Bitácora de la hija de Neptuno (187)

por Flavia de la Fuente

4 de enero

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 23 grados. Temperatura del aire: 19 grados. Sol y nubes. Viento: ONO 29 km. Olas: 0,5 m. Marea bajando. Tiempo de natación: 12′

 

Les deseo a todos un muy feliz 2019.

clavelinasparaelosi

Desde Noche Buena nadé una diez veces, pero no encontré tiempo ni energía para escribir una línea.

Apenas logré copiar los datos de cada día de natación.

En este tiempo pasaron muchas cosas.

Quintín ya entró en ritmo deportivo.

Puede nadar 25 minutos o media hora y va a mejor velocidad.

Se lo ve más musculoso y bronceado.

Está llegando a su cumple 68, que es el lunes, hecho un titán.

Pero antes, vinieron a celebrar la Noche Buena Gonzalo Castro y Guillermina Pico.

Dos amigos queridos.

Y también nadadores.

Aunque inexpertos en el mar.

Castro nada peor cada año.

Creo que es la cuarta vez que nadamos juntos.

Lo tuve que retar y decirle que este año se entrene para nadar como corresponde la próxima vez.

Guille nadaba muy bien, me parece.

Porque la vi poco y nada.

Es que ese día ocurrió algo inusual.

Muy cerca de la costa, cuando nos estábamos por zambullir, avistamos un par de aletas que nadaban.

No parecían tiburones, creo que eran unas toninas pequeñas, que les dicen franciscanos.

Pero, aunque dicen que no hacen nada, nos asustaron un poco.

Como las toninas avanzaban hacia el Norte y nuestro plan era ir hacia el Sur, Quintín y yo nos lanzamos a la aventura.

Somos viejos.

Y viejos lobos de mar.

Pero la Guille es de la Pampa.

Y tiene 32 años.

Se asustó por la cercanía de los bichos

Así que nuestros amigos salieron pronto del agua.

Y nosotros seguimos nuestro camino.

El agua estaba helada.

Era Navidad.

Al salir, Guille y yo nos sentíamos como drogadas.

La pobre se fue a comprar un Coca para ver si la despabilaba.

Porque el agua helada te deja un poco alelado.

Pero sobrevivimos.

Y fue un placer nadar, aunque sea brevemente, en un grupo de cuatro amigos.

———

Después estuve dedicada con mucha energía a la reconstrucción del jardín.

Pero eso se les cuento otro día.

También vinieron de visita mi hermano Liso que vive en Madrid y mi mamá.

Se quedaron 6 días y se acaban de ir.

No me quería perder un minuto de su compañía.

Solo nos vemos esos días una vez al año.

Es una pena que a Lisandro no le guste nadar en el mar.

Porque nadar sabe y bien.

Sería maravilloso que nadáramos juntos.

Quizás cuando sea más grande.

Todavía tiene 44.

Es mi bebé.

Durante la estadía de Liso, un día el mar se puso tibio.

Fue algo notable.

De un día al otro cambió la corriente y nadamos en aguas tropicales.

Era una delicia.

Podría haber nadado una hora tranquilamente sin sentir frío dentro del agua.

Porque el frío al salir es inevitable.

Sobre todo, cuando hay vientito, sea del Norte o del Sur.

Uno de esos días de agua caliente, nadamos poco antes de una tormenta.

No había nadie en el agua.

Los bañeros habían puesto la bandera negra, con el rayo.

Pero nos autorizaron a nadar y lo hicimos.

Fue una travesía memorable.

Todo lucía gris.

Cielo oscuro, mar metálico.

Olas hermosas que nos balanceaban con suavidad.

Nadamos hasta el Edén y salimos por la tormenta.

Porque estaba para seguir media hora más.

Contentos como dos chicos, volvimos casi corriendo el kilómetro que hay que caminar para volver a casa.

Todavía sonrío recordando la aventura.

Lo peor de todo es que después lo mandé a mi hermanito a la playa.

Y a él lo agarró el chaparrón.

Volvió a casa empapado.

Nosotros lo esperábamos inquietos, porque se oían muchos truenos.

Pero fue una caminata con épica.

Y final feliz.

——-

Hoy, que hace calor y sopla el viento del Noroeste volvieron las aguas heladas.

Nos tiramos a nadar al Norte del muelle y pensábamos nadar 15 o 20 minutos, hasta el Fontainebleau.

El agua parecía el Río de la Plata.

Marrón, color león.

Y había ramas y unos bichos extraños que descubrió Liso.

Unos escarabajos gigantes voladores, con forma de huevo de raya.

Jamás había visto semejante cosa.

Pero no había tantos.

Así que nadamos igual.

Me zambullí y sentí el placer del agua fría en todo el cuerpo.

“¡Que agradable que es el agua fresca!”, pensé.

Siempre es lo mismo.

No me quiero meter y después me encanta.

Me resulta delicioso el contacto con el mar.

Pero cuando pasaron apenas 5 minutos empecé a sentir frío.

Nadé rápido para entrar en calor.

Para colmo, la corriente no nos llevaba demasiado.

Llevó un tiempo cruzar el muelle.

Cuando lo logramos, le pregunté al Osi cómo andaba.

Me dijo que bien, que nadáramos un poco más, hasta el Fontainebleau.

Yo me sentía helada.

Pero nunca lo quiero desanimar y accedí.

Y nadé más fuerte todavía.

Fuerte para mí.

Con toda mi energía.

Pero no había caso, el frío me estaba calando los huesos.

Se había ido la corriente maravillosa que nos arrulló hace unos días.

Por suerte, Quintín me pegó un grito diciéndome que quería salir, que estaba congelado.

Así que muy contenta, giré y nadé a todo vapor hacia la costa.

……

Llegamos temblando a casa.

En media hora se iban mi mamá y mi hermano.

Y teníamos que tomar el súper desayuno.

Así que tomé sol en el patio pero no tuve tiempo de ducharme.

Fue un menú especial, hiper calórico, para ver qué pasaba.

El budín de chocolate y nueces que hace mi mamá, los polvorones que trajo Liso, nueces, chocolate negro, arándanos, uvas y, solo para mi hermanito, un alfajor Guolis.

Hace años que conocemos estos alfajores, los comprábamos en San Bernardo en una vinería. Me gusta el negro intenso. Son muy buenos.

Este año nos hicimos adictos porque en el Festival de Mar del Plata nos regalaron media docena a cada uno, así que era la comida obligada en la pieza, cada vez que nos picaba el hambre.

En San Clemente no se consiguen. A Liso se los traje de La Lucila.

Además, se venden en lugares raros, porque está prohibida la venta de alfajores que no sean locales en el Partido de la Costa, salvo Havanna, que ya estaba de antes.

Disposición absurda, ¿no?

————-

Hoy nos quedamos solos hasta mañana que vuelve Cristina.

Y el domingo que vendrán las visitas para el cumple.

Espero que vuelva la corriente cálida.

Porque se complica la natación.

Mañana me gustaría nadar mucho.

Y pasado también.

Quiero que Quintín se sienta fuerte el día de su cumple.

Y yo también.

Queremos aprovechar el verano.

Para recuperar fuerzas, alegría y músculos.

Porque los músculos se van.

Y en la vejez no se recuperan.

Este año voy a nadar al menos una vez por semana en la pileta en Buenos Aires.

La hija de Neptuno no se puede arriesgar a volverse un alfeñique.

Más ahora que se parece cada vez más a Esther Williams…

Resulta que en Buenos Aires retomé la costumbre de toda la vida de pintarme los ojos.

Pero, hace 15 años, la pintura se iba.

Ahora es indeleble.

Así que me meto en el mar y salgo con los ojos pintados como si fuera Esther.

Solo me falta ponerme una guirnalda de flores en la cabeza.

————–

Aprovechando el día de soledad, hoy vamos a comer solo frutas.

Melón, kilos de cerezas, arándanos, kiwis, uvas y palta.

Un día de purificación.

Y voy a tratar también de ponerme al día con las Cartas a Lucilio.

 

Hace tres días que no logro leer una letra.

Porque con Liso cocinamos mucho y charlamos.

Además, las cartas me las sé de memoria.

Las leí mil veces.

Pero este verano necesito leerlas de nuevo.

Y antes de dormir, siempre unas paginitas de Thich Nhat Hanh, para tener sueños apacibles.

Respiro conscientemente y me duermo.

A veces, cuando me despierto en medio de la noche, aplico una técnica que me enseñó Jony Perel, que le enseñó a su vez Heinz Emigholz.

Heinz tiene tres secretos para dormir como un bebé. El lo logra y duerme como 9 horas diarias pese a tener 70 años. Me dijo que le escribiera que me los iba a explicar.

Pero nunca me animé.

Por suerte, ese día estaba con nosotros Jony Perel quien me explicó uno de los secretos.

Hay que barrer todos los pensamientos del cerebro con una escoba. Barrer y barrer hasta que no quede nada. Limpiar pero barriendo. Es muy placentero.

Y me hace dormir.

Y a mi amiga Gabi también.

Aunque ella, los primeros días, tenía un problema. No sabía a dónde tirar los pensamientos.

“¿Los barro y se hace una montoncito? ¿A dónde los tiro?!, me preguntaba Gabi muy seria.

Entonces, decidimos que barriéndolos se disolvían o algo parecido.

Así que los que quieran, traten de barrer su cerebro, que es una actividad muy grata.

Casi tan buena como nadar en agua helada.

¡Hasta la próxima!

PD: El agua todos los días dice la misma temperatura. Me voy a tener que comprar un termómetro, porque no es así. Yo me guío por el Seatemperature.info. Pero no es muy preciso. Hoy dice que está a 23 grados, pero les juro que es falso.

——–

24 de diciembre

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 22 grados. Temperatura del aire: 18 grados. Sol. Viento: N 18 km. Olas: 0,4 m. Marea bajando. Tiempo de natación: 10′

 

25 de diciembre

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 22 grados. Temperatura del aire: 24 grados. Sol. Viento: N 24 km. Olas: 0,6 m. Marea bajando. Tiempo de natación: 20′

 

27 de diciembre

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 22 grados. Temperatura del aire: 23 grados. Sol y nubes. Viento: N 28 km. Olas: 0,9 m. Marea subiendo. Tiempo de natación: 10′

 

28 de diciembre

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 22 grados. Temperatura del aire: 23 grados. Sol. Viento: ESE 22 km. Olas: 0,7 m. Marea subiendo. Tiempo de natación: 15′

 

30 de diciembre

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 23 grados. Temperatura del aire: 24 grados. Sol. Viento: SO 27 km. Olas: 0,5 m. Marea subiendo. Tiempo de natación: 17′

 

31 de enero

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 23 grados. Temperatura del aire: 25 grados. Sol. Viento: NE 27 km. Olas: 0,5 m. Marea subiendo. Tiempo de natación: 22′

 

 

1 de enero

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 23 grados. Temperatura del aire: 24 grados. Sol. Viento: NNE 24 km. Olas: 0,4 m. Marea subiendo. Tiempo de natación: 25′

 

2 de enero

 

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 23 grados. Temperatura del aire: 24 grados. Nubladísimo. Viento: ENE 14 km. Olas: 0,5 m. Marea bajando. Tiempo de natación: 20′

 

3 de enero

 

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 23 grados. Temperatura del aire: 19 grados. Sol y nubes. Viento: SE 22 km. Olas: 0,7 m. Marea bajando. Tiempo de natación: 15′

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