La náyade en el lago

Diario otoñal (IV)

por Yupi

Lunes

Un viejo rey, que se siente el protector de las musas, es demasiado sensible a los encantos femeninos para relacionarse en igualdad de condiciones. No hablemos si en su horizonte aparece alguna ninfa terriblemente hermosa. Una santa malvada, una mezcla de mujer y niña, de libertina y virgen, disoluta y recatada como una madona. En ese momento el monarca siente como si una red silenciosa, invisible, se tensara cada vez más a su alrededor con el pronóstico de una asfixia no muy lejana. Sabe muy bien que ya pasaron los buenos tiempos en que podía abusar de la noche impunemente y exigir el cuerpo al límite sin que tomara contramedidas revolucionarias.

Felisa.22denov.

Lo sabe a la perfección. Sin embargo, sigue adelante con el juego. La seducción es más fuerte que la experiencia, el sentido común, inclusive el sentido del ridículo. En rigor la situación tiene todos los elementos del chiste. Y los chistes son siempre la tormenta eléctrica sobre el lago, que anuncia la tragedia. Lo verdaderamente poético es irresistible, es más fuerte que todas las leyes de la moral y la tradición. Una persona se vuelve pequeña cuando niega a la poesía. Más que pequeña, irrisoria, como si descubriera no tener la inocencia suficiente para responder ante la grandeza. Esta es la justificación romántica del rey. Después está el proverbio realista: “El que rechaza a una mujer deja un enemigo a la espalda”.

Martes

¿Cuándo surgió el amor de pareja? El amor de los boleros, digamos. No existió desde siempre. En las primeras tribus las mujeres eran de todos los hombres y los hombres de las mujeres. Nadie elegía a nadie. Lo importante era la tribu, no el individuo. Dado que la relación entre la madre y sus hijos es la más directa, la primera familia humana tuvo que reunirse alrededor de la madre, reconociéndola como cabeza natural. En todas las culturas el predominio de lo femenino sobre lo masculino en la familia está bien atestiguado. Pero los hijos varones crecen, se juntan entre ellos para la caza y la guerra, acumulan riquezas, forman asociaciones ya no basadas en la comunidad de sangre, sino en un sentimiento de camaradería destinado a modificar la conformación familiar. Este hecho debe de haber terminado con el predominio materno, produjo lentamente el establecimiento de la soberanía de la línea paterna, el Estado masculino, en el que las mujeres no tenían derechos, y finalmente el gobierno de lo intelectual, la victoria de los dioses intelectuales del aire sobre las fuerzas terrenales de la fertilidad. Fue el momento estelar de Orestes, el drama de Esquilo que inmortaliza simbólicamente la victoria del principio masculino. Las verdaderas razones para la sanción de la monogamia no residieron en el campo sentimental, sino en el político y social: el estado griego. La necesidad del hombre de tener hijos con certeza, para poder dejarles su propiedad, fue por lejos la más decisiva. Aparece la sucesión de padre a hijo, que encuentra su perfección clásica en el derecho romano. En cuanto al motivo espiritual en cuestión, es decir, que todo hombre quiere un hijo, se basó en la idea religiosa según la cual el alma después de la muerte necesita alimento eterno, naturalmente entregado por la descendencia biológica. Lo pensé recién en el bar mientras escuchaba la desgarradora ranchera titulada ”Paloma negra”.

Miércoles

L’hôte inconnu de Maurice Maeterlinck. Desde el oráculo de Delfos hasta los astrólogos egipcios que todavía hablaban a sus dioses, pasando por la vieja bruja de mala reputación que adivina con cartas, lo desconocido acompaña nuestra vida. Profetas, nigromantes, poseídos, magos, santos, yoguis, faquires, visionarios, lectores de mentes, psicoanalistas, hipnotizadores: todos piensan en la misma fuerza. Se ha revelado de la misma manera a los salvajes y a las personas más cultas de todos los tiempos. Campea por el mundo entero, aun en los animales, y el ser racional la rechaza y la remite con desdén al reino del azar. ¿Pero no será el azar una mera paráfrasis de lo desconocido? No lo sé. Hasta pensadores de gélida claridad a veces se han sentido cautivados por el fenómeno. «¿Qué filósofo», se preguntaba Kant, «no ha vacilado entre las seguridades de la razón y el poder compensatorio interno de una duda insuperable?». Maeterlinck examina esta inexplicable tendencia del ser humano a encontrar sentidos ocultos. El invitado desconocido, es como él llama a ese hombre invisible que nos acompaña bajo el nombre de inconsciente, o subconsciente. El libro tiene su interés, pero me dejó tan escéptico como antes de leerlo. No lo digo con jactancia sino con bastante melancolía. Es evidente que debe haber un límite para la desconfianza, incluso para la incredulidad, de lo contrario todo acto se volvería decididamente impracticable. Si partimos de que el origen del universo es desconocido pronto llegaremos a la conclusión de que lo mejor es no hacer ni decir nada.

