Diario intermitente (65)

por Quintín

15 de abril

La de Perrone. En esta edición del Bafici, Raúl Perrone presenta su largo número 34 (si las cuentas no me fallan). Se llama Hierba y representa un nuevo giro en su sorprendente carrera, que empezó como la de un cineasta costumbrista y local para lanzarse luego por los caminos más diversos en un constante diálogo con la historia del cine y las artes visuales. Hace poco tiempo, con películas como Pendejos, Perrone se había puesto pasoliniano; después, con films como Favula visitaba el cine mudo, la obra de Leonardo Favio y usaba técnicas ligadas a las de un DJ. Hierba es también una película muda, también tiene un uso ecléctico y experimental de la música, pero hay esta vez un giro hacia lo que alguna vez se llamó video arte. Aquí Perrone toma cuadros clásicos del impresionismo y les incrusta personajes vivientes, menos a modo de tableaux vivants que de representaciones en las que los humanos se asemejan a personajes de historieta.

Durante una hora y cinco minutos, en capítulos numerados que el autor llama “actos”, los mismos personajes atraviesan situaciones bucólicas, eróticas, contenciosas, violentas en un juego repetitivo (la mujer desnuda, los hermanos de barba con sus escopetas) en el que no es fácil establecer un argumento, aunque no creo que sea importante que tal cosa exista para la economía narrativa de la película.

Perrone tiene sus admiradores y sus admiradores lo admiran mucho. Al principio, eran de Ituzaingó, hoy los hay en todas partes del mundo. Es un cineasta establecido en el circuito de festivales internacionales y su lugar de relativa marginalidad no impide la devoción. Personalmente, atravesé etapas de mayor o menor sintonía con su obra, y en este momento estoy alejado, aunque no puedo dejar de reconocerle la audacia para inventar y el entusiasmo para avanzar hacia nuevas aventuras aunque, como en ese caso, me cueste encontrar al cineasta en la pantalla detrás del experimento con sus materiales. Esta película parece un modo de tantear un espacio no del todo conocido y habitarlo al modo de Perrone: con creativa desprolijidad y con una sensualidad feísta que le permite acercar la luminosidad del impresionismo a las tinieblas criollas.

3 comentarios to “Diario intermitente (65)”

  1. RAUL PERRONE Says:

    HABLA DE LA PELÍCULA QUINTIN – NO , DE VOS- NI DE MI – HABLA DE LA PELÍCULA- Y VOS TE ALEJAS SOLO Y VOLVES SOLO- ABZ- QUERIDO

  2. burzaco Says:

    El cine se resienta mucho con el video arte, siempre pierde.
    El videoarte es una mierda, tanto si lo hace Perrone o David Lynch, las experimentaciones estan bien, son procesos por los que hay que pasar. En la etapa muda de Perrone hay algo de juguetón , de liviandad, de recurso facilon, de homenaje a otros tiempos, no vi esta ultima, pero lo que comentas suena de terror, pero no pasa nada. son búsquedas.

  3. burzaco Says:

    Raul, no pasa nada, me gusta mucho tu búsqueda, siempre estas en ese camino, te retorces buscando, esta bueno. suerte !

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: