Cannes a lo Ganzo (1)

por Fernando Ganzo

LLP se complace en presentar la cobertura del 70º Festival de Cannes a cargo de nuestro amigo Fernando Ganzo. En esta primera entrega, nuestro cronista se las ve con las películas del francés Arnaud Desplechin y del ruso Alexey Zvyagintsev.

Si existe un cineasta francés reciente que haya sabido desarrollar con decisión su propia panoplia de artefactos y trucos narrativos y visuales, ese es Arnaud Desplechin. Les Fantômes d’Ismaël es en cierto modo una colección de todos ellos, algo así como un repertorio visual y narrativo de todo lo que hace el cine de su autor. Es curioso que el Festival de Cannes abra su 70ª edición con esta película que, si bien es de todo menos lograda, pero que es, sobre todo, intrigante. Para empezar, porque se divide en dos: por una parte, la historia de Ismael (Mathieu Amalric), cineasta cuya mujer desapareció hace dieciocho años y que, pese a las múltiples y tensas discusiones con su suegro (Laszlo Szabo, interpretando a un cineasta que algunas voces insinúan se trata de un doble de Claude Lanzmann) logra rehacer su vida con otra (Charlotte Gainsbourg), hasta que la primera (Marion Cotillard) reaparece. Por otra, la película que Ismael está escribiendo y que narra las peripecias de Dedalus (Louis Garrel) en un mundo de contraespionaje. Dedalus es lógicamente ese nombre que regresa una y otra vez en el cine de Desplechin y que desde el inicio de la película nos advierte: no sólo estamos en una película que nada en las aguas del cine (como era ya el caso de Trois souvenirs de ma jeunesse), sino más precisamente en las del cine de Desplechin.

Arnaud

En cierto modo, esta película es algo así como un capricho repleto de autoreferencias que parecen estar ahí para comentar y repertoriar esos artefactos y trucos de los que hablábamos. De ahí una cierta sensación de museo de cera consagrado a la gloria de su propio autor. Todo eso podría desprender un cierto olor a naftalina, sobre todo teniendo en cuenta que no siempre están logrados. La vida de la película se esfuma particularmente en toda una parte central de huis clos playero entre los tres personajes principales en la que los actores se exceden en su interpretación hasta tal punto que sus personajes pierden toda vitalidad. Sin embargo, no hay que olvidar ese simple y gran atributo que pueden tener ciertas películas: ser rara. En ningún momento somos capaces de anticipar la secuencia siguiente de Les Fantômes d’Ismaël, y podemos pasar así de un trayecto en tren con el protagonista huyendo febril de sus recuerdos mientras un fantasmagórico paisaje desfila por la ventana (homenaje a Coppola o Ruiz, no sabemos) a una discusión obsesiva sobre la invención de la perspectiva en la pintura, con unos cuadros repletos de cordeles que atraviesan la habitación (homenaje a Cronenberg y a Spider, tampoco sabemos). Es precisamente todo lo que la película tiene de incoherente e incluso aberrante que la vuelve intrigante. El suspense reside ahí, en intentar recomponerla, comprenderla en un sentido profundo que intuimos independientemente de la historia que cuenta (que en sí, no es tan compleja).

Y es que si hubiera que citar el gran truco de Desplechin, este sería sin duda la ruptura, ya sea en el diálogo (esas frases inesperadas en el curso de un diálogo tanto por su textura como por su ritmo, volviéndolo poético) como en el relato (por ejemplo, los momentos en que los personajes explican en monólogos bergmanianos su relación con la ficción mirando a cámara), así como en el sonido (el hip-hop sin venir a cuento) o la forma (el cierre del iris comentando la acción). Unos periodistas extranjeros de origen dudoso comentaban en un inglés propio de azafatas de aerolíneas que el festival queda mal parado por inaugurarse con una película fallida (cabe imaginar que para ellos El gran Gatsby o Grace de Mónaco eran películas redondas). En todo caso, sería un error despachar rápidamente Les Fantômes d’Ismaël, pese al sentimiento de decepción que pueda generar, sobre todo comparándola con la compañera con la que le tocó bailar esta noche, Loveless, de Alexey Zvyagintsev, una especie de fábula sobre la decadencia de la familia actual en la burguesía rusa, con unos padres que por puro egoísmo provocan la desaparición de su hijo.

La película de Zvyagintsev se permite incluso una serie de reaccionarios paralelismos, gracias a las noticias televisivas y radiofónicas sobre el conflicto en Ukrania. Básicamente, la conclusión es que los rusos, perdidos en su actual narcisismo, han perdido a su hijo, que no es otro que… la propia Rusia. Rara vez un cineasta había manifestado un desprecio tan abierto y simple por sus personajes burgueses. En la película todo es claro, todas las insinuaciones, todos los movimientos de cámara (los travellings hacia delante llenos de gravedad, visiblemente el único recurso que Zvyangintsev es capaz de manejar), todas las metáforas.

Cannes tiende a dar cabida a este tipo de películas, creando un extraña sensación: la de estar más en una exposición universal que en un festival de cine. Hoy vemos una película que nos “habla de Rusia”, mañana veremos una que nos “hablará de China”. Zvyangintsev se ganó una reputación casi de contestatario con Leviathan, mal vista a ojos del régimen de Putin. Su nueva película, sin embargo, no puede esconder una moral de viejo rancio (pese a la juventud del cineasta) que se resume en esas secuencias de sexo compungido y despreciable entre los dos protagonistas y sus respectivos amantes mientras su hijo se estaba dando a la fuga. A la hora de querer defender hasta tal punto familia y patria, más habría valido al menos que el cineasta dejara algo de vida a sus actores asfixiados por una puesta en escena que sólo pide de ellos que sean casos ejemplares, los de una sociedad que se hunde haciéndose selfies. Para ese viaje no hacía falta tantas alforjas.

 

Una respuesta to “Cannes a lo Ganzo (1)”

  1. saint jacob Says:

    …Genial palpitar Cannes desde la Lectora de la mano de Ganzo… (debo decir algo… extrañé algo por el estilo sobre las películas del Bafici por Q)…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: