Las caras del terrorismo

Publicada en Perfil el 3/4/16

por Quintín

No sé cómo llegué en YouTube al extenso testimonio del general retirado Heriberto Auel en el juicio por el Plan Cóndor en 2014. No recordaba haber visto antes a Auel, aunque leo que alguna vez apareció en televisión con Chiche Gelblung y provocó un escándalo al negar la existencia de centros de detención ilegal durante la dictadura. Auel se presenta como “polemólogo”, es decir un estudioso de la guerra y analiza la historia argentina reciente como parte de una Guerra Revolucionaria dirigida por los cubanos que comenzó en la Argentina en 1959 y continúa después de la caída del bloque soviético, relevado por el Foro de San Pablo. Según Auel, una guerra termina cuando uno de los contendientes ceja en su voluntad de conseguir sus objetivos y eso aun no ha ocurrido. La idea es que el bando revolucionario sigue allí mientras que el otro no tuvo nunca los instrumentos legales para combatirlo y, a veces, ni siquiera advierte su presencia. En realidad, el Tata Yofre dice cosas parecidas en sus libros y entrevistas, aunque de un modo menos castrense.

sotano

En su intervención ante jueces, fiscales y defensores completamente desconcertados, Auel cita en su ayuda un libro que proviene de las antípodas de su pensamiento: El furor y el delirio de Jorge Masetti (Tusquets, 1999). Masetti es hijo del Comandante Segundo, un argentino que fundó Prensa Latina y se inmoló en Salta a principio de los sesenta al mando del EGP, uno de los proyectos imaginados por el Che para exportar la Revolución a Sudamérica. Masetti (h) nació en La Habana y se formó para ser un combatiente como su padre. Fue parte del ERP, peleó en Nicaragua y participó de las operaciones castristas en tres continentes. De la lectura de El furor y el delirio queda claro que no hubo guerrilla latinoamericana que no contara con el respaldo y la logística de los cubanos, cuando no con su organización y dirección. Masetti fue un agente todoterreno pero rompió con el régimen a raíz del caso Ochoa, la última farsa judicial estalinista, que terminó en 1989 con cuatro fusilamientos que incluyeron el de su suegro, Tony de la Guardia. El libro termina con la crónica del desengaño que llevó a Masetti a huir de la Isla, a tratar a Fidel Castro de traidor y a dedicarle el epíteto más hiriente que yo recuerde (“Primer jinetero de la Revolución”). Pero también es una denuncia del mito del internacionalismo revolucionario, de su aparato cruel y despiadado al servicio ciego de un régimen autoritario, burocrático y corrupto que destruye a sus soldados.

En estos días vi también Carlos, la miniserie de Olivier Assayas sobre El Chacal Ilich Ramírez, una estrella terrorista. Educado como Masetti para servir a la Revolución, es notable el paralelismo de las dos historias, salvo que la causa del personaje es aquí la liberación de Palestina. La degradación de la lucha a lo largo de los años es muy parecida: mientras Carlos se terminó vendiendo al mejor postor entre los servicios secretos árabes, Masetti ejecutaba misiones tan alejadas de cualquier ideal político como el tráfico de colmillos de elefante desde Angola. Pero tosdo esto parece de una época anterior a la visita de Obama a La Habana y, sobre todo, de que Al Qaeda e Isis cambiaran el marxismo por el Islam como máscara del terrorismo planetario.

Foto: Flavia de la Fuente

Anuncios

12 comentarios to “Las caras del terrorismo”

  1. Yupi Says:

    Cuando la vanguardia se despega de la realidad corre el riesgo de convertirse en la patrulla perdida, dijo Walsh quizás pensando en el EGP. Se dio cuenta demasiado tarde. Introducir la guerrilla en un país con las características de la Argentina era una forma ingenua o perversa de hacerse matar. Por qué siguieron adelante, misterio. ¿Clima de época? ¿El carisma de Guevara? ¿Ansia de aventura? Que Masetti tomara su nombre de guerra de un personaje del pobre Ricardo Guiraldes, que se habría horrorizado ante una sola gota de sangre, resume la confusión de un tiempo lamentable.

