Diario intermitente (31)

por Quintín

13 de agosto

Casi dos semanas sin escribir en el diario. Viajamos a Buenos Aires, Flavia se engripó, tuvimos inconvenientes variados. Pero quiero contar nuestra experiencia en las elecciones del domingo. Creo que es una lección de instrucción cívica práctica. Al menos, lo fue para nosotros.

Todo empezó cuando Elisa Carrió pidió que fiscalicemos y con Flavia decidimos fiscalizar. También pidió que donemos y decidimos donar 500 pesos, pero eso fue imposible: no hubo forma de encontrar en la página web un mecanismo para poner plata. Seguramente fue por eso que cuando viajamos por la Ruta 2 encontramos carteles de todos los partidos, menos del de Lilita. Pero con la fiscalización nos fue mejor (en ese sentido, al menos). Pregunté en Twitter cómo se hacía para conectarse con la Coalición Cívica (ahora la República de Libres e Iguales) en el Partido de la Costa y me contestó María Rosa Batalla, ambientalista y candidata a diputada, quien me puso en contacto con Irma Mendoza, médica y referente de la Coalición Cívica en la zona. Tras intercambiar mails, Mendoza nos invitó a una reunión en su casa de Santa Teresita el sábado 1º, ocho días antes de las elecciones.

Antesdelaspaso

Allí fuimos, nos recibieron muy amablemente. Eramos los únicos sanclementinos presentes y nos encontramos con tres personas en condiciones parecidas a las nuestras, con la dueña de casa y con quien llevó la voz cantante en la reunión, Abel Sepúlveda. Cuando llegamos, Sepúlveda explicaba las distintas picardías que se pueden cometer en los comicios y nos pidió que no aceptáramos bebidas ni comida que ofrecieran los otros fiscales, porque podían contener somníferos, laxantes o cosas peores. Le pregunté si alguna vez había visto algo así y me respondió que por supuesto, y que incluso él lo había hecho (no le creí en lo más mínimo). Allí me pareció que estábamos frente a lo que se conoce técnicamente como un puntero. Es decir, alguien que conoce los entresijos de la política, el submundo de sus trampas y utiliza ese saber para legitimar su autoridad. El trabajo de puntero es doble. Por un lado organiza la campaña pero, por el otro, es el que arma los acuerdos o roscas, por arriba y por abajo de la mesa. Trataré de explicar en qué consistían en este caso. Pero les pido un poco de paciencia.

El Partido de la Costa tiene 66.241 electores habilitados para votar. Es el tercero en importancia de la Quinta Sección electoral, detrás de Mar del Plata y Necochea. De acuerdo a la población actual, le corresponden 18 concejales que se renuevan por mitades cada dos años. Es decir, que este año se eligen 9 concejales además del intendente y las PASO determinan la integración final de cada lista. Eso es lo que le interesaba a nuestro referente: cómo meter concejales de su grupo político en la lista definitiva de Cambiemos. ¿Y cuál era su grupo político? Eso no resultó tan fácil de determinar. Un poco más de paciencia.

Quintínyuncandidato

Los candidatos a intendente en La Costa eran varios, pero los más importantes eran tres. Juan Pablo De Jesús por el Frente para la Victoria, Marcos “Cotoco” García, por Cambiemos y Leandro Alonso, también por Cambiemos. Había cuatro listas de Cambiemos. Macri con Alonso, Sanz con Alonso, Carrió con Alonso y Macri con Cotoco. Los De Jesús vienen gobernando el Partido desde hace tiempo (tres períodos para el padre, dos para el hijo) siempre por el peronismo, interrumpidos por dos períodos de Guiilermo Magadán (cuyo padre también fue intendente por un partido vecinal en alianza con los radicales, de los que viene Alonso). ¿Y Cotoco? Cotoco García es el peronista disidente que ganó las elecciones de concejales de 2009 con De Narváez, perdió las de intendente en 2011 contra De Jesús y volvió a ganar como concejal en 2013, esta vez con Massa. Pero ahora, Cotoco arregló con el PRO, es decir con Cambiemos. Pero hay una parte de Cambiemos, especialmente la que tiene un origen radical, que no lo quiere a Cotoco y van con las listas de Alonso. Pero el asunto es más complicado aun.

Promediando la reunión, llegaron dos nuevos participantes, Diego Liñán y Máximo Munche, que no eran de la Coalición Cívica sino del PRO. Eran candidatos a concejales de la lista de Cambiemos con Alonso, uno iba en el segundo lugar, el otro en el quinto. La Doctora Mendoza era la tercera de la lista. Nuestra misión, según nos explicaron, era cuidar las listas de Carrió con Alonso y la de Macri con Alonso; y si no había boletas de Macri con Cotoco, no era grave. Pero, atención, dije que había tres boletas con Alonso. La otra era la de Sanz, la radical. Pero esa tampoco había que cuidarla demasiado, en parte porque los que estábamos ahí éramos de Macri o de Carrió pero no de Sanz. Y otro poco porque a Alonso no se lo quería demasiado: su conducta era dudosa y, según nuestros referentes, la intención de Alonso era meter solo el primer concejal de la lista (que era suyo) y luego arreglar con De Jesús. La cantidad de contradicciones hacía el cuadro difícil de seguir: teníamos que ayudar a nuestros punteros contra Cotoco, pero sin beneficiar a los radicales, lo cual era bastante difícil porque iban en la misma lista. Como se ve, las consideraciones de política nacional, incluso provincial, eran ajenas a los temas de la reunión. El hombre del PRO prometía la posibilidad cargos en el bloque a la Coalición Cívica en caso de entrar como concejal y su intención era obtener un lugar expectante en la lista consolidada para octubre. Estaba claro que Cotoco iba a ganar la interna, pero se trataba de sumar votos para Alonso. Para eso, calculaba unos 1500 votos para Carrió (que finalmente fueron 800). Claro que nosotros no habíamos ido allí por nada de eso. En realidad, mi mayor pregunta era cuál era la diferencia entre el acta de escrutinio y el telegrama, porque le había escuchado a Carrió decir que debíamos cuidar que coincidieran. Pero nadie sabía la respuesta.

Elpueblo

Flavia salió de la reunión completamente aturdida. Era como si la hubieran llevado a viajar en el tiempo, a una reunión de comité de 1928, en la que cada vez que uno intentaba decir que, como buenos Lilitos, creíamos en la transparencia de los comicios y en la obligación de cuidar todas las boletas, nos explicaban amablemente que eso no era lo que se llama “la política”. Allí empezamos a entender la diferencia entre las ideas y el llamado “territorio” y a comprender por qué Carrió es una extravagancia como lo somos también nosotros, que por algo éramos sus únicos fiscales en San Clemente. Algo alucinados por la experiencia, volvimos al pueblo con una cantidad enorme de boletas para reponer en cada cuarto oscuro. No fueron necesarias porque a Lilita no le robaron las boletas ni tampoco la votaron. Las tenemos arriba, en la pieza de huéspedes y me da un temor reverencial deshacerme de ellas. Para terminar con los preliminares, agrego que el día anterior de la elección nos tiraron bajo la puerta la boleta de Alonso con Sanz, acompañada por una carta que bien podría justificar la acusación de colaborar con el kirchnerismo que pesaba sobre Alonso: el texto hablaba de “decisiones buenas y malas” del oficialismo y de “construir sobre lo construido”. Hmmm…

A todo esto, déjenme contarles la situación del massismo en el partido, que es también curiosa. Cuando Cotoco se pasó a Macri (algo que se decidió sobre el filo del cierre de las listas), quedaron otros tres candidatos a intendente por el Frente Renovador (perdón, por Unidos por Una Nueva Alternativa, UNA), ninguno de los tres con demasiado peso. La que sí tiene peso es una mujer que se llama Marcela Paso: no sé si es gorda pero es la intendente de General Lavalle, el pequeño partido limítrofe con la Costa. Paso llegó a la intendencia por el FPV, se alineó con Massa, apaleó a sus ex compañeros en las legislativas de 2013 y se convirtió en uno de los referentes provinciales del Frente Renovador. A la Dra. Paso no le gustaba ninguno de los tres candidatos a intendente y mandó presentar una lista sin el cuerpo municipal, que permitía a los massistas agregar a Cotoco. De UNA, combinando a De La Sota y Massa, a los tres intendentes y a la boleta trunca de la doctora Paso, se armaban siete boletas diferentes. El FPV venía con las variantes de Aníbal o Domínguez, pero había también un candidato alternativo para intendente, un tal Córdoba, pero solo con Aníbal. Es decir, tres boletas kirchneristas. No quiero imaginar las roscas de esa interna.

Elpueblo.embarrado

Y llegó el domingo. No teníamos todavía nuestras credenciales de fiscales generales, y nos juntamos a las 7.30 con Máximo, uno de los candidatos a concejal de la semana anterior, que también era subcomisario en la vida civil (o militar). Y así nos encaminamos a las dos escuelas que nos tocaba supervisar, ambas sobre la avenida San Martín: la 1 (pública) con seis mesas y el Instituto Estrada (privada) con dos. Allí estuvimos recorriendo los cuartos oscuros con la pequeña patrulla de fiscales que hacían su ronda interminable sin grandes novedades. El clima era muy amable. Al principio faltaban listas de Sanz y de Cotoco, que los fiscales repusieron. El oficialismo exhibía sus recursos repartiendo calculadoras entre sus fiscales y también linternas, tal vez por eso del cuarto oscuro. El cotoquismo y el massismo también tenía fiscales en todas partes y los de Alonso estábamos mucho más raleados. Los radicales no aportaban demasiado. Por eso de mañana, en la escuela chica faltaban boletas de Sanz. Había un fiscal que se dedicaba disimuladamente a tirarlas y reemplazarlas por las del PRO con Alonso. Era un pibe que no entendía muy bien lo que estaba haciendo. Le pedí que se portara bien y dejó de hacer tonterías. Lo curioso es que en el Partido de la Costa, a Sanz lo votaron menos que a Carrió. Hacerle fraude era absurdo.

Votando

Finalmente, se hicieron las seis de la tarde y llegó la hora de contar los votos. La mandé a Flavia a la escuela con dos mesas y nos repartimos las de la escuela grande con los otros fiscales del grupo PRO-Coalición. A mí me tocó una que parecía cordial, pero al final me hizo pasar una mala noche. La presidente de mesa había faltado y la suplente se hizo cargo, pero para reforzar su tarea llamó a una amiga, conocida o allegada que parecía la verdadera jefa del escrutinio. ¿Cómo puede ser eso, preguntarán, ya que las autoridades se designan de antemano? Fácil: la mujer estaba allí como fiscal general de Cotoco, algo que solo supe al final, ya que por su manera de conducir las operaciones de recuento no dejaba dudas de que tenía autoridad para hacerlo. Tal vez fuera por su profesión de maestra o profesora, si es que lo era. Tal vez porque todos se conocían (en algún momento, alguien me preguntó de dónde había salido yo, si vivía en San Clemente y además se negaron a que les saque una foto, en un gesto que me resultó bastante hostil; aunque Flavia tuvo más suerte con sus compañeros de mesa). Los métodos de estas mujeres eran precarios y engorrosos, pero nadie cuestionaba su imparcialidad, ni siquiera los fiscales del FPV, el enemigo natural de su lista. Estos eran dos: una chica que no podía ser sino de La Cámpora (joven, bonita, bien vestida, autoritaria, un poco histérica) y un pibe de barba más modesto. También había una chica del PRO-Cotoco y uno de Massa, más simpáticos y más humanos.

