Los grandes secretos

Publicada en Perfil el 21/2/16

por Quintín

A partir de un obituario que se sigue demorando, hace tres semanas que veo películas de Jacques Rivette y relaciono todo lo que cruzo con la vida y la obra del cineasta. Rivette nació en Rouen en 1928 y se pasó la infancia viendo películas hasta que llegó a París en 1949; allí siguió viendo películas y se interesó por las conspiraciones y las masonerías. Héctor Libertella nació en Bahía Blanca, se apasionó por el cine de chico y en Buenos Aires construyó una obra hermética que lo convirtió en uno de los héroes de culto de la literatura argentina. Rivette y Libertella estuvieron toda su vida interesados en leer y escribir o en ver cine y filmar de un modo diferente.

enlaplayacarritos

En 2009, Esteban Prado (Mar del Plata, 1985) se instaló en Buenos Aires para completar su acercamiento a Libertella entrevistando a sus amigos y colegas. Libertella había muerto tres años antes y Prado había dedicado los dos últimos a leerlo y releerlo a partir de una sensación de perplejidad (la que tienen todos los que se acercan a su obra) que se transformó en fascinación. Así fue como Prado se encontró con lo que, agregando un par de nombres, se podría llamar la elite exquisita de las letras nacionales de este siglo. Anoto los apellidos de los entrevistados en el orden en el que los nombra Prado en el libro que resultó de sus pesquisas, Libertella. Un maestro de la lecto-escritura: un recorrido. Saavedra, Kohan, Strafacce, Aira, Estrín, Damiani, Kamenszain, Guebel, Fogwill, Libertella (Mauro), Tabarovsky, Garamona.

Prado le atribuye a Libertella una divisa más alta y más clara que el oscurantismo: “Libertella sostenía, recuperando una frase de Paul Claudel, que el objeto de la literatura es enseñarnos a leer. Tomando esa bandera, creó una obra que iría desmantelando, uno por uno, todos los órdenes que se ciernen sobre la escritura”. Y agrega: “Su literatura no es para iniciados, como suele decirse, su literatura busca al lector para que este se permita sustraerse a toda iniciación, contando como primera de ellas, la propia inserción en la Cultura”.

Libertella fue muy precoz (su primera novela, El camino de los hiperbóreos, ganó un premio importante) y Prado también lo es. Su ensayo es una excelente presentación de Libertella, aunque cierta pretensión académica complique las páginas dedicadas a las teorías (literarias, filosóficas, psicoanalíticas) con las que Libertella discutía. Pero si sorprende que el joven Prado haya deglutido a Libertella para beneplácito de los lectores, más lo hace su deriva posterior. Prado se dedicó primero al cine (un corto suyo ganó un premio en un festival de cine fantástico y de terror) y luego se fue becado a España para hacer un curso de escritura creativa. De allí salió su inquietante primera novela llamada Ana, la niña austral, que también se inscribe en el género fantástico, acaso el más transitado por los jóvenes escritores en los últimos años del kirchnerismo. El narrador de Ana atraviesa la Argentina con una ecoterrorista cósmica, cuyo objetivo es entregarse al líder de la tribu de los hiperbóreos para asesinarlo y lograr que el mundo se recupere. Es como si Prado se hubiese pasado al enemigo (los talleres creativos parecen en las antípodas de la vanguardia libertelliana). Pero quién sabe. Tampoco sé qué quería exactamente Rivette.

Foto: Luna Moon

9 comentarios to “Los grandes secretos”

  1. Yupi Says:

    ¿Cómo quedará Libertella? ¿Como una especie de Macedonio de los 60? No hay nadie que se haya tomado el trabajo de buscar los puntos débiles de sus libros. Reina la benevolencia, que siempre vuelve en contra (cuando Aira reclama un verdadero enemigo no está coqueteando; en su momento él mismo practicó la demolición con Piglia y Saer). En eso la Nouvelle Vague fue lo opuesto. Godard acusaba a Rivette de estalinista intelectual, Truffaut acusaba a Godard de revolucionario de pandereta con adoración por un solo líder: Godard, en fin, se tiraban con munición gruesa, lo que es más creíble y más vital.

    Pta. ¿Estás siguiendo el fútbol argentino? Arrancó lindo el torneo, se juega un poco mejor y al ataque. Quizás se debe a que volvieron varios de la legión extranjera, Belluschi, Colman, Marco Ruben, D`alessandro, y un discípulo de Riquelme: Alan Ruiz.

  2. La Novia de Troll Says:

    Sospecho que a Monsieur Jacques también le faltan enemigos…un asunto triste: Bring me the Head of Alfredo Rivette!! :D

  3. Marcia C. Reiriz Says:

    Conocí a Libertella y le tuve mucho afecto. Pero, confieso, sus libros no me seducen. Estaba obsesionado por las formas y la originalidad de la vanguardia. Vivia para la experimentación. Creo que nadie se emociona con un libro de Libertella. Hay algo de mito.

  4. Yupi Says:

    Reiriz, usted es una caja de sorpresas. Ahora nos va a decir que era novia de Libertella, que la pasaba a buscar para ir al cine-club. Como sea al fin una crítica. Cuesta tomar en serio a un escritor a quien nadie critica, es síntoma de que no molesta, incluso de que no existe (en otro sentido esto es cierto y le gustaría a Libertella). Después está esa leyenda abominable de los whiskys en el Varela Varelita, que es para hundir a cualquiera. En fin. Me pregunto qué habría dicho Macedonio de haberlo leído. Tal vez, con la toalla en la cabeza a lo sultán: “Blanchot hace el gasto, che”.

  5. Maria C.Reiriz Says:

    Yupi: Cuando conocí a Libertella ya todos los placeres físicos me habían abandonado.Salvo la comida y el sueño. No fui su novia. Soy una mujer mayor y nuestra amistad fue literaria. Compartiamos fervores, pero siempre le critiqué esa obsesión por ser moderno y vanguardista. Era apasionante discutir con él y no era un ser dogmático ni de grietas. Intercambiamos libros en algun momento. Pero su obra nunca me conmovió. Escribe para el análisis y la critica. Es muy dificil subrayar un libro de Libertella y recordar una frase ante una circunstancia de la vida. Amaba las oscuridades de Góngora y no sus luces. Le parecía mas importante pensar sobre el lenguaje que profundizar sobre la vida. Me gustó mucho el libro del hijo, Mauro, sobre la muerte de su padre. Ese si me movilizó. Un abrazo Yupi y me alegra que me imagines amores. Enriqueces mi pasado!.

  6. Yupi Says:

    Reiriz. No me hable de su hijo Mauro. Tenía puesta alguna esperanza en ese joven y me dejó con la mirada en el vacío. El libro que cita, “Mi libro enterrado”, está bien. Al límite, pero bien. Ahora me entero de que descarriló por la pendiente de mi generación, el rock, la crónica, como si fuera Jack Nicholson por la Panamericana. Espero que se le pase pronto. Y usted ¡ojo! Si le damos al lenguaje una función directa y comunicativa la literatura se termina mañana, si no es que ya se terminó.

  7. Yupi Says:

    Una digresión que sin embargo tiene que ver con Libertella, con Aira y con todo. Ayer me topé con una carta de Simón Bolívar, una de las últimas que escribió. Copio de ahí.

    Usted sabe que yo he mandado 20 años y de ellos no he sacado más que unos pocos resultados ciertos:
    1. La América es ingobernable para nosotros.
    2. El que sirve una revolución ara en el mar.
    3. La única cosa que se puede hacer en América es emigrar.
    4. Este país caerá infaliblemente en manos de la multitud desenfrenada, para después pasar a tiranuelos casi imperceptibles, de todos colores y razas.
    5. Devorados por todos los crímenes y extinguidos por la ferocidad, los europeos no se dignarán conquistarnos.
    6. Sí fuera posible que una parte del mundo volviera al caos primitivo, sería el último período de la América.

  8. Marcia C. Reiriz Says:

    Yupi: Lejos de mi intención reducir el lenguaje a una función comunicativa. Coincido en que la literatura es transformación. Pero cuidado tampoco se debe agotar la función del escritor, como artista, en juegos de lenguaje sin contenido y alejados de todo. Escritores que escriben solo sobre la escritura. En cuanto a Mauro, solo lei el libro sobre la muerte del padre. Puede ser que tengas razón.

  9. Yupi Says:

    Acá un español sin esos apellidos terribles que les ponen (en la misma semana me presentaron a uno que se llama Orejudo y a otro que se llama Conejo, por lo menos agradecí que no fueran parientes) acierta en el título y en el remate de la nota.

    http://cultura.elpais.com/cultura/2016/02/23/actualidad/1456251898_859692.html

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