Literatura político-militar

por Pablo Anadón

Una versión abreviada de esta nota se publicó en La voz del Interior con el título “Zozobras de un crítico literario ante un texto de literatura política”.

Leo, por recomendación de Daniel Freidemberg, uno de los intelectuales filokirchneristas de mayor predicamento en el medio literario, la nota de Oscar Cuervo “Por qué no crece Scioli”, publicada en la revista digital “La otra”[1], una de las más importantes “usinas” de la cultura K. Leo: “la derecha dura le disparó [a Scioli] fuego de metralla aprovechando sus errores propios, no los de Cristina: su viaje semi-secreto a Roma en medio de las inundaciones y la trifulca de Tucumán”. Imposible no reparar en la notable capacidad táctica para desviar el “fuego de metralla” ―le encantan, como se verá, estas dudosas metáforas bélicas― de “la derecha dura” (supongo que ya se me incluirá en ella, por sólo señalarlo): pareciera que el problema no fuera que el gobernador se voló a Italia mientras la provincia estaba bajo el agua, sino que fuera más o menos “secreto” su viaje, y el levantamiento popular en Tucumán es minimizado, como con una lente invertida, hasta convertirlo en una “trifulca” (notable también el singular progresismo de estos “progresistas”, que justifican o condenan las manifestaciones populares según convenga al partido en el poder nacional y provincial).

fortaleza

Y se pregunta, siempre diagnosticando los problemas de crecimiento que padece Scioli, ahora enfocando sus dificultades en la voluntad alimenticia: “¿Tiene verdadero hambre de liderazgo para conducir el peronismo y el país a la vez, como lo hicieron Cristina y Néstor estos 12 años?” ¡“Hambre de liderazgo”!: pareciera que estamos en una clase sobre “liderazgo” en una universidad empresarial. Pero no debería extrañarnos, que así como se ha señalado que Rosas “lideraba” al país como si fuera su estancia, así los “líderes” de estos doce años han conducido al país como si fuera su empresa, más en provecho propio, claro, que de sus empleados.

Continúa Cuervo: “En estas semanas de frenético activismo derechista, el gobernador candidato muestra una llamativa falta de audacia y carencia de reflejos para esquivar las operaciones que se montan en su contra. La escapada a Roma lo puso a la defensiva justo en los días en que era necesario que muestre la garra que hace falta para postularse a gobernar un país indómito. El escándalo montado por el Círculo Rojo en Tucumán estaba muy anunciado desde las semanas previas, en las que las tapas de los diarios preparaban el ambiente de las “sospechas de fraude”.” El tono alarmado es casi conmovedor: “frenético activismo derechista”, “operaciones que se montan en su contra”, “era necesario que muestre [dejemos pasar la concordancia verbal inapropiada] la garra que hace falta”, “país indómito”, “escándalo montado por el Círculo Rojo en Tucumán”… Evidentemente, estas líneas han sido escritas contando con lectores benévolos, por no decir cómplices, que van a dar por bueno hasta el peor estilo, las fórmulas casi de secta religiosa (¡“el Círculo Rojo”!) y las explicaciones más simplistas y conspirativas para cualquier hecho, como el de Tucumán.

Prosigamos la lectura de esta óptima literatura: “Que estas reyertas escalaran sin que Alperovich ni Scioli se decidieran a disciplinar a los propios y permitieran la escalada que viene alentando la derecha gorila marca una falta de capacidad preocupante para manejar los tiempos y ordenar a la tropa propia en estas semanas previsiblemente turbulentas, en las que el Círculo gasta la última pólvora por consagrar una fórmula antiperonista.” El lenguaje no puede ser más explícito sobre la concepción de la política, no precisamente caracterizada por su complejidad, que tiene este articulista. Continuamos en el cuartel, el bunker del alto mando: “disciplinar”, “ordenar a la tropa”, “el Círculo gasta la última pólvora”. Está claro que el ascendiente del líder coronel del Ejército sigue ejerciendo su influencia en estos estrategas en zapatillas. Hacia el final las metáforas militares se desplazan, en honor al británico deporte nacional y popular, hacia la cancha: “Dije que este país es indómito y uno de sus elementos es la ferocidad de las clases dominantes para marcarle la cancha a los presidentes.”

