Adoctrinamiento, censura y persecución

Los setenta en el colegio

por Manuel Chiappara

HALE: Proctor, si es inocente, el tribunal…
PROCTOR: ¡Si es inocente! ¿Por qué no se pregunta usted alguna vez si Parris es inocente, o si Abigail es inocente? ¿Desde cuándo el que acusa es siempre sagrado? ¿Acaso se han levantado esta mañana tan limpios e inocentes como los dedos de Dios? Le voy a decir lo que anda suelto por Salem: la venganza es lo que anda suelto.
Arthur Miller, Las brujas de Salem

La manipulación ideológica en los colegio estatales ya lleva sus años. Aún desconocemos las secuelas que una educación al servicio de la venganza y la trasmisión de resentimientos ajenos dejará en muchos jóvenes.

Días atrás, se produjo un hecho grave. Fernanda Megías, profesora del colegio Joaquín V. González de La Rioja, intentó homenajear a aquellos soldados formoseños que murieron en el ataque al cuartel militar comandado por Montoneros conocido como “Operación Primicia” en el año 75 (gobierno constitucional). El homenaje consistía en colocar un cartel con las fotos de las víctimas del terrorismo y en un testimonio que daría un familiar de estas. La profesora fue denunciada por la madre de una alumna, acusada de hacer “apología del terrorismo de Estado y defensa de la dictadura”, que comenzó el 24 de marzo de 1976. A raíz de dicha denuncia se inició un sumario administrativo que ordenó la suspensión de la profesora y de la rectora del colegio por haber autorizado el homenaje. Fernanda tiene una hija y es el único sostén de su familia, puesto que su marido está desempleado.

La doble vara y la “bajada de línea”

Cursé mis últimos años del secundario en el Colegio Normal de la Ciudad de Bragado. Hacía poco que el kirchnerismo estaba en el poder. El 2 de agosto de 2002, el Congreso de la Nación dictó la ley 25.633, que estableció el 24 de marzo como el “Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia” en homenaje a las víctimas de la última dictadura militar, y en repudio a aquellos que habían ejercido el terror desde el estado. El grupo de víctimas caídas en manos de las organizaciones terroristas fueron borradas de la memoria oficial y sus asesinos protegidos con disfraces de víctimas y, en algunos casos, premiados con cargos públicos. El gobierno sabía que con esta medida construía un becerro de maniqueísmo ideológico que le permitiría, por un lado, cooptar a los organismos de Derechos Humanos para purgarse y tapar continuamente sus propias injusticias y, por otro lado, definir “buenos” y “malos” para comenzar una caza de brujas. Milani sería la excepción de esta regla.

Milani

Cuando se acercaba la fecha del 24 de marzo el colegio era empapelado con carteles y afiches con consignas en alusión a las víctimas (de la dictadura) y sus luchas: “30.000 compañeros detenidos, desaparecidos, ¡Presentes!”; “Ni olvido, ni perdón”; “Los lápices siguen escribiendo”; “Nunca más”, por mencionar algunas. Los rostros de Videla, Massera y Agosti, así como los actores de la sociedad civil (periodistas, empresarios, grupos económicos, etc) que habían tenido algún tipo de complicidad con estos, eran exhibidos para su odio y desprecio colectivo. Del mismo modo, se exhibían aquellos que debían ser reconocidos como emblemas de la lucha por los derechos humanos: los desaparecidos y las madres y abuelas de Plaza de Mayo. Incluso, las caras de “Che” y sus consignas victoriosas formaban parte de este combo. De un bando, todos inocentes y víctimas. Del otro, todos culpables y victimarios. Cien a cero para cada categoría. Simplificar la historia en cien por ciento buenos y cien por ciento malos, ocultando aquellos hechos que podían perjudicar facilitaba la trasmisión del mensaje y la asimilación del mismo.

Bajo los lineamientos que ordenaba el Ministerio de Educación, muchos profesores, que quizás en su juventud profesaron algún tipo de simpatía por los grupos revolucionarios o simplemente despreciaban a los militares o a los sectores que tuvieron algún tipo de complicidad con éstos, veían una oportunidad para tomarse revancha de frustraciones pasadas. Sin querer queriendo, las terminarían proyectando en chicos que nada habían tenido que ver con aquellos años sangrientos. Se establecía así una suerte de responsabilidad moral colectiva por la lucha de aquellos jóvenes que habían arriesgado su vida por un mundo más “igual y feliz“. La moral era absorbida por la ideología y no había lugar para cuestionamientos que no tuvieran como destinatarios a los “malos de la historia“.

Quien pretendiera levantar la voz contra el dogma ideológico inmediatamente era encasillado y catalogado como un “facho” desalmado incapaz de sentir compasión con el dolor ajeno.

Carloto

Lo que no nos contaban…

Gran problema teníamos aquellos que, como en mi caso, habíamos escuchado otra historia. Mi viejo había sido peronista en los 70. Admiraba y seguía a José Ignacio Rucci, por lo que mucha simpatía no le tenía a aquella “juventud maravillosa” que en el año 73 lo acribilló de 23 balazos con el fin de tirarle un muerto a Perón para “marcarle la cancha” y después poder ocupar su lugar.

Rucci

Cuando estaba en cuarto año, nos hicieron ver la película “La noche de los lápices”. A la semana siguiente, nos avisaron que vendría una abuela de Plaza de Mayo a contarnos su testimonio. A través de cartas de lectores y su blog personal llegué a conocer la historia de Arturo Larrabure, hijo de aquel Coronel que en el año 74 (gobierno constitucional) había sido secuestrado por el ERP. Su cautiverio en una “cárcel del pueblo” duró más de un año hasta que finalmente fue asesinado. Desde su cautiverio, sabiendo que se acercaba el momento de su muerte – dado que las negociaciones con el Ejército Argentino habían fracasado – hizo llegar una carta a su familia en la que los exhortaba a perdonar a sus asesinos (“a mis hijos, para que sepan perdonar”, fueron las palabras). Su historia me impactó tanto como el olvido y el desprecio que la memoria oficial le hacía. Así fue que decidí acercarme a la dirección para proponerle a la directora la posibilidad de que él también pudiera contar su experiencia. Quizás, previendo las represalias que podían venir por permitir tal cosa, la respuesta que obtuve fue: “esto no depende de mí, lo ordena el Ministerio”. Hoy Arturo mantiene vivo aquel mandato de su padre, así como su reclamo de justicia.

Larrabure

También en el año 74, en una emboscada, el ERP asesinó al Coronel Viola y a su hija María Cristina de tan solo tres años. Fernanda, su otra hija, que en aquel entonces tenía cinco años quedó gravemente herida.

Nenas

Pregunto, ¿los familiares de Rucci, Larrabuere y Viola (por mencionar arbitrariamente algunas víctimas) no tienen derecho a ser escuchados en los colegios?

La trampa de la teoría de los dos demonios

Cualquier tipo de pretensión de discutir la responsabilidad de las organizaciones terroristas guerrilleras y sus crímenes, tanto a la sociedad civil indefensa, como aquellos cometidos dentro de las propias organizaciones (a sus propios compañeros), era visto como una adhesión a la famosa teoría de los dos demonios. La sola mención de ésta daba por terminado el debate. Tanto en aquel entonces como hoy, creo que el demonio es la violencia política disfrazada de ideología que nos impide vivir en paz. Si hubieron dos bandos que ejercieron el terror y administraron la muerte de argentinos, lo lógico es que ambos sean repudiados y sus víctimas recordadas. Será la justicia, no la venganza, la que determine los alcances y las responsabilidades de cada uno de ellos. Lo verdaderamente escandaloso y perverso es que en nombre de aquella teoría se anule por completo la responsabilidad de uno de los bandos, y más aún, que sus víctimas sean borradas de la historia.

Si en los años 70 había quienes daban como respuesta “por algo será” para justificar el accionar ilegal y el terror en manos del estado hoy, lamentablemente, padecemos a quienes mantienen vivo el espíritu siniestro de aquella frase para justificar el olvido (cuando no las propias muertes) de las víctimas de las organizaciones guerrilleras y perseguir a quienes pretendan darle su lugar en la historia.

“Si se juzga con distinta vara hechos que fueron similares perdimos todos. Y yo siento que fui derrotada en mi reclamo de justicia”
Graciela Fernández Meijide, 10 de abril de 2015 – Instituto Hanna Arendt

Meijide

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30 comentarios to “Adoctrinamiento, censura y persecución”

  1. Yupi Says:

    La primera marcha masiva contra los militares fue en 1981, creo. ¿Qué sentido tiene seguir con lo mismo medio siglo después? Más absurdo que glorificar los años 70 es fingir que vivimos en 1970. Entre las escenas de los 70 que se recuerdan nadie recordó nunca la primera reunión de las juventudes con Perón, ya electo presidente, en la que Firmenich se puso a explicarle a Perón la mejor forma de conducir el peronismo hacia la revolución. Fue entonces que Perón lo interrumpió brevemente: “Perdone, ¿de qué revolución nos está hablando? El país está tan destruido que antes tenemos que reconstruirlo” (cito de memoria). La cúpula de Montoneros no aceptó la propuesta, pasó a la clandestinidad en democracia y de ahí al desastre.

  2. Victoria Villarruel (@VickyVillarruel) Says:

    Excelente artículo del Dr. Chiappara!!! muestra la tergiversación histórica que se transmite de generación en generación en nuestras escuelas, modificando no solo la percepción de los hechos sino afectando el derecho a la Verdad que todos los ciudadanos poseemos de poder conocer nuestro pasado reciente con veracidad. Gracias por publicarlo!!!

  3. NP Says:

    Si dejaran de decir “dos bandos” ya no hablaríamos de la teoría de los demonios… Pero ahí les habla la ideología, precisamente.

  4. janfiloso Says:

    ¿Cuál sería el término correcto?
    Dos bandas
    Dos lados
    Dos sectores
    Combatientes de diverso signo

  5. Enrique Dufau Says:

    Creo que no hay duda en cuanto a los términos. Viví lo 70 como uno más, empleado y estudiante, y siempre me sentí en una guerra, atacado por terroristas y defendido por los militares que los combatían. De un lado, terroristas; del otro, militares. Cualquier otra denominación surgió después, cuando se tergiversó la historia.

  6. mnemosine Says:

    “El país está tan destruido que antes tenemos que reconstruirlo”, habría dicho, cree recordar Yupi, a los M don John Sunday Cangallo. Y recuerdo en el período 73-76 el gobierno de entonces, sus funcionarios, hablaban continuamente de ‘proceso de reconstrucción nacional’, expresión que convenientemente se les olvida a muchos que vivieron esos tiempos. Luego vino el otro ‘Proceso’ (el únci del que se acuerdan, pero algunos de sus peores rasgos venían del anterior).

    @NP & @janfiloso
    ¿Y si lo dejamos en ‘psicópatas peligrosísimos y armados hasta los dientes, que hacían de ‘revoluciones’ que las mayorías no querían y ‘reacciones’ que nadie en sus cabales hubiera apoyado, una excusa para tirotearse con el auténtico pueblo en medio de la balacera? Eso sin contar con los inspiradores y financistas interiores y exteriores que indudablemente tuvieron.

  7. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    En un Estado, con un gobierno democráticamente elegido, un grupo de autodenominados revolucionarios pasa a la clandestinidad para que, por medio de la lucha armada, derrocar a ese gobierno y hacerse del poder. Había una sola banda. El gobierno constitucional, como era su obligación, y el sentir de la mayoría de la sociedad, combate a esos “revolucionarios”. Derrocado mediante un golpe de estado, el gobierno de facto que le sucede, continúa esa tarea, también con el consentimiento de la mayoría social. Para conseguir ese objetivo, se acude a prácticas violatorias de las garantías constitucionales y los derechos humanos, que conocidas van a ser repudiadas por la mayoría de la sociedad, que rechaza esas prácticas, pero no la necesidad de terminar con los insurrectos.
    Más adelante, por obra de tirios y troyanos, las cosas ya no van a ser tan claras, y hoy en día pareciera que la sociedad niega el derecho del Estado a defenderse, como si habría que haber dejado que triunfaran los que buscaban instalar un gobierno similar al existente en esos días en Rusia o en Cuba.
    Lo explica bien María José Moyano: “Lo que se vivió en Argentina fue una fascinación con la violencia, en la que participaron amplios sectores sociales. La sociedad civil primero glorificó la violencia como agente de cambio social, en segundo término justificó la represión como única manera de retornar al statu quo ante, y finalmente se autoeximió de responsabilidades apelando al engaño colectivo.” Argentina: Guerra Civil sin batallas. En: Peter Waldmann y Fernando Reinares. Sociedades en Guerra Civil. Paidós, Barcelona. 1999. Página 253.

