Campo de Marte

Diario invernal (VI)

por Yupi

Lunes

“¿Dónde y a qué edad conoció el amor?”. La pregunta de la señora mayor me descolocó de tal forma por lo inesperada, y más aún por la cortesía del tono, que contesté enseguida: “En París. De muy joven”. Casi siempre, un poco por reserva, otro poco porque mi relato linda con la ciencia ficción, tiendo a esquivar ese tema, o lo sitúo en localidades más probables, Mar del Plata, digamos, o Buenos Aires. En efecto, ¿bajo qué azar un muchachito argentino conocería el amor en París? Sin embargo, ocurrió. No sé qué pensar de esa coincidencia. Le he dado tantas vueltas a lo largo de la vida que me convencí de que no puede traducirse en palabras. Debería dibujar a los protagonistas en los jardines de Campo de Marte a la luz de un atardecer. Dos niños perdidos de la mano en una ciudad extraña, y no cualquier ciudad, el centro de la literatura, el único lugar del mundo donde las personas pueden prescindir de ser felices.

turistasbajoelmuelle

Martes

Encuentro en el bosque virtual una frase de Faguet: “Victor Hugo es el más grande de los poetas épicos franceses, superior a Ronsard, Voltaire e incluso (!) Lamartine”. La enumeración me desconcierta. Citar a Lamartine a la par de Hugo parece hoy un disparate, quizá no lo parecería entonces. Menos raro es que no diga una palabra sobre La Chanson de Roland. No hay una literatura francesa, sino dos, y la segunda no tiene nada que ver con la primera, ni quiere saber nada de ella. La primera es la literatura popular y espontánea; la segunda es esencialmente literatura académica de imitación latina. Para esta última, la literatura empieza con Malherbe, el gran dictador, uno de los personajes más notables de la historia. A Malherbe le sucedió en el trono Boileau, y a éste la Academia. A partir de ahí el escritor francés trabajó para complacer o desafiar a una mesa examinadora. Incluso un vanguardista como Baudelaire movió cielo y tierra para entrar en la Academia. ¿Será la herencia cartesiana? Es posible. Hasta en su predilección por los manifiestos literarios el ansia francesa por lo cartesiano es evidente. El escritor francés tiene que explicarse siempre, en todo momento, es parte de su naturaleza. Este racionalismo, cuya pasión por la rareza es una especie de máscara, se expresa en la composición críptica y glacial de Mallarmé y en la voluntad de formar cenáculos. De hecho “composer” es el verbo clave. Es una literatura que rara vez se queda sola. El salón literario.

Miércoles

Conversación en el bar con Rafael, 71 años, asturiano, traductor de griego y latín, casado, tres hijos. Un placer la charla. Tendría que haberla anotado enseguida. En algún momento le dije que la prosa de Borges tiende al latín. Este fue más o menos su comentario: “Por eso es un gran prosista y por eso tenía razón al afirmar que no se consideraba un gran poeta. El latín es una perfecta herramienta de prosa, pero inadecuada para la poesía. Es mucho más sobrio que el griego. No tiene sombras, ni siquiera claroscuros. El rigor de la secuencia de los tiempos verbales, la sumisión despiadada al verbo dominante, la consistencia de las oraciones, la forma interna de la sintaxis, la falta de ambigüedad, lo vuelven el lenguaje clásico de la prosa. El griego es infinitamente más fino, más liviano. A diferencia del griego, el latín obstruye los flujos naturales de renovación lingüística. La cultura romana tiene algo de parodia majestuosa de la griega. Es como un juego que se jugara por tercera o cuarta vez tres siglos más tarde. Todo lo romano es rígido en comparación con lo griego: lengua, literatura, arquitectura, escultura. El latín trabaja con simétricos bloques de mármol. El griego es libre, flotante y flexible”.

