Apuntes de la Premier League (5)

por Quintín

Después de la primera fecha, pensé que el Manchester United iba a ser imparable, aun para el Manchester City. Pero después de cinco fechas, el City ganó todos los partidos y el United no encuentra el equipo ni el juego. El segundo puesto lo ocupa el Everton, la sorpresa del año.

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Clase. Aunque todavía es muy temprano y ya leí comentarios diciendo que no le ganó a nadie, lo que hizo el City hasta ahora es impresionante. Ganó los ocho partidos oficiales (cinco por la liga, dos por la pre-Champions, uno por la Champions) y cada vez se despega más del resto en el juego. En la semana ganó dos veces cuatro a cero (al Monchengladbach y al Bornemouth) y, más allá del resultado, destruyó a los contrarios con un fútbol de lujo. El sábado, Sterling le regaló un gol a Iheanacho y un rato después, Iheanacho le regaló un gol a Sterling. Esas cosas solo ocurren en los entrenamientos. O en el Barcelona, donde juegan los tres mejores delanteros del planeta. Pero nunca en la Premier, y menos entre ingleses. Guardiola ha logrado en poco tiempo que los jugadores se tengan una confianza absoluta y que el equipo combine la disciplina con la libertad y la inspiración. Es ese respaldo colectivo lo que agranda a los jugadores, lo que hace de Sterling un jugador parecido a la promesa que alguna vez fue o de De Bruyne (esta fue su semana) el crack que solo aparecía en ocasiones: basta comparar sus performances con las que tuvieron en la Eurocopa, donde fueron sombras de los jugadores que pueden ser. Algo parecido ocurre con Fernandinho, tercer central de a ratos, delantero central otros, wing, lateral, un jugador que podría ser extraordinario. El City hizo cambios pero jugó bien con todas sus formaciones; hizo goles con y sin Agüero (que ya lleva dos hat tricks); permitió que los debutantes se adapten fácil, como ocurrió estos días con Gundogan. Es cierto que falta mucho y también que la máquina no es perfecta: Bravo sigue sin producir una actuación sólida en el arco y Nolito está un poco más abajo que sus compañeros. Su expulsión por pegar un absurdo cabezazo en tiempo de descuento tuvo que ver con cierta irritación, aunque también con cierto exceso de revoluciones del equipo, que ya le costó una suspensión a Agüero. Pero lo cierto es que, casi con los mismos jugadores que tenía Pellegrini, este ya no es un equipo irregular y partido en dos sino uno muy compacto que apabulla a los contrarios y los deja preguntándose si lo que hacen es parte del mismo deporte.

Claro que hay gente a la que no le gusta vez jugar así. Y, hasta cierto punto, es comprensible. Creo que el secreto de este problema estético-psicológico es que los equipos lujosos ponen muy alto el nivel de exigencia y cualquier caída produce un alto nivel de decepción, porque está en juego cierta idea, cierto sueño de invencibilidad. Como es un sueño, produce una situación absurda: la exigencia aumenta en cada partido y puede desvanecerse en un mal despertar cada vez que llega una derrota. Mientras que al amante del juego mezquino y oportunista, la victoria inesperada y no merecida lo lleva al éxtasis, el que alienta a un equipo que arriesga y busca imponer su superioridad aun antes que ganar, vive la derrota como una negación de todo lo que había imaginado porque su máquina futbolística se comprueba falible. La grieta en el fútbol es uno de los tantos misterios humanos, pero hay algo en ella de batalla entre dos clases de niños: los que quieren ver materializarse los cuentos de hadas y los que disfrutan de gritarle a sus amiguitos que los Reyes Magos son los padres. Pero nadie puede dudar de que los equipos de Guardiola representan a una parte de la humanidad futbolera mientras que la otra se ofende frente a la belleza y se refugia en la oscuridad. Y será siempre así.

Clásico. El clásico de la fecha fue Chelsea – Liverpool, un partido en el que el visitante ganó merecidamente y mostró que puede llegar a más de lo que me imaginé, mientras que el local estuvo por debajo de lo que esperaba. Fue un partido interesante en el que los dos querían ganar, pero con el acento puesto en neutralizar al contrario con una presión permanente para evitar el contraataque. Ambos lo lograron, pero el Liverpool fue más fluido con la pelota. El Chelsea está un poco limitado en ese terreno, porque si bien Hazard y Costa pueden definir cualquier partido, a Willian y Oscar se los ve rutinarios y automatizados (Conte no cree en Fábregas), y paradójicamente solo Matic, el más defensivo de los volantes, aparece por sorpresa. El Liverpool tiene dos volantes de marca, Wijnaldum y Henderson pero el tercero, Lallana, es uno de los jugadores del año y se está transformando en un verdadero conductor (algo que no entra en un esquema como el de Antonio Conte). Igual, el partido se definió por la acción de jugadores defensivos: Lovren en una pelota parada, Henderson con un golazo desde afuera y Matic que quebró la defensa con una jugada individual para que definiera Costa. El Liverpool tuvo más chispa (se está encontrando y ya le ganó al Arsenal, al Leicester y al Chelsea) mientras que el Chelsea fue demasiado previsible. Conte hizo traer de nuevo a David Luiz y probablemente juegue con tres centrales en el futuro. Pero en ese esquema tal vez necesitaría mejores laterales. Curiosamente, en ese puesto poco prolífico en el mundo, los ingleses siguen siendo los mejores, pero los equipos grandes suelen preferir extranjeros. En el Liverpool está jugando el volante Milner de tres (un gran acierto) y Clyne de cuatro y la tradición inglesa de los laterales-wings está resultando útil en este esquema moderno.

Sólido. El Everton venía de hacerle tres al Sunderland el lunes y ahora le hizo tres al Middlesbrough. Ya es otro equipo que el cambalache del año pasado. Con Koeman, a partir de la incorporación de Ahsley Williams y de Gueye, muestra más consistencia defensiva y también más ambición. Es otro equipo de buenos laterales ingleses (Coleman hizo un golazo), Lukaku está espléndido y solo le falta recuperar a Barkley, un jugador misterioso, un talento que nunca despega. El lunes pasado no agarró una y el técnico lo sacó en el entretiempo. Pero el sábado, Koeman lo volvió a incluir y esta vez Barkley jugó un buen partido, construyendo su juego a partir de su mejor virtud. Es un jugador al que resulta casi imposible sacarle la pelota cuando está atento y es cuestión de que la cuide y no la regale. Si no se apura y juega al ritmo de esa posesión por parte de Barkley, el Everton se puede consolidar y ser distinto a los demás. El que para mí es irrecuperable es Mirallas, un jugador fuerte físicamente y débil mentalmente.

Una palabra sobre Funes Mori. Aunque tuvo un gran temporada anterior, Koeman lo mandó al banco detrás de Ashley Williams. Funes Mori tiene más técnica y más futuro, pero Williams tiene un sentido del juego y una capacidad de liderazgo como pocos defensores. Es una pelea interesante, que tal vez se resuelva si el técnico decide jugar con tres centrales.

Sorpresa. El que sí juega con tres centrales (el único en esta fecha) es el Watford, dirigido por el italiano Walter Mazzari. Dio la sorpresa al ganarle tres a uno al Manchester United, no solo por el resultado sino por lo justa que fue la victoria. El Watford ya había insinuado que era un equipo serio contra el descalabrado West Ham, pero ayer dio la demostración de que un chico puede jugarle de igual a igual con un grande. Con dos delanteros como Deeney e Ighalo, que en la temporada pasada anduvieron muy bien, más la incorporación del argentino Roberto Pereyra, El Watford tiene una ofensiva punzante, a la que se agrega la conversión de Ettiene Capoue en goleador (no había metido un gol en tres años y ya lleva cuatro). Mazzari empezó con malos resultados, pero le fue dando confianza y aplomo a su equipo como para ganarle con solvencia al United. No fue del sencillo, porque Manchester empató y, en el segundo tiempo, daba la impresión de que lo podía dar vuelta. Pero el Watford lo ganó con el banco, que resultó más contundente que el del United, donde Young y Depay no hicieron ningún aporte. Primero entró Armabat, un pelado que juega muy bien, por lesión de Janmaat; pero faltando ocho, apareció en la cancha Juan Camilo Zúñiga, aparentemente para reforzar la defensa. Pero no: Zúñiga reemplazó a Capoue y se ubicó en su lugar por el medio. Y, en seguida, culminó una gran jugada de Armabat y Pereyra definiendo con precisión. Y, en el descuento, le hicieron un penal que convirtió Deeney.

El United está en serios problemas. Los resultados comienzan a ser adversos. Perdió tres veces en una semana (con el City, con el Feyenoord por la Europa League y con el Watford). El sistema de Mouriño no está funcionando. Su alieneación de jugadores corpulentos carece de explosión y de fluidez. Fellaini (un jugador fuerte y limitado) sigue siendo su estandarte, pero no parece haber mucha química con Pogba. Este mejoró, hizo dos o tres cosas (un hermoso tiro en el travesaño, el quite más brillante de la fecha), pero no se conecta con el resto. Y aunque Ibrahimovic y Rashford siguen siendo peligrosos, no sé de dónde puede sacar la creatividad que le falta. Mata, al que Mourinho dicen que no quiere, parece una inclusión obligada. Pero me temo que va a terminar saliendo Rooney. Hay un run-run de gente que está cansada de verlo, pero sería injusto. El problema es que sobre Rooney recae la responsabilidad de conducir la ofensiva y si la ofensiva está trabada pasa a ser su culpa y no la de Fellaini o Pogba. Una vez más, el United funciona cuando Valencia acierta con los centros. Ayer volvió a fallar, pero ¿qué tiene Mourinho en el banco para cambiar la suerte? Veremos que sucede.

Pálido. El Arsenal le ganó cuatro a uno al Hull, pero sigue sin convencer a nadie. El Hull jugó un tiempo con diez (expulsión por mano en el área, según la nueva y muy rara versión de la regla del último recurso, que perdona las faltas abajo), Alexis tuvo una gran tarde aunque erró un penal y hasta apareció como suplente Xhaka e hizo un golazo desde afuera (algo sabía hacer, finalmente). Pero el Arsenal sigue irritando con su equipo largo en el que Ozil se empeña en perder la pelota y Wenger alinea cada vez más jugadores mediocres. El Hull había empezado bien el torneo, pero ahora exhibe una llamativa falta de peso y ambición.

Alegría. En cambio el Leicester, el pequeño campeón al que es imposible no tenerle simpatía, se está recuperando. Entre semana le ganó tres a cero al Brujas de visitante por la Champions League y ayer por el mismo resultado al Burnley, otro de los que mira el descenso de cerca. Esta fue una fecha en la que los de la parte de arriba de la tabla le ganaron fácil a los de abajo. Eso no es nada bueno para el torneo, porque los de abajo esperan jugar con sus pares para sumar puntos y con los grandes se conforman con no ser goleados. Pero volviendo al Leicester, la gran novedad es que debutó en la Premier el goleador argelino Slimani, que demostró ser un buen jugador: hizo dos goles de cabeza, se movió bien, mostró técnica, se entendió con los compañeros y será una muy buena compañía para Vardy y Mahrez. También jugó muy bien el volante Albrighton, el gran subvalorado del equipo. Rainieri, al menos por ahora, entendió el desafío de ser un equipo mediano y con más obligaciones. Su Leicester, con esos jugadores llenos de confianza y esa gran contundencia del ataque de contragolpe (ahora con más variantes), es divertido de ver.

Bajón. Lo que no es nada divertido es el Swansea, que nos hace sufrir cada vez más a los hinchas. Solo perdió uno a cero, cuando Charlie Austin convirtió desde el banco el gol que se le venía negando al Southampton. El planteo de Guidolin fue mezquino como siempre (o como nunca, lo mismo da), no coordinó un ataque y solo tuvo una oportunidad en los pies de Sigurdsson. El tanque Llorente no jugó tan mal como siempre, pero está aislado y, por supuesto, Montero sigue entrando un ratito según el capricho del técnico. Si Guidolin fue mezquino con el Southampton, ¿qué hará con el Manchester City? Le toca enfrentarlo dos veces de local en una semana. El miércoles por la Copa de la Liga, el sábado por la Premier. Esperar un milagro sería mucho, dos ni hablemos. Sigue sin debutar otro español, Borja Bastón, que empezó como niño prodigio en el Atlético de Madrid, después se lesionó, después anduvo en segunda división y finalmente hizo unos cuantos goles con el Eibar hasta llegar al Swansea. El Southampton, por su parte, pareció un equipo ordenado y seguro de lo que hacía, aunque sin gol. Creo que Austin es más que el titular Shane Long en ese rubro.

Descalabro. Si lo del Swansea es patético, lo del West Ham es espantoso. Le volvieron a meter cuatro goles, y esta vez fue el West Bromwich Albion, que no le puede hacer cuatro ni a un jardín de infantes (ni tampoco parece interesarle, de tan amarrete que es). Pero le hizo tres en el primer tiempo en base a rebotes y a José Salomón Rondón. Da tristeza ver jugar a Payet y a Lanzini en este equipo que ha perdido definitivamente el rumbo y que intenta arreglar sus problemas alineando al desconcertado Simone Zaza. No le doy mucha vida al técnico Bilic. Este partido tuvo otro componente horrible. No salió el relato en inglés y tuve que soportar a un centroamericano que llamaban “bombo” al círculo central y gritaba los goles en dos tandas: primero emitía unos sonidos raros y después tomaba carrera para gritarlos de nuevo más fuerte (y encima eran del WBA). ¿Cuándo aparecerá el primer relator que se anime a no gritar los goles, para que después todos se den cuenta de que esa es la costumbre civilizada? Para el neutral, que griten un gol es molesto y ridículo. El hincha del que hizo el gol no necesita que lo griten. Y al perjudicado lo irrita. Terminemos con este hábito bárbaro.

Horror. En la competencia entre equipos en una situación horrible, probablemente vaya ganando el Stoke City, que se comió cuatro por tercera vez en el torneo, esta vez contra el Crystal Palace. El Palace es un equipo con ciertas ambiciones ofensivas, que no conoce la pausa pero si el ritmo y la velocidad. Gran actuación del volante ofensivo Andros Towsend, que parece haber encontrado su lugar después de deambular por varios equipos. Pero también juegan ahí Zaha, Puncheon Y Benteke, más los defensores que suben. Por su parte, en el Stoke juegan Bojan, Allen, Arnautovic, Bony y todos juegan mal. El arquero, Shay Given tiene cuarenta años y las difíciles no la ataja, mientras que la defensa es un colador. De todos modos, en el segundo tiempo, cuando ya la goleada era irreversible, el equipo se puso más sensato y hasta descontó en el descuento. De todos modos, tampoco le veo mucha vida al técnico Mark Hughes, que había sabido mantener el equipo en la mitad superior de la tabla (un logro que en la liga inglesa importa bastante) por tres años consecutivos.

