Bitácora de la hija de Neptuno (168)

por Flavia de la Fuente


19 de febrero
Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 23 grados. Temperatura del aire: 24 grados. Viento: ONO 11 km. Olas: 0,5 m. Marea subiendo. Tiempo de natación: 15′


Quintín sigue nadando rápido.

Yo me olvido de esta novedad.

Y arranco, como siempre, nadando relajada.

De pronto, veo que lo tengo lejos.

Y tengo que nadar muy fuerte para alcanzarlo.

 

El resultado es que nos estamos volviendo musculosos.

Y el Osi se cansa.

Yo no.

A mí me divierte nadar rápido.

Aunque también me gusta alternar.

Nadar sin esfuerzo también es muy grato.

Natación puramente meditativa.

Inspirar y espirar.

Sin hacer fuerza.

Solo controlando la respiración.

Cantando.

Dejándose llevar.

Y si me viene frío:

¡A correr!

Nadar fuerte tiene lo suyo.

Uno se siente un roble.

Y las endorfinas llegan antes.

Y se van después.

Si es que uno no se agota.

Porque extenuarse no es bueno.

En fin, veremos cómo termina este verano.

Un verano raro.

Y triste.

Mi mamá sigue haciendo la plancha en el charquito.

Pero todo le cuesta mucho esfuerzo.

Yo soy de naturaleza entusiasta.

Y creo en el deporte como en una religión.

Pero con mi mamá no me animo.

Tengo miedo de enfermarla.

Vamos una hora o dos a la playa.

Tomamos sol.

Se mete en el mar con mucho miedo.

Y flota.

Los cinco minutos de plancha la dejan exhausta.

Y yo no sé cómo ayudarla.

Si fuera alguien joven la metería más veces en el mar.

La obligaría a nadar pecho.

Porque seguro que la va a ayudar.

Pero la mi mamá tiene 83 años.

Y está muy triste.

Y apenas puede caminar.

No me animo.

Que haga lo que pueda.

Lo mismo me pasa con Quintín.

Aunque es mucho más joven.

Yo nado lo que él quiere.

Si le da para mucho tiempo, nunca pido de salir.

Y si quiere irse, jamás me quejo.

Me da pánico que se enferme por mi manía deportiva.

No todos son la hija de Neptuno.

Que no puede vivir sin nadar en el mar.

Volviendo al tema de la velocidad.

A mí me encanta nadar rápido al salir.

Bracear y bracear hasta llegar a la costa.

En eso le sigo ganando al Osi.

Al menos hasta hoy.

Pero por muy poco.

Hoy nadé con todas mis fuerzas.

Sin siquiera mirar atrás.

Sin respirar.

Sin siquiera cantar.

Pensaba solo en volar.

Cuando llegué a la orilla,

vi que Quintín estaba apenas unos metros detrás mío.

Cualquier día de estos me pasa.

Es muy divertida esta historia.

Me da mucha alegría.

Es el momento feliz del día.

Hoy le pregunté cómo fue que cambió su manera de nadar.

Me dijo así:

“Yo antes veía que vos ibas y venías a buscarme,

y nunca pensé que te podía alcanzar.

Hasta que un día probé de nadar a la par.

Y vi que sí podía.

Así que seguí nadando con vos.”

Es extraño, ¿no?

Tardó como 10 años en darse cuenta.

Pero me da mucha felicidad.

Pienso en esto y se me dibuja una sonrisa en la cara.

Siento placer.

Además, ahora Quintín tiene ahora brazos de hierro.

Y una espalda recta y musculosa.

Y quiere nadar todos los días.

Hoy fuimos al mar con una leve lluvia.

El cielo se veía fulero.

Gris oscuro pero sin tormenta a la vista.

El agua estaba helada.

Fría, muy fría.

No había nadie nadando salvo nosotros.

Otra mañana hermosa.

Neptuno cumplió una vez más.

Hasta la próxima.

—————-

12 de febrero
Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 24 grados. Temperatura del aire: 19 grados. Viento: SSO 15 km. Olas: 0,6 m. Marea bajando. Tiempo de natación: 32′

 

13 de febrero
Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 23 grados. Temperatura del aire: 22 grados. Viento: NNO 16 km. Olas: 0,4 m. Marea bajando. Tiempo de natación: 30′

14 de febrero
Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 22 grados. Temperatura del aire: 24 grados. Viento: NNE 25 km. Olas: 0,6 m. Marea bajando. Tiempo de natación: 15′

 

15 de febrero
Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 22 grados. Temperatura del aire: 23 grados. Viento: NE 22 km. Olas: 0,8 m. Marea bajando. Tiempo de natación: 21′

 

16 de febrero
Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 22 grados. Temperatura del aire: 23 grados. Viento: NNE 28 km. Olas: 0,9 m. Marea bajando. Tiempo de natación: 23′

17 de febrero
Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 22 grados. Temperatura del aire: 24 grados. Viento: NNE 22 km. Olas: 0,8 m. Marea bajando. Tiempo de natación: 43′

 

18 de febrero
Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 22 grados. Temperatura del aire: 26 grados. Viento: N 26 km. Olas: 0,8 m. Marea subiendo. Tiempo de natación: 30′

Foto: Gabriela Ventureira

 

3 comentarios to “Bitácora de la hija de Neptuno (168)”

  1. Laura Canteros Says:

    ¡Bravo por la hija de Neptuno y su mamá!
    Al ver la foto recordé el texto de Michel Tournier que les copio.
    Cariños a las dos.

    Un día tendré una mujer

    Y cuando mi mujer tenga un año, seguiré, con los brazos tendidos, sus primeros pasos pesados e inseguros de castillo de naipes, y la guiaré para enseñarle cómo acercarse sin miedo a las flores, a los animales y a los hombres. Nos hundiremos en las olas y le enseñaré mar. Pequeña foca risueña y vivaracha, buscará refugio en mis brazos como en una caleta, y trepará por mi espalda como por una isla.

    Más adelante, mi mujer se inclinará sobre los libros. Y yo curaré hora tras hora esa su extraña ceguera que le impide ver las cosas y los acontecimientos a través de las letras y las palabras. Le otorgaré ese poder mágico que hace brotar de un paquete de papel y tinta un parque, una casa solariega, una bella y una bestia, aventuras horribles y magníficas, lágrimas y risas. Y después conduciré su mano sobre el papel para enseñarle a dibujar lo grueso y lo de perfil, que son como los músculos y los huesos de las letras.

    Y todas las noches mi mujer dormirá en el hueco de mi cuerpo, pues hay horas oscuras en las que la carne no soporta la soledad sin arriesgarse a morir de desconsuelo.

    Así, mi mujer habrá venido a mí, y se habrá instalado en mi vida, viviendo de mi vida como un pez en su acuario, como un tulipán en su tiesto. Y como mi vida es rica y fértil, mi mujer no dejará de crecer en hermosura, en espíritu y sabiduría. Y mi vida seguirá maravillándose de ese fruto que llevará consigo.

    Al principio, mi mano joven y musculosa guiaba su hombro tierno y regordete. Al final, mi mano seca y llena de manchas se apoyará en su hombro firme y redondo.

  2. lalectoraprovisoria Says:

    Hermoso el texto, Laura! Gracias, nunca lo había leído.

    Besos míos y de mi mamá,

    F

  3. Laura Canteros Says:

    Gracias, Flavia y Norma.
    Leí este texto en El árbol y el camino, aunque no sé cómo se llama el original. Supongo que en francés será mucho más lindo.
    ¡Más besos!

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