Bitácora de la hija de Neptuno (47)

por Flavia de la Fuente

23 de agosto

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua: 11 grados, Temperatura del aire, 14 grados. Viento: NO 19 km. Olas: 0,4 m. Sol. Marea subiendo. Tiempo de natación: 17 minutos.

Día hermoso de playa. Nos morimos de calor en la caminata previa a la natación.

Mi entrenador, que no conoce los matices, me dijo: “¿Y qué vas a hacer ahora? Te vas a asar con la capucha y todo el equipo. Y yo, ahora me voy a cambiar y me voy a ir a la playa con bermudas y remera.”

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Le contesté que yo no iba a tener calor, que debía recordar que el agua ayer estaba a 10 grados.

Tan acalorado estaba Quintín que me anunció que pensaba ir descalzo a la playa, pero se lo prohibí. “Al menos conservá los pies calientes”, le sugerí. Y lo raro es que me hizo caso.

Así que fuimos los tres, como muchos mediodías, hasta el muelle y me metí a nadar hacia el Norte, sin objetivo preciso.

Pero, internamente, sabía que quería batir mi marca invernal y nadar más allá del Hotel Aguila. Y si fuera posible, al menos 20 minutos. Pero eso había decidido no medirlo. Iba a nadar sin mirar el reloj.

Pensé que sería fácil superar mi record, porque la marea estaba creciendo todavía, o sea, que la corriente llevaba hacia el Norte.

Mas no fue así.

El viento noroeste conspiró contra mis ambiciosos planes.

Unas pequeñas olitas me fastidiaban porque  iban en dirección a mi cara, derecho a mi boca.

Tragué un montón de agua.

Tuve tos a causa de tanta sal acumulada en la garganta. Temí atragantarme.

Me entró también agua en las antiparras. Molestia tremenda. Porque una vez que las muevo, las tengo que acomodar quinientas veces y nunca tengo la zona seca de nuevo.

Hasta fui víctima del ataque de un ONNI (objeto nadador no identificado) que me pegó bastante fuerte en la frente.

¿Será una raya venenosa?, pensé. Siempre las vemos yacer muertas en la arena. Quizás.

Mejor sigo nadando y olvido el incidente.

Estoicismo.

Hoy sí o sí quiero pasar el Aguila.

Nadé y nadé, incómoda por lo que ya les conté y porque no avanzaba nada.

A lo lejos veía cómo Quintín y Solita iban y venían mientras que yo seguía casi en el mismo lugar.

Pero no me rendí.

Al final, no sé cómo, se me arreglaron las antiparras y pude nadar más cómoda.

Y el sol en la cara era una delicia.

De a ratos, levantaba la cabeza para sentir la caricia tibia del sol en la piel.

Me gusta nadar varias brazadas sin sacar la boca ni la nariz  del agua, sin respirar, pero con la frente al sol. Es un nuevo estilo que inventé en este invierno.

Aunque hoy no me molestaba el frío del agua en la cara. Pensé que quizás la temperatura del mar había vuelto a subir el grado perdido durante la ola de frío.

Y para mi sorpresa, acabo de chequearlo, así es. El mar hoy está a 11 grados de nuevo.

¿Tendremos ese nivel de sensibilidad con la temperatura?

¿Será posible?

Es cierto que la cara es una de nuestras partes más sensibles a la temperatura.

Pero dejemos el tema térmico y volvamos a nadar.

Cuando vi que había pasado el Aguila, empecé a sentir frío, pese a que nadaba bastante rápido para mantener el calor.

Es una buena señal para salir.

Le tengo respeto al frío.

Nadé unas pocas brazadas hasta la orilla y me puse de pie.

Efectivamente, me había enfriado.

Y Quintín, por su parte, con su elegante atuendo veraniego estaba congelado. Me dijo: “Espero no haberme resfriado”.

Para entrar en calor, volví hasta el muelle alternando un elegante trote y caminata rápida. Todo con Solita. El entrenador se quedó atrás.

Me di una ducha hirviendo, tomé un té verde, comí una banana y un chipá.

Y acá estoy, todavía con los dedos fríos pese a que me puse hasta medias de ski dentro de mis botitas con piel.

Mañana me debo a meter más adentro, según indicación del entrenador.

Pero no sé si me animo.

El agua sigue fría, aunque hoy esté a un grado más que ayer.

Y a mí las aguas heladas me intimidan mucho más que diez ballenas juntas.

4 comentarios to “Bitácora de la hija de Neptuno (47)”

  1. GabrielaV Says:

    Cuidado con los ONNI!

  2. janfiloso Says:

    Muy bueno!!!

  3. Gerónimo Elortegui Says:

    Sucesos Argentinos, 1940 https://youtu.be/sSdYCEqnxdQ

  4. lalectoraprovisoria Says:

    Gracias, Gerónimo. Es hermoso San Clemente en los 40.

    F

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