Reality Kafka

Diario otoñal (III)

por Yupi

Lunes

Con una leve inquietud por César Aira, esta tarde me reuní con dos alemanes para revisar diversas traducciones de La metamorfosis de Kafka. La posibilidad de descubrir errores me alarmaba de antemano. De hecho el error estaba asegurado, porque un nativo capta disonancias en cada línea traducida, casi en cada palabra. Cualquier idioma implica una visión del mundo. Contiene infinidad de matices, pausas, acentos, totalmente fuera de alcance para otra lengua. Un idioma, además, vale tanto por lo que dice como por lo que calla. En resumen, estaba todo servido en bandeja para la demolición, pero finalmente pude respirar aliviado. Los alemanes coincidieron en que la traducción de Aira es buena, y comparada con otras, incluso muy buena. Del cónclave lo más interesante resultó el análisis de la primera oración. Escribe Kafka (y traduce Aira): “Una mañana, al despertar de un sueño intranquilo, Gregor Samsa se encontró en la cama transformado en un insecto monstruoso”. Ese insecto, por no hablar del escarabajo y aun de la cucaracha que campean en otras traducciones, ha sido motivo de una larga controversia por la sencilla razón de que no existe en el texto original, al menos no con claridad. El idioma alemán tiene una palabra específica para designarlo: Insekt. Sin embargo, Kafka usa la palabra Ungeziefer, mucho más vaga, que sugiere un bicho repugnante y dañino pero indiferenciado, sin equivalente en castellano. Casualmente fue con esta palabra que los nazis solían llamar a los judíos durante el III Reich. El arte a veces es un espejo que adelanta. No en vano Kafka le previno a su editor sobre la portada: “¡El bicho en la tapa no, por favor!”.

Madrid.2021

Martes

“¿Qué sería de los novelistas si no fuera por las mujeres?”, se pregunta Henry James en alguna parte. No lo sé. El único sentimiento que las novelas inspiran en mí es la determinación de no leerlas. Detesto la cháchara. Me asusta el parloteo. Cuando recuerdo que de adolescente leí La Guerra y la Paz me veo en tercera persona, como si me presentaran a un pariente remoto. No digamos libros como la Crítica de la razón pura de Kant o la mismísima Fenomenología del espíritu de Hegel. Me contaba un amigo alemán que en la universidad se reunía con otros estudiantes de filosofía, y entre todos pasaban días y meses tratando de entender qué había querido decir Hegel en tal o cual párrafo. Imagínense yo. Aquello era una tortura consciente, un autoflagelo metafísico. ¿Por qué leía esos libros escritos para especialistas que dedican toda su vida a no entenderlos? ¿Estaría loco? No, era simplemente la edad. La juventud es totalmente experimental. Un chico no sabe, quiere saber, prueba esto y aquello, pero no se conforma con ficciones, exige algo más difícil, pasa al ensayo y de ahí a los filósofos alemanes en traducciones imposibles. Todo para al cabo de cuarenta años poder hablar como mucho diez minutos de cada libro. Qué digo diez, cinco minutos. Con las novelas es aún más absurdo. Una novela larga es un canto del miedo a la sensibilidad del lector, una incongruencia con la brevedad de la vida, incluso con el arte. Tal vez 150 páginas sea lo máximo que la literatura puede soportar. Me dirán que Cervantes o Proust tienen bastante más de 150 páginas. Sí, pero son excepciones. En literatura la delgadez de un libro siempre es su propia recomendación.

Miércoles

Mes hôpitaux de Paul Verlaine. Una vida difícil de sobrellevar. Los hospitales, la pobreza, el acecho constante de la locura. Hasta bien entrado el siglo XX incluso un gran poeta era visto por su familia y sus contemporáneos como un inútil, o en el mejor de los casos, como un ridículo, porque su propósito apuntaba más allá del presente histórico. El programa era común a todos los artistas: rechazo de la moral convencional; desprecio por los compromisos sociales; sobre todo, desprecio por el principio fundamental burgués de ganarse la vida. En aquellos tiempos los poetas eran las únicas personas conscientemente humanas. Fueron objeto de burla sin razón, ya que su postura era un desarrollo consistente del sentido común. Sólo con ellos la vida siguió siendo un juego en el sentido superior de la palabra, como lo es en realidad, si tenemos la sinceridad de reconocerlo. La vida real empieza donde terminan las vidas de todo el mundo: una vez asegurada la existencia material. A la larga llega el momento en que sólo podemos decir con Verlaine: “Mon plus vieil ami survivant / d’un groupe déjà de fantômes…”.

Jueves

El barroco literario y la soledad. Góngora con las Soledades introdujo un estilo cuyo carácter se ha establecido desde entonces hasta tal punto que hoy el concepto de soledad se asocia casi inevitablemente con el concepto de poeta barroco. El lenguaje mismo da testimonio fiel de ese estado interior. Se vuelve oscuro, inextricable, el solitario se niega a hablar con palabras comunes. La conexión con el lector en general y la interacción humana tienden a evitarse o al menos hacerse más difíciles. La influencia de Góngora se limitó al desarrollo de un estilo complejo, exclusivamente formalista, que permaneció cerrado y por lo tanto no pudo producir ninguna obra que permaneciera viva. No fue hasta siglos después que surgieron escrituras genuinamente relacionadas con las Soledades de Góngora, poemas como los de Mallarmé, en los que, pese a la diferencia de la originalidad de las dos naturalezas artísticas, la igualdad de su actitud mental es perceptible. No les importó en absoluto la incomprensión inmediata. Al fin y al cabo la humanidad vive de prejuicios que se suceden y se transforman a sí mismos. La gloria es el resultado de la adaptación de un espíritu a la insensatez nacional, decía Baudelaire.

Viernes

Poesía y verdad. Con Proust difícilmente valdría la pena discutir la verdad. Por ejemplo, la metáfora en la Recherche de las flores de papel japonesas, los papeles que al arrojarse al agua se despliegan en imprevisibles y magníficas estructuras. Es el cuadro exacto del proceso creativo que tiene lugar en el autor: un recuerdo cae en el elemento líquido de la imaginación, y bajo su efecto es llevado a un desarrollo inesperado. La naturaleza humana de Proust no era muy compleja, su destino personal carece por completo de interés. La poesía ocupa todo su ser, y lo biográfico, lo vivido, la verdad, quedan tan lejos que basta compararlo con las memorias de Casanova o del duque de Saint-Simon. La Recherche tiene una relación bastante directa con estas dos obras: el erotismo y la aristocracia son denominadores comunes. Sin embargo, es radicalmente opuesta. Proust nunca pudo vivir sus memorias. Era un poeta, un ser de más alta conciencia, una persona de pura imaginación, y como tal, lo opuesto de alguien instintivo como Casanova, que al tomar conciencia no fue lo suficientemente artista, en la soledad de Dux, para transformar lo experimentado en poesía. De Saint-Simon lo separa la distinta actitud ante la vida. A pesar de toda su peculiaridad, el duque estaba ineludiblemente involucrado en el mundo de su clase, mientras que Proust ya es la persona sin lugar, el artista que no pertenece a ninguna parte y para quien todo se convierte en un motivo de literatura.

Sábado

Me pregunto por qué los alemanes son más bien impopulares en todo el mundo. Hitler no es la respuesta, porque eran impopulares desde mucho antes del III Reich. Creo que se relaciona con su carácter, con la exagerada corrección, claridad, minuciosidad en todas las cosas, que excluye cualquier descuido, y con la molesta arrogancia de la infalibilidad de la inteligencia alemana. Esta inteligencia viene por el lado de las ciencias antes que del arte. Como resultado, el alemán medio tiene algo de impersonal, aplomado, fáctico, eternamente correcto. Estudia y trabaja en lugar de vivir. En particular los pueblos latinos se sienten intimidados por esa seguridad absolutamente correcta, y en consecuencia detestan a los portadores de la corrección. Casi todos los latinos están de acuerdo con esta interpretación de los alemanes, así como los alemanes convienen que el rechazo extranjero se basa simplemente en la envidia.

Domingo

Las combinaciones más habituales en los personajes de las series de tv:

-Inteligente y malo

-Estúpido y bueno

-Sabio y amable

Los productores deben de tener en sus oficinas una tabla con estas relaciones. Un director joven podría hacer carrera con el simple expediente de mezclar los elementos. Sabio y malo, por ejemplo. No es mucho, pero al menos sería algo. Las grandes productoras de series tienen un punto de escuela budista. Funcionan con los artistas como aquel Reality de televisión que Charly García planeó hace años: entran famosos y cuando salen no los conoce nadie.

Foto: Lisandro de la Fuente

6 respuestas to “Reality Kafka”

  1. janfiloso Says:

    Mi madre fue Dra. en Filosofía y miembro de la Academia de Ciencias Sociales. Hizo su tesis de licenciatura con Kant y la de doctorado en Husserl. Intenté vanamente leer sus tesis y escuchar su ponencia en la academia, puse el cuerpo como buen hijo pero mi mente se negó a aterrizar.
    En los 80 la acompañé en un viaje de estudio en el que buscaba textos inéditos de Husserl en dos destinos, uno en St. Andrews en Escocia, increíble ciudad universitaria con notables bibliotecas, pero también la catedral del golf mundial.
    Entre el golf y Husserl mi cuerpo y mi mente no tuvieron dudas, ella trabajó en la biblioteca y yo me emocioné en la cuna del golf. Cuando siguió a Alemania yo recorrí Irlanda, ganamos los dos.
    Intenté con la filosofía pero su mundo críptico y esotérico me derrotaron antes de empezar.

  2. Yupi Says:

    Qué gran recuerdo. Madres, las de antes. Pero no te hagas el modesto porque tuviste que estudiar a Husserl en Filosofía del Derecho o en el examen de ingreso. Cuando me preguntan qué fue lo más difícil que logré en mi vida siempre contesto: aprobar el examen de ingreso a la facultad. Entraban 250 sobre 3000 postulantes, una locura. Recuerdo que pegaban hojas en los vidrios de la facultad con los resultados finales. Me veo bajando desde la mejor nota sin encontrarme por ningún lado hasta que por ahí aparecí en el puesto… 247. Salí gritando por los pasillos como si hubiera metido un gol de media cancha.

    El golf y yo no coincidimos. De chico fui bastante al club, incluso tengo amigos campeones, sin embargo nunca me dio por jugar. Sí iba puntualmente a los bailes porque concurrían las más bellas señoritas. Nada más lindo que las primeras luces del amanecer sobre un cancha de golf.
    http://www.youtube.com/watch?v=PHJRouEN-SY

  3. Diana Says:

    Cháchara y parloteo asociados a La Guerra y la Paz? Eso dolió, lo leí por primera vez a los doce años y una y otra vez desde entonces; cada vez que necesito recordar de qué tratan la vida y los sentimientos, todos ellos.

  4. Yupi Says:

    Hola Diana. Nadie es tan feo como en la foto del documento. Ese es mi mensaje de esperanza a la posteridad. A ver qué encuentro para usted en la discoteca. Saludos.
    http://www.youtube.com/watch?v=zg1U3fzsiqI

  5. Diana Says:

    Sobre Silvio hay una coincidencia, es posible que sea incluso cierto que nadie es tan feo como en la foto del documento.

  6. Yupi Says:

    Me gusta La sonata a Kreutzer. Pero para ser sincero más que los rusos me gustan las rusas, y estoy convencido de que todas las resistencias heroicas en su historia se debieron menos a los hombres que a las mujeres.El ser humano es una máquina de cometer los mismos errores. Igual puedo dar este consejo a la posteridad: el que quiera invadir Rusia que se lo piense dos veces.
    http://www.youtube.com/watch?v=YoB4Vkvceo0

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: