Diario intermitente (70)

por Quintín

21 de abril

Después de la primera función de Los diarios de FF me agarró una tremenda gripe, con todo tipo de síntomas molestos, así que me quedé con Flavia viendo películas del Bafici en el televisor. No la pasé nada mal y hasta considero la posibilidad de adoptarlo como sistema permanente. O tal vez fueran las películas, o tal vez la gripe que me hacía pensar que salir a la calle era una proeza inalcanzable. Pero bueno, esto es lo que vimos.

Primero A magical substance flows into me de una americana de origen palestino que responde al gracioso nombre de Jumana Manna. Los primeros dos minutos de la película ya valen la pena. Se escucha una grabación de 1936 en la que el musicólogo Robert Lachmann, que tenía un programa de música en la radio palestina (entonces protectorado británico) habla de las quejas que recibe de los diarios árabes y judíos. Lachmann y su amplitud musical representan la idea de una posible convivencia que cada día parece más lejana pero que, al mismo tiempo, parece el único horizonte genuino para la paz. Pero la película deja la política en un segundo plano y se pasea con exquisita amabilidad por los distintos grupos étnicos que siguen interpretando la música original que Lachmann pasaba en la radio, música que tiene raíces muy profundas y configuran un caleidoscopio variado, sutil, sorprendente. Es un gran acierto que esta película aparentemente menor, pero de una finura enorme esté en la competencia internacional.

Después vimos una de la sección de arquitectura, A tropical house de Karl-Heinz Klopf, sobre la casa en la que vive el gran arquitecto indonesio Andra Matin. La película es un a combinación irresistible entre lo bien que está filmada y la originalidad de la construcción. En esta edición del Bafici me llama la atención la luminosidad, la elegancia y la paz que transmiten muchas películas. Esta es muy linda.

Traces of garden de Wolfgang Lehmann es un salvapantallas de setenta minutos, en el que ciertas imágenes botánicas de base son movidas, distorsionadas, pixeladas, filtradas, superpuestas e intercaladas, a veces, con las de una pareja en el acto sexual. Me resultó una experiencia hipnótica que volvería a repetir encantado. No hay nada monótono en este film

Por último, John From, del portugués João Nicoalu, es una de las grandes películas de este Bafici, un ejemplo notable del placer de hacer cine. Esta comedia fantástica sobre una chica que se enamora al mismo tiempo de su vecino fotógrafo y de las imágenes y rituales de la Melanesia, tiene una ligereza, un colorido y una gracia que se extrañan en el cine contemporáneo. Una película bellísima e inteligente. Más luz y más elegancia en este Bafici.

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