujeres. El asunto es tan complejo que Bourget podría haber inventado tres categorías de amantes, o tres mil, pero juguemos su juego. ¿Qué fui yo hasta ahora? Diría que a veces véritable amant y a veces amant temporaire. El primero por temperamento, pero a menudo empujado al papel del segundo por el intelecto. En este sentido acierta mucho más el intelecto, ya que a la larga evidentemente todos somos amants temporaires. Si se lo piensa un segundo tampoco esta conclusión resulta satisfactoria. Como en los versos de Donne:

Her pure and eloquent blood

Spoke in her cheeks and so distinctly wrought,

That one might almost say her body thought.

Viernes

Para nuestros antiguos narradores el amor era toda una estrategia. Transcribo algunas metáforas tomadas de aquí y allá:

-propiciar la escaramuza

-ser fuerte en la esgrima

-tomar la espada en la mano

-reconocer la fortaleza

-enviar descargas de cañón

-encender la mecha

-llenar la zanja

-plantar el estandarte en la brecha

-acampar en el monte

A estas metáforas militares deben añadirse las que griegos y romanos extrajeron de los juegos: tirar la lanza, tirar la flecha al blanco y la impetuosa clavar la jabalina. Dejo para otra ocasión aquello que los romanos llamaban arte sutil: el amor desordenado por los muchachos.

Sábado

Las multitudes siempre están mirando algo. Incluso los peores de nosotros nos volvemos inocentes, niños muy pequeños para la curiosidad. El mero hecho de que dos extraños estén mirando lo mismo, aunque sea un partido de bochas, los pone en armonía, y por un rato no son extraños. A una materia minoritaria como la literatura este mecanismo reflejo la vuelve aún más minoritaria. El sentido literario de la gente está tan poco desarrollado que los libros de César Aira le parecen delirantes, una extravagancia, el colmo de la rareza, y así lo comentan en distintos corrillos. La conclusión es que nadie tiene la menor noticia de Plinio, por citar un nombre conocido. Pero no hay que irse tan lejos en el tiempo. Ayer leí en Powys: “Cuántas veces en la vida diaria, lamentablemente cada vez más concurrida y difícil, nos sorprendemos oyendo: ‘¡Solo Henry James podría describir esto! ¡Parece una novela de Henry James!’».

Domingo

En casa de mi amiga. Mientras me lavo las manos en el baño leo las etiquetas de numerosos frascos dispuestos sobre una repisa. Primer estante: crema humectante; crema exfoliante; crema revitalizante; crema antiarrugas; crema reductora de grasas; crema anti-edad; crema antioxidante; crema nutritiva; aceite de bebé. Segundo estante: tintura para el pelo; tres o cuatro clases de champú; suavizantes; acondicionadores; regeneradores; preparados vitamínicos; palta. Tercer estante: rouge, delineador, sombra de ojos, perfumes, spray, polvos varios… Qué opinar de este arsenal. Yo a veces protesto por verme envejecer en el espejo, pero después de estudiar el botiquín de mi amiga me pregunto si no me quejaré de lleno.

Foto: Lisandro de la Fuente

4 respuestas to “Homero era aqueo”

  1. Luciano Tanto Says:

    El «lunes», es un día por definición.

  2. Yupi Says:

    Pero no cualquier día: el de la luna. En todos los idiomas occidentales: lunedi, lundi, monday, montag. El original era «festivo», lo cambié porque me sonaba a Festilindo (usted lo miraba aunque ahora lo niegue) y quedó. Salud.

  3. janfiloso Says:

    Ahí te contesté con un post. Abrazo.

  4. FedericoR Says:

    La literatura in toto perdió ese lugar de ejemplo. Ya no ocurrirá que alguien diga que un trámite es kafkiano.

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