Un pequeño cortometraje

Publicada en Perfil el 4/12/16

por Quintín

Escribía Cabrera Infante en 1981: “Las atrocidades de Castro, no todas literarias, solo se sabrán una vez que haya desaparecido, cuando ocurra —si es que ocurre.” Así estaba de pesimista el escritor entonces y puede que tenga razón: tal vez Fidel nunca desaparezca, al amparo del régimen que custodiará su memoria y sus secretos como ocurre con Mao. En cuanto a las atrocidades literarias, sabemos de algunas que llevan los nombres de Virgilio Piñera, Reinaldo Arenas, Heberto Padilla, Lezama Lima, todos muertos antes que Fidel, igual que Cabrera. Igualmente significativas fueron las atrocidades cinematográficas ya que Cuba, a diferencia de su modelo soviético, no solo censuró el cine sino que lo mató: en sesenta años, las películas cubanas dignas fueron apenas un puñado.

loboparaelosi

Todo empezó probablemente en 1961, cuando Sabá Cabrera Infante (el hermano de Guillermo) y Orlando Jiménez Leal filmaron un cortometraje documental llamado PM. Fue la pieza que eligió Castro para hacer su primera purga de intelectuales, la que llevó al cierre del diario Revolución, sustituido por el Granma, estandarte de la obsecuencia, ejemplo perfecto del periodismo de desinformación. Asistido por Alfredo Guevara, su burócrata cinematográfico de cabecera, Castro aprovechó un congreso de escritores en el que supuestamente se iba a discutir la prohibición del corto para dejar su pistola en el escritorio antes de pronunciar la famosa frase: “dentro de la revolución todo, contra la revolución nada”, que en la práctica significaba “el arte será propaganda o no será nada”.

Nunca había visto PM, pero en estos días alguien avisó en Twitter que el film estaba en Youtube, igual que otro documental que nunca había visto: Conducta impropia, de Jiménez Leal y Néstor Almendros, cuyo centro es la represión a los homosexuales, un capítulo de la historia revolucionaria que demuestra muy bien la crueldad del líder y el miedo a disentir que durante todos estos años impregnó la sociedad cubana y al día de hoy lo sigue haciendo, como lo prueban estos fastuosos y rancios funerales, inflados a base de control e intimidación, pero en los que ya nadie cree salvo los nostálgicos del fracaso socialista y los dirigentes políticos que no pueden dejar de admirar a un maestro en el arte de perdurar en el poder.

Conocía todo lo que muestra Conducta impropia más allá de algún detalle escabroso. En cambio, PM fue una revelación. Filmado con medios muy precarios (16mm, sonido imposible, sobrantes de película), es simplemente un recorrido nocturno por las calles y los bares de la zona del puerto, en el que se ve gente bailando, tocando música, conversando o bebiendo, un recorrido por caras de alegría y tristeza marcadas por el alcohol. Cine-verdad, sin ninguna preparación previa, hay algo en PM que impresiona mucho: aquel país en el que los habitantes aún disponían del espacio público para divertirse a su modo, antes de que el régimen ordenara y reglamentara la vida desde su pudibunda y uniforme hipocresía. Lo que resplandece en PM es la libertad inherente a esas horas perdidas y la lógica que explica por qué esa pequeña película tan inofensiva en apariencia fue motivo de un descomunal escándalo. Los censores sabían lo que hacían, tenían muy claro que esas imágenes debían ser exterminadas.

Foto: Flavia de la Fuente

3 comentarios to “Un pequeño cortometraje”

  1. Yupi Says:

    No se resignan a que no haya una ciencia del individuo, a que cada uno sea único. Hace unos días estuve en una cena en la que había un matrimonio gay con hijos adoptados. Saben que en Cuba los habrían metido presos o bien en un gomón con rumbo a Miami, pero ni aun así se resignaban a condenar del todo a Fidel, la ilusión del mundo ideal era más fuerte que ellos, aunque en los hechos siempre derive en conclusiones como considerar al increíblemente ingenuo corto PM materia subversiva.

  2. blognooficial Says:

    Y para seguir con la tradición

    “Cuba censura una película premiada dos años antes en La Habana
    ‘Santa y Andrés’, dirigida por Carlos Lechuga, trata sobre disidentes, poetas y homosexuales”

    “Que el peor enemigo de Cuba es el régimen mismo, y ya sin Fidel en la escena, queda explicado a las llanas en el surrealismo que transmiten sus propias autoridades. Esta vez, la protagonista es una película, Santa y Andrés, dirigida por una de las jóvenes promesas de la isla: Carlos Lechuga (La Habana, 1983). Hace dos años, el guion sin rodar de esta historia sobre disidentes, poetas y homosexuales sedujo a un jurado presidido por el español Manuel Gutiérrez Aragón, y lo premió en la categoría de guion inédito Después de rodarla y haberla presentado con gran éxito en Toronto y el último festival de cine de San Sebastián, el propio Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, que se celebra del 8 al 18 de diciembre en La Habana, le cierra sus puertas a su exhibición. ¿La razón? Su carácter contrarrevolucionario.

    Santa y Andrés fue escrita por Lechuga y Eliseo Altunaga. Está abiertamente inspirada en el escritor Reinaldo Arenas (1943-1990) dijo el director a su paso por San Sebastián el pasado septiembre: “Sí, surge de hacer un homenaje a los escritores y artistas que no pudieron desarrollar su obra en paz, como el propio Arenas. Pero también a algunos escritores de generaciones anteriores, como Lezama Lima, que sufrió lo mismo”, afirma.”
    El País de España.

    Parece que hay tradiciones que no se terminan tan fácil…

  3. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    Nada ha cambiado en Cuba desde, ni podrá cambiar con el régimen existente, puesto que su propia Constitución de 1976,reformada en 2002, establece que la historia ya fue escrita y la verdad demostrada indiscutiblemente, cerrando toda posibilidad de disentir. Esta tutela ilimitada en el tiempo y el espacio, que descree de la capacidad del pueblo, por más que se lo invoque constantemente,que pone en manos del partido y del dictador que lo encarna todos los ámbitos de la vida del hombre, desde que nace y hasta su muerte, está claramente establecida en la constitución cubana que dispone en su artículo 5to que: “El Partido Comunista de Cuba martiano y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista.” Orwell no lo hubiera podido escribir mejor.

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