Bitácora de la hija de Neptuno (24)

por Flavia de la Fuente

7 de junio

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua, 12 grados. Temperatura del aire, 10 grados. Viento OSO 45 km. Olas: 1 m. Sol y nubes. Marea bajando. Tiempo de natación: 10 minutos.

De vuelta al mar, después de cuatro noches y cinco días en Buenos Aires.

Llegamos de vuelta a San Clemente el domingo a la nochecita, y nos encontramos con las perras y el invierno.

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Mucho frío, vientos fuertes, todo invitaba al sosiego y a la lectura junto al fuego.

Estuve apenas 6 días sin nadar.

Pero es una eternidad.

No sabía si me iba a animar a volver al agua.

Estaba triste.

Cuando uno viene de la ciudad, meterse en el mar parece algo bizarro, totalmente anormal.

En realidad, todos los días resulta una actividad extraña.

Creo que solo me decidí porque me sentía muy mal, caída, angustiada, deprimida, cansada, acabada, moribunda.

Y porque Al Alvarez, que también se siente mal, se zambulle en su laguna en pleno invierno con el agua a un grado y así resucita cada día.

Sale del agua con el cuerpo todo rojo, como una langosta.

A veces nada con la laguna helada, en un andarivel que preparan los guardavidas.

Esa lectura me sostiene en mi proyecto.

Si Al, con 73 años y solo en malla, se entrega al dios del frío, cómo no lo voy a hacer yo, que soy mucho más joven y, para colmo, uso traje de neoprene.

Así que hoy, después de pasear a Solita por los médanos, decidí que no podía ser tan floja.

Que tenía que apretar los dientes y tirarme al mar.

Para colmo, mi amiga Gabi me regaló una medias de neoprene más abrigadas, de 3mm.

No la podía desilusionar.

Y yo me compré un capucha nueva con un cuello largo que se mete dentro del traje y una salida de baño térmica con capucha.

De ninguna manera podía abandonar.

Tenía que vencer la aprensión.

Hacer oídos sordos al aullido del viento.

Pensar en que cuando salgo del mar me siento bien.

Al Alvarez dice que cuando sale de la laguna, recién empieza a vivir. Y que se siente con diez años menos. Que no es gran cosa, pero es mucho mejor.

Y lo mismo les pasa a los otros cuatro o cinco nadadores que van todos los días a las lagunas de Hampstead.

Porque compararse con los checos que nadan todos los días veinte minutos en el Moldava es demasiado. Esos son hombres duros que, en lugar de sangre, deben tener Becherovka o Slivovitz.

En cambio, Al me parece más humano. Nada en el hielo tres minutos y medio. Tiembla como yo. Siempre se arrepiente de no haberse quedado más. Y escribe su bitácora. Es como un milagro haberlo conocido. Siento que tengo un doble.

Como estaba asustada, le dije a mi entrenador que apenas me daría un chapuzón.

Sin embargo, ni bien nos acercábamos a la playa me envalentoné y le anuncié que iba a nadar 5 minutos.

Era un día de prueba.

Pero, como siempre, el agua estaba tan dulce, fresca, tan vivificante, que me quedé diez minutos.

Y debería haberme quedado más. Había sol.

Cuando levantaba la cara del agua, el sol la calentaba. Era una caricia.

Y pronto empecé a disfrutar de dejar la cara en el agua helada, de levantarla cada cuatro brazadas, o seis.

Me arrepentí de salir tan pronto.

Hoy no temblé.

Creo que el nuevo equipo me va a permitir nadar 20 minutos.

Mañana lo voy a intentar.

Quiero temblar más.

Cuanto más frío, más felicidad.

Así es la proporción exacta.

Aunque hoy si bien no temblé igual estoy contenta.

Debe ser porque vencí el miedo.

El miedo me mata.

Ahora, después del baño helado me siento ligera y serena.

La vida fluye después de nadar en el mar.

Foto: Quintín

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6 comentarios to “Bitácora de la hija de Neptuno (24)”

  1. janfiloso Says:

    Mañana anuncian 1 grado en buenos aires. Espero tu bitácora.

  2. lalectoraprovisoria Says:

    Si todo va bien, iré igual! Tengo la mística del frío.

    Besos, querido Janfi!

  3. Carlos Figueroa Says:

    No solo Hampstead y Moldava
    ver :
    https://en.wikipedia.org/wiki/Winter_swimming
    Y el comentario sobre la sangre de los connacionales de Zatopek, Zeman, Kafka, Hasek y Forman es inaceptable

  4. Carlos Figueroa Says:

    por no decir Havel, Hrabal, Menzel…

  5. lalectoraprovisoria Says:

    Por favor, Carlos. Lejos de mí insultar a los checos.
    Admiro a esos nadadores, solo que no me puedo comparar con ellos porque son super deportistas, atletas de hierro.
    Jamás haría yo un comentario racista.

    Lo del alcohol fue una simple asociación que me vino a la memoria de mis muchos viajes a la República Checa que me traen dulces recuerdos, pese a ser abstemia.

    Saludos y me voy al mar!

    F

  6. Santiago Giralt Says:

    Qué hermosas sensaciones.

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