Diario intermitente (101)

por Quintín

16 de septiembre

En el colegio secundario, en la clase de Castellano, me hicieron aprender algunos versos de memoria. Recuerdo, entre ellos, parte de las Coplas de Jorge Manrique, algo de Góngora… Recuerdo que los aprendí aunque no los recuerdo. Pero, a veces, cuando en una mañana serena voy caminando con Flavia por la playa o por el pueblo, me asalta un relámpago de felicidad y me viene a la cabeza un soneto de Conrado Nalé Roxlo que se llama El grillo. Dice así:

Música porque sí, música vana
como la vana música del grillo;
mi corazón eglógico y sencillo
se ha despertado grillo esta mañana.

¿Es este cielo azul de porcelana?
¿Es una copa de oro el espinillo?
¿O es que en mi nueva condición de grillo
veo todo a lo grillo esta mañana?

¡Que bien suena la flauta de la rana!…
Pero no es son de flauta: en un platillo
de vibrante cristal de a dos desgrana

gotas de agua sonora. ¿Qué sencillo
es a quien tiene corazón de grillo
interpretar la vida esta mañana!

Lo supe siempre de memoria (en realidad hoy me doy cuenta de que no lo sabía entero) y, cuando se lo recito a Flavia, me emociono. Apenas puedo llegar a la última estrofa. Creo que en mi vida no le dediqué ni tres minutos a reflexionar sobre la poesía y lo que tengo para decir no es muy sofisticado. Esa emoción tiene algo curioso. El poema de Nalé Roxlo habla de la sencillez pero no es sencillo: usa la palabra “eglógico” que remite a Virgilio (esas cosas que los profesores aclaran), habla de interpretación por contraste con la realidad, se esmera en adornos y barroquismos. Pero la efectividad del soneto es directa, me llega por encima de su complejidad, me remite a esas mañanas (a esos momentos de las mañanas) en las que nada debe ser explicado.

quintinysolita-p1030687

Buscando la letra en la web, la encuentro curiosamente en un sitio que se llama Poesía en el recuerdo. Allí dice que El grillo es de 1925 y hay una serie de comentarios. El último, fechado hace unos meses y firmado por alguien que elige llamarse “Francisco (aprendiz de escritor)”, es notable y alude al poema como un estandarte, como una consigna secreta. Está acá.

Foto: Flavia de la Fuente

3 comentarios to “Diario intermitente (101)”

  1. Montañés Says:

    Me recuerda el estribillo de una canción,

    Everyday people
    everyday shame
    everyday promise
    shot down in flames

    Everyday sunrise
    another everyday story
    rise from the ashes
    a blaze of everyday glory

  2. Montañés Says:

    Salvando las distancias, digo. Lyrics do not poetry, music does.

    Sweet little bullet.

  3. burzaco Says:

    Es verdad, casi nunca conectas con la Poesia, con lo poético.
    Con la poesia entras en un mundo diferente, todo se ve de otra manera.
    Ese sacudón fisico que sentiste es muy bueno!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: