Bitácora de la hija de Neptuno (68)

por Flavia de la Fuente

6 de noviembre

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 16 grados. Temperatura del aire: 21 grados. Viento: N 26 km. Olas: 0,7 m. Sol. Marea subiendo. Tiempo de natación: 27 minutos.

Hoy salí con Solita a eso de las 10, con pantalones, camiseta, remera y campera, más zapatillas con medias. Si bien mi atuendo era más liviano que el habitual, ni bien llegué a la playa me encontré con cientos de personas en traje de baño, todos descalzos jugando a la pelota, tomando sol o remojándose en el mar.

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Llegó el verano. Pero parece que se va mañana y empieza de nuevo la temporada de lluvias.

Así que hoy caminamos con Soli entre decenas de caniches de distintos colores, blancos, grises o té con leche. Y con todos tuvimos problemas. También había boxers, pitbulls, un simpático golden que corría con un hueso en la boca acompañando a su dueño que trotaba y muchos callejeros. Toda una galería de canes. Así que el destino de la pobre Solita fue pasear atada. Mi mascota no se sabe comportar en la playa tan poblada, es un animal salvaje, cree que la playa es suya y no tolera a ningún invasor. Con los únicos que se entiende es con los perros callejeros. Con los otros, grandes, chicos o medianos, mansos o peligrosos, no hay caso.

Entre el gentío estaba la familia Padilla, cuyo jefe, Hugo, un ex árbitro y amigo de Quintín, estaba nadando en el mar. Me dio mucha alegría ver sus progresos acuáticos, hace años que tiene ganas de ir a nadar como lo hacemos Quintín y yo en verano. Hugo es un deportista, pero su especialidad no es el agua, por ahora. Cristina, su encantadora mujer, me contó que estaba tomando clases de natación para poder nadar en el verano en el mar. Y que ahora estaba probando cómo se sentía al hacerlo en el mar, porque imaginaba que era distinto de la pileta.

Y sí es distinto. Es mucho más fácil. Nadar crawl en la pileta es cansador, en el mar no hay que hacer ningún esfuerzo porque se flota más fácil.

Al parecer, si bien no entusiasmo a tanta gente como Santiago García, yo también logro contagiar a algunos con mi tenacidad.

Hoy estuve pusilánime, no me metí del lado Sur del muelle y por eso no pude nadar más de media hora.

Es que la corriente iba hacia el Norte, y me quedé sin cancha, salí casi en el Balneario Norte, a un kilómetro y medio de casa, pero no pude cumplir con mi meta temporal.

Y hoy no había forma de volver lo andado por el agua.

La corriente iba muy decidida hacia el Norte.

Luché contra olas molestas que me zarandeaban todo el tiempo.

Y me metí bastante hondo.

Tardé más de 10 minutos en volver a la costa.

Y eso que cuando la corriente sube, la marea te ayuda a salir, tira para la orilla.

Salí contenta del agua tarareando Masters of War, mi himno de guerra, y volví a paso muy rápido al muelle.

Como había mucho sol me saqué por primera vez la gorra de neoprene y sentí el viento en la cabeza.

Fue muy agradable.

Y volví caminando con los pies en el agua.

Ya no hace nada de frío.

Ahora solo molestan las pobres almejas agonizantes y los miles de conchillas.

Es raro lo de las almejas. No se ven los clásicos agujeritos en la arena, o a las almejas intentando esconderse con sus cuernitos para arriba. Se las ve cerradas y algunas con la lengua afuera, como si hubiesen muerto agotadas por un esfuerzo.

Pateé un par de caniches, me detuvo una nena muy chiquita para preguntarme para qué servía mi traje, otros veraneantes me sonrieron, y así sin darme cuenta, en menos de 15 minutos llegué el muelle.

Quintín sigue en la misma posición en que lo dejé, mirando la liga inglesa y deseando que llegue la hora del oolong.

Me comí una banana y las 7 almendras de la dieta de Obama. En estos días siento que lo hago como una especie de voto contra Trump. ¡Todos a comer 7 almendras por día hasta el 8 de noviembre!

Y antes de ir a nadar comí una barra de chocolate amargo y muchas bananitas desecadas.

Ya no sé qué comer para engordar un poco.

El almuerzo será de dos huevos revueltos sobre un pan tostado y té verde.

Quizás mañana, si no hay tormenta, pueda nadar bajo la lluvia.

4 comentarios to “Bitácora de la hija de Neptuno (68)”

  1. Yupi Says:

    Sigo puntualmente el informe metereológico. Esos nubarrones no me gustan nada, por no pensar en los vientos huracanados. ¿Cómo anda el paciente barbudo? Para darle ánimo acá el buen Bobby improvisa el cancionero en un bar. El comienzo es bastante desastroso, la verdad, pero después la banda se va acomodando con el movimiento, como los melones en el carro. Salud.
    http://www.youtube.com/watch?v=fWaP3jfZpXE

  2. lalectoraprovisoria Says:

    Gracias, Yupi! El enfermo va mejor, pero no sale de casa porque hace mucho calor y le da miedo el sol abrasador.

    Besos y escucharemos a Bobby,

    La hija de Neptuno

  3. Geraldine SK Says:

    ¡Qué lindo nadar crawl en el mar! Ya preparada para nada cada 7/8 brazadas.

    Besos F&Q.

  4. lalectoraprovisoria Says:

    Bravo, Geri! Tengo muchas ganas de nadar con vos de nuevo.

    Besos querida,

    F

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