Bitácora de la hija de Neptuno (7)

por Flavia de la Fuente

11 de mayo

Datos del mundo exterior: Temperatura del agua, 17 grados. Temperatura del aire, 12 grados. Viento SE a 15 km. Olas: 0,6 m. Nublado. Marea subiendo.

Para no romper la rutina, copié los datos de la hora en que usualmente me voy a nadar, que es cerca del mediodía.

DCIM100GOPROG0010368.

Pero hoy no fui.

Me levanté cansada y pensé, ¡ay de mí!, que un día seco (sin baño de mar) me ayudaría a relajarme y que podría disfrutar así de otras cosas, como por ejemplo, terminar de leer el encantador libro de Osamu Dazai, Colegiala, que me regaló Gabi. Se consigue gratis en la web. Es un libro de relatos cortos, uno más delicioso que el otro. Están narrados en primera persona y ese yo es femenino. Al principio, pensé que no me iba a gustar, no me gusta esa impostación, pero funciona, le va bien a Dazai ser una colegiala. No sé por qué, mientras lo leo, no dejo de pensar en Hidrografía doméstica de Gonzalo Castro, otro libro maravilloso. Ya sé por qué pienso todo el día en la nena de Castro, por el tono en que hablan las mujeres. La protagonista de la novela de Gonzalo es una niña divina, fresca y graciosa como las de Dazai.

La cuestión es que no nadé y fui presa de una angustia espantosa. Y no leí ni un renglón. Como no podía leer, me puse a ver lo que había filmado el año pasado y no me gustaba nada de lo que veía. Una mañana negra.

El síndrome de abstinencia que me produce el agua fría es algo insoportable. Más vale que no deje de nadar ningún día más.

Pero sobreviví. Acá estoy, escribiendo mi bitácora de no natación, para recordar que debo hacerlo con nieve, truenos o como sea. Lo de los truenos es una exageración, y lo de la nieve improbable.

No saben la bronca que tengo porque me perdí un mar calmo, un día con viento suave, en fin, basta de lamentos inútiles.

Para colmo siguen los días grises, oscuros, horripilantes. Porque un rato de sol siempre me sienta bien, me da una razonable dosis de endorfinas. Pero el sol no existe más. Desapareció.

¿Alguien sabe si todo el otoño seguirá así de nublado? Es opresivo. Nosotros solíamos ver el sol casi todos los días. ¿Qué estará pasando?

Hasta Solita se queja. Y se la nota inquieta. La pobre perra está acostumbrada a echarse un rato en los médanos a mirar el mar y tomar sol, al resguardo del viento. Es algo que hacemos juntas todos los días, pero este año el sol no está.

Mi entrenador hoy se declaró agotado. Se sintió mal todo el día. El coach no salió de casa para hacer la cura de descanso. No sabemos si sufre de un exceso de aire libre o tiene gripe.

Espero que mañana esté mejor, por su bien, y también para que él y Solita me acompañen de nuevo al mar.

Foto: Flavia de la Fuente

2 comentarios to “Bitácora de la hija de Neptuno (7)”

  1. janfiloso Says:

    ☁️ 🏊

  2. lalectoraprovisoria Says:

    Besos, Janfi!

    F

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