Bitácora de la hija de Neptuno (8)

por Flavia de la Fuente

12 de mayo

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua, 16 grados. Temperatura del aire, 9 grados. Viento S a 10 km. Olas: 0,4 m. Nublado. Marea subiendo.

Otro maldito día nublado. Gris y frío. Pero al menos sin viento, una bendición para el paseo al borde del mar.

Vestuario.P1070396

A eso de las 9, salimos con Quintín y Solita a hacer nuestro ejercicio matinal. No era tan temprano, pero era más temprano que lo habitual, porque hoy yo tenía que ir al dentista a las 11.30 hs.

Y nada mejor que un baño de mar para poder enfrentarme a esa situación, que para mí no es fácil. Tan inquieta estaba por ir al dentista, que poco y nada recuerdo de mis andanzas acuáticas.

Por suerte, Quintín se levantó recuperado del cansancio y me alentó a salir. Hacía un frío que pelaba. Caminamos rápido y no me saqué ni la campera ni los guantes.

Solita, en cambio, se distrajo corriendo a un perro negro, mucho más grande que ella. Tanto corrió que entró en calor y también ella se dio un buen baño de mar. Espero que no se resfríe.

muelle.Soliyyo.P1070397

Volvimos los tres a casa y empezó la tarea de vestirme para ir a nadar, que con el nuevo método se hizo aun más complicado. Me puse las medias, después la parte inferior del traje, luego el guante izquierdo y lo metí en el brazo del traje, y, por último, el guante derecho. Un detalle más. Cuando ya me había calzado el guante derecho me acordé de los tapones para los oídos y del reloj. Así que me lo quité y me puse los accesorios que me faltaban con mi mano derecha libre.

Describo estos detalles porque quizás a alguien le sirvan. Como me sirvió que alguien me lo explicara a mí. Yo hasta hace dos días me ponía todo al revés y se me llenaba el traje de agua.

Hoy aprendí una técnica nueva en la casa de surf de Santa Teresita.

Hago un paréntesis para anunciar que tengo guantes nuevos de neoprene Quicksilver XXS, de 3 mm. Mañana los voy a estrenar y veremos qué pasa. Me quedan justo. Supongo y deseo con toda mi alma que no me entre agua, así puedo nadar rápido como a mí me gusta cuando siento frío.

El nuevo tip que me enseñaron en La Mole para calzarme con más facilidad los guantes es que me los ponga y luego envuelva las manos en una bolsa de plástico, para que se deslicen por el traje. Mañana pruebo, porque es una tarea bastante molesta y cansadora la lucha contra las mangas de neoprene. También me sugirieron que hiciera lo mismo con las medias, pero yo con eso no tengo problemas, se deslizan fácilmente.

El mar estaba planchado y muy bajo. La playa anchísima y vacía.

Caminamos hacia el Norte del Muelle y me metí en el agua.

Yo me tomo unos minutos para acostumbrarme al frío y mirar el mar. No había olas, no había corrientes fuertes, era casi un lago.

Caminé hacia delante y de pronto me di cuenta de que podría haber pasado caminando por delante del muelle.

Mientras escribo esto, me vinieron recuerdos de infancia, de cuando nos bañábamos en el Río de la Plata, en Buenos Aires, en la década del sesenta. Si mal no recuerdo, el balneario al que íbamos con mis viejos y mi hermana Sandra se llamaba Saint Tropez. Era en la costanera norte. Recuerdo caminatas larguísimas por el barro y con el agua que jamás pasaba de las rodillas. No sé qué hacíamos pero era divertido.

Volviendo a la caminata marina de hoy, cuando el agua finalmente me llegó a la cintura, salté un par de olitas y me zambullí.

Nadé poco porque estaba nerviosa por el dentista. Creo que apenas 10 minutos. Pero me hizo muy bien.

Salí a 500 metros del muelle, donde me esperaban mi entrenador y Solita.

El frío era tan vivificante que me dieron ganas de correr.

Volví lo más rápido que pude, alternando trote y caminata rápida.

Cada día me sorprende lo frío que es el primer contacto de la cara con el agua. Un poco me asusta, pero me la aguanto y al rato me acostumbro y nado con la cara en el agua como si fuera verano.

Veremos qué pasa cuando lleguen las aguas frías de verdad.

Hasta ahora nunca logré nadar en invierno, siempre paré a fines de mayo o principios de junio.

Tampoco sé si lo lograré este año. Creo que sí. Estoy interesada en este experimento.

Nadar y escribir todos los días.

Fotos: Quintín

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