Sherlock Homeless (sobre Lee Child)

por Quintín

Publicada originalmente en La Agenda el 17-5-2017

Si existiera un premio para la movida editorial más sorpresiva del año, se le debería otorgar a Blatt & Ríos por la publicación de Noche caliente de Lee Child. B&R es la típica editora argentina independiente: chica, empeñosa, de izquierda, orientada a los jóvenes escritores locales y a la literatura de vanguardia. Child es un escritor comercial, autor novelas de género. Su héroe se llama Jack Reacher, es un ex policía militar, un grandote que mata gente sin problemas y Tom Cruise, la estrella cientólogica, lo interpreta en el cine. En principio, no hay dos universos menos compatibles que los de la editorial y el escritor.

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Pero publicar a Child en la Argentina fue una idea brillante. En primer lugar, como muestra de que la literatura de género puede tener un lugar en el mundo ilustrado, que puede figurar en un catálogo con libros más orientados al mundo high brow y a la sensibilidad nacanpop. La jugada no sería interesante si fuera simplemente un gesto, una coquetería populista, pero no lo es. Child es brillante en lo suyo, probablemente el mejor de los autores policiales contemporáneos. De hecho, si ustedes dedican su tiempo a leer a esos suecos tan de moda, que pasan por buena literatura, les sugiero que replanteen sus lecturas, porque a diferencia de tanta literatura policial mustia y truculenta, los libros de Child son ágiles y divertidos. La edición de B&R es una buena introducción a la obra de Child, compuesta hasta ahora de veintiún novelas largas más algunos relatos que a veces las acompañan, como es el caso de Noche caliente y Guerras pequeñas, publicados aquí en un único volumen.

Child nació en Inglaterra en 1954. En 1995 lo echaron del canal de televisión donde trabajaba y empezó a escribir novelas para ganar dinero. No es el primer escritor británico que escribe policiales situadas en Estados Unidos. Entre ellos, por supuesto, está Raymond Chandler, de quien Child toma el humor sardónico, los diálogos filosos, la dureza lírica del personaje solitario. Pero también James Hadley Chase: la serie de Reacher tiene algo que ver con las novelas de intriga y acción de Chase (como Un ataúd desde Hong Kong, más que con su vertiente noir (No hay orquídeas para Miss Blandish). El subgénero de la serie de Reacher es el policial de acción, donde el héroe no tiene que descubrir al criminal (aunque a veces hay sorpresas en ese sentido) sino capturarlo, derrotarlo o, generalmente, destruirlo. Hay otro inglés entre las influencias de Child, y es Arthur Conan Doyle. Reacher es un mago de la deducción, un amante del cálculo y de la observación visual capaz de sacar conclusiones de una ojeada. Es también otras cosas que no era Sherlock: un tipo de dos metros de altura y más de cien kilos de peso, un militar con una capacidad extraordinaria para la pelea cuerpo a cuerpo y un vagabundo que se ha desprendido de toda conexión con la sociedad: no tiene domicilio, ni auto, ni ropa. Viaja solo con un cepillo de dientes e ignora cualquier sofisticación gourmet: toma litros del espantoso café de las oficinas y los comederos baratos, come lo que le ponen por delante y siempre mucho porque, como aprendió en el ejército, no sabe cuándo lo va a poder hacer de nuevo.

Reacher es una especie de “Sherlock Homeless”, como alguien lo llama en una de las novelas, pero en el cuerpo de un atleta, aunque Reacher detesta a los patovicas y no hace nunca gimnasia. Así y todo, se las arregla para ser el que pega más fuerte y más rápido. Una de las innovaciones de Child es la relación de Reacher con las mujeres. En cada novela hay una distinta, que suele ser policía o militar, con las que Reacher colabora en la investigación e interactúa desde la alta circulación de adrenalina que produce la acción compartida. Sus compañeras son inteligentes, audaces, sólidas, eficaces, independientes y cada una tiene su personalidad diferente: todas son chicas para enamorarse. Se diría que a Reacher le gustan sus mujeres y a Child también: son parte importante de sus historias y están en un pie de igualdad con el héroe.