Escrutinio

A los diez minutos de que se empezaran a abrir los sobres, me di cuenta de que la cosa venía muy mal para Carrió. No salía una boleta suya ni por casualidad. Pasada largamente la mitad, emergió la primera y me puse a aplaudir, un poco para burlarme de mí mismo. En total fueron tres votos (uno cortado), menos de los que sacó un señor de barba llamado Alejandro Alves de Amorín, que era candidato a intendente por el Frente Popular, el partido de Víctor De Gennaro. Amorín se paseaba por las aulas con una amplia sonrisa y es el único candidato a intendente al que conocí personalmente. El tipo me caía bien (ver foto) porque era una excentricidad como Flavia y yo, con la diferencia de que él era un excéntrico con un propósito (saber si alcanzaba los votos como para pasar a las generales) y nosotros sin ninguno: ¿que hacíamos ahí, fiscalizando para una candidata presidencial sin posibilidad alguna? De eso se daban cuenta los otros presentes: que yo era una especie de personaje ridículo, que no estaba ahí por obligación, ni por disciplina de aparato ni para ganarme unos pesos, sino por creer en el llamado cívico a fiscalizar. La cosa se puso peor cuando, al hacer el recuento de Cambiemos, aluciné con que había visto salir votos de Sanz, pero esas boletas no estaban en ninguna parte y me miraron un poco raro. Ahí me di cuenta de que estaba muy cansado y de que lo mejor que podía hacer era irme a casa. Pero me quedé, y las mujeres (malhumoradas y hasta un poco maleducadas) me maltrataron durante un rato interminable. Pero yo me lo había buscado solo por estar ahí y ser un enemigo público no declarado.

Me vine a casa, igual que Flavia, con una copia del acta que contiene los errores que cometí al transcribirla, aunque está firmada por la presidente de mesa y los fiscales. Como pude verificar en la web, también tiene un error el telegrama (8 votos menos para De la Sota) porque la presidente se equivocó al pasar los datos del acta. El error fue en este caso irrelevante, pero el sistema es imposible de manejar sin errores aun con las mejores intenciones. De paso, déjenme contarles que, de entre autoridades y fiscales, nadie sabía tampoco la diferencia entre el acta de escrutinio y el telegrama. Me la explicó el empleado del Correo, que resultó el cartero que nos trae la correspondencia a casa. El acta se coloca dentro de la urna antes de cerrarla y sirve para el escrutinio definitivo. El telegrama no es un telegrama, sino un papel parecido al acta, pero va afuera de la urna y es el que se transmite en el momento para el escrutinio provisorio que se hace el mismo día y aparece en los medios. Ahora ya lo saben. Aunque no me queda claro de qué modo se transcribe y se envía (o se envía y se transcribe) la información del telegrama.

En mi mesa, a nivel nacional Scioli ganó por 100 votos contra 98 de Cambiemos (95 de Macri, tres de Carrió, cero de Sanz), 41 de UNA (33 de Massa, 8 de De la Sota), 5 de Stolbizer. Para intendente, el FPV tuvo 111 (De Jesús 106, Córdoba 5), Cambiemos 109 (Cotoco 95, Alonso 14), UNA 12, Frente Popular 6, FIT 6. Hubo dos votos para Rodríguez Saá y hasta alguno para Patria Grande, Unión Vecinal y otras rarezas. Más o menos lo mismo ocurrió en todo el partido. El FPV salió primero a intendente por 18.612 contra 17.777 y 3.286 de UNA. El cuarto partido a nivel local fue el Frente de Izquierda. Para presidente, Scioli le ganó a Cambiemos apenas por 15.735 (36,97%) contra 15.295 (35.923%, de los cuales el 90,15% fue de Macri). UNA sacó 8.239 votos (el 19,35%), Stolbizer 1.170 (el 2,75%), el Frente de Izquierda 1.117 (2,62%, el 72% para Altamira).

Perdón por abrumarlos con estos números. Pero son útiles para lo que sigue. Aunque los resultados no parecen tan malos, la desazón opositora era palpable después del escrutinio. Supongo que por eso la Dra. Mendoza no me devolvió el llamado que le hice ayer, ni tampoco Abel. Quería preguntarles cómo había quedado integrada la lista de concejales y qué iban a hacer en octubre. Tal vez ni ellos sepan esto último. Por lo pronto, dos radicales que encontré en estos días me anunciaron que no piensan votar a Cotoco García, confirmando la presunción de que prefieren la continuidad del kirchnerismo en el partido (un kirchnerismo duro, muy ligado a las peores cosas del kirchnerismo, desde Boudou a La Cámpora). Es probable que algunos voten al candidato de Stolbizer, como algunos electores de Sanz a nivel nacional, que también prefieren inexplicablemente el continuismo bajo la excusa de una candidatura testimonial. El problema de los partidarios de Cotoco es que si bien Cambiemos quedó a ochocientos votos, el 33% de los suyos son de Alonso. Y no se sabe qué va a hacer Alonso ni qué van a hacer sus votantes, algunos de los cuáles se cortarían la mano antes de votar a un peronista, sobre todo a un peronista conocido. Mis contactos en el bunker de Cotoco están preocupados porque perdieron votos desde la elección de 2013 y no cuentan demasiado con los de Alonso, aunque recuperen del lado de Massa. Como en otros casos, la mezquindad (o, mejor dicho, una visión del mundo construida en base a la acumulación de capas de desconfianza a lo largo de los años), puede impedir la victoria de la oposición. El mensaje del cambio, de un cambio hacia un país más libre, más justo, más honesto y más próspero es difícil de escuchar. Pero no pierdo las esperanzas, aun con lo vivido en estos días.

Necesitaba escribir todo esto para descargarme un poco. Todavía no tengo conclusiones definitivas. Nuestra burbuja parece tener poca conexión con el mundo circundante, donde rigen otra leyes, otros valores y otras historias. Flavia está con gripe. Las elecciones fueron demasiado para ella.

Fotos: Flavia de la Fuente

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24 comentarios to “Diario intermitente (31)”

  1. Luis Benito Hernandez Martorell Says:

    Si el mundo dela política es otro mundo, y ahí realmente como en la guerra todo vale. Espero que algún día mejore, pero no lo veo por la neblina…

  2. lucas luchilo Says:

    Muy bueno Q. Entre otras cosas, un crudo retrato de las consecuencias de la descomposición del radicalismo bonaerense. Un fragmento con Lilita, otro con Sanz, otro con Stolbizer, todos peleados entre sí, carentes de perspectiva y varios de ellos orbitando alrededor del gobierno de turno. Stolbizer es lo mismo que retratás, pero a escala nacional. Su única función es evitar que Cambiemos pueda llevarse votos de tradición alfonsinista. En el peronismo, la pelea local es entre los que manejan la administración municipal y los que controlan el reparto nacional de subsidios. Las delegaciones del ANSES son la base de la Cámpora y la mayor amenaza a los intendentes.
    Lo valioso de Cambiemos es que, más allá de sus limitaciones, trata de representar otra cosa. Para nuestra burbuja puede parecer poco, pero cuando uno mira el panorama de la Argentina actual es más que suficiente. Hay que seguirla peleando.

  3. Esteban Soler Says:

    Viví una experiencia muy parecida a la tuya. En una escuela de Florida, en Vicente López. Era la primera vez que lo hacía y estaba solo con boletas de Carrió y de un partido vecinal para diez mesas. Lo primero que uno percibe es lo manipulable que es el sistema, lo favorecido que resulta quien tiene el aparato como para abarrotar de gente las escuelas (en la mesa en la que me quedé para el recuento había dos fiscales kirchneristas -de un total de cuatro- y otro más que entraba cada veinte minutos a ver cómo iba todo). Es muy claro cuando te pasás el día ahí adentro que todo es demasiado permeable a errores o mala intención. También me sorprendió el desinterés de los fiscales de los otros partidos opositores en lo que pasaba más allá de sus boletas primero y más allá de los votos que hubieran sacado o no sus candidatos después. Sentí exactamente eso que decís de la burbuja. Yo me opusé a que siguiéramos como si nada la primera recorrida porque en un cuarto oscuro no había boletas de Sanz y el resto de los fiscales decía ‘que se jodan’. Yo discutí un voto de Massa (DE MASSA!) que querían anular completo porque la parte de intendente era de San Isidro. Los fiscales de otros partidos que tenían apenas menos votos que los que yo fui en teoría a defender se iban apenas veían cuántos habían sacado sus candidatos, antes del recuento total, antes de llenar las planillas, mucho antes de los telegramas. Todo esto es muy difícil de controlar y nadie parece tener ganas de hacerlo. Si en Vicente López la coalición cívica y el radicalismo no suman gente como para ejercer un mínimo control, entendemos por qué en otros lugares en los que supongo tendrán todavía muchísimo menos peso pasan cosas como esta:

    En Medellín, Santiago del Estero votaron 1806 personas. El Frente para la Victoria sacó 1787 votos. Massa 6, De la Sota 6, Sanz 2, el MAS, el Partido Popular, el Movimiento Acción Vecinal, Macri y Carrió 1 voto cada uno.
    Hay un dato adicional. Según el Censo 2010, en Medellín vivían 565 personas. No entiendo cómo no leímos en ningún lado sobre ese pueblito santiagueño que tuvo una explosión demográfica tan impresionante.

    El domingo terminé agotado pero los catorce votos de Elisa en mi mesa, el triunfo de Cambiemos en ese pedacito insignificante que yo fiscalicé y los primeros resultados que leí en twitter mientras esperaba el tren abajo de un temporal me pusieron contento. Con los días fui procesando todo y tengo esa sensación que tan bien describís en el final del anteúltimo párrafo. Trato de no perder las esperanzas. Les mando un fuerte abrazo.

  4. janfiloso Says:

    Tu relato parece un cuento de Ray Bradbury, ciencia ficción pura y sin embargo sabemos que es absolutamente real, que así se vota, así se fiscaliza, así aparecen los candidatos, así es la política, y con no tan grandes mejoras de calidad, así debe ser la política provincial y al final la nacional. El horror.

  5. Juan Says:

    Una “documental” exacto de lo que fueron las elecciones en el querido partido de La Costa. Tanto en lo previo como en el desarrollo y en la reseña postelectoral y en las mezquindades de “la política”.
    Fiscalicé en zona sur de La Costa y podría completarse el cuadro con las sospechas previas a la elección respecto a movimientos en los padrones (bajas y altas -manijeadas-), muy difíciles de comprobar y que no me constan, que les haría innecesaria la práctica fraudulenta…
    Pude escuchar a una candidata radical a concejal en el noticiero del cable de la zona sur y eran lamentables sus declaraciones. En la cosita chiquita de “la política” como si el municipio fuera un modelo republicano. Como Ud. bien dice, el de los De Jesús es «un kirchnerismo duro, muy ligado a las peores cosas del kirchnerismo, desde Boudou a La Cámpora». Porque calculo que ya se dan por hechos con entrar al Concejo Deliberante y, de última, ven al FPV como una especie de “progresismo”, ¡justamente el kirchnerismo de La Costa!
    Pero en general a las agrupaciones locales no les importó la elección nacional y provincial. Sin embargo, entre la gente de Marcos García, el domingo a la noche, se horrorizaban por los porcentajes alcanzados por Scioli en provincia y por Aníbal en la gobernación (en mi escuela a Domínguez le faltaron boletas hasta el mediodía del domingo con lo cual favorecieron deliberadamente a Aníbal pero, claro, me importaba un cuerno el FPV).
    Confío en la gran cantidad de gente harta (incluso los que están esclavizados con planes) pero temerosa que ya cuenta con el dato de lo que muchos hicimos en las PASO para volcarse en Octubre por la opción opositora mejor posicionada contra De Jesús, o sea, Marcos García. Pero también pueden visualizar que a nivel local son invencibles y votar en consecuencia y “arrastrar” el voto, contra lo que se cree, a las otras categorías, es decir, a las de Gobernador y Presidente. Ahí, y en los que no fueron a votar están los votos que hacen falta para derrotar al FPV. Una macana.

    Excelente texto, Quintín, de lo que es una elección en el interior de Buenos Aires.
    Saludos,

  6. tomas Says:

    Lo que va adentro de la urna es el certificado de escrutinio. El acta va en el sobre de plastico con el padrón del presidente de mesa y los votos impugnados y recurridos. Y el telegrama aparte.

  7. lalectoraprovisoria Says:

    Gracias. Es más engorroso de lo que dije. Hay que llenar tres planillas interminables. La posibilidad de error es enorme. Y a esa altura de la noche, todo el mundo se quiere ir. Además, sigo sin saber cómo se manda el telegrama. Parece un secreto de Estado.

    Q

  8. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    Por error o por “picardías”, ¿cuántos votos dejan de computarse, impidiendo que la decisión del ciudadano introducida en la urna se concrete realmente al efectuarse el escrutinio?
    Si ello ocurre en los casos que describen muy bien Quintin y Juan, lo que sucederá en otros centros de emisión del sufragio, un poco menos simpáticos para el votante y los fiscales que no sean del palo.
    Puede que ahí esté en parte la explicación de los motivos por los cuales el malhumor social no se refleje nítidamente en el acto eleccionario y el rechazo que en general las fuerzas políticas le tiene a la boleta electrónica, que no es el remedio para todos los males, pero curararía algunos de ellos.

  9. Yupi Says:

    Un gran país joven, situación adictiva si las hay porque después la normalidad resulta un plomo y ronda la tentación de seguir a los ponchazos otros cien años, los que fueron de los tiroteos en las elecciones de Balvanera a los laxantes. Me gustó la nota. El sistema electoral parece pensado especialmente para aniquilar el ansia del voto.

  10. lalectoraprovisoria Says:

    Creo que hay que generar una mística de la fiscalización. Pero hay problemas. La mayoría de los fiscales son rentados. La capacitación no es buena. Algunas partes del proceso del escrutinio están en la nebulosa para el ciudadano común. Falta mucho.

    Q

  11. Montañés Says:

    Así es, el sistema electoral es de una gran imperfección, a veces directamente espurio, desde las leyes y desde la implementación. Hacerlo limpio, justo y eficiente es de una importancia básica (complejo y dificultoso, también). Debatirlo y desarrollar uno óptimo y riguroso es un deber legislativo esencial para una evolución política saludable. Parece utópico pero hay que pelearlo.

    Otro, en mi opinión, es asegurar la alternancia en los cargos electivos expresamente desde la Constitución como principio inalienable de alcance nacional. Las constituciones provinciales deben estar sujetas a la nacional en ese aspecto. La rotación de la autoridad es un principio democrático crucial y debe asegurarse con la mayor solidez.

  12. MargaritadeArtiago (@licmargaritadea) Says:

    Estimado Quintin como ud. soy una seguidora de Lilita Carrió y fiscalisé el domingo pasado en el colegio San José de Quilmes Fui fiscal general de las listas de Margarita Stolviser por pedido d una amiga candidata a consejal por la candidatura a intendente de otro amigo pero a sabiendas de que iba a controlar también los votos de Cambiemos mi elección personal. Soy fiscal desde hace treinta años, en las internas cuando militaba en la UCR. y en todas las Nacionales incluyendo el plesbicito por el Canal de Beagle. Como sospechará conozco todas las trampas que se pueden hacer y a esta altura nada me sorprende especialmente de los compañeros peronistas. Pero debo reconocer que mi experiencia esta vez fué diferente a la suya.-
    Por empezar, el actual intendente de Quilmes Barba Gutierrez, está enfrentado a Anibal Fernandez e iba en la misma sábana que JDominguez hasta poco antes de laelección enque apareció en las dos listas lo mismo que los otros dos candidatos a pelear por la intendencia por el FPV Eso determinó que se rompieran mutuamente las boletas y que despues de los fiscales por el Barba y Fernandez quisieran contar los votos que recibieron ellos antes de los de Scioli.-
    Los fiscales generales deCambiemos y nosotras tres por Stolviser nos repartimos los ocho mesas del Colegio y nos pasamos las planillas. Personalmente le salve dos votos a MACRI

  13. MargaritadeArtiago (@licmargaritadea) Says:

    Perdón por las faltas de ortografía pero me entusiasmé y no tuve tiempo de leerlo Pero los resultados en Quilmes nos alientan para Octubre. Animo que queda camino por recorrer para conseguir el CAMBIO que soñamos.-

  14. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    Un poco de todo:
    http://www.perfil.com/politica/Detectan-errores-e-irregularidades-en-el-escrutinio-20150815-0029.html

  15. Johny Malone Says:

    Bienvenido al mundo real, Q.

  16. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    Nada nuevo, en esta caso, no bajo el sol, sino bajo la lluvia:

    http://www.lapoliticaonline.com/nota/91661-casi-detienen-al-presidente-del-concejo-deliberante-de-curto-por-robar-boletas/
    http://www.lapoliticaonline.com/nota/91632-denuncian-que-faltaban-40-mil-votos-de-massa-y-de-la-sota-en-misiones/
    http://analisisdigital.com.ar/noticias.php?ed=1&di=0&no=223340
    http://www.perfil.com/politica/Polemica-por-los-paraguayos-que-votan-en-Formosa-20150816-0040.html

    A esta gente habría que hacerle la boleta (electrónica) que es lo que más les va a doler.

  17. Montañés Says:

    Ariel Velásquez: otro asesinato político en la mugrienta Argentina kirchnerista. Otra expresión tenebrosa de la degradación a la que nos empujaron estos farsantes corruptos y asesinos. A medida que pasan las horas, la reacción del régimen y los detalles que se van conociendo superan, una vez más, todos los límites del grotesco y la barbarie.

    Locura, brutalidad, iniquidad, miseria, violencia, asco y más asco, el legado enfermo que nos deja esta lacra de malparidos.

  18. Montañés Says:

    Patético, bochornoso, deprimente, fraudulento, desvergonzado y brutal, así fue el día político de ayer en Tucumán. Agota la redundancia de adjetivos kirchneristas, pero no hay mejor descripción. Esta es la evolución política progre-kirchnerista en toda su expresión. Un sistema electoral ridículo y tramposo, clientelismo pornográfico, mentiras descaradas, irregularidad, ilegalidad, violencia, atraso, quema de urnas, groseros intentos de fraude. Toda la basura alperovichista-kirchnerista en su esplendor. Aunque al menos en dos ciudades grandes ganaron intendentes con fórmulas de la oposición (capital y Yerba Buena), la maldita impresión instalada es que para alcanzar la gobernación siempre se impone el clientelismo masivo, la trampa, el embrutecimiento y la prepotencia. ¿Qué se puede creer/esperar en estas condiciones?

    Si hay que elegir una noticia testigo entre las que se van conociendo sobre la jornada de ayer, una más amarga que la otra, la de la quema de urnas en San Pablo está entre las más gráficas y deprimentes.

  19. La Novia de Troll Says:

    Acá los chicos de los medios tratando de rescatar a Yoli como victima de Cris en el escándalo tucumano…en fín.

    Sdos

  20. La Novia de Troll Says:

    ps: escucho a Yoli que abre la boca y se hunde un poquito más, desmintiendo a nuestros androides analistas políticos, je.

  21. Montañés Says:

    Lo que está sufriendo Tucumán —sin olvidar su posible proyección nacional— es repugnante y siniestro. Esta es la consecuencia de más de una década de kirchnerismo (y de chavismo a nivel regional): la degradación acelerada y apabullante de la democracia, la perpetuación de las mafias prebendarias, de la pobreza y del clientelismo masivo y la instalación de la mentira, el cinismo, la ilegalidad y el fraude como normalidad política inaguantable y asfixiante. La represión salvaje de las movilizaciones populares mientras se acusa a los manifestantes de ser burgueses destituyentes enemigos del pueblo y de la voluntad popular. Maldito Alperovich, maldito kirchnerismo, malditos hijos de puta e idiotas útiles que apoyaron durante años esta farsa retrógrada, brutal y nauseabunda.

  22. Montañés Says:

    Anoche recordaba amargado una frase de Quintín, citando a Guillermo O’Donnell sobre el silencioso y constante accionar de los totalitarios cuando socavan gradualmente una república libre: “Un día despertás y la democracia ya no está allí”. Eso sentían anoche miles de tucumanos en medio del agravio, la desesperación política y la represión que les lanzaba el poder. El huevo de la serpiente de repente está abierto y ya es demasiado tarde. De pesadilla.

    El feudalismo de las provincias es, como el kirchnerismo, un cáncer político.

    ¿Y ahora? Más que nunca se necesita la unión del pueblo y de la oposición política. Miren Venezuela y su calamidad, esa aberración mafioso-ideológico-policial, no se puede terminar así, es trágico. No abandonen a Tucumán, el país entero se está deslizando a ese mismo pantano de fraude permanente y objetivo totalitario. Aviven el seso y reaccionen!

  23. Pablo Ciarliero (@PabloCiarliero) Says:

    Explicas la politica argentina, en especial la de PBA con la simpleza de un genio. Muchas gracias.

  24. Martin Says:

    De terror!!! Miserias de la realidad política argentina!!!!

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