  2. Joaquin Says:

    Que buena foto!

  3. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    Actualmente disponemos de numerosos estudios sobre nuestros años 60/70, muchos de ellos provenientes de integrantes de la llamada izquierda revolucionaria, los que han contribuido a un mayor conocimiento sobre lo que ocurrió.
    Surge de ellos la evidencia del papel que tuvo la revolución cubana, no solamente por haber demostrado para los creyentes, que por la violencia guerrillera se podía llegar al poder, sino también por la ayuda que se prestará luego de su triunfo a los movimientos insurreccionales, allí donde existían, y si no existían se los inventaba, como ocurrió con el antes citado EGP.
    Los libros de Yofré, para algunos pueden resultar de lectura incómoda, pero han aportado una documentación muy importante, pudiendo leérselos con provecho obviando los comentarios de su autor.

  4. Guiasterion Says:

    Estimado Q:

    Días atrás, leí en ‘El otro demonio’ -esclarecedor ensayo sobre las víctimas de la violencia revolucionaria- que el plan original de Santucho y su banda para irrumpir en Tucumán contemplaba que la compañía de monte la comandara el propio Arnaldo Ochoa y que todos los combatientes recibieran entrenamiento en Cuba. Fidel Castro desdeñó las dos propuestas en enero de 1974. En ese entonces mantenía buenas relaciones con el gobierno peronista. Hasta donde sé, México fue el único país que Fidel no intentó desestabilizar en América latina. El PRI, como usted sabe, ha sido un maestro en el arte de comprar voluntades.

    Hoy nos seguimos preguntando: ¿Cómo es posible que personas de la elite, con credencias académicas excelentes, puedan adherir a una secta ridícula y peligrosa, como el ERP? (O como las Brigadas Rojas, Al Qaeda, o, incluso, Aum Shinrikyo). Precisamente, porque son miembros de una elite (el Partido Intelectual), es una respuesta posible. Lo cierto es que la tendencia de los intelectuales a incurrir en errores aberrantes en el campo de la política ha sido una de las constantes más asombrosas del siglo XX, el siglo de Sartre como escribió B-H. Levy. El totalitarismo tiene un magnetismo atroz, aún en nuestros días.

    G.B.

  5. Hugo Abbati Says:

    Nunca aprenderán. En un libro de Badiou sobre el comunismo, dice que Stalin fue al comunismo lo que la inquisición fue al cristianismo. Y que no podemos juzgar al cristianismo por la inquisición. Obvia la evidente evolución del pensamiento marxista desde las propuestas de Marx (la violencia como partera de la historia hasta la dictadura de proletariado), pasando por el concepto de vanguardia revolucionaria en Lenin, hasta la apoteosis totalitaria de Stalin y la lenta y criminal decadencia burocrática posterior a éste, hasta la disolución final. El cristianismo, vivito y coleando, todavía defiende el tipo con el inefable Francisco. Así Badiou, un francés que oscila entre la concepción matemática del Ser, el estructuralismo avant garde y la idea última de Lacan sobre la constitución del Sujeto. O sea, una parafernalia verbal al servicio de la más extrema estupidez. Nunca aprenderán.

  6. Yupi Says:

    Salmanoff, el médico de Lenin, decía que éste había muerto de aburrimiento. La solución que encontró Guevara para combatir el aburrimiento fue proclamarse salvador del mundo entero. Esa megalomanía rampante tal vez fue lo único en común entre la guerrilla cubana y la argentina. Guevara escribió en su Diario que les ofrecía a los campesinos bolivianos la inmortalidad y ellos le pedían un par de zapatos. Toda una confesión. Acá un documental sobre Masetti y el EGP.
    http://www.cubainformacion.tv/index.php/america-latina/50237-la-palabra-empenada

  7. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    Existe otra cara del terrorismo, la de quienes se apoderan del Estado y lo utilizan para su propio beneficio, destruyendo todo lo que se le opone, San Agustín, en su “Ciudad de Dios”, lo que ha caracterizado con agudeza y a pesar de los siglos transcurridos, no deja de tener actualidad:
    “Sin la justicia, ¿qué serían en realidad los reinos sino bandas de ladrones?, ¿y qué son las bandas de ladrones si no pequeños reinos? […] Por ello, inteligente y veraz fue la respuesta dada a Alejandro Magno por un pirata que había caído en su poder, pues habiéndole preguntado el rey por qué infestaba el mar, con audaz libertad el pirata respondió: por el mismo motivo por el que tú infestas la tierra; pero ya que yo lo hago con un pequeño bajel me llaman ladrón, y a ti porque lo haces con formidables ejércitos, te llaman emperador.”
    Los caciques menores de esa banda, ahora llaman a rodear a la reina, pensando también en que a ellos les llegará también la hora en que sean citados por la justicia para rendir cuentas de sus latrocinios.
    Esa convocatoria puede asustar a los cómplices y a los tibios, que pululan en las estructuras judiciales, y que invocando como excusa la pax, pueden preferir a ésta frente a la justicia, y hacer lugar a la recusación de Bonadío, y evitar que la reina comparezca antes los estrados. En eso parece que andan.

  8. Montañés Says:

    La Monstrua en tribunales. Otra vez el bochorno y el asco, otra vez las náuseas con el grotesco kirchnerista. Una vez más, los hijos de puta en el centro de la escena, provocando y desafiando al país. Malditos brutos, violentos, cínicos, desaforados, mentirosos y ladrones. Hasta cuándo habrá que soportar las amenazas y las mentiras de esta repugnante mafia nazi populista. Qué fenómeno siniestro y terrorífico, por favor.

    Pero ceder al miedo, la irracionalidad y la ilegalidad que difunden estos mamarrachos enloquecidos y corruptos es precisamente lo que hay que evitar. El Gobierno tiene que enviar señales claras en ese sentido, es necesario enfrentar con decisión el serio peligro que esta basura todavía representa para la sociedad y la democracia.

  9. Hugo Abbati Says:

    Están los que mueven las banderitas. Y los que hacen negocios. Dan pena los muchachos gritando desaforadamente mientras le dan al bombo. Las palabras que usan (el lenguaje de la tribu, diría Mallarmé) se han consumido a sí mismas. Retórica “popular” para imbéciles. Y la señora, sumergida en esa histeria fronteriza, goza y goza. Y sí, los han votado. Son, también ellos, la Patria. Y resuena, como siempre, aquella llamada lúcida y vigente: Civilización o Barbarie. Pero ¿hay civilización por estos pagos? A veces cuesta creerlo.

  10. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    Si algunos todavía dudan del grado de decadencia al que nos llevaron los kirchneristas, el retorno (palabra nunca mejor empleada en este caso, puesto que identifica toda una época) de la reina con su intrascendente papeleo y parloteo, lo demuestra muy bien.
    Una decana que cierra la facultad para que los muchachos puedan contribuir al aguante, la presencia del hombre que ríe y otros “procesados”, las hordas de Quebracho y D’Elia, hacen innecesario todo comentario.
    Cuando se observan las banderas de los paniaguados, uno recuerda las fotografías de las manifestaciones nazis, pero no, como dice el prostibulario jurista, nazis son los otros.

  11. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    ¿”La ruta del dinero M”?
    Ja
    Ni la Cruz Roja se salvó:
    http://www.lemonde.fr/recherche/?keywords=Cristina+Kirchner&qt=recherche_globale

  12. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    Cristina está muy equivocada. Nadie quiere eliminar la letra k. Al contrario, creo que en cualquier diccionario habrá que ampliar el espacio que se le conceda a la misma, para que puedan entrar -no todas, porque sería casi imposible- pero si algunas de las tropelías del matrimonio K.
    En lo que no está equivocada, es que buscando la ruta del dinero K, ineludiblemente se llega a la M, de Máximo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: