La gente que votó a Macri

por Pablo Anadón

Leía hace unos días a un poeta local, Licenciado en Letras por la Universidad Nacional de Córdoba, amigo en Facebook, que decía en esa red social: “Voy a votar a Scioli, porque yo con la gente que votó a Macri no tengo nada que ver”. Me pareció atendible su observación, a una primera ojeada (vi justamente que tenía adhesiones de muchos amigos comunes), y estuve a punto de darle la razón.

Luego recordé que “Cambiemos” obtuvo mayoría en Fuerte Apache, por ejemplo; que su candidata (“Heidi contra los Soprano”, la definió un periodista), ganó en la provincia de Buenos Aires, donde supongo que los votos de los “countries” y los habitantes de las grandes mansiones (donde también viven, por otra parte, algunos funcionarios kirchneristas, como el mismo candidato oficialista), si a esa gente se refiere este amigo, habrán sido una ínfima minoría en el porcentaje total; que triunfó en Córdoba y en otras provincias, entre ellas algunas no precisamente caracterizadas por su alto nivel de riqueza ― y ya a ese punto no sabemos muy bien en quiénes habrá estado pensando nuestro amigo para afirmar que con ellos “no tiene nada que ver”.

Lo cierto es que no sería raro que a Macri no lo haya votado tanto la clase alta, a cuyos intereses no les ha ido tan mal con el kirchnerismo, y que son una franja reducidísima del electorado, como las clases media y baja, las que más han padecido las consecuencias del estancamiento económico y de la inflación.

Las razones, me parece, en apretadísima síntesis, son muy simples, casi evidentes: a pesar de las cifras fraguadas del INDEC, la pobreza ha crecido vertiginosamente en estos años, al mismo ritmo de la inflación; el nivel de la educación estatal se ha vuelto paupérrima, como ha quedado demostrado en el puesto remoto ocupado por la Argentina en exámenes internacionales (¿y qué funcionario envía a sus hijos a las escuelas públicas?); la salud estatal ofrece un parecido espectáculo desolador (¿en qué hospital público se hizo atender la presidenta cuando estuvo enferma?); la delincuencia y el narcotráfico ya son endémicos y afectan a todos, especialmente a los sectores más vulnerables, los medios y bajos (no, seguramente, a quienes viven en Olivos o en Puerto Madero); la crisis productiva, agraria e industrial, duele menos a los ricos, que siempre se salvan gracias a la corrupción impositiva y la especulación, que a los pequeños y medianos productores; la violencia de género, a pesar de las manifestaciones en su contra (en las que estuvo puntualmente ausente, no por casualidad, la representación oficial, así como estuvieron ausentes las estadísticas sobre este flagelo, al igual que sobre la indigencia, en las presentaciones nacionales en el foro de la OEA), sigue desatendida por el Estado; todos están ―estamos― cansados del proselitismo y la prepotencia gubernamental, que habla en nombre del pueblo pero desoye cada vez al pueblo, como en el último discurso presidencial (dirigido a los “militantes que son además pensantes”, no a la sociedad argentina en su totalidad, como correspondería a un mandatario de la Nación), y sólo no la ven quienes no la quieren ver en la propaganda kirchnerista, en la prensa sobornada o coartada por las pautas publicitarias oficiales, en la Justicia manipulada, etc.; y todos, en fin, estamos cansados de que nos digan lo que tenemos que pensar, sentir y ser, desde las Cadenas Nacionales (nunca una conferencia de prensa) hasta la Secretaría de Coordinación Estratégica del Pensamiento Nacional.

Daniel Scioli, pues, no representa a la gente que nuestro licenciado cordobés supone que representa: representa, antes que nadie, a los poderosos de estos años (incluidos los feudos provinciales como los del Chaco, Formosa, Tucumán, San Juan, y a corporaciones como Monsanto, Barrick Gold, Chevron, etc.), un poder que evidentemente lo eligió, aun “desgarrado”, tan sólo para mantenerse en el poder, y la estrategia, a juzgar por los resultados electorales, no salió bien, aunque tampoco a estos resultados quiera escuchar, si nos atenemos a las palabras últimas de Cristina Fernández de Kirchner y a la renovada ofensiva oficial en las redes, de notable agresividad contra quienes no votaron al partido gobernante. También, creo, representa a estrechos nichos de la cultura, como el universitario, que han tenido en este período privilegios de que no gozan muchos otros ámbitos, tampoco en el sistema educativo: no puede extrañarnos, así, que la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UNC, por ejemplo, haya realizado en estos días un llamado público a respaldar al modelo en las próximas elecciones.

¿Qué ha unido a tantos sectores diversos de intereses para votar a Macri? Recordando el conocido verso de Borges, probablemente no el “amor” a lo que pueda traer, sino el “espanto” hacia lo que ya ha traído esta larga década, y el deseo de volver a un orden democrático que interrumpa, al menos por unos años, esta hegemonía demasiado prolongada, y devuelva al país al camino extraviado del equilibrio y la autonomía de los tres poderes republicanos.

Contra el miedo que la propaganda oficialista busca instaurar, profetizando “un regreso a los 90”, Macri no podrá hacer lo que quiera, porque no tendrá mayoría absoluta en el Congreso, como sí la tuvo el partido en el poder desde el 2003. Tendrá, pues, que adoptar una política flexible, conciliadora, incluso con el kirchnerismo, actitud flexible y conciliadora que es la que más le ha faltado a este gobierno que termina.

Eso ha representado, me parece, y representará el voto a Macri: no un cheque en blanco para el futuro, indudablemente, ya que, a diferencia de los militantes que durante el reciente discurso de la presidenta coreaban fervorosamente cánticos que parecían ecos de aquéllos que podían escucharse hace cincuenta años, no pareciera registrarse en los votantes de Macri un notable fanatismo, sino el rechazo del cheque ―ya sin fondos― de la década pasada, y que, para seguir recordando a Borges, “siempre el coraje es mejor, / la esperanza nunca es vana”.

10 comentarios to “La gente que votó a Macri”

  1. Mariano Molinari Says:

    Clarísimo

  2. Juan GS Says:

    Creo que a un gran porcentaje de la población le interesa mucho más cómo se siente con su consciencia que tomar parte de la decisión. Y la conciencia es fácilmente seducible.
    Por lo demás, entendible: ¿a quién en un país donde todos nos sentimos épicos no le gusta ser parte de los buenos?

  3. JC Says:

    Los dos tienen apoyos tenebrosos. Me imagino que tu amigo se referirá a los Gustavo Tobi, Jorge Cuadrado o Mario Pereyra acá en Córdoba.

  4. jose Says:

    Las trampas del progresismo te llevan a votar asqueado o no tener nada qeu ver con… y nunca a preguntarte si podés hacer algo en contra del afianzamiento de las corporaciones mafiosas que se produjo en estos años

  5. Yupi Says:

    La campaña del miedo se estrelló contra la evidencia de que Macri no tendrá mayoría absoluta, como sí la tuvo este gobierno. Tampoco contará con la aprobación ciega de sus votantes. El votante de Macri es infinitamente más incrédulo. Se parece a aquel parroquiano que al llegar al cielo le dijo a otro: “Por las dudas, sigo tomando una aspirina todos los días”.

    Así que kirchneristas del mundo, no temáis. Paciencia y pan criollo. Feliz viernes.
    http://www.youtube.com/watch?v=8rRHeVoyP6w

  6. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    No se si los votantes de Macri son ingenuos, por lo menos creen en la fuerza de las “cadenas de oración”, según se ha denunciado:
    https://www.google.com.ar/#q=Diana+Conti+y+las+cadenas+de+oracion
    Al “voto cadena” se le ha agregado “la cadena de oración”, un logro de la década (bien) ganada.

  7. santiago Says:

    Todavia hay prejuicio contra Macri, somos muy necios en pensar que Scioli es mejor que Macri. Scioli hasta parece retrasado.
    Al final cuando Macri muera van a seguir diciendo que privatizo escuelas y hospitales.
    Contra el prejuicio no se puede.

  8. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    Este sí que no lo votó a Macri (con foto incluida del comando en jefe de la progresía bolivariana e intervención exprés de la justicia federal):
    http://www.lanacion.com.ar/1845634-cedines-sospechosos-investigan-a-un-ex-intendente-de-cancun
    Como diría Hamlet: Sedin o Sedin, la cuestión es que los carteles ya están instalados por aquí y han sabido aprovechar muy bien la década (bien) ganada.

  9. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    Por las dudas ya se está preparando otra contraofensiva:
    http://www.perfil.com/politica/Firmenich-Jr.-dice-de-Macri-Habra-resistencia-popular-20151115-0001.html

  10. Diego Says:

    Espero que a esta altura del gob. Macrista, sigas sosteniendo lo indicado en esta nota.”Republica”???????? Gracias, por vuestro punto de vista, es interesante para enteder a la sociedad argentina.

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