Bitácora de la hija de Neptuno (75)

por Flavia de la Fuente

15 de noviembre

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 16 grados. Temperatura del aire: grados. Viento: SSO 5 km. Olas: 0.3 m. Sol. Marea bajando. Tiempo de natación: 30 minutos.

15 de noviembre

Otro día de verano, inesperado, contra todo los pronósticos.

Los 4 mosqueteros fuimos de nuevo a la playa. Una vez más, Quintín batió su record, esta hoy solo lo duplicó. Pero hay que decir que esta mañana lo suyo fue algo serio: nadó crawl 14 minutos. Seguramente quedará cansado y le dolerán los músculos mañana. Pero hoy está feliz.

qyagnes2


Agnès nadó pecho y Solita se mojó las patitas y la panza, como siempre. Ella no nos salió nadadora.

Yo fui a nadar más tarde. Me metí como ayer al Norte del muelle.

De nuevo, la corriente de la superluna tiraba mucho hacia el Sur.

Ni bien entré al agua, me di cuenta de que hoy me había olvidado de ponerme los tapones para los oídos.

Pensé en volver a casa, pero hacía demasiado calor.

Decidí encomendarme al destino y nadar así.

De seguir con esta conducta, un día de estos iré a la playa desnuda.

Hoy no fui en malla porque me da miedo el frío del agua. Pero me puse un traje de triatlón de verano, de mangas cortas.

Y no tuve nada de frío.

El mar estaba oscuro en la orilla, y más claro más adentro.

Había olas ordenadas y la verdad es que era como nadar en un lago.

Llegué en 20 minutos al Edén y por Quintín, para honrar su esfuerzo, decidí seguir nadando hasta cumplir la media hora.

Además, me viene bien porque ando muy nerviosa porque voy a mostrar mis películas en Mar del Plata.

Tengo un ataque de timidez.

Y también angustia.

No puede ser, un festival es una fiesta, me dicen todos.

Pero es así.

Si las muestro estoy nerviosa, si no las muestro estoy triste.

Mejor nado mucho.

La natación es un buen remedio para esa situación.

Salí unas cuadras más al Sur, me saqué la parte de arriba del traje y volví tomando sol por la orilla, con los pies en el agua.

Era rarísimo.

Me sentía en Brasil, en una playa tropical ancha y tórrida.

Caminé lentamente cruzando esos riachos que se hacen en el mar, disfrutando del calor del sol en la piel.

Lamenté no haber llevado la Gopro para sacar fotos.

Estaba frente a la belleza.

No quería que se terminara mi paseo, no quería llegar a casa.

Estaba todo bien en la orilla del mar bajo el sol de noviembre.

De pronto, me sacó de mi ensoñación tropical un aire fresco, una suave brisa del noreste.

Llegué a casa y me encontré con que Agnès dormía la siesta, Solita lo mismo y Quintín quería comer.

Estamos en eso.

Carne al horno con papas.

Agnès, que llegó muy cansada, no hace más que dormir y está feliz de sus merecidas vacaciones. Hoy me dijo: “Nadar, comer y dormir. No me hace falta nada más en la vida.” Una digna amiga de la hija de Neptuno.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: