Una boite isabelina

Diario mediterráneo

por Yupi

Lunes

Hoy en este pueblo ha ocurrido un milagro: la pandemia terminó. No existe más el coronavirus, ni la distancia social, ni el barbijo. Los veraneantes andan por la playa a boca descubierta, tranquilos, distendidos, sin tomar mayores medidas higiénicas, como viajeros que acabaran de llegar del siglo pasado. Me parece raro que las vacunas tengan un efecto tan rápido. ¿Y si fueran un placebo para que todo siga? El tiempo lo dirá. Quien cree en la magia hace experimentos sobre magia, y quien no cree no los hace. Pero dado que la gente tiene una gran inclinación a encontrar confirmado lo que cree, y emplea una gran perspicacia para engañarse a sí misma con este propósito, el éxito de todo experimento sólo me demuestra que quienes los hacen, también creen en ellos. La humanidad se cansa rápido. El ser humano aceptó el avión, el tren bala, los cohetes espaciales y la telefonía inalámbrica. Qué rancio nos parecerá Marte después de que lo hayan colonizado. En el mundo del arte las condiciones son análogas. El gran problema, el único verdadero problema de un artista es cómo seguir. Nada más gracioso que un escritor programático. Aunque su plan coincida a medias con la obra eso tampoco probará nada, porque el sentido sólo surge después. El escritor frente a su obra terminada siempre está tan perplejo como el resto de los lectores, y en rigor más perplejo. La consigna literaria de Zola (“fécondité, travail”) alcanza para que me tire un rato a descansar.

Cantabria

Martes

Inauguración de una boite a orillas de mar. Un lugar extraño construido en desnivel con pasadizos y torretas que dan a la playa. No hay significados ahí adentro. Todo es superficie, como en las obras de Shakespeare. Quizás la causa del increíble efecto teatral del lugar radique precisamente en el hecho de que el hilo que recorre este laberinto permanece tan invisible. Un muchacho vestido con un kimono pide una bebida, una hawaiana casi desnuda baila con los ojos cerrados sobre una tarima; suceden hechos comunes o extraños sin ningún propósito; el sentido se desvanece lentamente en el sonido con un halo de melancolía. La melancolía ocurre no sólo cuando hay laxitud, sino también cuando las mismas razones hablan a favor y en contra de una acción, y especialmente, cuando hay una invitación a la acción pero no un objetivo específico. El tiempo fluye en el vacío. De pronto las últimas luces del atardecer desaparecen sobre el mar. Y justo entonces, cuando todo parece abandonado a la nada, un destino se cumple, algunas piezas encajan, al caer la noche el samurai se va con la bailarina hawaiana. Shakespeare llegó mil veces a esta aparente falta de plan, según su costumbre, con el simple expediente de seguir paso a paso su intuición. No tenía patrones ni modelos a imitar. Tuvo que inventarlo todo él desde cero. El instinto de su genio trajo esa conexión inmensa, aunque suelta, que renueva el ciclo eterno del mundo, como fantasmas a plena luz del día.

Miércoles

Esta tarde recordé que mi madre era la estrella de todos los velorios. No importaba la relación con el muerto o con su familia. Como mi padre tenía muchos compromisos laborales, por lo general esa relación era lejana, y a veces lejanísima, al límite de la inexistencia. Daba lo mismo. En todo hecho fúnebre mi madre era por lejos la protagonista principal. Desde mucho antes de salir de casa mi padre trataba de recordarle que ella no era la mayor afectada por el suceso y que por lo tanto debía mantener la compostura. En otras palabras, que no podía llorar como una magdalena ni mostrarse más desesperada que los hermanos, la esposa y hasta los propios hijos del difunto. Pero era inútil. Apenas entraba al velorio mi madre se transformaba. Los ojos rojos, la cara descompuesta, las manos aferradas a la cartera. Cada paso que daba dentro de la casa mortuoria era un crescendo de angustia hasta que por fin explotaba en incontenibles gemidos y sollozos. Se abrazaba con todos, parientes y curiosos, conocidos y desconocidos, deudos y funebreros. Alguna vez en el afán de expresar su desconsuelo se abrazó al ataúd y estuvo a punto de voltearlo. ¿Por qué lo hacía? Evidentemente, porque no podía hacer otra cosa. Era más fuerte que ella. Me pregunto si en la conducta de mi madre no latía una autocompasión generalizada. Su reacción en definitiva no era muy distinta a la de todo lector ante la sección de los avisos fúnebres. Lloraba sobre todo por ella, es cierto, pero al hacerlo también lloraba por el mundo entero. La muerte es una especie de canonización natural.

