¿El señor es nativo?

Diario invernal (II)

por Yupi

Lunes

Esta tarde vi un oso. Finalmente ocurrió. Estaba buscando leña cuando de pronto lo descubrí entre los árboles, unos 50 metros más arriba de mi posición. Durante los primeros segundos la sangre se me heló en la venas, pero me encontraba cerca de la casa y en situaciones de peligro soy famoso por mi velocidad, así que recuperé la calma suficiente para observarlo un rato. No me prestó atención en ningún momento. De hecho ni miró para donde yo estaba. No sé qué hacía, parecía olfatear hierbas y rebuscar entre la maleza. De vez en cuando se detenía a meditar con la mirada en el vacío. Un oso kafkiano. Qué lástima no poder hablar con él, que uno no pueda preguntarle, por ejemplo: “¿El señor es nativo?”. Estoy seguro de que sería un interlocutor excelente. Thoreau decía que en su cabaña tenía tres sillas: una para la soledad, dos para la amistad, tres para la sociedad. Yo tendría dos sillas. Una para mí y otra para el oso.

Ombu.bis

Martes

Mozart, en viaje, escribió muchas cartas a su esposa. Copio un fragmento de una de ellas:

“¡Querida mujercita! ¡Si tan solo tuviera una carta tuya! Si te dijera todo lo que hago con tu querido retrato, ¡cómo te reirías! Por ejemplo, cuando lo saco de su estuche, digo: ‘¡Dios te salude, pequeñita, Dios te salude, bribón, duende, nariz puntiaguda, chiquitita!’. Y cuando lo devuelvo al estuche, lo deslizo lentamente, diciendo, con cada pequeño empujón, ‘¡Ahora, ahora, ahora!’ y al final, rápidamente: ‘¡Buenas noches, ratoncito, que duermas bien!’”.

En toda la música de Mozart no hay nada en lo más mínimo parecido a estas líneas. La obra de Mozart es estrictamente anti-romántica. Su genio está grabado en ella, pero sus circunstancias, los eventos de su vida diaria, brillan por su ausencia, y si hubiera sido rico o pobre, casado o soltero, aplaudido o abucheado, su música habría sido exactamente la misma.

Miércoles

Leí en alguna parte del bosque digital: “Aira nos hace pensar; Borges nos da su pensamiento hecho”. Siempre es más fácil decir en qué se diferencian dos escritores, no en qué se parecen, pero de todos modos me parece una observación justa. Todas las novelas de Aira están sostenidas y como saboteadas por el ensayo. La impronta vanguardista de sus ficciones, y la atracción fatal que ejercen sobre la cátedra universitaria, vienen de esa evidencia. Creo que hasta ahora nadie notó el parecido de Aira con Thomas de Quincey, otro gran ensayista. La palabra clave para los dos es rigmarole: galimatías, divague. La presión de las ideas y el placer de la digresión llevan la escritura por caminos sinuosos que distorsionan el motivo inicial, bifurcándose todo el tiempo en nuevas ideas. A diferencia de Ricardo Piglia o Chitarroni, que son cerradamente borgeanos, Aira lo es por la línea de fuga. En otro tiempo, en la Grecia antigua, podría haber sido un filósofo conocido, el referente de una corriente de pensamiento con diversos discípulos. Sus libros no se pueden comprender ni disfrutar a menos que la mente del lector coopere con la del escritor. No pinta un cuadro terminado para un espectador pasivo, sino que dibuja un esbozo a punta de plata y deja que otros completen la figura. Las novelitas de Aira son acertijos que proporcionan abundante material para la asociación Amigos de Aira. No hay asociaciones de amigos de Borges, porque él es su propio intérprete.

Jueves

Un buen escritor no es más útil para la sociedad que un buen jugador de bowling. Esta frase me parece apropiada como consigna de un congreso de literatura. Muchos congresistas la negarían, algunos tal vez enloquecerían de indignación. ¿Por qué? Me asombra que dedicándose a la literatura no consideren la vida como un sueño y el mundo como un velo transitorio. Deberían considerarlo por un instante, si creyeran. Pero creen menos en la literatura que en la sociedad. Es como si se hechizaran a sí mismos sólo para ver megáfonos y congresos. El sociólogo pone mucho énfasis en el hecho de que la literatura se ha vuelto demasiado literaria, una idea difícilmente novedosa, y entrega su destino al Dios de la teoría. Con qué arte se las arregla para demostrar que una paritaria quizá sea una novela y un poema puede ser un reglamento, basándose en ciertas revoluciones que tuvieron lugar muchos siglos antes de Cristo, y algunas poco después del diluvio. Todo en vano. En términos sociales el arte es una especie de subproducto. Ocupa una parte demasiado pequeña en la actividad de un país, incluso una parte pequeña de la actividad intelectual, para incidir en su funcionamiento.

Viernes

The Philanderer de Bernard Shaw. Es un honor raro para cualquier escritor que sus libros todavía sean una fuerza literaria setenta años después de su muerte, cuando el tiempo ha alterado todas las condiciones en las que él escribió. Las personas a quienes elogió o ridiculizó ya no existen. Han surgido nuevos problemas, nuevas esperanzas, nuevas teorías tomaron el lugar de las viejas. El mundo no es en absoluto su mundo. Y sin embargo ahí están. Tal es el caso de esta obra de teatro. El humor corrosivo de Shaw, la ironía como un arma de doble filo para un autor. Su tendencia a mandar todo al demonio era tan irresistible que me pregunto si no habrá resultado perjudicial para una mejor valoración de su potencia artística. Shaw era un seguidor convencido de Ibsen y continuó al maestro en una serie de obras feministas. La nueva mujer, la mujer liberada y emancipada, entra y sale de las obras de Shaw con faldas cortas, fuma cigarrillos, una mujer de negocios sin más vueltas, una buena compañera que llama a sus amigas casadas por sus apellidos de soltera y trata a sus maridos con una camaradería brusca. Pero mientras Shaw satiriza todo, incluido a él mismo, no puede evitar reírse del culto a Ibsen. En The Philanderer hay un Club Ibsen con un busto de la divinidad nórdica sobre la repisa de la biblioteca. Una de las reglas es que no se admitirá a ninguna mujer convencionalmente femenina. Ante el primer síntoma de feminidad, una mujer pierde su membresía.

Sábado

Mientras el tren se hamaca plácidamente por los campos nevados leo un cuento de un joven en que el narrador habla todo el tiempo de sus coitos en presente histórico. Escuchamos música y cogemos. Miramos la tele y cogemos. Me como un sandwichito y cogemos. Ahora no cogemos, pero ayer cogimos todo el día. Tiene algo de staccato, como de quien enuncia verdades demasiado fuertes para las timoratas costumbres del lector occidental. Quizá porque el tren realiza una parada en Calatayud me vienen a la memoria los versos de Marcial:

Da por culo a los muchachos la lesbiana Filenis

y más furiosa que un marido empalmado

taladra a once muchachas por día

Si se los recitara al autor me haría el conocido gesto de cerrar el puño con el dedo mayor en alto. Impudicum digitum ostendere: mostrando el dedo desvergonzado, que los romanos llamaban digitus infami. Es el dedo que, por su longitud, da más placer a las bellezas y basta para sosegar a los efebos. De nada serviría decirle que el Fuck You lo inventó Aristófanes hace unos dos mil años. El ser humano es demasiado rebelde para aprovechar las enseñanzas de los siglos pasados, y cada siglo se comporta como si fuera el primero. La humanidad no tiene dudas de que está avanzando porque siente que está en movimiento. La verdad es que oscila.

Domingo

¿Cuánta leña se necesita para no morir congelado? Es increíble la cantidad de troncos que corté y eché al fuego en estos días, y siempre hacen falta más. El momento más grande en la historia de la familia humana fue el descubrimiento del fuego por un antropoide de genio. Prometeo debería ser nuestro dios. Sin fuego deberíamos haber permanecido más o menos simios, y probablemente de hábitos arbóreos. Unos días atrás Ericz, un viejo amigo de LLP, se asombraba de las películas de vaqueros con vivas hogueras que alumbran toda la noche, porque en el mundo real implicarían verdaderas carretadas de leña. Sin duda es la magia del cine. Para un director, toda hipótesis es una incursión en el país de las hadas. Diría que para todo pensador. La cuarta dimensión, el movimiento perpetuo, la cuadratura el círculo, son sólo variantes de la busca alquímica de la piedra filosofal, la transmutación de los metales y el abracadabra cabalístico. Incluso la matemática como ciencia exacta no es inmutable; las geometrías de Lobachevsky y Riemann son tan legítimas como las de Euclides. En este punto la tierra debajo de nuestros pies empieza a temblar, las estrellas se tambalean en el firmamento, el fuego no necesita leña, los vaqueros duermen al raso bajo la nieve, y así sucesivamente hasta que la paz universal descienda sobre el mundo o hasta que el sol se enfríe, y cese la vida.

Foto: Flavia de la Fuente

3 comentarios to “¿El señor es nativo?”

  1. lanoviadetroll Says:

    El Yupi Fan Club festeja con osuna algarabía el 2021!

  2. ericz Says:

    Más de una vez me sorprendo pensado que Borges era de verdad modesto, que no eran una actuación sus protestas de insignificancia. Es una opinión impopular pero a su favor tiene todos los testimonios hechos por el propio Georgie y en contra, la seguridad de que cualquiera, digamos nosotros mismos, en posesión de esa genialidad no seríamos, no podríamos ser, otra cosa que un odre hinchado de fatuidad. Todos seríamos falsos modestos, pero a Borges no lo alcanza ese pronombre.

    Pero quería decir otra cosa, sobre las diferencias entre Aira y Borges, aunque decir diferencias es mucho decir.

    Borges desconfía de su texto, lo declara falsificado, corregido por la pereza y el olvido, le niega carácter definitivo, borra al autor, pero de inmediato se despacha con sentencias dignas del mármol.
    Aira termina una oración e inmediatamente refuta su contenido, cancela sus consecuencias. Es una máquina de ideas, y de su destrucción, y de inmediato desautoriza la refutación. En el punto y aparte deja la idea inicial, y recomienza con otra.

    Borges crea el universo y descansa. Aira pone en movimiento una máquina incansable.

  3. Yupi Says:

    Eso también Georgie lo tenía previsto. Es más, lo leyó el niño Aira en la mesa del comedor de su Pringles natal: “Ignoro si la música sabe desesperar de la música y el mármol del mármol, pero la literatura es un arte que sabe profetizar aquel tiempo en que habrá enmudecido, y encarnizarse con la propia virtud y enamorarse de la propia disolución y cortejar su fin”. Chan-chan.

    Ya que estamos, uno de los tango preferidos del susodicho. Tango cauteloso, según JLB.
    http://www.youtube.com/watch?v=ygcsj9pfnCo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: