Bitácora de la hija de Neptuno (174)

por Flavia de la Fuente

11 de marzo
Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 23 grados. Temperatura del aire: 20 grados. Viento: SSO 34 km. Olas: 1 m. Marea subiendo. Tiempo de natación: 20′

Primer día de baño solitario.
Digo solitario total.
Sin Quintín ni ningún bañista alrededor.
Es que es un día tormentoso.
Mucho viento del SO.
Frío.
Poco sol.
Me puse un traje largo y la gorra de surf.
Igual, pese al agua tibia,
volví a casa helada.
Con los dedos entumecidos.
Abrí la canilla de agua fría de la calle,
esa que usamos para lavarnos los pies,
y parecía agua hirviendo.
También temblé.
Y me abrigué bien.

 

Los tres últimos días nadé sola.
Resulta que Quintín se lesionó.
No sabemos cómo.
Pero de pronto se le hinchó la rodilla.
Y tuvo un dolor insoportable.
Hace tres días que está haciendo reposo.
Lee, mira fútbol y trabaja en la cama.
Y yo lo mimo todo lo que puedo.
No sabemos si va a poder volver al mar.
El tema es llegar con esa rodilla débil hasta el agua.
Caminar por la arena es un problema.
Me hace acordar a Al Alvarez.
Que se iba arrastrando a la laguna.
Para meterse en las aguas heladas.
Pero el pobre Al no tenía que atravesar 200 metros de arena blanda.
No hubiese sido posible.
Ya veremos qué inventamos para Quintín.
El muelle sigue lleno de arena.
¡Gracias, Municipio de la Costa!

Me gusta nadar sola.
Tiene lo suyo.
Hago lo que quiero.
No me preocupo por nadie.
El único problema somos el mar y yo.
Es más fácil concentrarse.
Nado despacio.
O acelero.
Todo es problema mío.
No le hago daño a nadie.

Pero, pese a todo,
pese al encanto de la libertad,
me gusta más ir a nadar con el Osi.
Es más alegre.
Y es una épica compartida.
Las caminatas de vuelta son gloriosas.
Cuando comentamos nuestras pequeñas hazañas.

Hoy me vino muy bien estar sola.
Resulta que entrar al mar a veces es complicado.
Cuando hay una corriente fuerte en la orilla.
Es una situación particular,
que se da cuando sopla el viento sur.
Cómo explicarles.
El tema es el muelle.
Para evitar el problema,
habría que meterse al norte de muelle,
y nadar hacia Punta Rasa.
Pero si así lo hacemos,
no nadamos nada.
Porque en esos días la deriva es fuerte.
Y se pueden recorrer 2 km en 5 minutos.
Así que siempre nos metemos al Sur.

Ahí el tema es la distancia del muelle.
Porque uno puede chocarse contra el espigón.
Si uno hace pie,
está todo en orden.
Pero si la marea es alta,
se complica.
Muchas veces el Osi me remolca para entrar al mar.
Me lleva de la mano,
porque él hace pie y yo no.
Pero siempre se enoja.
Porque a mí me da miedo que me arrastren las aguas.
Y camino contra la corriente.

Juro solemnemente que nunca entendía su punto.
Por qué se enojaba tanto.
Y hoy, gracias a estar sola,
finalmente comprendí.

Vuelvo al día de hoy, entonces.
Llegué a la cabina del cuidador del muelle,
donde siempre dejo mis cosas.
El buen hombre tenía la estufa prendida.
Me sorprendió y se lo dije.
Y él me contestó que más le sorprendía que yo fuera al mar.

Me metí a unos quinientos metros al Sur del muelle.
Quería estar segura de poder pasarlo sin problemas.
Debería haber ido más lejos.
Hasta el Edén.
Pero el viento Sur en contra me fastidiaba y me daba frío.

