Bitácora de la hija de Neptuno (34)

por Flavia de la Fuente

23 de junio

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua, 11 grados. Temperatura del aire, 10 grados. Viento N 14 km. Olas: 0,3 m. Sol y nubes. Marea subiendo. Tiempo de natación: 17 minutos.

Nunca pensé que me iba a bañar tanto en invierno. Y menos que iba a escribir tanto sobre la natación en el mar.

Otro día apacible en la costa, viento suave del Norte, sol, mucha humedad. De hecho, ahora una agradable neblina cubre San Clemente.

Fuimos a la playa con Quintín, Solita y la Gopro.

Filmé un rato y me zambullí a nadar.

Ni bien me sumerjo, siento un baño de agua helada en la espalda.

Eso no me pasaba desde que tengo mi nueva capucha, que se introduce dentro del traje.

Se ve que hoy me la puse mal, debe haber quedado afuera así que me mojé.

Sentí un escalofrío, pero al rato me acostumbré.

Nadé un poco cerca de la orilla y, cuando se me pasó la sensación de frío, me fui a cruzar la segunda rompiente.

Fnadando.P1070760

Nadé hacia el Sur, hasta el Fontainebleau y allí pegué la vuelta hacia el muelle.

Cada día le tengo más confianza al agua fría y siento más deleite mientras nado.

Hoy me quedé con las ganas de más, pero cuando al muelle, tenía frío y decidí salir.

Volví un poco achuchada a casa, me bañé y ya estoy bien.

Me parece que mi entrenador se aburre, pero debe saber que cumple con una noble misión: ayudar a la hija de Neptuno en sus travesías, que sin él serían mucho más inquietantes. Con Quintín cerca me siento protegida, nado relajada y disfruto mucho más.

Pero el sábado y el domingo voy a ir sola porque hay Eurocopa todo el día. ¡Qué tristeza!

Ayer seguí con Tristram Shandy y le voy a agradecer a Laurence Sterne cada una de las sonrisas que me provocó. Es un libro que requiere de mucha atención, pero es único. Léanlo. Está gratis en epublibre.

También le quiero agradecer al moralista Thoreau sus buenos consejos.

Hoy me desperté y no tenía ganas de nada. Recordé sus palabras: “Ser hombre es hacer el trabajo de un hombre. Nuestro recurso es siempre el esfuerzo”.

Así que obediente a mi maestro, con mucho esfuerzo salí de casa y me puse a hacer todos los mandados que debía. Fui hombre.

Y me hizo bien.

Y a Quintín, cuando se despertó, le di una módica alegría.

Foto: Quintín

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2 comentarios to “Bitácora de la hija de Neptuno (34)”

  1. janfiloso Says:

    … sos un petardo … 😀😀😀👏👏👏

  2. lalectoraprovisoria Says:

    Y yo te quiero mucho, Janfi.

    Besos desde la fría y nublada San Clemente,

    F

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