Jueves

Cualquiera que se encuentre con un florentino debería sacarse el sombrero y pensar: “Este es un descendiente de la cultura”. Fue lo que hice esta tarde cuando me presentaron a Francesca en el casino. A falta de sombrero me quité los lentes de sol y le hice una breve reverencia, que ella interpretó como una broma porque apenas pasa los veinte años. Pero no era una broma. Hay países enteros cuya historia no es ni la mitad de interesante que la pequeña Florencia de los Médici. Qué constelación. Benvenuto Cellini el grande, el Brunelleschi parecido a Michel Angelo, los alegres Donatello, Masaccio, Philippo Lippi, monje y pintor al mismo tiempo, los primeros pasos del maravilloso Leonardo da Vinci, además de todo un mundo de artistas. El ideal del Renacimiento era el uomo universale. Muchos artistas eran pintores, escultores, arquitectos, y también a menudo poetas y músicos, eruditos y diplomáticos astutos. El talento humano aún no se había especializado sino que se desplegaba sobre todas las áreas. Nosotros nacemos con cerebros, por así decirlo, ya desplegados. No podemos imaginar que una persona pueda hacer más de una cosa. Pero el verdadero artista tiene una mente enciclopédica. En Florencia, talento, virtù, era exactamente lo mismo que versatilidad. Y luego estuvo el hecho de que esos artistas encontraron un público incomparable, como nunca se ha visto después y sólo una vez se vio antes, en Atenas. Había un aura indefinible de gracia y belleza sobre la gente en ese momento, una atmósfera tensa que incitaba a cada persona creativa a dar lo mejor de sí misma. Para la bella Francesca todo esto es una historia conocida, pero no del colegio. Simplemente no puede admirarla desde afuera porque la lleva incorporada. Tarde o temprano uno se convierte en el Mastroianni de la última escena de La dolce vita.

Viernes

Encuentro una frase de César Aira en la jungla digital: “Entender puede ser una condena. Y no entender, la puerta que se abre.” Muchos la comentan admirativamente. Un genio. Pero por eso mismo deberíamos prestar atención. ¿No querrá decir otra cosa, además de lo que dice? Las frases que se explican por los opuestos pueden dar lugar a una teoría de las equivalencias, que el mismo Aira esbozó en su novelita La fuente. En este caso queda un hueco virtual en el razonamiento, no contempla la posibilidad de llevar la voluntad y la capacidad comprensiva hasta sus últimas consecuencias. Entender perfectamente sería dejar de entender en absoluto.

Sábado

La conciencia de Zeno de Italo Svevo. Uno de mis libros favoritos. Svevo fue uno de los primeros que reconoció por contraste el valor literario del psicoanálisis, y se puede suponer que inició a Joyce en esa materia. Por supuesto, la conciencia, las grandes pasiones, las batallas sexuales, funcionan en la novela en un nivel completamente diferente al de la teoría freudiana. En este sentido el psicoanálisis es el enemigo mortal de la literatura. De alguna manera su objetivo es la fealdad y la deificación del mundo. En efecto, el psicoanálisis es una secta pagana con todas sus características: ritos, ceremonias, exorcismos, discusiones catárticas, oráculos, simbolismo, doctrina secreta, prosélitos y renegados, sacerdotes y discípulos sometidos a juicio. Tiene su demonología, su fe profunda tectónica y su idolatría dionisíaca del sexo. Es el opuesto exacto de la impasible literatura. Cuando escritores como Svevo o Kafka se entregan a la más intensa autoevaluación y autocondena con un análisis frío y abrasador, lo hacen como artistas, es decir, para volverse parecidos a su gran ideal literario, no para acercarse a la gente. Esto lo notó muy bien Walter Benjamin. La literatura de Kafka toca un fondo que ni la teología ni el psicoanálisis pueden explicar. “La mera noción de querer ayudarme”, dice el cazador Gracchus, “es una enfermedad que obliga a guardar cama.”

Domingo

Mientras entraba en el mar me descubrí cantando alegremente:

¡De las vacas que vuelan

me gusta el chancho

me gusta el chancho!

Tardé un rato en darme cuenta de lo extemporáneo de la letra. No quiero imaginar qué habrán pensado los bañistas suecos y franceses que me rodeaban. Hacía años, quizá décadas que no la cantaba. De muy chico la aprendí de mis hermanos, que la entonaban de vez en cuando. Tiene un ritmo de payada rápida y enérgica, más bien festiva, una suerte de limerick criollo. Estoy seguro de que fue mi primer contacto con la literatura. La inconsecuencia de los versos, su capacidad para no significar, o para significar al revés, me revelaron un hermoso mundo vacío donde regían leyes misteriosas que deben descubrirse en cada caso particular. Unos años después llegó Borges con su mazazo sucinto: “El mundo será Tlön”. Pero las pioneras fueron aquellas vacas voladoras que de repente se transformaban, sorpresivamente, en un chancho.

Foto: Lisandro de la Fuente

6 comentarios to “Una boite isabelina”

  1. joandemena Says:

    Hay cinco lectores felices.

  2. Yupi Says:

    Una multitud. Los tres mosqueteros eran cuatro.

  3. La Barbuda Novia de Troll Says:

    …porque vuela bajito como el Carancho, como el Caraaaancho! El Canto Tribal!

    Estimado, perdido en las noches palaciegas del Mediterráneo! Vive la Jarannn! Corona quoi?!

    “Para demostrar que es Napoleón, un joven estudiante debe asesinar a una vieja usurera”. Una sentencia absurda para resumir “Crimen y Castigo”: Viejo Mundo de literatura razonable.

    Hoy el Mar alucinado, novelitas, arena y cantos na praia isabelina después del Final, el presente/pasado en tachadura continua, es el Copi de la Banda Oriental y la frasecita no alcanza, se necesita algo más: la Pregunta que se murmura y Nada lo explica: “Por qué era yo el único superviviente del Uruguay?!”

    ——

    La Madre de Yupi, mon Dieu! tendre malgré lui…la dejo con la Madre de Aira, que se conozcan.
    (Sip. Existe y, efectivamente, inspira un temor reverencial -“La Dorita Linda” kjjjj)

    https://diariodeflores.com.ar/isabel-gonzalez-madre-de-cesar-aira-a-los-8-anos-ya-leia-libros-que-eran-para-adultos/

    ——-

    “El mundo será Tlön!”. La síntesis perfecta: el venerable anciano en cuatro palabras.

    JLB nuestro gran autor y artista conceptual (Toma guacho gaucho llegué primero! -se dice que dijo…).

    La invención conceptual del Viejo? Borges, Die B Maschine!

    Borges/ Tiresias, el hermafrodita. El que fue hombre y mujer (y la paso mejor de nena). El Autor que se prefiere Lector, el Texto Abismal, Zapallo y Verbo Mundo, Autor y Parte. Ensayo, Pasión y Muerte de lo Mismo, La Cifra, la Máquina de la Aleg(o)ría…etc blah.
    No lo aburro…

    (* pensar: B y su relativo fracaso como poeta (decorativo): Die B Maschine produce argumentos y soluciones, ensayos o paradojas, el Poema trabaja lo Incierto)

    Y el Aira hormiguero? Nuestro gran autor en el corazón del siglo XIX, el más británico de los afrancesados. La invención continua que resuena y se deduce del dictum mallarmeano: tire los dados y dele que va, todo el año es Carnaval…el infinito de la linea recta (curva! corrige Leibniz).

    (uuu a todo esto, encontré una traducción al francés de Mallarmé, hecha por…Mallarmé. Quién si no? Lo dejo para otro momento)

    Se odiaron como hermanos.
    Die B Maschine y la primacía de la lectura (escribir, figura de resignación y olvido)
    Die Aira Maschine y la primacía de la escritura: publicar, escribir… apocados finales, nunca, jamas leer!
    El primero tendía al sobreentendido, al malentendido el segundo. Ambos aspiraban a lo incomprensible…

    …y cantando en la playa cantaron! celular ringtone en lupo africanizante:

    (twiter link, a ver si va)

  4. Yupi Says:

    Hola Novia. Me alegra que siga escribiendo su obra en los comments. Si se fija la melodía de los negros de borneo es la misma del soul sacrifice de Santana en Woodstock. Era la época en que CA andaba con el manuscrito de Las ovejas bajo el brazo y no se sacaba la remera con la cara de Joe Coker ni para dormir. En una de sus andanzas por las editoriales tuvo el privilegio de cruzarse en un pasillo con Delia Garcés. Fue lo mejor de ese episodio.

    Más teoría de los opuestos. Personalmente, Villiers era más raro que Mallarmé, pero por escrito Mallarmé es mucho más raro. Lemaitre decía que la gente se asombraba de que Mallarmé hablara con oraciones simples y comprensibles, como las de cualquier francés.

    ¡A los 8 años César hablaba en griego antiguo! Tomá. Esas eran madres, no las de ahora que parecen hechas de mantequita y no pueden tomar un subte sin consultarlo con su analista. Mi teoría es que en los pueblos de la provincia hubo una sola madre con mínimas variantes. Madres notables en la obra CA: Festival, Madre e Hijo, La cena.

    Un-fuck the world

    http://www.youtube.com/watch?v=CZe7cbC2Jp8

  5. La Barbuda Novia de Troll Says:

    Uy sí, creo que vi foto de CA con la remera…épocas! nunca me recuperé de un cover Beatle horrible de Cocker pero tiene algunas canciones lindas, recuerdo.

    Mi teoría de los opuestos es un juego/ejercicio, casi no lo posteo… En una época se decía que Borges era el último autor argentino del siglo XIX y Arlt el primero de siglo XX (!?) o algo así, hoy que CA un artista conceptual!… en fin, viendo al par cheek to cheek la tentación de probar los términos invertidos me ganó de mano!

    (Hablar de JLB aburre: todo lo que importa sobre el asunto lo dijo él mismo! Los viejos enemigos parecen hoy en buenos términos, uno casi diría que bromean -la “tragedia en clave” del Fulgentius)

    Los mejores deseos en la Playa sin Corona!

    Otro media fun en tw, último que posteo porque no creo que funcione el link abreviado…

    Salut!

  6. Yupi Says:

    No puedo explicarle el calor que hace ahora mismo a medianoche. Para mí que África está entrando en la península.
    Efemérides. Un día como hoy. ¿Qué estaba haciendo Aira la noche del 10 agosto de 1961? Viendo esta película en Pringles.
    http://www.youtube.com/watch?v=MaxrBAucB3c

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