Era casi la bajamar.
La marea estaba empezando a subir.
Pero era una bajamar rara, con mucha agua.
El mar estaba más crecido de lo habitual.
Y me costó mucho entrar a nadar.
La corriente era perpendicular a la playa.
Tiraba con toda la furia hacia el Norte.
Y yo trataba de compensarlo caminando hacia el Sur.
En diagonal, contra la deriva.
No saben la fuerza que hice.
Las piernas me dolían.
Me estaba agitando.
Y no avanzaba nada.
Porque el agua me llegaba al pecho.
Porque a veces pasa esto con el agua que llega a las rodillas.
Eso es una papa.
Pero hoy no había caso.
Hasta que me avivé.
Tenía que avanzar en la dirección de la corriente.
No en contra.
Que es imposible.
Eso era lo que durante años trataba de explicarme el Osi.
No sé si me lo explicaba mal.
O yo me asustaba.
Y me bloqueaba y no entendía.
Lo cierto es que necesité la soledad para comprender.
Y me dejé llevar,
sin dejar de avanzar.
Es como si me hubiese metido caminando en diagonal.
Y de pronto, cuando no hice más pie,
empecé a bracear.

Y ahí viene otro tema.
Uno no sabe cuánto se tiene que adentrar en el mar.
Para pasar por detrás del muelle.
Nadé bastante.
En un mar muy picado.
Pero tibio y hermoso.
Con olas grandes.
Un poco brusco todo.
Pero las brusquedades de Neptuno a mí me gustan.
Me hacen reír.
Hasta tragué un poco de agua.
La verdad es que hoy nadé en un lavarropas.

Nadé y nade hacia adentro.
Cuando me pareció que la distancia era ya suficiente,
comencé a nadar en diagonal hacia el muelle.
Era una montaña rusa.
No me apuré.
Me dejé llevar por la corriente.
Que adentro no era nada fuerte.
Las corrientes fuertes están en la orilla.
Así que nadé con parsimonia hasta el muelle.
Como el viento era Sudoeste,
temí que fuera difícil salir.
Además, no quería irme muy lejos.
Así que ni bien pasé el muelle,
nadé en diagonal hacia el Aguila.

La aventura no duró más de 20 minutos.
Digo de natación,
sin contar la lucha contra las olas en la orilla.

Salí feliz del agua,
y me encontré con un viento tremendo,
fuerte y frío.
Me puse de nuevo las antiparras,
y volví cantando a casa.

Cuando llegué le di la buena noticia al Osi.
Un problema menos.
Había entendido cómo entrar al mar.
Supongo que hablamos de lo mismo.
Ya lo veremos la próxima vez que nademos juntos.
Después de un temporal.

Hasta la próxima.

——————–

2 de marzo
Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 22 grados. Temperatura del aire: 25 grados. Viento: ONO 3 km. Olas: 0,4 m. Marea bajando. Tiempo de natación: 41′

3 de marzo
Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 23 grados. Temperatura del aire: 25 grados. Viento: NNE 16 km. Olas: 0,5 m. Marea subiendo. Tiempo de natación: 25′

4 de marzo
Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 23 grados. Temperatura del aire: 25 grados. Viento: N 24 km. Olas: 0,7 m. Marea subiendo. Tiempo de natación: 35′

5 de marzo
Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 24 grados. Temperatura del aire: 23 grados. Viento: SSO 31 km. Olas: 0,9 m. Marea subiendo. Tiempo de natación: 15′

6 de marzo
Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 24 grados. Temperatura del aire: 21 grados. Viento: SSE 31 km. Olas: 0,9 m. Marea subiendo. Tiempo de natación: 20′

7 de marzo
Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 23 grados. Temperatura del aire: 21 grados. Viento: ONO 14 km. Olas: 0,5 m. Marea subiendo. Tiempo de natación: 20′

8 de marzo
Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 22 grados. Temperatura del aire: 24 grados. Viento: NO 15 km. Olas: 0,5 m. Marea subiendo. Tiempo de natación: 27′

10 de marzo
Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 22 grados. Temperatura del aire: 25 grados. Viento: N 25 km. Olas: 0,7 m. Marea subiendo. Tiempo de natación: 30′

 

 

 

3 comentarios to “Bitácora de la hija de Neptuno (174)”

  1. Noni Says:

    que se mejore, preciosa crónica

  2. GabrielaV Says:

    ¡Hermosa!

  3. lalectoraprovisoria Says:

    Gracias, Noni y Gabi! Hoy Quintín va a intentar volver a nadar. Ojalá lo logre.

    Besos,

    F

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