Jueves

Argentina 0 – Brasil 0. ¿Y si Scaloni resulta el hombre providencial? Me lo pregunto con asombro, porque no daba mucho por su capacidad como técnico. Como mínimo tiene el mérito de haber elegido bien a los jugadores. Martínez es el mejor arquero del seleccionado en varios años; Romero es un crack en un puesto clave; De Paul devino el 8 que esperábamos con impaciencia, el heredero natural de Burruchaga, alternativamente motor o descanso del equipo; y arriba Lautaro no será un genio, pero es difícil aguantarlo, le pegan y no se achica, parece forjado en acero. De pronto la Argentina se transformó en un seleccionado confiable. Claro que falta pasar la prueba europea. Francia, Alemania, Italia, España, Inglaterra, están por arriba de Perú, Paraguay o el actual Uruguay, sobre todo en velocidad física y de pelota. Veremos. Me gustó la tranquilidad del comentarista de T y C Sports, Ariel Senosiaín, creo que es su nombre, y me gustó un poco menos el relator, que intuyo no se desmanda porque su compañero lo lleva a rienda corta. Por lo demás hace rato que dejé de escuchar los himnos previos al partido. Ya no los soporto. Si fuera por mí sonaría siempre la Marsellesa a modo de canción general para todas las selecciones. Cuando llega el momento de los himnos cambio de canal, o bloqueo el volumen y me limito a ver la expresión de los jugadores. Por suerte Messi sigue como siempre, no grita ni llora ni hace gestos trágicos al cielo con cara agonizante.

Viernes

Me saqué, en una cabina, varias fotos para la renovación del documento. Aunque agoté las posibilidades de la máquina (tres tomas) no puedo creer el resultado final. ¿Ese sujeto soy yo? Freud detestaba ser fotografiado. Los hijos de Freud decían que su padre al ser fotografiado adoptaba la postura photographiergeischt, que puede traducirse como “cara para las fotos”, dura, severa, opuesta a su personalidad afable. En mi caso no hay cambio de personalidad sino un cambio de forma en la materia misma del retrato. La nariz se alarga, los ojos se licúan o petrifican, el mentón luce descolocado, las mejillas caídas. La imagen es realmente un espanto. Después de los 50 años se necesita el toque artístico de un Cecil Beaton para hacer de la cara algo aceptable. Raymond Chandler, como Freud, también era un enemigo de las fotos. Le escribe a su editor en una carta: “¿Puede decirle a esos idiotas de editores que dejen de poner fotos del autor en la solapa? Anoche me serví una copa, abrí una novela, estaba dispuesto a pasar un buen rato de lectura, hasta que le eché una ojeada a la solapa y descubrí que el tipo evidentemente es una basura (fotogénicamente hablando), y ya no pude leer el maldito libro”.

Sábado

Básicamente hay dos formas de pensar. En una de ellas la mente se contenta con encerrarse en sí misma, y la vida real, la de su dueño y la de quienes lo rodean, le concierne sólo indirectamente. Prefiere inventar sistemas y marcos de pensamiento en los que suspende el universo a su propia discreción. Esta es la forma de pensar de Kafka o Borges o Aira. Nadie oyó nunca de esta clase de escritor frases como: “Después de naufragar una semana en el océano Índico inventé El Proceso”. O: “La otra tarde, mientras luchaba con un puma, se me ocurrió La liebre”. Son sedentarios natos. Se mueve el lenguaje, no ellos. Lo leí. Lo pensé. Recurso clásico: lo soñé. En la otra forma, la socrática, la mente espera lo que la vida le trae. Mira el mundo, las apariencias, las cosas y las personas, y solo enciende el pensamiento en esta realidad. Pensar es aquí una consecuencia de la vida en movimiento, y la cuestión de su significado se vuelve redundante, porque tiene un significado en sí misma. Un representante por excelencia fue Hemingway, hombre de mochila y overol. Aunque esta división nunca es pura y exacta, sin duda existe, y ha dado los bienes artísticos más preciados de la humanidad a través de poetas, cuentistas y novelistas, que de haberse conocido, se habrían detestado a los cinco minutos.

Domingo

Creo (con la debida cautela) que soy capaz de amar. Pero nunca podré sentir odio de verdad. Si alguien realmente despierta mi odio, se me aparece inmediatamente a la luz de una ridiculez irresistible, y en consecuencia me inclina al humorismo. Es una limitación como cualquier otra.

Foto: Lisandro de la Fuente

8 respuestas to “La náyade en el lago”

  1. janfiloso Says:

    “… Pensar es aquí una consecuencia de la vida en movimiento …”
    Nada más claro que tu post al respecto, amor, fútbol, filosofía, literatura … la vida en movimiento.
    👏👏

  2. Yupi Says:

    Janfi, mirá este ensayo de Aznavour dando órdenes a sus músicos sobre cómo tocar uno de sus megaclásicos. Emocionar a la gente es un trabajo en el que conviene no estar emocionado. Por favor, fijate el final. ¡Era De Gaulle el petiso!
    http://www.youtube.com/watch?v=seN2G3lIJYc

  3. janfiloso Says:

    ¡Por favor!
    Il faut savoir
    Me je ne sais pas.

  4. janfiloso Says:

    Es:

    “Il faut savoir mais moi
    Je ne sais pas”

  5. Yupi Says:

    Podés ir, te pongo un 7. Tendría que ver cómo andás en latín. El otro día le dije a un amigo italiano que confundía la legis per pignoris capionem con la per manus iniectionem (se había llevado dos libros de casa) y me miró sin entender. A eso hemos llegado.

  6. janfiloso Says:

    Por suerte «curia novit iura»
    (o «iura novit curia» sostienen algunos)

  7. Yupi Says:

    En derecho romano me tocó el viejo Ambrosioni. Primera pregunta en latín. Segunda pregunta en latín. En un momento el viejo directamente empezó a hablarme en latín, como si estuviera con Justiniano. Nunca corté tantos clavos. Ahora tengo una pensionista en casa que está rindiendo exámenes de latín. Tempus fugit.

  8. janfiloso Says:

    Horror! Yo tuve a Helguera y a Caramés Ferro, ambos eternos allá por 1970 pero por suerte hablaban en castellano.

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