Un filósofo a destiempo

Publicada en Perfil el 9/8/15

por Quintín

La editorial Cactus, especializada en filósofos franceses (Bergson y Deleuze son las presencias más numerosas en su catálogo), ha publicado a dos cineastas: Abel Gance (1889-1981) y Jean Epstein (1897-1953). Gance y Epstein son de esos nombres legendarios que hoy habitan el olvido calificado que constituyen los estudios académicos. Gance fue el más famoso, un director pionero y megalómano que ponía la cámara en lugares raros y hacía películas muy largas. La más famosa de ellas fue Napoleón (1927), que llegó a durar nueve horas y se restauró varias veces. En la web se encuentra la versión intervenida por Francis Ford Coppola, con música de su padre Carmine. Confieso que la película me derrotó, como también me abrumó el libro publicado por Cactus. Se llama Prisma y es una abigarrada colección de aforismas, poemas, diarios y reflexiones de tono nietzscheano. Gance admiraba a los grandes hombres públicos franceses: empezó con Napoleón, siguió con Pétain y se estacionó en De Gaulle. No quise averiguar si en los últimos años de su larga vida seguía a Le Pen. Pero tal vez haya algo en ese libro tan curioso.

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Me fue mejor con los dos libros de Epstein, La inteligencia de una máquina y El cine del diablo. El primero lleva como subtítulo Una filosofía del cine y los dos pequeños tomos componen un ensayo que no es una fenomenología filosófico-histórica del cine a la manera de los tan recitados tomos de Gilles Deleuze (La imagen-tiempo y La imagen-movimiento), sino más bien una tesis sobre la utilidad del dispositivo cinematográfico para el conocimiento del mundo. La idea central de Epstein es que gracias a las posibilidades de pasar una película al revés y ralentar o acelerar la cámara, se pueden apreciar por primera vez el carácter convencional del tiempo y la causalidad, así como la proximidad entre los distintos órdenes de la naturaleza. Así como el proceso de germinación de una planta reducido a pocos minutos sugiere cierta psicología de lo vegetal, la zombificación de las conductas en cámara lenta muestra cómo los humanos pueden ser animales según cuál sea la velocidad. Para Epstein, esos procedimientos propios del cinematógrafo hacen colapsar lo continuo y lo discreto, la materia animada y la inanimada, el orden y el azar, la carne y el espíritu. El cine permite también advertir que la personalidad no es una sola, que la conciencia es ajena a sí misma y que la razón es insuficiente.

Metódico, ingenioso, Epstein sostiene que el cinematógrafo es otro hito en el progreso de la humanidad hacia la pérdida de todas las certidumbres, cuyas etapas más recientes son la física de Heisenberg y el psicoanálisis de Freud, que permiten evolucionar de un mundo rígido a un mundo fluido. Y nada más fluido que las imágenes del cine, especialmente en sus vanguardias tempranas (antes de que se estabilizaran en una industria derivada del teatro), uno de cuyos clásicos es La caída de la casa Usher, un film del propio Epstein basada en ese extraño y bastante chapucero cuento de Poe. La película se ve hoy como una antigualla, pero se nota por momentos que logra borrar las barreras entre lo subjetivo y lo objetivo, entre lo real y lo imaginario, que logra hacer temblar la maquinaria narrativa. Algo así pensaba Baudelaire que hacía Poe. Pero ya es tarde para otro cine.

Foto: Flavia de la Fuente

4 comentarios to “Un filósofo a destiempo”

  1. La Novia de Troll Says:

    Hablando del “Napoleón” de Gance hay que recordar que versiones restauradas posteriores (Brownlow) no pueden circular porque el Coppola bobo tiene los derechos sobre screening y privilegia versiones más cortas, y “aceleradas” para la música de Carmine…

    Sdos

    http://www.silentera.com/info/napoleonRestoration.html

  2. Yupi Says:

    Buñuel, que empezó barriéndole el decorado a Epstein, tiene varios recuerdos buenísimos de ese tiempo en que todo estaba por hacerse. Un día Buñuel comentó que Gance le parecía vulgar. Epstein le dijo: “¿Cómo puede un pequeño idiota como usted hablar de un director tan grande?”. Y agregó, tras pensarlo un rato: “Tenga cuidado. Noto en usted una tendencia surrealista”.

  3. La Novia de Troll Says:

    Que grande Don Luis, el otro día estaba revisando “Subida al Cielo”: una de las 3 mejores del período mexicano (con “La vida criminal…” y “Nazarín”?). No es poco!!
    -sólo le comento porque hace bonita pareja con la última extravagancia hongkonesa de de Fruit Chan que usté visito hace poco!!

    ps
    Creo que la estaban pasando en Locarno con la maravilla de Gavaldón (En la palma de tu mano)… Y Kehr en New York también programando cine mexicano, no sé que les pasa!! :D

    Sdos

  4. Yupi Says:

    Las memorias de Buñuel son la alegría misma. Para recomendar a cualquiera. Copio de ahí:

    Detesto el pedantismo y la jerga. A veces, he llorado de risa al leer ciertos artículos de los Cahiers du Cinéma. En México, como presidente honorario del Centro de Capacitación Cinematográfica, soy invitado a visitar las instalaciones. Me presentan a cuatro o cinco profesores. Entre ellos, un joven correctamente vestido y que enrojece de timidez. Le pregunto qué enseña. Me responde: “La semiología de la imagen clónica”. Lo hubiera asesinado.

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