Bitácora de la hija de Neptuno (74)

por Flavia de la Fuente

14 de noviembre

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 16 grados. Temperatura del aire: grados. Viento: NO 22 km. Olas: 0.4 m. Sol. Marea bajando. Tiempo de natación: 25 minutos.

Un día sin nadar por vientos tremendos en la costa. Pensé que me iba a hacer bien el descanso dominical, pero no, al final, siempre es mejor ir a nadar. Y si uno quiere descansar, lo mejor es ir igual y bracear sin hacer esfuerzo.

Hoy fuimos tres los bañistas. Quintín se metió en el mar con Agnès, nuestra amiga francesa que está de visita por unos días en casa.

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Era un mediodía muy caluroso.

A Agnès le llamó la atención el color marrón del mar.

Le explicamos que, en San Clemente, cuando sopla en viento Norte el mar es marrón y cuando lo hace el viento Sur, cambia y se pone verde.

Le dijimos que tiene su gracias, porque es un paisaje muy cambiante.

Y, cuando el agua está transparente, todo el mundo está feliz.

Agnès y Q se metieron con cautela pero al final le tomaron el gusto y nadaron más de 7 minutos. Quintín superó por más de 7 veces su marca anterior. ¿No es un genio? Espero que siga así, se lo nota muy contento después del ejercicio en las aguas a 16 grados.

Agnès salió también revitalizada de las aguas benditas y dijo que quizás se bañe otra vez esta tarde.

Y yo fui después. Dejé a Solita en casa y a los bañistas duchándose, me puse mi traje de neoprene de verano y volví a la playa.

Me sentía rara de ir a nadar tan vestida, después de ver cómo Q y Agnès lo hacían sin nada. Pero a mí me gusta nadar más tiempo y creo que en malla aguantaría cinco minutos escasos, no más. Tendría que intentarlo.

Sin quererlo, hoy probé la natación sin el casco de neoprene. No fue un gesto de audacia, simplemente me lo olvidé. Estaba en el muelle cuando reparé que algo me faltaba y casi vuelvo a casa a buscarlo. Pero me dio pereza.

Y, además, recordé a todos los bañistas que había en la playa y pensé: “Si no me meto hoy sin gorra no lo hago más.”

Y así lo hice. Nadé 25 minutos con la cabeza, los pies y las manos al descubierto.

Pese al calor del aire, debo decir que tuve frío.

Estoy mal acostumbrada con mi equipo invernal, supongo.

O estoy demasiado flaca.

Ni Quintín ni Agnès tuvieron frío. Aunque tampoco estuvieron 25 minutos en el agua.

Me metí en el mar a unos 100 metros al Norte del muelle.

Como el espigón estaba sobre la arena, hoy el cruce no tuvo la menor dificultad. Creo que no tardé ni dos minutos en pasar del otro lado, porque la corriente era muy fuerte. ¿Será por esa luna llena tan brillante que tuvimos anoche?

Seguí nadando hacia el Sur y decidí salir en el Edén, a unas diez cuadras de casa.

Mientras escribo Quintín y Agnès hacen un omelette de champignons. Hablan y hablan, espero que les salga rico.

Agnès es la maestra y Quintín el alumno.

Se divierten. Se oyen risas que vienen de la cocina.

Seguro que sale bien.

Está bueno tener una cocinera francesa por unos días.

La que anda medio tristona es Solita. Para mí que no le gusta que hablemos en francés, se la nota desconcertada. Son sonidos distintos. No entiende qué pasa. De hecho, no quiere almorzar, y menos que menos un omelette francés.

Volviendo a la natación, el agua estaba muy oscura y fría.

Cuando salí estaba helada, pero me di cuenta de que lo mejor que podía hacer era caminar lentamente el kilómetro de vuelta a casa, gozando de la playa ancha y del sol que me daba en la cara.

El viento NO era una delicia.

Tibio, casi caliente.

Después caminé por la arena ardiente, esa que no se soporta sin ojotas, y también me dio placer porque tenía los pies congelados.

Llegué bastante reconfortada a casa.

Es hermosa la caminata por la arena firme, en un día de sol radiante y con la vista de la playa ancha delante de uno.

Esos breves momentos de felicidad, a mí y a Quintín, nos hacen sentir que vivimos en un paraíso.

3 comentarios to “Bitácora de la hija de Neptuno (74)”

  1. Montañés Says:

    Quintín superó por más de 7 veces su marca anterior. ¿No es un genio?

    Cierto! A eso llamo yo entrenar. No afloje, maestro.

    And then yet you’ll find Hawaii.

  2. lalectoraprovisoria Says:

    Gracias, Montañés. Veremos si hoy continúa. Le hizo muy bien!

    Besos y gracias por las canciones tan lindas,

    F

  3. Montañés Says:

    Es que me siento identificado. Hace poco retomé mi entrenamiento después de años de sedentarismo. Comencé trotando tres minutos diarios. ¡Flojo! Pero un mes depués, ya estoy en 15. Lo quintupliqué en 20 días. ¡Genio! Ahora espero cuadruplicarlo en 90 días más, y hacer 60 minutos en tres series de 20. Ejem, o 45 en tres de 15. Incluso 30 en tres de 10, bien que vale!

    Lo importante es no dejarlo.

    Abrazo.

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