Bitácora de la hija de Neptuno (58)

por Flavia de la Fuente

4 de octubre

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 13,5 grados. Temperatura del aire: 17 grados. Viento: NE 37 km. Olas: 1 m. Sol. Marea bajando. Tiempo de natación: 22 minutos.

Hoy amanecí una vez más deseando ser Santiago García. Es que ando mucho por Instagram y veo las fotos de mi amigo cinéfilo devenido atleta preparándose para el maratón de Chicago y me dan ganas de ser como él, de animarme y proponerme un día cruzar el Canal de la Mancha, o el Río de la Plata, o, para ir a algo más posible, este año participar de la carrera anual que hacen en febrero los guardavidas, desde el Edén hasta el Balneario Norte. O desde el barco hundido hasta el Edén.

elmarylaplaya


Es un tema serio. Me encantaría animarme y ya estoy harta del juego de la pusilánime.

Para ser sincera, hace años que le tengo ganas a esa carrera.

Y nunca me animé, aunque yo nado todos los días.

Lo podría hacer fácilmente.

No digo ganar, digo llegar.

Los guardavidas son fuertes y jóvenes.

Yo no.

Quizás este año sea la mascota geronte de esa carrera local. Creo que es el objetivo de mínima que me puedo proponer. Aunque llegue media hora más tarde, no me importa. Y que solo me estén esperando Quintín, Solita y Gabi para avisarme que llegué.

Lo voy a hacer. He dicho. Ahora vamos a ver si me aceptan.

Este sueño de convertirme en atleta es viejo y nunca lo hice realidad.

Siempre fui una atleta a medias, como fui a medias casi todo.

Así que si me aceptan, este año me juego y comienzo mi modesta carrera hacia travesías más largas.

Creo que en el deporte hay una felicidad que no existe en ningún otro lugar.

Y a esta altura eso es lo único que me importa.

Serenidad, bienestar, energía, endorfinas.

Hacen falta muchas endorfinas para poder enfrentar la vejez.

Hoy, aunque estoy tapada de trabajo con mis películas y el viernes nos vamos para Valdivia a mostrar uno de los cortos, decidí que como quería ser Santiago García, debía nadar en el mar bravío.

Y así lo hice.

Y fue espectacular.

El mar era una batidora, las olas me levantaban, algunas me rompían encima, pero estuvo muy placentero.

Cabalgué durante 22 minutos por las olas, divirtiéndome sola y deseando solamente nadar y nadar.

Lo mío fue breve porque hoy necesito que me quede energía para editar.

Pero mañana y pasado sigo.

Las olas mañana van a ser más grandes.

Es una montaña rusa. Pura diversión.

Falta poco para la carrera de febrero. Me tengo que entrenar. ¿Me aceptarán?

2 comentarios to “Bitácora de la hija de Neptuno (58)”

  1. GabrielaV Says:

    ¡Entrená que te espero en la meta!

  2. lalectoraprovisoria Says:

    Dale Gabi! En febrero, nos vemos en la llegada! Y antes también. Me tenés que acompañar a entrenar todos los días.

    Besos

    F

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