Child inventa también grandes villanos. En las novelas suele haber dos malos principales, que representan la inteligencia y el músculo. Ejemplo notable de los primeros es Zec, un indestructible sobreviviente del Gulag, que interpreta con enorme gracia Werner Herzog en la adaptación al cine de Un disparo (titulada Jack Reacher, buena película que contrasta con la muy mala que le siguió, Never Go back). Entre los segundos, se destaca el Pequeño Joey, genial criatura de Personal, un gangster londinense tan enorme que se hace construir una casa en la que cada habitación y cada mueble tienen el doble de tamaño de los habituales.

De las veintiún novelas de la serie, solo siete han sido traducidas al castellano por la editorial RBA y en un orden más o menos aleatorio. En 2015, por ejemplo, recién apareció la primera, Killing floor, bajo el título Zona peligrosa. Allí, Reacher acaba de salir del ejército y, deambulando por las rutas, entra en un pueblo para averiguar la suerte de un viejo blusero, pero se encuentra con un hombre asesinado que resulta ser su propio hermano Joe. Creo que Child no se dio cuenta entonces que matar al personaje de Joe, inspirado claramente en Mycroft Holmes (el hermano brillante de Sherlock, alto y secreto funcionario oficial) no fue una gran idea. Pero Joe reaparecerá en libros posteriores porque Child alterna las historias del Reacher vagabundo con otras de la época en que los dos hermanos trabajaban para el Estado. En uno de los relatos que publicó B&R, Guerras pequeñas, ambos están todavía en el ejército. El otro relato, Noche caliente ubica a un Jack de dieciséis años durante el gran apagón de Nueva York en 1977, en pleno descubrimiento del sexo pero ya apto para pelear y desbaratar grupos criminales con la ayuda de una mujer policía.

Vuelvo al Reacher soldado, porque aun cuando deje eventualmente el ejército, aun cuando su imagen sea la del lobo solitario, sigue siendo un soldado que añora el trabajo en equipo de unidad especial que comandó y cuyos integrantes reaparecen en Mala suerte. El Ejército es para Reacher algo parecido a lo que representa para los héroes de John Ford: un refugio, una escuela de sacrificio en la que se aprende a sobrevivir confiando en los compañeros. Por eso recuerda siempre sus épocas de policía militar, en la que empezó a investigar crímenes. Pero, igual que para Ford, el ejército es también una gran burocracia, repleta de inútiles, corroída por corruptos y traidores. La burocracia en general es el gran enemigo de Reacher, una especie de patriota anarquista en la oculta tradición libertaria americana, la república invisible que supo atravesar el país de Sur a Norte y de izquierda a derecha, que unifica a los músicos negros con los veteranos de Vietnam y hoy palidece absorbida entre Trump y la corrección política, entre los grandes negocios y el sectarismo universitario. El ejército, en cambio, tiene para Reacher esa paradójica connotación de austeridad y orgullo que lo liga a la vida en la carretera, donde las necesidades se reducen al mínimo. En ambos casos, se trata se vivir fuera de la sociedad de consumo.

Noche caliente se lee de una sentada, pero las novelas de Reacher son largas. Pasé la Semana Santa devorando las traducciones a razón de una por día. Child es un escritor imaginativo para las tramas, ingenioso para los diálogos, con un gran sentido del ritmo pero también de los espacios y de los personajes: es raro que la intriga y el suspenso decaigan en sus páginas. Pero, ante todo, es un escritor alegre, ligero y allí vuelve a aparecer la referencia a Sherlock Holmes, un héroe tan completamente inverosímil como Jack Reacher tan parecido a una caricatura benévola de rasgos característicos y un poco absurdos, con sus capacidades sobrenaturales para deshacer entuertos y encantar al lector. Child debería llegar a ser un clásico de la novela popular, si es que tal cosa existe todavía.

Foto: Flavia de la Fuente

 

Una respuesta to “Sherlock Homeless (sobre Lee Child)”

  1. Siri Says:

    Más allá de que no son de libros, Jack Reacher me gusta por su concepción como los de otras series de tv: Luther, Dale Cooper, Dennis Box, Stella Gibson. Verdaderamente, la última película de Jack Reacher es horrible.

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