Gris. Me queda el Tottehham, que le ganó uno a cero al Sunderland, otro que intenta salvarse (una vez más) del descenso amontonando gente cerca del arco y dejando a Jermain Defoe adelante para que pesque algo sin que sus compañeros lo asistan. Este año tiene un arquero juvenil, Jordan Pickford, que parece un fenómeno y fue la figura de la cancha. No solo salvó varios goles, sino que se mostró dominador y seguro. Es difícil predecir el futuro de un arquero, pero este parece tenerlo. El Tottenham Hotspur es un equipo sólido, el tercer invicto del torneo (con el City y el Everton) y parece encaminado a otra buena campaña. Pochettino le ha dado orden, equilibrio y ritmo. Pero cierta obsesión por ocupar los espacios en base a una presión constante lleva al equipo a momentos de grisura y esterilidad. Le pasó entresemana, cuando debutó en la Champions con una derrota de local frente al Mónaco. Parece que el técnico se enojó mucho y decidió castigar a algunos jugadores mandándolos al banco. Precisamente a los más creativos del equipo, Eriksen y Lamela, los que hacen que valga la pena ver al Tottenham. Para compensar la calidad con el músculo hizo debutar al empujador y transportista Moussa Sissoko, que empujó, transportó y no pesó, de modo que el ataque dependió casi exclusivamente del movedizo coreano Son. Como el Sunderland se defendió bastante bien (y hasta tuvo la situación de gol más clara del partido), el Tottenam tardó una hora en hacer el gol por medio de Harry Kane, quien después salió con una seria lesión.

Fue una fecha con menos brillo que la cuarta, con menos goles bonitos, partidos más desparejos y un exceso de faltas, penales, expulsados y hasta signos de fatiga e impotencia en algunos equipos.

Foto: Gabriela Ventureira

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5 comentarios to “Apuntes de la Premier League (5)”

  1. lupercio Says:

    Parece que Mr. Guardiola se está atreviendo a apostatar de ciertos principios de su idea futbolística, esto es, el juego de posesión, y le va tomando el gusto por el contragolpe, rápido y voraz. Tal vez considere modular su estilo y alternarlo con el frenesí verticalista tan apreciado en las islas.

  2. lalectoraprovisoria Says:

    Lo interesante del Manchester City es la posesión + el contragolpe. No son incompatibles. La idea de Guardiola siempre fue recuperar la pelota rápido. El frenesí vertical es una cosa cuando tiene precisión y otra cuando tiran la pelota para adelante a dividir. Hoy ya se juega a evitar el contragolpe. No es tan fácil el fútbol, no es un dibujo en un pizarrón ni una idea suelta.

    Q

  3. lupercio Says:

    Será interesante con el transcurso de las jornadas comparar el Guardiola del Bayern con el del City. Quizá en Munich quiso imponer más su estilo, sellarlo en los jugadores y en Manchester entienda que es mejor alternar su ideario con saber optimizar las condiciones de sus jugadores. Habrá que esperar que Gundogan tome mayor protagonismo y la llegada en enero de Gabriel Jesús, nueva promesa brasileira de estrella(do), para calibrar el techo de estos “blues”. Un saludo, siempre agradecido por sus comentarios.

  4. lalectoraprovisoria Says:

    No lo veo así. No lo seguí a Guardiola en Munich, pero creo que lo que está haciendo es una superación de lo que hizo antes. El City intenta ser un equipo perfecto, donde todos atacan y defienden a partir de una gran concentración y de la preocupación por el destino de la pelota y trata de imponer la superioridad en todo el campo con la mayor cantidad de variantes posibles. Por ahora le está saliendo y el City apabulla a los contrarios. Veremos como sigue.

    Q

  5. lupercio Says:

    También es verdad que el Bayern venía de ganarlo todo y era un reto complicado mejorar lo que había. Intuyo que Guardiola está sabiendo espantar cierta indolencia que arrastraba con Pellegrini y la plantilla, menos arrogante que la bávara quizá, confía en lo que hace y lo hace muy bien. Pero también síntoma que con el resultadismo hoy día imperante, los pedestales cambian rápidamente de inquilinos y la impaciencia a veces nos dicta el comentario. Ah, y aprovecho para felicitarle por el resto de entradas del blog, que no solo de circo balompédico se alimenta uno. Saludos desde la España en funciones.

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