Diario intermitente (46)

por Quintín

3 de noviembre

El público de Mar del Plata es asombroso. Ayer fui a ver Deux Rémi, deux de Pierre Léon, una adaptación de El doble de Dostoievski, sin estrellas y dirigida por un cineasta francés poco conocido. Las localidades aparecían como agotadas y supuse que era uno de los tantos desajustes administrativos de esta edición del festival. Pero no, la sala estaba llena hasta el tope. Pero además, se quedaron todos hasta el final de una película que, si bien dura solo una hora, es verdaderamente hermética, una comedia absurda que me dejó irritado y perplejo. Yo conocía el nombre de Léon de haberlo leído en la revista Trafic que dirigía Serge Daney, pero nunca entendí una palabra de lo que escribía, por lo cual me pareció lógico no entender nada de la película.

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Cuando llegó el Q&A, la charla con el público, Léon explicó que de Dostoievski había quedado poco en Deux Rémi, deux, pero que Dostoievski era una gran inspiración para él y que releía su obra completa cada diez años (aquí me pregunté si cada diez años se tomaba un año sabático para leer a Dostoievski). Y otra de sus respuestas desconcertantes fue que la película no le parecía nada francesa, cuando a mí me pareció lo más francés que vi en muchos años. En realidad Léon es ruso aunque vive en Francia desde los dos años. Pero su inspiración, dijo, no son los franceses ni los rusos sino las comedias americanas clásicas, en especial las de Howard Hawks, por su carácter pesadillesco. Ahí empecé a entender un poco Deux Rémi, deux, que me había dejado afuera después de la secuencia de títulos (que debe ser una de las mejores de la historia). La charla de León me permitió también entender que había extraído un fondo de comicidad de un autor tan lúgubre como Dostoievski y que la película partía de ahí. Hoy me levanté pensando que tal vez haya visto una obra maestra. Y que sin la aparición del director para comentarla me hubiese pasado totalmente inadvertida. Hay algo mágico en la presencia de los artistas.

Más tarde, el público marplatense me sorprendió de nuevo llenando la sala cuando fui a ver Los venerables todos de Manuel Antin, una película que no se estrenó nunca (porque en 1962 la rechazaron los exhibidores) y que se había perdido (al igual que la novela del propio Antin en la que está basada) hasta que Fernando Peña la encontró los negativos originales intactos en un quincho en Baradero o algún lugar parecido, que se convirtieron en una copia excelente. Otra película verdaderamente hermética, pero fascinante: era como abrir una tumba egipcia y encontrarse con un mundo desaparecido, con otra sociedad y otro cine. Un cine que partía de premisas muy diferentes a las actuales (actuaciones solemnes, alusiones en clave, un tono misterioso que atraviesa transversalmente el cine y la literatura, como se verá después en Invasión de Santiago) y que resultan en conclusiones imprevisibles, incluyendo cierto tono profético sobre la historia argentina. Manuel presentó la película, conversó con el público lo ovacionaron varias veces y fue una gran noche, de esas que ponen orgulloso a cualquier miembro de la familia Antin.

Y hablando de familia, esta noche es el estreno de Los diarios de FF de Flavia de la Fuente. Son dos cortos de 18 y 45 minutos respectivamente, Diario de un corto y Días de lluvia. Estamos muy nerviosos.

Foto: Flavia de la Fuente

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Una respuesta to “Diario intermitente (46)”

  1. La Novia de Troll Says:

    Si LVT es de lo mejorcito de Don Manuel pero…Pierre Léon a sala llena!?!… de otro planeta :D

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