La casa de la misericordia

Publicada en Perfil el 7/8/16

por Quintín

Dice Borges que no hace falta haber leído Las mil y una noches para que sea parte de nuestra memoria. Pero lo dijo hace cuarenta años y no sé si sigue siendo cierto: desde entonces el libro se fue alejando irremisiblemente y se lo lee cada vez menos. Acaso porque las traducciones recientes, más estrictas, no retoman el espíritu ligero, libertino y picaresco de las versiones que circularon masivamente hasta hace poco y, a cambio, dejan entrever cierta dureza y cierto ritualismo propios de la cultura islámica y que hoy tienen connotaciones inquietantes. En 1704, cuando Antoine Galland encontró unos manuscritos en Siria y los adaptó al gusto de la época, causó sensación en la Francia de Luis XIV. Dos siglos más tarde, en 1898, su compatriota Joseph Charles Mardrus insistió (y exageró) en la vena erótica, produjo Las mil y una noches más leídas en francés y también en castellano a partir de la traducción de Vicente Blasco Ibáñez. Las traducciones más recientes, en cambio, son directas del árabe y siguen las versiones “canónicas” impresas en El Cairo (1835) y en Calcuta (1839) después de que los eruditos islámicos, a partir de la aceptación del libro en Occidente, se tomaran más en serio una colección de cuentos que hasta entonces despreciaban.

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Una de las historias de Las mil y una noches es la de los dos visires. Allí, un visir compra por cuenta del rey una hermosa y refinada esclava virgen. Para que llegue resplandeciente al lecho del señor, la deja reposando en su propia casa durante diez días. Pero el hijo del visir es un seductor al que ninguna mujer se resiste, así que un día encuentra a la chica tomando un baño y ocurre lo inevitable. Las tres traducciones directas del árabe al castellano, las de Cansinos Assens (1955), Vernet (1964) y Gutiérrez-Larraya / Martínez (1965, reeditada en 2014) hacen una elipsis desde el momento del encuentro hasta el posterior interrogatorio de la esposa del visir a la esclava, donde ella le confiesa que no es más virgen. “Seguro que no te ha dejado sin violarte”, escribe Vernet. “A fe que no te habrá dejado como estabas”, pone Cansinos aun más discreto pero del lado del mutuo consentimiento. En esa vena insisten Gutiérrez y Martínez, quienes aclaran que la chica recibió al joven “con besos, suspiros y caricias, se besaron y él le arrebató la doncellez”. En cambio Blasco Ibáñez, siguiendo a Mardrus, es mucho más explícito y pone en boca de la esclava (que aquí no se llama Anís al-Chalís sino Dulce-Amiga): “Me rendí a su voluntad y nos enlazamos.” La esposa del visir pregunta: “¿Pero te ha poseído por completo?” y ella contesta: “Ciertamente, y hasta tres veces, ¡oh madre mía!”. Unas líneas antes, se lee: “Ali-Nur ante mis ojos asombrados apareció más poderoso que el león del desierto, ante mi carne que desea más fuerte que el leopardo y ante mis labios que palidecen más rasgador que el duro acero.” Mardrus describe el momento culminante así “Ali-Nour prit les deux jambes, les attira autour de lui et pénétra dans le milieu de Douce-Ami” y Blasco Ibáñez traduce con una expresión espléndida: “se apoderó de sus piernas y penetró en la casa de la misericordia”. Después vino Franco, la misericordia quedo reservada para la Iglesia y Las mil y una noches se llamaron a recato, al menos en español.

F0t0: Flavia de la Fuente

9 comentarios to “La casa de la misericordia”

  1. Yupi Says:

    No se lee porque lo tenemos incorporado, somos el libro. Lo mismo pasa con el Quijote y la Divina Comedia. Borges acertaba al decir que el uso de la elipsis en los pasajes eróticos del libro restituía el carácter mágico de la cultura islámica. Una noche en El Cairo una amiga me enseñó a través de un tabique que todas las adolescentes que veía tapadas hasta los pies por debajo iban vestidas exactamente como Britney Spears.

  2. Hugo Abbati Says:

    Según los que saben del asunto, que son pocos, entre ellos mi amigo Ismail, palestino y culto, la mejor traducción al castellano de la obra es una realizada en el año 1965 por arabistas de la Universidad de Barcelona (Gutiérrez Larraya y Leonor Martínez) que supo recuperar hace un par de años la editorial Atalanta. Llegué a tenerla en mis manos, con sus tres tomos y su caja; magníficos dibujos. Es una edición anotada, o sea, muy académica. Dicen que es la única que traduce el texto completo, pero es complicado saber qué es el texto completo en el caso de las Mil Noches y Una. En cuanto a las chicas de por allí, hace veinte años o así, andaba yo con mi mochila por Trafraout, en el contra Atlas, y las muchachas, con sus velos de rigor, se permitían algún guiño pícaro, o que yo quise suponer pícaro, contraviniendo todo recato dictado por Ala. Con los años, en los países árabes, el guiño femenino se ha transformado en un deporte de muy alto riesgo.

  3. lalectoraprovisoria Says:

    Esa edición es una de las que hablo. Es muy bonita, muy acogedora para leer y la traducción es buena. Es menos completa que otras porque se basa en un solo texto árabe (Bulaq, Egipto, 1835). Y, además no están historias conocidas como las de Aladino o la de Alí Babá.

    Q

  4. Hugo Abbati Says:

    Cierto, está citada en la entrada. De todos modos, en un texto tan de ir y venir ¿hay una traducción completa de plena completud? Es literariamente simpático que la cosa se muestre tan esquiva, más allá de los eruditos que, cuando no escarban aquí, escarban allá. Quizá nosotros, los simples lectores, disfrutemos de un modo que la Academia no tiene en cuenta.

  5. lalectoraprovisoria Says:

    Es imposible saberlo. Tampoco es un libro genial. Es más bien otra cosa, que cada vez se nos escapa más.

    Q

  6. federico Says:

    ¿No leíste la versión de René Khawam? La tradujo del árabe al francés, y hace unos años la tradujeron del francés al español. está editada por Edhasa. Es muy recomendable

  7. lalectoraprovisoria Says:

    No, esa no la conozco.

    Q

  8. Marcia C. Reiriz Says:

    Me parece que la mas completa, pese a todo es la de Cansinos Assens y es muy bueno el prologo (casi 200 paginas). En cuanto al cuento de Aladino…. hay muchas ediciones que no lo contienen y Borges sostenia que lo había introducido el primer traductor al inglés Burton, y que era de la autoria de este…. una suerte de broma para demostrar que podía escribir un cuento en el estilo del libro que amaba. Un saludo

  9. Yupi Says:

    Qué carácter podrido la mujer árabe. Una vez en El Cairo tomé el subte apurado y me metí en el vagón más cercano. No bien arrancó sentí que me miraban. Pronto las miradas derivaron en griterío infernal. Resultó que sin saberlo había entrado en un vagón de mujeres, quienes en la siguiente estación me expulsaron sin contemplaciones.

    Hoy a las 12 hs de la Argentina las chicas egipcias juegan al beach volley con el hiyab a 30 grados. Para rematarla, ¡contra las italianas! Dos potencias se saludan.

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