Diario intermitente (60)

por Quintín

2016

7 de enero

Hoy cumplo 65 años, una edad en la que pensar en la muerte se vuelve ineludible. El primer libro que leí este año habla de eso, de alguien que no para de pensar en la muerte aunque cuente otras cosas. Llegué a Francamente, Frank de un modo extraño. Nunca había leído nada de Richard Ford, pero una vez Flavia leyó algo de él y me dijo que no estaba mal. Como tengo una fe ciega en el gusto literario de Flavia y Ford es un apellido protector, desde entonces compré todos los libros suyos que se me cruzaron en el camino, pero los acumulé sin leerlos como me pasa con otros autores americanos. Cuando salió Francamente, Frank se lo pedí a la editorial, pero en vez de Ford me llegó McEwan, otra novedad del mes. Insistí y el cartero me lo dejó en la mañana del 31 de diciembre, perfecto regalo de fin de año como veremos.

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Francamente, Frank se compone de cuatro cuentos largos protagonizados por Frank Bascombe, personaje de varias novelas de Ford. Ford y Bascombe nacieron en el Sur en 1944 y comparten otros rasgos biográficos, como haber sido periodistas deportivos. Pero a Ford le fue mejor con la literatura que a su alter ego, que abandonó la carrera después de una novela de escaso éxito y otra inédita para dedicarse a los negocios inmobiliarios de los que se retiró para vivir en Haddam, ficticia localidad de New Jersey con su mujer (Ford vive en Maine con la suya). Allí transcurren los relatos del libro, después de que el huracán Sandy dejara en 2012 desastrosas consecuencias en la costa atlántica.

El primer cuento es sobre Arnie, un viejo conocido de Bascombe que pierde la casa por el huracán, una casa en la que Frank vivió alguna vez. Como Arnie es rico, el cuento termina con la frase “todo podría ser peor”, que es el título del segundo cuento. Este trata sobre una misteriosa mujer negra que vivió en la casa que Frank ocupa ahora y que llega imprevistamente para echarle una mirada. El tercer cuento es sobre la ex mujer de Frank, una arpía con Parkinson alojada en un centro de salud para ancianos millonarios. El cuarto es sobre otro viejo amigo que llama para decirle que se está muriendo y quiere que lo visite. Convertido en una ruina por un cáncer de páncreas, el tipo se da el gusto de contarle a Frank que se una vez se acostó con su mujer, no con la actual sino con la arpía.

“La amistad siempre me ha parecido sobrevalorada” es una frase de Bascombe que da el tono de la misantropía del libro. Pero la que mejor lo representa es esta, que me parece una síntesis perfecta de mi propio estado de ánimo:

La vida es cuestión de ir restando.

Con una apestosa traducción gallega (“una yola de diseño”) que todavía incluye notas al pie que dicen “en español en el original”, y tiene que lidiar con las expresiones localistas de Ford (¿qué diablos son Rite Aid o Minute Maid?), este es un libro cuya misantropía bien puede definirse como una variante del humor negro. Breton decía que el humor negro es el enemigo mortal del sentimentalismo. Para desmentirlo y para darle al lector un respiro, las últimas páginas del libro son optimistas y sentimentales (y hasta políticamente correctas). Ford sale airoso del truco porque, en definitiva, es un escritor americano que ganó el Pulitzer y se publica en Anagrama. O sea, que sabe las reglas del juego y su orfebrería con el lenguaje le permite incluirnos en un juego en el que la muerte, la decadencia y la enfermedad sobrevuelan cada página. En definitiva, un libro perfecto para empezar 2016 y, en seguida, cumplir 65.

Pero eso no es todo. Estoy preocupado por la situación política. El kirchnerismo dejó un país monstruoso, devastado culturalmente y perverso en cada engranaje de su régimen. El macrismo pretende desactivar las trampas, que son infinitas pero nadie está preparado para encontrarse con tantas. Acaso la más cruel sea el haber creado un mecanismo por el cual el trabajo genuino fue reemplazado por prestaciones imaginarias o inútiles, tanto a la administración como a los privados que vivían de ella. Los dos mil ñoquis en el Senado o los 600 jóvenes militantes sin formación en el CCK (estos últimos contratados en empleos precarios por su filiación política), son solo un pequeño ejemplo de la cultura del trabajo simulado y el adoctrinamiento rentado. El espectro de amigos de la patraña es amplio: desde sindicatos que defienden a quienes no van a trabajar a figuras de la televisión con salarios de lujo que claman por sus puestos perdidos y aducen censura sobre lo que fue delación.