  8. Hugo Abbati. Says:

    Titular de Página 12 al otro día de las elecciones: Un presidente. Dos países. Seguirá, lamentablemente, lo mismo.

  9. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    Probablemente ahora pasarán a la clandestinidad, no para preparar la revolución, sino para evitar que los lleven a Comodoro Py.

  10. malbec1999 Says:

    Una buena definición está en el libro de Raffo y Noriega, Janfiloso : Dos Errores.

  11. Josefina Barrera Says:

    Muy buen articulo Manuel! Te felicito! Abrazoo

  12. walter,kowalski Says:

    El hilo es muy delgado, para justificar alguno de los 2 bandos…los milicos contaban con la inteligencia y justificaban su accionar desde ese punto de vista,,,pero por el otro, como me toco a mi hacer la colimba en esos tiempos y surgia un slogan de moda (soldado no dispares contra tu hermano)y sin embargo en el intento de copamiento Batallon de infanteria 601 Domingo Viejo Bueno con sede en Monte Chingolo Pdo. de Lanus, fallecio un primo de apellido Diaz , oriundo de Gerli Pdo. de Avellaneda, Guardia del puesto 1 , victima inocente de esta guerra sucia permitase el termino..al margen de este comentario Manuel me parecio muy explicito , su comentario…Hay una Argentina Grande la del General San Martin,,la gran union Latinoamericana desde alli soplran esos vientos de libertad y justicia.

  13. gustavo Says:

    Séame permitido agregar dos correcciones a este excelente artículo. No fue el Coronel Viola la víctima de aquel bárbaro atentado que le costó la vida a él y a su hijita de 3 años. Si mal no recuerdo era Tte. 1º y ascendido post mortem a Capitán.
    Lo segundo que quiero señalar es que es falso que hubo terrorismo de Estado. O, en todo caso, los únicos que pudieron haber sentido terror fueron los terroristas-guerrilleros-asesinos que sabían que iban a ser perseguidos hasta sus cuevas y aniquilados. El resto de la población, me incluyo, respiramos aliviados. Hay que recordar que en esos nefastos años, los muertos se contaban a tantos por hora. Y muchos eran inocentes.
    Lo de terrorismo de Estado es una construcción ideológica posterior para igualar y asimilar lo que hicieron las FF.AA. con lo que hicieron los terroristas-guerrilleros-asesinos. No caigamos en esa trampa.

  14. lalectoraprovisoria Says:

    Kowalski. Torturar ciudadanos, tirarlos vivos al mar y ocultar sus cadáveres en acciones coordinadas desde lo más alto del Poder Ejecutivo se llama terrorismo de Estado. No es una “construcción ideológica” ni es una trampa llamarlo como lo que fue. De todos modos, que alguien asuma la defensa de la dictadura militar en sus propios términos, aun desde el negacionismo, es producto del discurso único de estos años, especialmente del ocultamiento de que también hubo víctimas inocentes de la guerrilla, de que esta practicó el terrorismo contra un gobierno constitucional y de que los derechos humanos de los militares presos no han sido respetados en estos años.

    Q

  15. Javier Says:

    La pregunta desagradable, que nadie quiere formular, es si se le puede ganar una guerra al terrorismo sin ejercer el terrorismo de Estado.
    Fulgencio Batista no quiso ejercer el terrorismo de Estado en Cuba (no con la crueldad y consistencia con la que se aplicó luego). Lo soltó a Fidel. Y Cuba ya va por 56 años de comunismo.
    Argentina, Chile, Brasil, y Uruguay, ejercieron el terrorismo de Estado. Y, en medio de un baño de sangre, evitaron el comunismo. A un precio altísimo.
    Hay otros casos en Medio Oriente que no mencionaré, para no meterme en berenjenales.
    Estados Unidos, en su ‘Guerra contra el Terror’, ha recurrido al terrorismo de Estado en escala internacional. Invadiendo y destruyendo países como Irak (sin prueba alguna de que Irak tuviera nada que ver con atentados), matando decenas de miles de civiles, y deteniendo y torturando gente -sin cargos y sin juicio- en la base militar de Guantánamo.
    Ahora Europa se está formulando la misma pregunta con el ISIS. Y la respuesta que está dando es bombardear ciudades que no están pobladas en un 100% por terroristas. O sea, está matando civiles inocentes para combatir el terrorismo.
    Es muy lindo pensar que una agresión terrorista montada por gente decidida y con recursos, se puede repeler con la ley en la mano. Pero no hay demasiada evidencia empírica para respaldarlo.

  16. gustavo Says:

    Muy bueno tu comentario.
    Pero dejame agregar que, en el caso argentino, los primeros que quisieron combatir el terrorismo con la ley en la mano, fueron los propios militares.
    Esto no fue posible por culpa de la corrupta e incapaz clase política argentina que en mayo del 73 no solamente liberó a los terroristas detenidos, sino que también los benefició con una generosa amnistía, derogó la legislación que permitía juzgarlos porque “era represiva” y disolvió la Cámara Federal Penal integrada por jueces civiles. Estos jueces fueron perseguidos, amenazados y uno de ellos asesinado en 1974.
    ¿Quién puede decir razonadamente que 3 años después, en marzo del 76, los militares debían volver a detener a los terroristas-asesinos y someterlos a juicio? 3 años que fueron de terror, sangre y muerte. Donde los muertos se contaban a tantos por hora.

  17. Javier Says:

    Gustavo,
    es que el caso Argentino es un caso testigo bastante claro del fracaso en la represión de un grupo terrorista mesiánico con la ley en la mano. Como vos bien puntualizás, lo actuado por la Cámara Federal bajo Onganía, Lanusse y Levingston, fue tirado por la borda por Cámpora.
    Habría que buscar casos exitosos de combate al terrorismo con la ley. Tal vez Italia y las Brigadas Rojas. Aunque las Brigadas Rojas, o la Rote Armee Fraktion en Alemania, nunca tuvieron la magnitud de ERP o Montoneros.
    Los gallegos con ETA todavía siguen dando vueltas.
    Pero creo que un buen caso testigo va a ser como se las ingenie Europa para combatir a ISIS respetando a rajatabla la ley y los DDHH. Por ahora -con sus bombardeos de ciudades- está fracasando en ese empeño. Y todavía no ha encarado el problema de fondo, que es que Francia tiene por ejemplo un 10% de población musulmana en sus banlieux, y que es ahí donde se reclutan los terroristas (mismo caso para Bélgica, Holanda, Reino Unido, etc.).

  18. gustavo Says:

    lalectoriaprovisoria: entiendo que esa respuesta que menciona lo de “terrorismo de estado” es para mí y no para kowalsky.
    Pero insisto en mi opinión.
    Para poder hablar de terrorismo de estado, debería haberse producido una situación donde la generalidad de la población, la población civil, sintiera terror. Y repito lo que dije. La población en general, la que pedía a gritos la intervención militar, lejos de sentir terror, respiró aliviada. El terror de los civiles fue antes del golpe, cuando los terroristas ponían bombas hasta en los colegios o teníamos miedo de quedar en el medio de algún enfrentamiento a tiros. Repito: si alguien sentía terror eran los guerrilleros que sabían que iban a ser combatidos a muerte.
    Tengo la suerte de haber vivido esa época y no que me la contara la televisión kirchnerista ni los panfletos de Madres.
    Por otra parte, para responderme citás las barbaridades cometidas en esa época. Lejos estoy de intentar justificarlas o sea que no vienen al caso.
    Inventar lo de terrorismo de estado, fue una hábil jugada para intentar igualar lo que hicieron las FF.AA. con el terrorismo comunista que quería tomar el poder por la fuerza. En esa no me prendo.

  19. chala man Says:

    Hoy tengo que escuchar a cuanto opinólogo trasnochado quien afirma sin sonrojarse; que los milicos fueron y serán los miserables y los”jóvenes idealistas” eran más buenos que el agua de arroz. Que iban a Cuba para aprender mantras. Meditación trascendental. Técnicas de respiración. Etc. Etc. Que es un mito urbano que les hayan impartido Tácticas de Insurgencias. Adoctrinamiento. Armado de bombas. Y cuanto conocimiento necesario para imponer un nuevo orden. A cuantos lenguaraces más tengo que oír rebuznando: “Que el terrorismo de estado”. “Que los años de plomo”. “Que los 30.000 mil NN” y cuantas monsergas. Mientras se llenan los bolsillos con el dinero del erario público. O bien ocupan elevados cargos gubernamentales y como si esto fuera poco ahora también tienen su dádiva mensual!!! No recuerdo haberle pedido a ninguno de estos sediciosos que salieran en mi nombre a Cambiar el Mundo ni menos Hacer de los Andes la nueva Sierra Maestra. Y menos que convirtieran a Buenos Aires en Saigón. Saliste por tu cuenta y riesgo. Te fue mal? Y era una posibilidad. No vengan ahora a hacerse Las Pobres Víctimas y a exigir Honra y loor. Si en una punta del banquillo está Videla es justo que en la otra punta esté Firmenich.

  20. lalectoraprovisoria Says:

    Gustavo. “Para poder hablar de terrorismo de estado, debería haberse producido una situación donde la generalidad de la población, la población civil, sintiera terror.” Con ese criterio, tampoco se puede hablar del terrorismo de la guerrilla, porque la generalidad de la población tampoco sentía terror por lo que venía de ese lado. Yo también viví en esa época y si queremos respetar una mínima objetivad, es cierto que hubo dos terrorismos y uno estuvo a cargo del Estado. Nadie debería ofenderse por eso.

    Q

  21. Javier Says:

    En rigor Chala, los guerrilleros no esperaban lo que se encontraron. No manejaban esa posibilidad. Ellos esperaban a un nuevo Lanusse, ser detenidos, puestos a disposición del Poder Ejecutivo, una nueva Cámara Federal, ese tipo de cosas. Y en ese contexto, calculaban que iban a prevalecer.
    Pero se encontraron con Genghis Khan, Tamerlán, y Vlad Tepes, todos juntos. No estaba en sus cálculos.

  22. gustavo Says:

    lalectoraprovisoria: me parece ridículo comparar la guerrilla-terrorista con las fuerzas del Estado. No es lo mismo intentar tomar por la fuerza de las armas el poder en un país, que utilizar a las fuerzas del Estado en la represión y combate de esos delirantes.
    Pero bueno, es una cuestión de escala de valores.
    En todo caso, vos ¿qué hubieras hecho? Sin sanata, ¿eh? Claro y concreto.

  23. lalectoraprovisoria Says:

    Gustavo. No sé en qué sentido no se puede comparar un terrorismo con otro. Los que son tus homólogos del otro lado suponen que los guerrilleros no eran terroristas sino combatientes por la causa popular. Así son los fanáticos. En todo caso, ni vos ni ellos creían (ni creen, por lo que se ve) en el sistema democrático y los valores republicanos. Para ambos, avasallar derechos y cometer delitos está justificado si sirve a la causa correcta. Por otra parte, como no tenés una picana en este momento, no estás en condiciones de apretame con preguntas que deba responder de inmediato.

    Q

  24. gustavo Says:

    lalectoraprovisoria: no tenés ningún derecho a faltarme el respeto. No te permito que me hables de “mis homólogos” o de que no tengo convicciones democráticas o republicanas. Precisamente porque las tengo, agradezco que los militares hicieron posible que hoy vivamos en democracia. Que no seamos una Cuba o una Venezuela. No tenés ningún derecho a hablarme así, ni aunque tengas un blog que se supone participativo y libre. Para eso, no permitas comentarios y listo.

    Por lo demás estoy acostumbrado a que mis debates se cierren de la otra parte cuando pregunto “¿dónde está la lista con el nombre de los supuestos 30000 desaparecidos?” o, como en este caso, pregunto: “Vos ¿qué hubieras hecho?” Ahí se cierran todos los debates. En todo caso sos uno más de los que no tienen respuestas. Solamente slogans y frases hechas.

  25. lalectoraprovisoria Says:

    Gustavo. Sos vos el que falta el respeto con esa pregunta. Cualquiera que debata civilizadamente sabe que no se puede interpelar al interlocutor con preguntas que conducen a un remate ya previsto. Si querés debatir, expresá tus ideas, no intentes que el otro colabore a la fuerza con ellas mediante preguntas imposibles de responder, salvo con los eslógans y frases hechas que tenés preparadas. Lo tuyo es de una enorme mala fe intelectual: creés que sos el dueño de la verdad y que todos los demás “te cierran el debate” a menos que estén de acuerdo. Hasta acá hice el mayor esfuerzo por contestar con la mayor simplicidad y objetividad posible, no con lugares comunes.

    En cuando a la cantidad de desaparecidos, parece ser un hecho que no fueron 30.000, pero que la cifra está alrededor de 8000, que ya es suficientemente grande. Los nombres existen, salvo que te atrincheres en la negación y en la defensa a ultranza de lo actuado por los militares. Tu argumento de que quisieron hacer las cosas por las buenas pero los obligaron a torturar y a matar en la clandestinidad es de un simplismo que solo se entiende desde una posición como la tuya: la justificación de la dictadura y de sus procedimientos de aniquilación de un enemigo que, en realidad, era mucho más débil de lo que la paranoia de los Videla, Massera y Menéndez suponían o simulaban suponer.

    Yo no tengo por qué agradecer a nadie haber vivido ocho años en una dictadura que terminó en la absurda invasión de las Malvinas, con la que coincidieron esos supuestos enemigos que despreciaban la república con la misma intensidad.

    Lo que me parece valioso de tu intervención, más allá de que sos un justificador del homicidio a sangre fría, es que no se puede construir un país si voces como la tuya son silenciadas desde la propaganda del Estado y tapadas por un grito unánime de sentido contrario.

    Q

  26. gustavo Says:

    lalectoraprovisoria: lamento haber iniciado esto con un simple comentario. Pero es una pérdida de tiempo intentar hablar civilizadamente con vos. Fijate que tenés la deshonestidad de hacerme decir cosas que no dije.

    Eso sí, igual que los mocositos de La Cámpora o del PO, no tienen respuestas a preguntas claras y concretas. Todas frases hechas.

    La próxima vez cerrá los comentarios. Es una sugerencia.

  27. David (idu) Says:

    Nos faltó algo para terminar definitivamente con “los dos demonios” o el “un demonio y medio”.

    Que los “jóvenes idealistas”,hubiesen llegado efectivamente al poder del Estado, digamos por un par de semanitas…

    Claro, los muertos hubiesen sido muchísimos más, pero al menos no cabría ninguna duda de que hubieron “dos demonios”.

    Y tendríamos a Firmenich extraditado y preso, junto a algunos cuántos que por esas cosas de la democracia seguirán ocupando, al menos, sus sitiales legislativos.

    Bueno, no se dió, Y ahora tenemos a los (ya ancianos) resentidos de los ´70 como héroes nacionales.

  28. NP Says:

    Quintín, estos muchachos no estaban “silenciados” por nadie. Siempre dijeron las mismas barbaridades, solo que ahora están envalentonados. Sin ir más lejos, por notas como esta que subiste a tu blog. Pero se ve que ni la teoría de los dos demonios los conforma…

  29. Yupi Says:

    Fue terrorismo de estado, y así lo calificaron hace treinta años, en 1984. Desde luego los juicios no fueron mérito de una persona, ni siquiera de un grupo de personas, pero si debe elegirse un héroe político ese héroe fue Alfonsín, lejos. Me parece que los Kirchner consiguieron que mucha gente pasara de pedir “Nunca más” a pedir “Cambiemos de tema, por favor”.

  30. Luis Says:

    Esta carta es de algunos días atrás y no salió en primera plana sino en carta de lectores, por supuesto a casi nadie le interesó como está funcionando una justicia de la república. Es la carta ” Prisión domiciliaria”
    http://www.lanacion.com.ar/1847063-cartas-de-los-lectores

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