Bitácora de la hija de Neptuno (189)

por Flavia de la Fuente

 

11 de enero

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 23 grados. Temperatura del aire: 20 grados. Sol. Viento: E 6 km. Olas: 0,5 m. Marea subiendo. Tiempo de natación: 28′

12 de enero

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 22 grados. Temperatura del aire: 23 grados. Sol. Viento: NNE 25 km. Olas: 0,6 m. Marea subiendo. Tiempo de natación: 36′

  

Días de natación gloriosos.

congabienelcorralón

Aunque todos muy distintos.

Ayer en un mar transparente y tibio, sin viento y olas que acariciaban.

Hoy, en un día soleado, viento respetable y olitas molestas.

Que se volvieron encantadoras.

Con el correr del tiempo.

Hoy ni Quintín ni yo teníamos ganas de nadar mucho.

Nos dolían un poco los músculos por la natación de ayer.

Habíamos nadado casi media hora.

Y, además, está Sebastián Rosal de visita, por lo que queríamos guardar algo de energía para estar con él.

Refunfuñando nos metimos lentamente en el mar.

Yo, harta de congelarme, fui al agua con el traje de triatlón de pantalones largos.

Pero no hacía falta.

El agua estaba agradable.

Aunque a mí el traje me encanta.

Me gusta nadar calentita, me siento más protegida.

Nos metimos al Sur del muelle.

Empezamos a bracear y mi aire era escaso.

Estaba bastante nerviosa.

Después de una mañana agitada de trámites.

Tenía miedo de hiperventilarme, así que empecé a contar las brazadas que hacía sin respirar.

Me costaba llegar a las 6 brazadas sin boquear y llenar mis pulmones de demasiado oxígeno.

Quería aquietar mi respiración.

Cantaba “Oh! What a Beautiful Morning!” para distraerme.

Y poco a poco lo logré.

Tardé unos diez minutos en estabilizarme.

Solo se trata de esperar.

Ya lo sé.

Paciencia y bracear.

Hasta que uno se relaja.

Y se vuelve uno con el mar.

Nadé rápido.

Nadé lento.

Y finalmente ocurrió.

En un momento dado, mi respiración empezó a funcionar de manera automática.

No respiraba nunca.

O no me importaba.

Dejé de pensar en eso.

Y podría haber seguido subiendo y bajando olas hasta la eternidad.

Es una manera muy épica de terminar la vida.

Y, de pronto, volví a ser la hija de Neptuno.

La reina de los océanos.

Feliz de estar en el mar.

—————–

Para no ser tan dramática, declaro que así perecerá mi viejo traje de triatlón.

Que ya tiene muchos agujeros y grietas.

En cualquier momento se desintegra, el pobre.

Pero decidí que eso ocurrirá en el mar.

Y se irá con Neptuno.

Hasta tanto, lo seguiré usando.

La goma está tan agrietada como mi cara.

Eso me da ternura.

Y tristeza.

“Ya no se fabrican espejos como los de antes.” (Tallullah Bankhead)

¿No es maravillosa esa frase?

Mi viejo, cuando tenía unos pocos años más que yo, decía que se miraba al espejo y se preguntaba: “¿Qué me pasó?”

———

Por suerte, ahora no siento nada de nada.

Después de la cabalgata en las olas quedé anestesiada.

A la mañana, ni las flores del jardín me alegraban.

Pero la natación de hoy, que fue la más larga del año, casi 40 minutos en un lavarropas fue memorable.

Mientras nadaba, pensaba con tristeza que el Osi iba a querer salir a los 15 minutos.

Pero no fue así.

El también disfrutaba del combate con las olas que venían del Noreste.

Nadaba sólido y a buen ritmo.

Y estaba tan contento como yo.

Así que cuando le pregunté si quería salir me dijo que no, que fuéramos hasta el Solmar.

Y así lo hicimos.

Nos costó llegar.

No había mucha corriente y teníamos viento y olas en contra.

Ninguno de los dos quería abandonar las aguas benditas.

¿A dónde vamos a estar mejor?

Pero al llegar a nuestra meta, nos pareció prudente volver a la tierra.

Salimos borrachos de endorfinas y comentamos todo lo ocurrido con Sebas que nos esperaba en la cosa.

————–

También me llena de energía la idea de seguir mi trabajo de reconstrucción del jardín.

Mañana Sebas me va a ayudar a terminar con la colocación de las lajas.

Va a quedar hermoso.

Porque Sebas tiene muy buen gusto.

Estudió diseño.

Y trabajó de diseñador pero se aburrió.

Lo suyo es el cine.

Mientras tanto, Q mira fútbol todo el día.

De sol a sol.

Sebas va a hacer la cena y yo seré su asistente.

Creo va a cocinar arroz con almendras y pollo al curry.

Y también iremos a la tapera.

Una agenda muy ocupada la de hoy.

———

Hoy a la hija de Neptuno no la para nadie.

Ojalá que mañana sigamos con este ritmo de natación.

Cuanto más nado, mejor me siento.

Más de media hora, aunque sea.

Me hace muy bien.

Pero yo le sigo el ritmo al Osi.

Si él quiere salir, salimos.

Es que yo soy una sirena.

Cuanto más tiempo en el agua, mejor.

Aunque mi marido no piensa lo mismo.

El es un hombre.

Lo ideal, para mí, sería al menos 45 minutos por día.

Es que este año tengo que entrenar seriamente.

—————

Cuando vine a San Clemente, en 2005, yo decía en broma que iba a ser una atleta de la tercera edad.

Creía que faltaba mucho para eso.

No sabía que el tiempo pasaba tan rápido.

Y, sin darme cuenta, llegué a la tercera edad.

En septiembre cumplo 60.

Llegó la hora de ser atleta.

Ahora o nunca.

Es hora de nadar y nadar.

No perder ni un día más.

Que el verano se pasa.

“(…) No esperes a que vengan los días malos, y a que lleguen los años en que digas: ‘Vivir tanto no es motivo de regocijo’ (…) Hazlo antes de que se reviente la cadena de la plata y se rompa la vasija de oro, y el cántaro se quiebre junto a la fuente, y junto al pozo se venza la polea. (…)”

No sigo porque es muy deprimente este párrafo que copié del Eclesiastés, que cita Al Alvarez, en En el estanque (diario de un nadador).

Hasta la próxima.

—————

6 de enero

 

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 21 grados. Temperatura del aire: 25 grados. Sol. Viento: NNO 26 km. Olas: 0,5 m. Marea bajando. Tiempo de natación: 5′

 

7 de enero

 

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 21 grados. Temperatura del aire: 22 grados. Nublado. Viento: SSE 26 km. Olas: 0,4 m. Marea bajando. Tiempo de natación: 15′

 

8 de enero

 

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 22 grados. Temperatura del aire: 27 grados. Sol. Viento: O 2 km. Olas: 0,5 m. Marea bajando. Tiempo de natación: 15′

 

9 de enero

 

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 23 grados. Temperatura del aire: 26 grados. Sol. Viento: OSO 3 km. Olas: 0,6 m. Marea subiendo. Tiempo de natación: 10′


——————–

Foto: Gabriela Ventureira

Una respuesta to “Bitácora de la hija de Neptuno (189)”

  1. Laura Canteros Says:

    Grandiosas la foto y la frase sobre los espejos. En cuanto a la edad, mirate en tu espejo interior para saber en cuál estás, hija de Neptuno. ¡Y felicidades por los 12 años!

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