Cigarrillos encantados

Diario mediterráneo

Lunes

En la playa al caer el sol. Desde la arena miro una fiesta que se desarrolla en uno de los yates amarrados en el muelle. Entre los asistentes hay jóvenes actrices y actores dispuestos a gastar una fortuna, sin duda en la convicción de que sus altos ingresos nunca cesarán. No seré yo quien se oponga a disfrutar el momento, pero qué manera de tentar a la suerte y desconocer la propia cultura. La gente que realmente tiene dinero conoce muy bien el valor del dinero. Los grandes chacareros que traté de chico (ya no existen) eran todos de una austeridad espartana, algunos al punto de parecer linyeras. No digamos los miembros de la nobleza europea. Una vez me encontré en la cola de la panadería del barrio a la hija de la duquesa de Alba. Mientras esperábamos turno yo pensaba que si me regalara un solo cuadro de la colección familiar, por ejemplo, un Goya o un Cézanne, dedicaría el resto de mi vida al lujo y los placeres. En esas cavilaciones estaba cuando oí del panadero el monto de su compra: 1 euro con 20 céntimos.

Yupi.luna 14 de julio 3

Martes

Nuestra atención, como decía el Dr. Johnson de la educación escocesa, se parece al alimento en una ciudad sitiada, cada persona recibe un poco, pero ninguna recibe una comida completa. Al cabo de largos años vengo a descubrir que la novelita Los dos payasos de Aira, un homenaje a su amigo Osvaldo Lamborghini, empieza con las palabras “Si bien”, un anagrama. Si bien: Neibis. ¿Alguien lo notó? Tampoco es tan fácil, porque Aira aborrece los juegos de palabras.

Miércoles

Historia Natural de Plinio el Viejo. Salgo de la lectura con la sensación de que todo lo que me rodea, el mar turquesa, el carmín del cielo, los veleros, es tan anodino y plano que más vale resignarse enseguida. Aquello que las personas realmente anhelan no es el naturalismo, ni la verdad sobria, sino las imposibilidades más locas y más salvajes que el cerebro humano es capaz de concebir. Esto se aplica a las personas que llevan una vida regular y ordenada, particularmente a ellas. ¿Cómo explicar si no el éxito de tanto viaje a las estrellas o al mítico país de los dragones? Últimamente cohetes y dragones fueron reemplazados por el análisis minucioso y el estudio microscópico de uno mismo. No puedo ni expresar mi aburrimiento. Fuera de Alberto Giordano, que tiene una autorización oficial para infligirnos sus torturas psíquicas, creo que el cultivo del ego en prosa debería moderarse un poco. Parafraseando un consejo atinado de Ricardo Strafacce, diría: “Si no sos Giordano, no me cuentes tu depresión”.

Jueves

Lectura de Punin y Baburin de Iván Turguénev. Dos horas de felicidad. Encontrar una novela desconocida de Turguénev es como volver a casa después de una larga ausencia. ¿De dónde le vino esa destreza para comprimir un relato? De niño aprendió francés, alemán e inglés, primero de institutrices y luego de tutores extranjeros. Sus padres sólo conversaban en francés; la madre incluso rezaba en francés. El ruso se vio obligado a aprenderlo de los siervos de la casa. Esta extraña mezcla resultó una bendición para su escritura. Durante mucho tiempo fue el único novelista ruso conocido fuera de su país. Fue a través de Turguénev que el lector francés, y más tarde todo el mundo, conoció a los clásicos rusos. Me pregunto cómo Tolstoi y Dostoievski pueden haberse peleado con una persona tan noble a quien debían tanto. Quizá había en ellos algo bárbaro y brutal, refractario a toda sutileza. El punto de vista de Turguénev era el del artista. En esto se diferenciaba marcadamente de sus colegas y explica por qué los rusos lo admiran más que quererlo. Y sin embargo qué ligereza de toque para crear tipos populares. La inacción del hombre ruso (llevada al extremo por Goncharov en Oblómov) es casi un invento de Turguénev. Por contraste, sus mujeres parecen de acero, leales, autónomas, tienen la convicción y la capacidad de hacer que las cosas pasen, ya sea para bien o para mal. Nada de eso habría sido posible sin el extraordinario poder de compresión de Turguénev, que le permitió representar tantos personajes y tantas historias en tan pocas palabras. El lector tiene una impresión de unidad absoluta. Fue el novelista de los novelistas, dijo Henry James.

Viernes

En la terraza del casino. Entre la gente diviso a Mayra. Esto no tiene nada de raro porque el pueblo es chico, incluso muy chico, un pañuelo. Apenas me ve viene a sentarse a mi mesa, más linda y simpática que nunca. En qué confusiones caería yo en otro momento. Sin vacilar atribuiría su conducta a mi irresistible encanto y mi genio inmortal. En la cotidiana realidad, algo le dijo que puedo serle de ayuda, poca o mucha, y obra en consecuencia. Una persona en apuros está obligada a tomar decisiones para seguir viva, no para buscar novio. Conversamos un buen rato, lo que en mí siempre es una pésima señal (soy mudo). Cuando Mayra se va, leo en Carlyle: “Literature is but a branch of Religion”. La literatura no es más que una rama de la religión. Borges apenas invierte la frase: la metafísica es una rama de la literatura fantástica. ¿A esto se reduce todo? ¿Carlyle también la sacó de otro autor? Al menos ambos tuvieron la suerte de ser tocados por la gracia. No sé si fue Quintiliano o Felipe Pigna quien dijo: “La historia se repite; los historiadores repiten unos a otros”. Philip Guedalla agrega que la historia es bastante interesante cuando se repite y en cambio los historiadores casi nunca lo son.

Sábado

Unas amigas de toda la vida, investigadoras del Conicet, me mandan un mail que incluye palabras como “varies” y “lxs”. Contesto a vuelta de correo:

Amiguitus,

El lenguaje inclusivo con esa e catalana y esa x griega, aunque justo en su intención, es a todas luces un producto foráneo que deberíamos rechazar por imperialista. Máxime cuando tenemos en nuestro acervo cultural una variante muy superior y anterior: las perfectas desinencias de Hijitus. ¿Qué clase de locura hizo que se olvidara a verdaderos próceres de la lengua, capaces de convertir a un vulgar perro en un inmortal Pichichus? En este acto propongo el uso genérico de la “u”, que de hecho nunca dejó de invocarse desde su aparición, hace ya medio siglo, y llamo a la reflexión de los peritus gramaticus para que se haga justicia y logremos un lenguaje realmente inclusivo, nacional y popular.

Sombrero sombreritus ¡conviérteme en Superhijitus! Fu-fu y chucu-chucu-chucu

Domingo

Balzac decía que soñar con proyectos literarios es como fumar cigarrillos encantados. Una vez disuelta la ilusión, no tenemos más remedio que fabricar el cigarrillo. Creo que esto era verdadero en su época y es falso en la nuestra. Por más que los editores chillen y Aira proteste, Internet cambió la literatura, que ya no es la misma y nunca más lo será. Por supuesto que seguirán editándose libros, pero algo se rompió para siempre en la relación con los lectores. Ahora el cigarrillo encantado es lo real y su fabricación se vuelve progresivamente más irreal. No encuentro ningún motivo de pena en el entierro de la vieja tradición. Bastante tiempo duró. Tal vez la literatura tal como la conocimos hasta ahora se conserve en los manuscritos, como los herejes y bandoleros se refugiaban en las cuevas. En definitiva será volver al origen.

Foto: Gabriela Ventureira

Una respuesta to “Cigarrillos encantados”

  1. ericz Says:

    Seis días muy provechosos. El domingo hubieras descansado.

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