En fin, no sé qué pensar de que este mazacote castrense-empresarial-futbolístico le parezca recomendable a un poeta y crítico de renombre en la Argentina. Dice, en efecto, Daniel Freidemberg al término de una larga cita con que ilustra su recomendación: “Aunque tiendo mucho a estar de acuerdo con todo lo que acá escribe Cuervo, no lo pongo por eso (no estoy en condiciones de decir qué de todo eso puedo sostener y qué no) sino porque me parece un abordaje particularmente serio y atendible (muy atendible, diría) para pensar mejor esta cuestión, creo que crucial.”

Que al crítico literario le parezca “un abordaje particularmente serio y atendible (muy atendible, diría) para pensar mejor esta cuestión”, aunque confiese que no está “en condiciones de decir qué de todo eso” puede sostener (sería interesante, sin embargo, que lo releyera y se decidiera por sostener o no algo “de todo eso”), me hace abrigar serias dudas sobre el modo en que también se leen y se valoran las obras literarias, qué parece atendible y que no, a menos que ―y no es una hipótesis que debamos menospreciar― la lucidez literaria se ofusque ante la literatura política.

¿No se le ocurre, por ejemplo, observar que todo lo que en el artículo se atribuye al “fuego de metralla” de “la derecha dura”, como la indignación por lo que provocó “las trifulcas en Tucumán”, no ha provenido sólo de la “frenética actividad derechista” ni de “operaciones que se montan” en contra de Scioli, sino también de los partidos de izquierda y del rechazo popular por el manejo feudal de la política en las provincias?

En fin, me he detenido a considerar este texto de Oscar Cuervo recomendado por Freidemberg porque muestra con nitidez algunas de las características habituales en la “intelligentsia” kirchnerista. Entre otras: lenguaje militarizado ―bueno quizás para una revolución, pero no para la democracia, por más decaída que se encuentre―, que no concibe al otro como un interlocutor o un adversario democrático, sino como un enemigo; verticalismo partidario, con cierta inclinación hacia el autoritarismo (“disciplinar”, “ordenar a la tropa”); recurso a categorías de escaso rigor conceptual, como la ya muy socorrida de “gorila”; inclusión en esta categoría de mamífero a todo aquel que no sea peronista (o, a veces, con mayor especificidad taxonómica, kirchnerista), todos de igual manera vinculados con la derecha, preferiblemente “dura”, pero también blanda o semiflexible; atribución de cualquier mal que afecte al gobierno nacional o a sus socios provinciales a conspiraciones geométricas de diverso cromatismo (llama la atención que se haya preferido el rojo para la más temida), ya se trate de inundaciones, asesinatos de fiscales o militantes, fraude electoral o lo que fuere, sin distinguir tampoco entre reclamos de diversos sectores sociales o partidarios (recordemos que se manifestó contra lo sucedido en Tucumán el arco entero de partidos de izquierda), todos englobados de igual manera en el “activismo derechista”.

Repasando, por último, la terminología bélica recurrente en el texto recomendado por nuestro poeta y crítico, no puedo dejar de recordar una anotación de Baudelaire que Walter Benjamin transcribe en su Libro de los Pasajes. Dice el llamado “padre de la poesía moderna”: “Para añadir a las metáforas militares: poetas de combate, literatos de vanguardia. Esta costumbre de emplear metáforas militares denota a espíritus, no militantes, sino hechos para la disciplina, es decir, para la conformidad, espíritus serviles desde la cuna, espíritus belgas, que sólo pueden pensar en sociedad.”

Foto: Flavia de la Fuente

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16 comentarios to “Literatura político-militar”

  1. Hugo Abbati. Says:

    Third World, that’s all.

    Muy bueno el despiece del furor analítico revolucionario del texto infame. Incluso demasiada pólvora para chimango tan flaco.
    Por lo demás, como hubiera dicho el genial Landrú (el nuestro) ¿Qué Freidemberg? ¿Paul Celan?

  2. Yupi Says:

    La democracia es menos el derecho de la mayoría que la garantía de la minoría. Mientras no se entienda esta regla simple nada cambiará. Y la costumbre nacional y popular relacionada: el robo de dinero público como si fuera de nadie, tan infantil como robar plata del monedero de mamá. Presidentes y ministros dejan los cargos con una fortuna muy superior a la declarada al asumir. ¿Quién paga esa suerte? ¿Los malditos yanquis? No. La pagan todos los ciudadanos. Los argentinos, para decirlo con una palabra que no se les cae de la boca. Feliz viernes.
    http://www.youtube.com/watch?v=0NU24_-rPCg

  3. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    Son patéticos. Tanto poder de fuego para luego refugiarse en el patio de las palmeras de la rosada, adonde según se cuenta se viven plantando más palmeras para disimular el número de militantes, militantes que ni siquiera pueden mantener un barco a flote:
    http://www.urgente24.com/244342-bochorno-se-hundio-el-velero-de-la-campora.

  4. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    Si defienden a muerte a la Barrick, mandando urgente a San Juan al heredero putativo, debe ser debido a que las empresas mineras son de izquierda:
    http://www.ieco.clarin.com/economia/Elecciones_2015-Daniel_Scioli-San_Juan-mineria_0_1436856674.html
    ¿cuántas acciones tendrá la famiglia?

  5. Johny Malone Says:

    Lean esto sobre Bergoglio. El Vaticano quedó en manos de un loco:
    http://internacional.elpais.com/internacional/2015/10/07/actualidad/1444190489_280484.html

  6. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    Nada nuevo. Lo mismo dijeron de Jesús. No hay que asustarse.
    Hay que leer un poco de teología política.
    Recomendable:
    Johann Baptist Metz. Dios y tiempo. Nueva teología política. Trotta. Barcelona. 2002.
    Salvo que como algunos, no pocos, quieran una iglesia contrarrevolucionaria, resentida y criticona respecto del mundo social, encerrada en sus palacios.

  7. Johny Malone Says:

    Tranquilo Daio, no vas a ir al infierno si tenés un poco de conciencia.

  8. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    Tranquilo Johny, los tiempos de los come-curas ya se acabaron, y la verdadera libertad de conciencia, al final triunfó de los tiranos de izquierda y derecha.

  9. Johny Malone Says:

    De los tiranos papales también (y no gracias a ellos).

  10. Johny Malone Says:

    “Iglesia contrarrevolucionaria, resentida y criticona respecto del mundo social, encerrada en sus palacios.” Esto me suena conocido. ¿No lo decían unos muchachos limpios de corazón hace 45 años atrás?

  11. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    Nada que ver.
    Esas expresiones las tomé de Metz, quien es bien claro en cuanto a la lucha, que en nombre de Jesús, emprendieron los muchachos “limpios de corazón”:
    “El problema de la culpabilidad y de la inocencia, de la justicia y de la injusticia, no puede fijarse en la mera oposición política de amigos y enemigos. En la medida en que la praxis marxista de la lucha de clases malinterpreta los motivos y al menos implícitamente niega la culpa moral, teológicamente no puede ser el fundamento para el proceso histórico de liberación. En la medida en que el análisis marxista de la historia y de la sociedad parte de esa premisa, no puede ser aceptado tal cual por la teología. En este punto precisamente un cristianismo comprometido con la idea de liberación se convierte en crítico del marxismo. Cristianismo y marxismo difieren también, lógicamente, en la cuestión de la violencia.(…) En definitiva la felicidad de los nietos no hace bueno el sufrimiento de los padres y no hay progreso social que justifique la injusticia que padecieron los muertos. Si admitimos por mucho tiempo el sinsentido de la muerte y la indiferencia frente a los muertos, acabaremos estando dispuestos sólo para promesas banales también con los vivos.” Metz, Johann Baptist, op. cit. páginas 127/129.

  12. Johny Malone Says:

    La Iglesia no necesitó del marxismo para arrasar con minorías, pueblos y culturas antes del siglo XIX. Curiosamente, se suavizó al mismo tiempo que su contrincante comenzó a expandirse.

  13. Johny Malone Says:

    Pero no me quiero ir por las ramas como vos. Bergoglio es un fiel representante de la clase dirigente palurda que tenemos.

  14. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    Trepando por las ramas se puede llegar a lo más alto en todos los ámbitos de la vida. Cuestión de fe.

  15. Johny Malone Says:

    Gracias a Dios no le dieron el Nobel al bancador de Maduro y Al Assad, sino los chupacirios terminaban resucitando a Robespierre.

  16. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    Por ahora te salvaste. Tienes un año para arrepentirte de tus pecados.

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