Bitácora de la hija de Neptuno (44)

por Flavia de la Fuente

17 de agosto

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua, 11 grados. Temperatura del aire, 13 grados. Viento OSO 33 km. Olas: 0,0 m. Sol. Marea bajando. Tiempo de natación: 5 minutos.

Día de nado sincronizado, categoría duet, en las olimpíadas sanclementinas. El equipo lo formamos Geri y yo. Ganamos la medalla de oro por nuestro elegante estilo, de alta expresividad artística, técnica impecable y la menor dificultad posible en las aguas frías del Atlántico Sur. El galardón nos lo entregó el señor Quintín.

FlaviayGeri


Hablando en serio, como corresponde en esta bitácora, hoy fue el primer día que no nadé sola en el mar en invierno.

La valiente Geri se animó a acompañarme al agua horas antes de volver a Buenos Aires. Mientras escribo, ella está viajando en el micro rumbo a la ciudad.

El baño de hoy se lo dedicamos a Gabi, para darle fuerza y animarla a que venga ella también a chapotear en las aguas del Tuyú.

Sí, Geri se bañó para darle una alegría a Gabi. ¿No es un amor?

Pero teníamos un problema: Geri no contaba con el equipo adecuado y no se animaba a bañarse en malla.

Era un día hermoso, soleado, pero con un viento del sudoeste que daba frío porque era bastante fuerte.

Así que inventamos un equipo que resultó bastante eficiente.

Geri se puso la remera de Neoprene de Gabi, mi gorro de media estación, y también unos guantes y medias que tengo de repuesto. Pero no encontrábamos nada para las piernas. De pronto, se me ocurrió que se pusiera sus calzas que la iban a proteger un poco.

Contentas con el equipo improvisado, le pedimos al entrenador que nos sacara una foto en la puerta de casa.

Luego de la sesión fotográfica, nos fuimos eufóricas las dos a la playa.

¡Qué corajuda es mi amiga!

Sin dudarlo, se zambulló y se puso a nadar.

En un momento dado le dije que cuando ella sintiera frío me avisara así salíamos.

El agua estaba deliciosa, ya no la siento fría para nada.

Pero parece que sí lo está, porque a los cinco minutos Geri me dijo que sentía las piernas entumecidas.

Salimos de inmediato y yo le sugerí que trotara un poco para entrar en calor.

Me dan una sana envidia sus 29 años. Corrió, no tuvo frío, se bañó, comió y quedó feliz de la vida.

Aunque yo a los 29 años era un bodrio. Tenía más miedo de todo que ahora. Creo que ni me bañaba en el mar en verano porque me daba frío.

Espero que Geri vuelva pronto a San Clemente y se quede unos cuantos días así nadamos juntas en las playas desoladas.

Es lindo nadar acompañada.

Es más divertido.

Por un par de horas nos sentimos dos heroínas.

6 comentarios to “Bitácora de la hija de Neptuno (44)”

  1. Sebastián Rosal Says:

    Bravo por las herederas de Esther Williams!

  2. GabrielaV Says:

    Me hicieron llorar!! Están divinas en la foto.

  3. Geraldine SK Says:

    ¡Gracias a vos dear friend por darme coraje! Falta poco para regresar y nadar juntas.
    Seba: ¡un poco más de práctica y seremos las Usain Bolt acuáticas!
    Gabi: ¡Te quiero!

  4. lalectoraprovisoria Says:

    Besos a los tres, queridos amigos!

    F

  5. janfiloso Says:

    Flavia, vas a generar una secta de bañistas de invierno!!!

  6. lalectoraprovisoria Says:

    Me encantaría no nadar sola. Ya tengo la primera adepta!

    Besos, Janfi querido!

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