Bitácora de la hija de Neptuno (76)

por Flavia de la Fuente

16 de noviembre

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 16 grados. Temperatura del aire: 17 grados. Viento: E 15 km. Olas: 0.5 m. Sol y nubes. Marea bajando. Tiempo de natación: 20 minutos.

Se fue el verano, hoy amanecimos en un día primaveral más bien fresco. Y mañana parece que vuelven el frío y las nubes.

Pese a todo, Agnès y Quintín se bañaron en el mar. Quintín nadó 4 minutos y Agnès jugó con las olas. Salieron contentos del agua, aunque mi entrenador se quejó porque le resultó demasiado fría.

laplayaenprimavera


Su comentario me resultó raro, porque el agua está siempre igual. La única diferencia es la superficie, que si hace calor y pega el sol, está más tibia.

Pese a la caminata de 4 km que hicimos los cuatro mosqueteros por la playa, yo seguía abatida por el festival y la presentación de mis Trabajos 2015-2016.

Solo el agua me podía ayudar.

No falla jamás.

Y la adicción avanza.

Me puse de nuevo el traje de triatlón de verano, los tapones en los oídos y me fui a la playa.

Sentía frío con los brazos al desnudo, no me daban nada de ganas de nadar.

Pero yo sé que es lo único que me saca del estupor.

Para darme coraje, decidí nadar poco.

Me metí al Norte del muelle, y nadé primero perpendicular a la costa y después hacia el Sur.

El agua estaba muy agradable, pero a los 10 minutos ya estaba pasando el Hotel Fontainbleau.

La sola idea de volver caminando con el viento del Este fresco me dio escalofríos.

Así que decidí volver nadando por la orilla hasta el muelle.

Si no hay tormenta, eso se puede lograr.

Aunque no estaba segura.

Nadé duro, lo hice con todas mis fuerzas.

Y enseguida vi que avanzaba.

En 10 minutos estaba de vuelta en el muelle.

Barrené un poco para descansar y salí del agua.

Fui casi corriendo al muelle, me puse mi salida de baño con capucha y volví temblando a casa.

Pero ahora estoy bien.

La ducha caliente fue gloriosa.

Y el oolong con las siete almendras me terminó de recuperar.

¿Hay un festival de cine pasado mañana?

Parece que sí.

Al menos, Quintín y Agnès estudian el programa del festival de Mar del Plata y comentan cada película.

El primer día parece que vamos a ver una de Bonello y otra de Tsai Ming-liang.

Suena como un buen comienzo. Bonnello no sé, pero Tsai me gusta.

Mi entrenador siempre se entusiasma con los festivales. Y ve muchas películas.

Para continuar con mi plan de anfitriona (y anti stress) esta tarde voy a llevar a Agnès a la Tapera de López a ver al atardecer.

Ir a la tapera es casi como ir a nadar.

El silencio solo interrumpido por los trinos de los pájaros y murmullo del agua siempre me hace bien.

Y esa sensación de estar en el fin del mundo, frente a la nada.

Solo agua y un horizonte enorme.

Es imposible no sentirse bien.

Me gusta tanto estar ahí que este año voy a hacer una película bien larga sobre la Tapera.

El agua, las texturas, los cielos, los pájaros, la nada.

Y pasar horas sola en la ría como un monje zen.

Algo muy cercano a la felicidad.

Ahora, huevos a la española cocinados por Agnès.

Bon appétit!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: