El bebedor inquieto (13)

Lejos del sol

por Quintín

Pasaron varias semanas desde la última nota. Tuve mucho trabajo y así las botellas vacías (las guardo para acordarme de lo que tomé a la hora de escribir esta serie) se fueron acumulando y me da un poco de vergüenza. Pero hay un problema mayor, y es que la memoria olfativa y gustativa de un vino tiene (al menos para mí, no sé para los buenos catadores) una fecha de caducidad: al cabo de algunos días empiezo a perder las sensaciones y van quedando solo los juicios de valor: si me gustó un vino, cuánto. Y después ni siquiera eso, quedan solo palabras y el vino del que quiero escribir se transforma en poco más que un fantasma.

Biplano

Entonces, de lo que estuve tomando en este tiempo solo tengo la idea firme de que la pasé muy bien con los vinos que le compré a Musu, una selección variada en la zona de precios gasoleros. Fui tomando alternadamente tintos y blancos, muy diversos entre sí, más bien poco ortodoxos y cada uno me produjo alegría y admiración. Uno de los vinos que probé al principio del paréntesis en la escritura fue el Biplano Versión Criolla 2020, de Valle de Uco, Mendoza. Del curioso texto de la contraetiqueta, firmado por Fabián Vicario, deduzco que el viñedo es de La Consulta, pero consultando la web, podría ser de El Cepillo. Vicario es un enólogo joven que trabaja en Catena, pero Biplano es un proyecto familiar. Vicario habla de alguien que vuela en biplano y termina con amigos. Posiblemente tenga su gancho (el logotipo del avioncito es simpático y el propio texto también), pero prefiero las etiquetas que explican cómo está hecho el vino, no las que cuentan una historia que suele ser sobre la tierra y la familia, apelando un poco a esa demagogia chacarera de raigambre conservadora (¿es la herencia de los gansos mendocinos?) en la que se suelen refugiar los viñateros.

Quería hablar de este vino en particular porque es el que menos dificultades me ofrece para el recuerdo, ya que hace honor a su nombre: el Criolla Biplano es un vino plano. Quiero decir, un vino sin complejidad, sin relieve. Para mí no es necesariamente un defecto: de hecho, se toma fácilmente y con gran placer, desaparece de la botella. Ese carácter plano implica en este caso una forma de limpidez, de despojamiento, es una sencillez virtuosa.

Es un tinto claro y Musu me dio la indicación de que lo bebiera bien fresco, como si fuera un blanco o un rosado. La frescura, la bebibilidad hacen pensar en eso que se llama un «vino de pileta», un concepto que suele aplicarse en general a blancos o rosados, que viene a indicar que pasa bien pero no hay que exigirle demasiado. Siempre estuve peleado con esa idea. Es como hablar una película que «se deja ver» como sinónimo de que no tiene demasiados méritos. Como dije recién, que un vino sea sencillo no lo desmerece, lo mismo que ocurre con una película entretenida y noble. Eso de que un vino está hecho solo para tomar al lado de la pileta en un día de calor me irrita.

Pero también me irrita la idea misma de tomar vino al lado de la pileta. Para mí es un secreto que nadie divulga que el sol y la degustación del vino son incompatibles. El vino se hace para la sombra, para los interiores. Si quieren sol que tomen cerveza. O mejor agua. Pero tampoco tengo ningún aprecio por la pileta como destino recreativo. Vivo al lado del mar, así que no me cuenten cuentos.

Salió una nota protestona. A veces ocurre.

6 respuestas to “El bebedor inquieto (13)”

  1. Koba Says:

    En definitiva lo que importa de un vino es eso, si nos gustó, cuánto nos gustó y si lo volveríamos a comprar. Ni idea de este Biplano, otro que pasa a la lista de deseos.
    Y sabes que no me gusta tomar el tinto fresco, hay varios que vienen para tomarlos así pero para mí el frío los achata, los apaga, prefiero siempre tomarlos a temperatura ambiente.
    Saludos!

  2. lalectoraprovisoria Says:

    Lo de la temperatura ambiente es un error. Cada vino tiene su temperatura, pero casi ninguno (tintos incluidos) sabe mejor a temperatura ambiente. Y menos si la temperatura es mayor de 20 grados. Eso no implica tomarlos a 10 grados.

    Q

  3. Koba Says:

    Sí, con lo de temperatura ambiente exageré, quise decir que a los tintos lo guardo en un lugar oscuro y listo. Obviamente arriba de 20º es intomable, y si están fríos, se pueden tomar pero para mí pierden todo.

  4. lalectoraprovisoria Says:

    Ahora sí. Claro que no hay que sobreenfriar los tintos (se ponen intomables) pero por razones que no conozco profundamente (es una cuestión de taninos) hay algunos que conviene refrescarlos más (casi como blancos) y este es un caso. Recíprocamente, hay blancos que se toman más tibios.

    Q

  5. Koba Says:

    No sé si conoces el Tintillo de Santa Julia, un malbec/bonarda que en la etiqueta dice «Bébase frío», para mí no hay caso, lo prefiero fresco pero nunca heladera.
    Blancos más tibios, esa no la sabía, tendría que probar.

  6. lalectoraprovisoria Says:

    Sí, probé ese tintillo y me gustó. Los blancos depende cuáles. Pero yo a todos los vinos les doy un toque mayor o menor de heladera.

    Q

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