Da la impresión de que los despedidos serán muchos. No solo por los gobiernos que han pasado a manos de Cambiemos, sino por los que quedaron en manos del FPV pero ya no disponen de los mismos fondos. O en empresas como Cresta Roja, o las que a Spolski o a Lázaro Báez, hasta ayer partícipes del sistema corrupto de empleo kirchnerista que permitía sobrecontrataciones con dinero del Estado sus dueños (o testaferros) subsidiados se enriquecían. Secada la fuente de financiación (los contribuyentes), el desempleo empieza a mostrar sus números verdaderos, esos que el Indec se encargó de ocultar en estos años. Es una situación peligrosa, horrible. El kirchnerismo inventó una forma de la economía en la que el Estado y sus empresas asociadas creaban empleo falso a costa de que el país no creara empleo genuino: la altísima presión impositiva, la inflación y el cepo ahuyentaban la inversión, destruían las pequeñas empresas y multiplicaban los planes y las contrataciones espurias. Pero me parece que terminar con el mecanismo corrupto y demencial del falso empleo producirá, en el corto plazo, un ejército de desocupados.

Así empiezo los luminosos 65. Ahora se pueden importar libros. Y mucha gente me saluda por el cumpleaños. Al final, yo también termino con una nota sentimental.

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11 comentarios to “Diario intermitente (60)”

  1. hipolita Says:

    feliz cumpleaños, quintín. el capricorniano trae esa melancolía desde la infancia, cuando sus fiestas fracasaban porque los amiguitos estaban de vacaciones.

  2. lalectoraprovisoria Says:

    A mí no me pasaba porque mi vieja invitaba a los primeros 10 chicos que pasaban por la playa. Pero, además, en esa época no se usaba mucho lo de invitar a todos los compañeritos al cumpleaños.

    Q

  3. janfiloso Says:

    Linda nota, feliz cumpleaños, nos vemos.

  4. cossi Says:

    Feliz cumple Quintín!

  5. Lucas Luchilo Says:

    Muy feliz cumple Quintín! Abrazo grande

  6. Sebastián Rosal Says:

    Feliz cumpleaños! A descorchar algo por la ocasión. Abrazo grande

  7. Gustavo Duek Says:

    Feliz cumple, Quintin! Lo primero que me puse a pensar es la edad que tenías cuando comenzó El Amante. Lo segundo, algo que mi tío suele decir a esa edad, algo muy cruel: me quedan tres o cuatro mundiales. Lo mejor de Ford, según mi opinión, es el libro que compila tres historias medianas: “De mujeres con hombres”. Sin embargo de toda esa generación el mejor de todos es Updike, mejor que su maestro Cheever y que sus colegas Bellow, Barthelme y Doctorow, Beattie, etc, etc. Es la precisión, elegancia y maestría proustiana acompañada de esa ligereza para narrar tan característica de la literatura norteamericana del siglo XX (de segunda mitad). Erudito, prolífico y brillante casi siempre. Saludos y gran año!!

  8. ericz Says:

    Feliz cumpleaños señor!

  9. sebastián andrés sánchez Says:

    Soy un salame : el único día en que me olvido de leer tus tweets , es tu cumpleaños, y eso que sé la fecha . A Ford te lo recomendé alguna vez, se ve que no me llevás el apunte. Lo peor de tener 65, es que sobrepasaste la edad Beatle. Salud , pesetas , España unida, buenos libros , y res publica.

  10. Yupi Says:

    Bah, menos que Cervantes cuando escribió la segunda parte del Quijote. Para el barbudo sanclementino. Salud.
    http://www.youtube.com/watch?v=UgRQvsOqs7c

  11. dufo Says:

    Quintin….yo cumplì 65 años en el 2005 y me jubilè.Pero en el 2003 tuvimos con mi mujer mellizos y a partir de alli……hay que pensar en la muerte solo para escaparle del modo que sea.

    Recien me enterè de tu cumpleañós y aunque alguna vez no coincidimos con la pelicula Todos mienten, te deseo muy buenos 65.

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