Esa diversidad fascinante

Publicada en Perfil el 29/5/16

por Quintín

Mientras espero que Aira gane el Nobel, me detengo en este pasaje de El cerebro musical, su último libro: “¿Habré sido un genio incomprendido, o apenas un talento a medias, extraviado en los meandros del vanguardismo?”. Está claro que ganar el Nobel no es garantía de talento ni de que el autor haya sido comprendido, pero ciertamente es un signo de reconocimiento y Aira no podrá seguir incurriendo en ese tipo de coqueterías.

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Otro libro de Aira apareció al mismo tiempo: Sobre el arte contemporáneo, que contiene una conferencia que el autor dio en Madrid en mayo de 2000. Es de un brillo extraordinario (aun para los altos estándares del autor), lleno de ideas sobre la relación entre la plástica y la literatura, la historia de estas disciplinas y sobre el presente y el futuro del arte en general. En este ensayo (¿ensayo?), Aira dice que el Arte Contemporáneo es un estado al que llegaron las artes visuales a partir de los años setenta, una especie de limbo en el que se realiza de algún modo el fin de la Historia (aunque Aira no hable de Fukuyama): a partir del triunfo de las ideas de Duchamp, ya no hay posibilidades de crear escuelas, de discutir valores ni de plantear debates entre vanguardias porque rige un presente absoluto en el que las obras surgen de la nada, son inconcebibles sin su discurso y ni siquiera pueden ser reproducidas. Agotados los impulsos modernos, abolida la controversia interna y toda noción de progreso, dice Aira, se vive en una “fascinante diversidad”.

Esta situación proyecta sobre la literatura una extraña sombra. El mundo del Arte Contemporáneo es inconcebible sin sus curadores, galeristas, críticos y coleccionistas y también sin el dinero: “Los océanos de dinero que fluyen hacia el Arte Contemporáneo, y la portentosa legitimación social consiguiente, promueven un clima de trabajo festivo compartido, al que si hubiera que buscarle un paralelo en la literatura, se lo encontrará en las residencias de escritores, talleres, clínicas, ferias, coloquios, turismo de alta gama y experiencias de promoción de la creatividad”. En ese contexto, ya no hay o no habrá lugar para el escritor como figura del solitario atormentado y su sucesor es un individuo comunicativo y gregario como son los pintores desde hace décadas. Como ha declarado uno de los editores de Aira, es un deber de todo escritor asistir a fiestas.

Pablo Gianera, en una nota reciente, impugna una idea del ensayo, la de que la verdadera creación es la que no deriva de ninguna parte. Dice Gianera que eso es posible para un artista como Aira, pero un crítico como él necesita saber que Cecil Taylor representa una reacción frente a Charlie Parker y Aira otra frente a Cortázar. Me pregunto si no será al revés: tal vez el artista necesite aclarar su relación con la disciplina mientras que el crítico no tiene por qué ocuparse de la detección de influencias. Gianera tampoco adhiere a la euforia frente al Arte Contemporáneo. Puede ser que Aira le conteste indirectamente cuando comenta que el Cándido de Voltaire (¡qué libro insufrible!) quiso ser una refutación de las ideas de Leibniz y se convirtió en “su más convincente ilustración”. Acaso Sobre el arte contemporáneo sea menos una apología de lo establecido que su más contundente demolición.

Foto: Flavia de la Fuente

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9 comentarios to “Esa diversidad fascinante”

  1. Yupi Says:

    “César Aira, ¡ese niño!”, decía Libertella. Qué cierto. La obra de Aira es un mundo en el que la mujer todavía no ha impuesto su tiranía. Con respecto a Duchamp, creo que se cae en el peligro de no distinguir entre lo que el escritor dice y lo que hace. Duchamp es la abstracción pura. Por el contrario, Aira necesita el modelo. Su escritura tiene una especial asociación entre los ojos que miran y la mano que escribe. Como en los primeros cuadros de Picasso, en sus libros se hace conciente la antinomia figuración-abstracción, pero a diferencia de Duchamp (y a semejanza de Picasso) Aira no abandona nunca el plano figurativo. Pringles, como Málaga, es inmutable. Sr. Gianera, tiene un 6.

  2. Maria C.Reiriz Says:

    Yo también espero que Aira gane el Nobel, por su obra carente de frivolidades, por todo lo que significa. Aunque el premio quizás no sea nada esencial, sería un acto de justicia cósmica y poética. Buen domingo

  3. Hugo Abbati. Says:

    Cuesta hacerse a la idea de un Aira Nobel. Lo anticipó Carlos Fuentes, a quien Aira “homenajea”, a su manera poco amable, en el desopilante Congreso de Literatura. Más allá de los cada vez más numerosos traspiés del premio sueco, creo que un Aira Nobel es una aspiración, o esperanza, de una generación de argentinos que creció con Aira en un contexto en el que la Argentina era, precisamente, aquello que, aceleradamente, está dejando de ser. Y Aira es de las pocas cosas que podemos mostrar. Ahora, un Nobel… no sé, es posible, los ha habido horribles y magníficos, pero me da que el país no tiene la entidad para sostener semejante cosa. Estamos tan al Sur que ni Borges pudo. En fin, la esperanza es lo último que se pierde, pero lo último también llega.

  4. Yupi Says:

    Creo que es al revés. Si la Argentina estuviera lo suficientemente lejos de Europa ya tendría su Nobel. Pero somos esa cosa híbrida y simpática que nunca llega al exotismo. Leí en algún lado que Aira está leyendo los Diarios de Jaime Gil de Biedma. Aun cuando la alta burguesía catalana me pone al borde del colapso, él y Barral fueron de lo más inteligente que hubo en aquella España de levita y pandereta.

  5. lalectoraprovisoria Says:

    Yo también estaba leyendo esos diarios, pero solo tengo uno, el de 1956 que dejó para publicar después de muerto. También husmeé los diarios de Barral. Me dejan muchas dudas. Ninguno parecía reconocer la existencia de Josep Pla. Lo ignoraban como el grupo Sur a Gombrowicz.

    Q

  6. Yupi Says:

    Convengamos que Gombrowicz hizo todo lo posible para no encajar en ningún lado, como era su costumbre. Me acuerdo que una vez publicó a medias con Piñera un artículo sobre Victoria Ocampo con este título (magistral): “Se busca perro grande para achicarlo”.

  7. Hugo Abbati. Says:

    No se trata de exotismo, sino de oportunidad política. Creo que para el mundo intelectual “global” (?) somos demasiado listos para ser tontos, y demasiado tontos para ser listos. Es posible, sí, híbridos. Lo de simpáticos no lo tengo claro.

  8. Yupi Says:

    Pero si usted derrocha simpatía, vamos. Esta le va a gustar a Quintín. Cuando el nazismo venía en ascenso Josep Pla fue con Xammar a hacerle una entrevista a Hitler. Copio de ahí: “Se ve enseguida que Hitler es uno de esos hombres que han venido al mundo expresamente para hacerse retratar”.

  9. burzaco Says:

    Para entender la escena catalana de hace algunos años, esta película esta muy bien. El encargo del cazador de Jorda. paso link.

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