Sobre el canto de ciertas aves

por Pablo Anadón

La histeria kirchnerista en estos días ha alcanzado registros muy altos, dignos de las más afamadas sopranos o los más célebres contratenores vaticanos, como para romper vidrieras de peluquería con sus agudos atiplados. El motivo, como se sabe, es el propósito de cancelación de la deuda del país con los “holdouts” o “fondos buitres”, cuyo solo nombre, por cierto, ya nos provoca antipatía. Nuestras sopranos y nuestros contratenores han puesto en el cielo el grito de “Vende Patria”, que debería caer de modo aplastante sobre el actual gobierno y sobre quienes han votado favorablemente en el Congreso Nacional la “Ley de la normalización de la deuda pública y recuperación del crédito”.

A uno, por cierto, le viene natural, como buen argentino, asentir a ese grito y aconsejar a los tenedores de bonos que no aceptaron los canjes del 2005 y del 2010 que depositen sus bonos donde mejor les quepa (o cupiera, o cupiese). Ocurre, sin embargo, que a los países que no cumplen con sus deudas suele sucederles lo mismo, a nivel internacional, que a los ciudadanos argentinos que no cumplen con las suyas: organismos públicos, más o menos como nuestra AFIP, o privados, más o menos como nuestro temible informe Veraz, les recuerdan periódicamente su deuda, que cada vez es mayor, por los intereses y los costos judiciales, y les impiden realizar transacciones comerciales, tomar créditos y dormir en paz (a menos que se sea Cristóbal López o Lázaro Báez, por ejemplo).

Cuando uno pasa de esa espontánea, nacionalísima y popular adhesión al deseo de no pagar las deudas, que nos recuerda al Viejo Vizcacha, y hace un poco de memoria, se encuentra con que el gobierno que hizo la primera operación de canje de la deuda originada en el 2001 fue el de Néstor Kirchner, en el 2005: se renegociaron aproximadamente 81.800 millones de dólares y en enero del 2006 la Argentina canceló su deuda con el FMI, con un pago anticipado de 9.530 millones de dólares. En el 2008, ya en el poder Cristina Fernández de Kirchner, se canceló una deuda de 6.706 millones de dólares con el Club de París, y en el 2009, siempre durante la presidencia de Fernández de Kirchner, Amado Boudou, por entonces Ministro de Economía (sí, este buen hombre y fallida estrella de rock fue Ministro de Economía de la República Argentina), anunció la reapertura del canje de 20 mil millones de dólares de deuda para los “holdouts” que no habían aceptado las condiciones del 2005: un decreto de necesidad y urgencia del Poder Ejecutivo (pareciera que los DNU no son una ingeniosa invención del Ingeniero Mauricio Macri, sino que ya fueron patentados mucho antes e instrumentalizados pródigamente, por caso, por la ex Presidente Fernández de Kirchner) dispuso en diciembre de ese año el empleo de 6.569 millones de dólares del Banco Central para el pago de la deuda, y en abril de 2010 se lanzó de forma oficial el nuevo canje de deuda: la oferta final indicaba que Argentina terminaría pagando 10.500 millones de dólares. En junio de 2010, la ex Presidente Fernández de Kirchner proclamó triunfalmente el fin del segundo canje de deuda, con una aceptación del 66% de los tenedores de bonos. Luego vino el desaguisado en el que la confluencia de los dictámenes del Juez Griesa y la impericia del Ministro Kicillof pusieron nuevamente en “default” (cesación de pagos) a la Argentina.

Pues bien, ¿se escuchó en todo este proceso de cancelación de la deuda del país, llevada adelante por las sucesivas administraciones del matrimonio Kirchner, algún grito destemplado acusándolas de “Vende Patria”? No lo recuerdo. ¿Qué ha pasado? ¿Es que nuestras sopranos y nuestros contratenores estuvieron adormecidos durante más de una década y se han despertado de golpe, asistiendo horrorizados a un nuevo intento de pago de la deuda argentina, muy semejante a los que ya se hicieron durante los gobiernos precedentes? ¿Es tan distinta la presente propuesta de las del pasado, o es que las anteriores contaban con la dispensa papal y la indulgencia kirchnerista?

Veamos: ahora, según ha explicado públicamente el actual Ministro de Economía, “la oferta base es igual al capital original más el 50 % de intereses, que vale menos que la oferta del 2005 y un compromiso de pago de 7.569 millones de dólares, una quita del 26 % de capital y 38 % sobre intereses”. El reclamo de los “holdouts” representa un 2% del PBI nacional: no es poco, pero tampoco es demasiado, sobre todo si tenemos en cuenta los males que provoca al país encontrarse en cesación de pagos y los beneficios que podría acarrear a la Argentina la definitiva cancelación de esa deuda que se arrastra desde hace tres lustros.