Jueves

Si en alguna novela de Dostoievski un personaje tuviera la inspiración de abrir una ventana, dos tercios de la psicología escaparían de la habitación en el acto. En todos sus textos hay una lujuria psicológica autosatisfecha que bombea en el vacío. El contenido de placer de una psique, cuando no encuentra ninguna salida, sólo puede escarbar en su complejidad. Es un proceso similar a la busca constante del oído izquierdo con la mano derecha, en que las posibilidades de enredar este movimiento bastante simple llegan hasta el paroxismo de la perplejidad y la locura. De algún modo es como si los personajes vivieran muertos. No brillan ante el amanecer, no miran las estrellas, no se vuelven prodigiosos con el amor, ni siquiera conocen el arrebato pasajero de un día perfecto. Nada sale de ellos porque se han mantenido demasiado ocupados en no dejar ningún rasgo sin analizar, y en enfatizar todas las complejidades del corazón y la mente como modelos de su propia psicología. Se dirá que en cierto modo Kafka realiza algo parecido. Puede ser, pero en Kafka siempre hay algo más, que por suerte nadie puede definir. Es una diferencia importante. Un mundo en que el significado se ha vaciado es como la música que fluye de los instrumentos musicales. Pero un mundo más allá del mundo, sin significado, se parece a la música que se produce sin instrumentos.

Viernes

Ante el aniversario de César Aira. El vanguardista, se dice, va a la destrucción de todas las convenciones. Pero parecería que la verdadera fuerza no se revela en la completa aniquilación de las convenciones, sino en su aflojamiento y liberación, en una especie de equilibrio general. Una fuerza que no puede ser equilibrada por su entorno es una fuerza inútil; sus propuestas pueden ser visionarias y nobles, pero no inciden en la realidad. En la literatura la tradición ya se encuentra implícita en el lenguaje. No es un arte que puede ser construido desde cero por la última generación, o por el artista individual. Tanto Esquilo como Breton son resultados finales precedidos por siglos de trabajo creativo. Por otra parte, el ser humano es reacio a los cambios, y no sólo el ser humano común y corriente. Proust vivió toda la vida en la casa de sus padres; Kafka abandonó la casa familiar con un pie en la tumba, cuando no le quedaba otra opción. Este convencionalismo externo extremo obró como un contrapeso ideal de la novedad interna de sus obras. El mejor revolucionario es el que vive de incógnito entre los de su propia especie. Proust era rentista y Kafka un abogado de seguros. Ambos parecían buenos ciudadanos ante el mundo exterior. No representaban un exotismo ni un peligro para nadie, sólo para ellos mismos, y sin embargo, esencialmente eran monjes extraños. En consecuencia tuvieron que construir los muros de su monasterio. Es la tragicomedia perfecta. Inmunes al poder y la furia del exterior, en lo más profundo de un subsuelo oscuro, con diabólica inocencia, vertieron su novedoso mundo interior en una forma clásica, hermosa y cristalina.

Sábado

Diccionario histórico y crítico de Pierre Bayle. Posiblemente el diccionario más ingenioso y divertido que jamás se haya escrito. Todas las materias, la iglesia, el estado, las costumbres, el arte, la filosofía, la ciencia, son diseccionadas por el autor con precisión de cirujano. El método cartesiano prevalece en este escéptico brillante, que prefigura casi toda la Ilustración francesa. La inteligencia, una máquina de combinaciones a priori, no es imprescindible en cuestiones creativas, pero constituye un excelente instrumento de negación. Bayle es el negador por excelencia. El negativo de Leibniz, por así decirlo, las dos figuras más grandes de su período histórico, que por supuesto se carteaban entre sí, o más precisamente, se vigilaban entre sí. Leer el diccionario de Bayle es como asistir a un descuartizamiento en primera fila. El autor denuncia cada una de las contradicciones que existen en el mundo humano y también en el divino. Las personas, se queja Bayle, aprueban lo que está claro, pero aman lo que está oscuro, y sólo se encienden ante aquello que escapa a su entendimiento. Lo más asombroso es que al final de todas sus demoliciones no concluye que la fe sea inútil, sino que la razón es inútil. Recopila un material tan abrumador de objeciones contra el cristianismo que el efecto contrario a su objetivo es inevitable. Voltaire dijo muy acertadamente que no hay una línea de Bayle que contenga un ataque al cristianismo, pero tampoco una que no lo ponga en duda. Por lo que arribamos a esta conclusión memorable: Bayle no es un incrédulo, pero no cree.

Domingo

Y la nave llegó a Marte. ¿Captarán alguna clase de señal? No sería extraño. A fin de cuentas lo sabemos desde Marconi. Incluso en la esfera del espíritu hay un misterioso y poderoso efecto de larga distancia sin un sustrato material. Deberíamos ir preparándonos, pienso yo. Mejor no esperar milagros de nadie y menos de los criollos actuales. Incluso con el traje espacial puesto subirían a la nave al grito de: ““¡Tocá El oso!”, o “¡La balsa, chabón, La balsa!”. Si al menos pidieran algo de Bowie, pero ni eso. Cuando el presidente de todos entona con la guitarra criolla “Pero maaadre…” siento que caemos en un agujero negro del que no nos rescatará nadie nunca. El eterno infantilismo, la humorada circular, el aire de perpetua estudiantina. Es como si entre Júpiter y Bragado no hubiera solución de continuidad. No podemos seguir iguales para siempre. Y vamos a seguir iguales. Parece una maldición, un hechizo. Si una mente muy avanzada, tras largos años de concentración y estudio, llegara a descubrir la fórmula de la inmortalidad, el primer comentario argentino sería: “Ay, qué lindo”. El síndrome de la maestra jardinera es más resistente que el coronavirus. En fin, como dijo San Martín con ese acento tan suyo, ya os apañaréis. Por mi parte en cuanto pueda me embarcaré rumbo al planeta rojo, aunque sea el único argentino, o aun el último. Desde la escotilla saludaré el nuevo día.

Foto: Flavia de la Fuente

12 comentarios to “Campo de Marte”

  1. ericz Says:

    ¿Qué están pensando los marcianos ahora, que cada cinco años les cae del cielo un artefacto? ¿Sabrán de donde viene o será una señal divina?
    Que lástima que los americanos no escribían: las crónicas del desembarco español, viking, inglés o francés, no tienen el verdadero sabor de lo auténtico. Chinos y japoneses ya sabían que existían los bárbaros; pero en México digamos, durante mil años el océano era una frontera tan establecida como el espacio exterior, y de repente, “vió doña lo que dicen, que salen del agua seres de cuatro patas, de hierro, con dos brazos, que hacen tronar aunque no haya nubes, quién puede creer eso” y cosas así.

  2. Yupi Says:

    Yo estoy seguro de que los marcianos ya estuvieron entre nosotros. Mandaron un adelantado adaptable, al alcance de nuestras pobres antenas, y con un sentido del humor sublime. Salud.

  3. La Novia de Troll Says:

    Estimado,
    “siempre me ha parecido que usted me llevaría a un antro en el que vive una enorme y furiosa araña, del tamaño de un hombre, donde nos pasaríamos la vida entera mirándola horrorizados. Y así se extinguiría nuestro amor” (Los Demonios)
    …Kafka si, claro… y Dosto también!
    Gracias por su comentario sobre Bayle: agendado, que parece uno de los nuestros!

    Saludos

  4. Yupi Says:

    Novia. A falta de selfie le regalo un retrato de nuestro amigo. Saludos.

    Fiodor Dostoievski. 1,60 cm. Flaco, petiso, desgastado y encorvado por los largos años de infortunio. Más apagado que envejecido, la barba profusa y el cabello ralo le daban el aspecto de un inválido de edad incierta. La cara era la de un campesino urbano: un verdadero mujik de Moscú de nariz plana y ojos agudos, pequeños. Tenía la frente abultada y las sienes huecas, como hendidas a martillazos. Sus rasgos retorcidos parecían presionar sobre una boca triste. Los párpados, los labios y cada músculo de su cara se movían nerviosamente todo el tiempo, por lo que es fácil imaginarlo sentado en el banquillo de un tribunal a la espera de la condena, o quizá entre los vagabundos que mendigaban ante las puertas de la prisión. Nunca tuvo plata y rara vez tuvo casa. Su divisa: “Vivir de forma decente, no puedo”.

  5. La Novia de Troll Says:

    LOL Ustedes los cajetillas no lo quieren al Dosto! Guardo la pic para el IG!
    Nobokov lo defenestraba también y sospecho que Don Cesar sonreiría si le pregunta del asunto!
    Hablando de esos me entere hace poco, con Strafacce, que Lamborghini pensó en reescibir “Palido Fuego” y que alguna discusión hubo con el pringlense: sugiere en La Comarca algo del lejano reino de Zembla!
    Una noticia que me afectó, pensaba que mi cariño por ese libro era un error biográfico adolescente y veo que el ruso blanco engrupió a otros!

  6. Yupi Says:

    Qué error! No sé si querer es el verbo, pero Dosto me acompaña desde los 13 años, como a todos, por eso puedo hablar mal de él sin ninguna culpa. En un sentido estrictamente literario Lamborghini es aún más grande, creo, en fin, no importa. A Nabokov en cambio, como decía mi tía Negra, no le debo nada. Dedicado a Dosto y Osvaldo entonces. La melodía de este tango es una maravilla.
    http://www.youtube.com/watch?v=mzhH53Inksk

  7. Siri Says:

    “Como el descubrimiento del amor, como el descubrimiento del mar, el descubrimiento de Dostoievski marca una fecha memorable de nuestra vida”, como bien dice Borges. Que después defenestremos, estrujemos, escupamos o abracemos esos descubrimientos, es otra cosa. Aporto pa la polémica: Proust no llega ni cerca a esos descubirmientos, aunque es mucho más que el nabo-kov (quien dijo eso de Dosto seguramente para quedar en la historia). Saludos.

  8. Yupi Says:

    Los prólogos del Viejo… la octava maravilla. Mejores todavía son las biografías mínimas que escribía para El hogar. Ahora recuerdo una en que venía hablando de un escritor inglés introvertido, silencioso, discreto. Agregaba: “Para mayor recato, era afónico”.

  9. lalectoraprovisoria Says:

    No me di cuenta y se puso de moda hablar mal de Nabokov.

    Q

  10. Yupi Says:

    Nabokov era un contrincante verbal temible. En eso se parecía a JLB. Recuerdo una frase suya: “Freud es un gran autor cómico. Eso sí, para captar toda su comicidad hay que leerlo en alemán”. Y esta otra: “Soy un hombre tranquilo y benévolo. En toda mi vida sólo detesté a tres doctores: Freud, Castro y Zhivago”.

  11. La Novia de Troll Says:

    @Y “Freud, Castro y Zhivago” LOL siempre esa precision maléfica!
    @Q Que no se diga de mi, jamas hablaría mal del ruso blanco, aunque sí sospecho que esta de moda entre “los entendidos” sic transit blah… (mepa que todos se dieron cuenta que estaba medio colifa con su traducción de Pushkin! jjji)
    En mi adolescencia fui primero con Lolita y después con Desesperación (por Fassbinder) . Pnin y Risa en la oscuridad también me gustaron, creo. El que mas se quedo conmigo es Pale Fire (hay un libro exquisito y también demencial de Brian Boyd sobre eso).
    Lo fui dejando, perdí interés y lo abandone completamente después de “Ada o el Tedio”. Hace poco me lei sus cartas a Vera, buena compania.

    Saludos!

  12. Yupi Says:

    Novia. Pálido Fuego en algún momento nos gustó a todos. No sé qué pensaría hoy, pero intuyo que resistirá bien. En este día, pues, va una canción que ahorita mismo encontré en la web. Qué cosa las mexicanas. Esos ojos negros, hermosos.
    http://www.youtube.com/watch?v=Ov3F5-oWMjA

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