Bitácora de la hija de Neptuno (131)

por Flavia de la Fuente

26 de febrero

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 24 grados. Temperatura del aire: 27 grados. Viento: NNE 17 km. Olas: 0,5 m. Sol y nubes. Marea bajando. Tiempo de natación: 41’+22”.

Como dice Santiago García, doble turno completo.

flavia-contempla

Es la primera vez que hago un doble turno este verano.

A la mañana fuimos con Quintín, Sebas y Geri a la playa.

Ayer Sebas vivió una odisea.

Tardó 13 hs. en llegar de Buenos Aires a San Clemente.

Recién llegó a casa a las 3 de la mañana.

Como todos somos deportistas o monjes/deportistas y nos levantamos temprano, a la 1 ya no podíamos más.

Nos quedábamos dormidos parados.

Por suerte, andan por acá las hermanas Ventureira, ambas nobles noctámbulas.

Y nos salvaron.

Se quedaron despiertas hasta que llegó el pobre viajero.

Y le dieron pinchos y empanadas que compramos para la cena tardía.

En fin, un bajón la ruta de Conesa a Lavalle (una sola mano y sin banquina).

Es usual en los fines de semana largos que se tarden 5 horas en recorrer ese trecho.

Parece que lo hace la policía para evitar accidentes.

Hace años que pasa siempre lo mismo.

Una vergüenza.

————-

Nos levantamos tarde.

Todos dormimos más o menos.

Pero estábamos muy contentos de ver a Sebas.

Tomamos juntos el desayuno catalán.

Geri y yo teníamos nuestra cita con los guardavidas.

Pero no estábamos en buen estado físico por la noche larga y angustiante de ayer.

Así que decidimos cancelar una fuente de cansancio innecesaria.

Pero no los clavamos.

Fuimos puntualmente a avisarles que desertábamos de la aventura.

Somos dos nadadoras muy educadas.

Dejamos al guardavidas Pablo en el mangrullo y nos dirigimos con la sangha hacia el Norte.

Caminamos un kilómetro hasta llegar al Solmar.

La marea estaba bajando.

No nos podíamos meter en el muelle porque en el Edén siguen las motos.

Sebas todavía no forma parte de la comunidad nadadora.

Así que se dio un relajante baño de mar en la orilla.

Quintín, Geri y yo nos metimos bastante adentro.

Estábamos los tres muy cansados.

Nadamos sin prisa y antes de llegar al muelle nos cruzamos con el grupo de guardavidas.

Me divirtió ese encuentro en el medio del mar.

Me impresionó la velocidad de Pablo, el guardavidas de nuestro balneario.

Nos saludamos y pasó como una flecha a mi lado.

Un campeón total.

Me entusiasmó la velocidad de los nadadores.

Y me puse a nadar rápido.

Tenía ganas de correrlos.

De acercarme lo más que pudiera.

Pero si me iba, lo dejaba a mi Osi, que nadaba serenamente más atrás.

El estaba en otra.

Ni se le cruzó por la cabeza perseguir a los nadadores.

Así que chau guardavidas.

Otra vez será.

Salimos en el Fontainbleau.

Y volvimos todos a casa a tomar el super desayuno.

Sebas era la primera vez que lo probaba.

Y lo tomó en la cama con Quintín, mirando la liga inglesa.

En cambio, las damas lo hicimos en el comedor.

————-

Yo me había quedado con ganas de nadar.

Así que un par de horas después, volvimos con Geri a hacer lo mismo.

Esta vez nos metimos un par de cuadras antes del Solmar y salimos en el mismo lugar.

Pero la corriente era tremenda.

En 22 minutos estuvimos de vuelta en nuestra playa.

Y sin apurarnos.

Salimos renovadas del agua.

Relajadas y contentas.

Hasta tuvimos una amable conversación con los senegaleses del muelle.

Abdul, Mohamed, Dex y Mahu.

Nos contaron que vivían en San Miguel, que eran musulmanes.

Yo les hablaba en francés y estaban muy impresionados.

Aunque creo que más que mi francés les impresionaba Geri.

“Elle est mignone”, me dijeron.

También nos contaron que eran musulmanes, que se quedaban hasta el 10 de marzo y que en Buenos Aires iban a la mezquita de Palermo.

Uno de ellos, Dex , digamos que nada tímido, le pidió el whatsapp a la bella Geri.

———-

El plan para mañana es nadar más de una hora.

Ojalá que no llueva.

Queremos ir al vivero a tocar la boya.

Y a la mañana temprano salir a meditar con Solita.

—————

Esta noche comeremos la pasta a la peperonata que le había preparado ayer Quintín a Sebas.

Y de postre, la torta de limón de Geri.

Digamos que hoy no hay que trabajar.

Vamos a comer el banquete de ayer.

Y concluiremos así el festejo del día de hoy.

————

Gabi, Geri y Sebas están celebrando ahora la playa.

Geri fue por su tercer baño.

No se pierde una la nena.

————

Las perras no paran de ladrar y jadear.

La invasión de turistas las tiene trastornadas.

Debe haber un ruido inusual que las perturba.

Por suerte, falta menos para que vuelva el silencio al pueblo.

Y para que tengamos el síndrome del nido vacío.

El martes se va Sebas y el miércoles Geri.

Por suerte, las Ventureira se quedan unos días más por acá.

Hasta mañana.

Foto: Gabriela Ventureira

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