Como observamos, a un auténtico, anárquico argentino siempre le parecerá mejor no pagar una deuda, sea personal o nacional, y “patearla hacia adelante”, como se suele decir con también nacionalísima metáfora futbolística, confiando en que un día entrará por casualidad en el arco, desaparecerá por arte de magia, o por una no menos mágica condonación de esa deuda. Lamentablemente, lo que rige para el auténtico argentino no siempre rige para el resto del mundo, donde las deudas se mantienen durante años y durante décadas y tarde o temprano son exigidas, cuando el monto ya ha centuplicado su valor inicial, y mientras tanto el país deudor ha debido pagar asimismo los daños y perjuicios de integrar las temibles listas de países en situación de riesgo económico (no hay inversor que decida arriesgar sus capitales en uno de esos países), de no obtener un mísero crédito de los tan usureros como necesarios bancos internacionales y de que les sea incautada, por ejemplo, una fragata en un puerto africano, con el consiguiente escándalo periodístico y oprobio mundial (nunca deja de tener un no sé qué de vergonzoso que a uno le incauten algo, y más si es por una deuda, por muy especulador financiero que sea el acreedor).

En fin, y para volver al comienzo, recomendaríamos, con todo respeto, a quienes en estos días han aturdido nuestros oídos con sus gorjeos atiplados de sopranos o “castrati” vaticanos pidiendo juicios sumarios a los “traidores a la Patria” macristas y excomuniones a los parlamentarios de fe kirchnerista, que callen unos minutos y se informen, o que al menos armonicen sus voces de denuncia con los silencios de blanca o de negra que han guardado durante doce años sobre las “ventas de la patria” de los anteriores gobiernos nacionales.

11 comentarios to “Sobre el canto de ciertas aves”

  1. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    Parece que los que ahora denuncian la venta de nuestra querida Patria, en el 2005, 2006, etc. estuvieron muy ocupados en:
    1.- Contar dólares y euros.
    2.- Construir bóvedas.
    3.- Comprar bonos de nuestra deuda a precios viles para luego canjearlos, por supuesto todo ello utilizando los fondos obtenidos durante la década (bien) ganada.

  2. Politico Aficionado Says:

    Debe estar mal informado, Quintín. Siempre hubo voluntad de honrar las deudas nacionales.

    Tras el default de 2001, el gobierno de Néstor Kirchner inició una larga negociación con los tenedores de bonos en mora, arribándose finalmente a un acuerdo con los tenedores del 93% de los bonos. Sólo un 7% no se avino a esas condiciones.

  3. lalectoraprovisoria Says:

    Por lo menos, ya que nos vas a inundar con tu monserga kirchnerista, tené la gentileza de dirigirte al autor de la nota, que no soy yo.

    Q

  4. Politico Aficionado Says:

    ¿Debo entender que no comparte el contenido de la nota?

  5. lalectoraprovisoria Says:

    ¿Qué se le puede contestar a un pelotudo así?

    Q

  6. janfiloso Says:

    Muy buena nota Pablo. Felicitaciones.

  7. Alberto Jorge Codon Says:

    Comparto el contenido de la nota en un 100×100.
    Poner en un mismo plano al Viejo Vizcacha, con la vieja de Tolosa es antológico.

  8. Montañés Says:

    Emocionante el discurso de amistad y tolerancia de Obama en Cuba. Su espinoso ajedrez político es incierto pero notable desde lo personal, ojalá sea fructífero y Cuba se libere finalmente del yugo castrista. Que la izquierda ridícula argentina repudie su visita aquí da vergüenza ajena, y es su gran señal de anacronismo patológico y estupidez consumada.

    De tal modo me autoflagelo leyendo la crónica de Eduardo Febbro, plena de frases retrógradas y retorcidas (“capitalismo democrático que descapitaliza al ser humano, donde vivir es consumir y violar”, “la defensa del capitalismo parlamentario”, “entender no significa ser buenos o comprensivos, sino, sobre todo, ver cómo piensa el otro para dominarlo”, “el liberalismo invade y contamina todo cuanto toca”, etc.) y no dejo de amargarme, una y otra vez, con ese puritanismo perverso, esa enajenación moral enfrentada a la libertad y su complejidad. En suma, ese ofuscamiento esencialmente antidemocrático.

  9. lalectoraprovisoria Says:

    Extrañaba la elocuente precisión de Montañés.

  10. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    Cristina y Hebe lo hicieron:

  11. sebastián Says:

    “Un anárquico argentino”. Salvando la contradicción o el subrayado, me viene al pelo para decir algo: Me cago en el Kirchnerismo como en el Macrismo.

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