Bitácora de la hija de Neptuno (69)

por Flavia de la Fuente

8 de noviembre

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 16 grados. Temperatura del aire: 17 grados. Viento: ESE 20 km. Olas: 1 m. Sol. Marea subiendo. Tiempo de natación: 12 minutos.

Ayer no nadamos ni caminamos. El viento era insoportable en la costa. Ni Solita lo toleraba.

solitahoy


Hoy, con un clima más apacible, salimos los tres a hacer nuestro paseo matutino.

Caminábamos distraídos mirando a los chicos que se bañaban vestidos en el mar, un clásico sanclementino. Es alegre ver cómo juegan, gritan y disfrutan. El frío no parece ser una preocupación para los niños.

Caminábamos con el viento en contra que nos cansaba cuando de pronto una mujer me dijo: “¿Vos sos la hija de Neptuno?”

Le contesté que sí y me respondió que venía conversando con su amiga de mí. Me contó que se llamaba Alicia, que era sanclementina nacida y criada acá y que había estudiado bellas artes y se había mudado a la ciudad.

Con Quintín estábamos atónitos.

También me dijo que se había perdido mis películas en el Bafici y en el EPA, en fin, un encuentro muy halagador.

Yo, muy orgullosa, la puse al día con mi filmografía y le dije que ahora tenía que ver Nadando en San Clemente, Espuma y, por último, Fotógrafas, que ocurre en la Tapera de López.

Así que gracias al encuentro con Alicia, hoy que no pensaba meterme en el mar, fui igual contra mi deseo porque tenía que hacer honor a la leyenda.

Esta mañana estaba muy sensible, aprensiva, tremenda, no me aguantaba a mí misma.

Hasta le tenía miedo al viejo león marino que hoy dormía bajo el muelle y también a las olas, que me parecían enormes.

Quintín se apiadó de mí y me acompañó a la playa.

Y yo me apiadé de él y nadé poco para que no se cansara tanto esperándome y para que el regreso a casa no fuera tan largo.

Así que nadé apenas 12 minutos, pero tuve que luchar con olas fuertes que no me dejaban meterme en el mar para nadar.

Cuando salí estaba mejor, aunque con estas aguas ya tibias, el baño de 12 minutos no me hace el mismo efecto que el baño helado invernal a 10 grados.

Necesito más.

Es una adicción tremenda.

Ahora tengo que hacer mucho más ejercicio para endorfinarme.

Pero la corriente tiraba fuerte hacia el Norte, se acaba la cancha enseguida.

Cuando hay temporal, tengo que empezar a hacer series: meterme en el muelle, salir en el Solmar, volver caminando rápido y volverme a zambullir. Con dos o tres veces creo que quedaría bien serena y hasta feliz de la vida.

Está bueno ese ejercicio aeróbico. Es muy vivificante.

Pero a mi entrenador lo aniquilaría.

Ya lo voy a hacer sola, como lo hice tantas veces, en un día menos pusilánime.

La natación de hoy se la dedico a mi vieja que mañana cumple 82 años.

2 comentarios to “Bitácora de la hija de Neptuno (69)”

  1. GabrielaV Says:

    ¡Muy linda la bitácora y la foto de Solita!
    Animo, hija de Neptuno.

  2. lalectoraprovisoria Says:

    Gracias, Gabi! Y felicitaciones por el trabajo arduo de sacar un foto cada día. Sos lo más!

    Besos,

    F

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: