Diario intermitente (27)

por Quintín

22 de julio

Diego Brodersen, el rey del soul, me pregunta en un tuit si ya que anduve escuchando a Curtis Mayfield, conozco el único disco de Baby Huey. Es un álbum que produjo Mayfield y se editó después de la muerte de Huey, un cantante de 200 kilos. Lo estoy escuchando ahora y efectivamente el disco es genial. Huey era un fenómeno y los arreglos, algunos posteriores a la grabación original, le agregan una potencia increíble. Además es un disco muy funky, como le gustan al amigo Brodersen, con quien pasábamos largas sobremesas de música y escabio en San Clemente mientras Flavia y Marcela apolillaban; eso fue antes de que los Broder fueran madre y padre.

LasfloresdeQ

Ayer escuché el programa de Gustavo Noriega, donde estuvo invitado Diego Bigongiari, a quien conocí después de reseñar una de sus espléndidas guías de vinos. Ex marino mercante en Europa, autor prolífico de las mejores guías de turismo nacionales, catador experto, escritor agudo y preciso, a Bigongiari le dio de pronto por sacar un libro que se llama Guarangadas K, y cuyo subtítulo es Crónica de doce años de groserías, descaros y maltratos kirchneristas.

No lo leí aún, pero estoy seguro de que está muy documentado, como lo prueban algunos pasajes del programa de anoche, dedicados a las barrabasadas del kirchnerismo en la esfera diplomática, donde el matrimonio de presidentes violó todas las normas de la cortesía debida a los representantes de otros Estados, base de la precaria paz entre las naciones. Uno no puede pedirle a quienes no conocen otra conducta que la humillación sistemática de adversarios y amigos, que entiendan cuestiones como esa. Los Kirchner son (entre otras cosas) guarangos por naturaleza y han contagiado a sus funcionarios el hábito de la brutalidad injustificada con el prójimo como instrumento y estilo de un gobierno basado en el desprecio por las reglas, las instituciones y las personas.

En algún momento del programa, Bigongiari arriesgó que aun cuando a Cristina Kirchner la sucediera el obsecuente Scioli, este no repetiría ciertas formas, ciertos procedimientos, ciertos modales. Le parecía que después del próximo gobierno, cualquiera fuese su signo, iba a ser imposible escribir un libro con sus guarangadas, que estas tenían que ver ante todo con un temperamento muy personal de los Kirchner que se transmitió a sus seguidores, desde gente muy dispuesta y entrenada para la guaranguería como Guillermo Moreno a otros aparentemente menos proclives pero finalmente tanto o más ruines en su comportamiento como el canciller Timerman.

Lamentablemente, creo que Bigongiari se equivoca en un aspecto. Es posible que Scioli y sus ministros no sean tan groseros como quienes fueron sus jefes políticos en estos años y a quienes aduló sin límites, pero me parece que la innata guaranguería K es menos una causa que un síntoma y que para que exista un guarango, tiene que haber muchos dispuestos a dejarse guaranguear. Y eso no va a cambiar cuando Cristina abandone en diciembre la Casa Rosada y sea otro el tono predomine en la comunicación presidencial pública y privada. Lo cierto es que en estos años, el kirchnerismo y sus crecientemente audaces atentados contra la república avanzaron sin que nadie se les pusiera delante o, mejor dicho, avanzaron mientras los que se ponían delante eran tratados de locos o fanáticos, castigados por la opinión pública, derrotados en las urnas e incluso muertos. Hubo demasiados políticos, periodistas y empresarios que, como dice en el acápite de Guarangadas K, “entreabrieron gustosos las puertas de la tiranía”. Copio entero ese ambiguo, enigmático párrafo que inaugura el libro:

A todas las personas a las que aprecio que, con su voto, su práctica y su discurso, me ofrecieron el singular privilegio de experimentar, una vez más en la vida, cómo se gestan esos democráticos consensos donde incluso seres brillantes entreabren, gustosos, las puertas de la tiranía.

No estoy seguro de que Bigongiari saque todas las conclusiones del hecho de que muchas personas que aprecia hayan sido cómplices, por acción u omisión, de un proceso político que colocó a la Argentina al borde del abismo y cuyo final es incierto y peligroso (incluso algunos que hoy le hacen reseñas elogiosas al libro). Hoy mismo, cuando no solo las guarangadas sino las trapisondas, las torpezas y las mentiras del kirchnerismo han quedado completamente expuestas, así como sus desastrosas consecuencias en la economía, la política y hasta en la mera convivencia, todavía haya quienes creen que no es para tanto o que, en todo caso, el kirchnerismo no es peor que sus adversarios y así se aprestan a votar por su continuidad en las primarias, la primera vuelta o el balotaje. Allí es donde uno advierte que las guarangadas no son solo un aspecto del régimen kirchnerista, sino que este se salió con la suya porque la Argentina es un país mucho más deteriorado de lo que estamos dispuestos a admitir. La escasa resistencia ofrecida a los totalitarios, incluso la complacencia con la que se los sigue tolerando y celebrando, los increíbles niveles de corrupción y debilidad moral que han demostrado jueces, legisladores y empresarios (sin los cuáles nada de esto sería posible), la naturalidad con la que se aceptan la prepotencia y la venalidad, la cándida o malintencionada letanía de que el kirchnerismo encarna la causa del pueblo mientras que sus adversarios son demonios oligárquicos y entreguistas no disminuirán porque el próximo presidente llegue puntualmente a las reuniones con otros jefes de Estado o se abstenga de llenar sus discursos de puerilidades y estupideces ofensivas al sentido común. Quiero decir, amigo Bigongiari, que todo esto pasó porque nunca entendimos su gravedad ni sus implicaciones. Siempre pasó eso con el fascismo: algunos no lo reconocen hasta que es demasiado tarde, otros se benefician de él. Y las dos tribus andan mezcladas.

En fin, siempre llego a las mismas conclusiones. Ahora escucho a Marvin Gaye. Voy por el primer disco, The soulful moods of MG, cuando todavía era un cantante más o menos del montón, aunque parece mucho mejor de lo que la guía All Music está dispuesta a reconocer. Leí la trágica biografía de Gaye (1939-1984). Hijo de un predicador que le pegaba sistemáticamente de chico, volvió a la casa paterna después de muchas vueltas de la vida y mucha infelicidad. Allí, el abusador lo mató de un tiro. El segundo disco, That stubborn kinda fellow (62).Es puro Motown temprano, irresistible. Estamos en los albores del soul. Ninguna música (tal vez la de Los Beatles, que fueron sus contemporáneos) contagió esa felicidad. Alguien podría decir que tengo esa impresión porque corresponde a mi temprana adolescencia. Pero solo me enteré del soul treinta años más tarde.

Foto: Flavia de la Fuente

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17 comentarios to “Diario intermitente (27)”

  1. Maria C.Reiriz Says:

    Tal vez lo más grave de todo, más que los modos, haya sido la ruptura del estado de derecho. Lo que han hecho con la justicia es terrible. Primero, no cubrir las vacantes, como estrategia para que hubiera que nombrar suplentes sin estabilidad y, por lo tanto, sin libertad de decisión, bajo riesgo de ser reemplazados y luego el ascenso de cuadros mediocres que usan el estado como una agencia de colocaciones. Lo de la justicia no tiene perdon. Va costar años reconstruir lo destruido y no se tiene demasiada conciencia….. No hay un solo Cabral, al por lo menos 30 con la espada de damocles y la lista de subrogantes las hicieron con gente sin nivel que solo puede obedecer ordenes. Una verdadera pena.

  2. Diego Bigongiari Says:

    gracias querido Quintín por tu fogoso comentario, tan fogoso que me hiciste acordar de Cecco Angiolieri, ese poeta italiano contemporáneo de Dante que escribió “si yo fuera fuego, ardería al mundo; si yo fuera viento lo barrería; si fuera agua lo inundaría”
    respecto a la dedicatoria del libro, es porque más allá de todos los efectos terrenales inmediatos, lo que más me asombra e interesa de esta época es precisamente ese extraño fenómeno de “magnetización” de las conciencias según líneas de fuerza opuestas, y el no menos extraño fenómeno de las conciencias ajenas, que uno sólo aprecia desde afuera y desde la propia, y sus curiosos plegamientos según esos campos magnéticos. El libro que más me interesaría leer sobre estos años (yo no sería capaz de escribirlo, pero quizás una Beatriz Sarlo sí) es precisamente el que tratara del comportamiento de las conciencias humanistas o progresistas en estos doce años. Todo lo que nos pasó desde 2003 hasta hoy fue muy raro.
    un gran abrazo.
    Diego

  3. lalectoraprovisoria Says:

    Lástima que la de Beatriz Sarlo sea una de esas conciencias que relativiza el daño de los guarangos y sus guarangadas frente al fantasma de “la derecha”. Ella sería más un caso de estudio que la pintora de este cuadro.

    Un abrazo
    Q

  4. jose Says:

    los que no somos guarangos explicamos nuestras posiciones, fundamentamos ideas, hasta callamos por pudor para no herir susceptibilidades de nuestros amigos (?) KK, pero ya me estoy cansando de mandarlos a la mierda en silencio.

  5. Diego Bigongiari Says:

    José: en la física cuántica (de la que no sé nada) parece que hay fenómenos donde la mera presencia de un observador modifica la naturaleza del fenómeno.
    acá, en la cuántica K, vendría a ser al revés: la mera presencia del fenómeno modifica la naturaleza del observador!
    en otras palabras, ¿se puede describir guarangadas sin caer en lo mismo?
    Quintín: no nos disputemos por cuestión de faldas, pero creo que Beatriz es una de las mentes más lúcidas que tenemos en el país.
    Sin ella y Hugo Vezzetti nos faltaría un brazo, un ojo, un hemisferio cerebral!
    abrazo
    D.

  6. lalectoraprovisoria Says:

    DIego. Ahí no te sigo. Explicame por qué Sarlo prefiere que gane Scioli y no Macri. Eso no es lucidez, es una locura.

    Q

  7. Hugo Abbati Says:

    Creo que el Kirchnerismo es la culminación de algo, en el sentido de terminar una actividad o proceso. Es difícil determinar ese algo, ya que, efectivamente, la Argentina se ha transformado en estos años, y lo ha hecho de manera radical. Vivo en España hace casi treinta años, y voy, al menos una vez al año, cuando puedo dos, a ver familia y amigos. No es fácil precisar la apreciación del deterioro, y no porque no sea evidente, sino porque es extraordinariamente evidente en una cantidad de áreas sociales, políticas, culturales, etc. que sería fatigoso e insuficiente enumerar. Comprendo al subsidiado, comprendo a la clase media que se compra el autito y viaja en cómodas cuotas a Europa o Miami, comprendo al pibe de la liberación que siente que le pone épica a su vida, y comprendo a los peronistas de toda la vida que intentan encontrar la frutilla apetitosa en medio de una montaña de mierda, incluso al miserable que medra con la situación. Ahora bien, el que tiene el privilegio de poder analizar las situaciones desde lo que se muestra (¿la única verdad? ¿la realidad?) y decide ignorar lo evidente para poner sus patéticas abstracciones al servicio de “la causa”, es simplemente un traidor, a su inteligencia y su formación, en primer lugar, y a su gente en la medida en que es escuchado más allá de su ámbito privado. Aquí entra toda la Carta Abierta (de gambas) y una larga retahíla de inmorales. Toni Judt rescataba del gran Albert Camus que hubiera puesto, siempre, el hecho moral en el centro de sus análisis políticos. Eso es imposible en la Argentina, al menos, es imposible sin que caiga sobre uno una caterva de malignos descalificando desde el lugar común de la “revolución”, lo “ideológico”, el “modelo” o lo que sea, y colgándole el cómodo San Benito de reaccionario, fascista, etc. Un señor como Forster (por cierto, cada vez más gordo) habrá leído a Hannah Arendt, por ejemplo, y conocerá los mecanismos tan habituales en la instalación sorda y constante de la implantación de un régimen único, con evidentes deseos totalitarios. ¿Por qué se hace el boludo? ¿cuál es el precio de hacerse el boludo? ¿Y la ganancia? Sobre todo ¿cual es la ganancia de estos teóricos malignos al servicio de mafias tan evidentes que entristece tener que señalarlas, como si no se mostraran suficientemente por sí mismas.
    Un historiador inglés, no recuerdo ahora si Burleigh o Beevor, describe la implantación del nazismo como el reemplazo de un puente a través de un lento trabajo de suplantar sus piezas sin necesidad de interrumpir su servicio. El tren sigue pasando sobre el puente, con sus pasajeros. En unos pocos años, el puente es otro, los trenes nunca dejaron de pasar, los pasajeros no se enteraron de nada, y cuando lo hicieron (se acabó el subsidio, no se puede pagar la cuota del autito, la guita no da ni para ir a la salada, la liberación fue una broma grotesca, no había frutillas, la vida no vale nada, la corrupción está integrada al modo de ser, matan un fiscal y se cuentan las minas con las que salía, etc.) ya es tarde.
    Y lo peor: se habla de la continuidad del Modelo, pero con algunas correcciones. Lo dijo Borges: incorregibles.

    Perdón por la extensión (vaya rima).

  8. Yupi Says:

    Vos resultás haciendo el moralista / un disfrazado sin carnaval… Me parece menos un problema moral que de lógica. Si tienen que juntarse para competirle al PRO y tienen que juntarse para competirle al FPV, la alternativa real es PRO vs FPV. Y todos los que están en el medio del arco (radicales, progresistas, inútiles varios) antes que un gobierno del PRO prefieren la muerte. Este es el Teorema de Quintín. Guste o no el estilo de formulación, hay que reconocer que es coherente.

  9. Montañés Says:

    Estoy escuchando el disco de Baby Huey. Listen to me, el tema que lo abre, es una aplanadora soul.

    Yapa con Sam & Dave.

  10. Montañés Says:

    Y dos de Darondo: 1 y 2.

  11. Johny Malone Says:

    Lo de Scioli en Cuba es preocupante por dos cosas:
    1) Cuba va a seguir el camino de China y Vietnam: liberalizar algunos sectores económicos mientras sigue con un feroz control político y social, agregando algunos “gestos” de vez en cuando para encantar a unos y otros. Scioli, con Cris soplándole la nuca, ¿estará tentado a hacer eso? Me temo que sí.
    2) Obama, como los presidentes anteriores, validó lo de China y compañía básicamente porque no le quedó otra. El tema es que si lo de la “nueva” Cuba tiene éxito, su modelo puede extenderse a países devastados institucionalmente como Argentina. Y lo más probable es que los próximos presidentes USA no hagan demasiado por impedirlo. Los que pelean por la libertad acá están muy solos.

  12. jose Says:

    quintin, podría decirme en que post está la reseña de tres cuentos de Rejtman? recuerdo haberla leído y ahora que compré el libro me gustaría releer tus apreciaciones … y no encuentro la entrada en el blog. Gracias.

  13. lalectoraprovisoria Says:

    https://lalectoraprovisoria.wordpress.com/2014/02/12/intrascendencias-51/

    https://lalectoraprovisoria.wordpress.com/2014/03/02/intrascendencias-78/

  14. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    ¿Que ha ocurrido en nuestra sociedad?
    Bueno, puede que se haya enamorado de Maquiavelo, pero ha ignorado sus advertencias:
    Maquiavelo advierte que aunque una constitución mixta sea necesaria, ello no significa que sea suficiente para asegurar el mantenimiento de la libertad. La razón es que —como advierte nuevamente— la mayoría del pueblo permanece más entregado a sus propias ambiciones que al interés de la república, y «nunca hace nada bueno excepto por necesidad» El resultado es una perpetua tendencia por parte de ciudadanos e intereses de grupos poderosos a alterar la balanza de la constitución en favor de sus propios y sectarios fines, sembrando con ello las semillas de la corrupción en el cuerpo político y comprometiendo su libertad. Para afrontar este permanente riesgo, Maquiavelo enuncia una nueva propuesta constitucional: sostiene que el precio de la libertad es una constante vigilancia. Es esencial, en primer lugar, aprender a distinguir las señales de peligro, esto es, a reconocer los medios por los que un ciudadano individualmente o un partido político es capaz de «alcanzar más poder de lo conveniente n segundo lugar, es esencial desarrollar una serie especial de leyes e instituciones para hacer frente a tales emergencias. Una república, señala Maquiavelo, «debe tener entre sus ordini lo siguiente: que los ciudadanos sean vigilados de modo que no puedan hacer el mal so capa de hacer el bien, y que ganen popularidad solamente en la medida en que progrese y no sufra daño la libertad» Finalmente, es esencial para todos «el tener abiertos los ojos», manteniéndose prestos no sólo a señalar tan corruptoras tendencias, sino también a emplear la fuerza de la ley para sofocarlas tan pronto como inmediato. La respuesta apropiada a esta amenaza no consiste en atemorizarse ante la sola idea de una autoridad dictatorial, pues ésta puede ser vitalmente necesaria en casos de emergencia nacional. La respuesta debe consistir más bien en asegurarse, por medio de los ordini apropiados, de que no se abusa de tales poderes. Ello se puede conseguir de dos modos: exigiendo que absolutamente todos los que ejerzan poder «permanezcan en sus puestos por un tiempo limitado pero no de por vida», y asegurándose de que su ejercicio está restringido de tal manera que puedan «administrar solamente aquellos asuntos para los que fueron designados». Siempre que se cumplan los ordini no habrá peligro de que el poder absoluto pueda corromperse del todo ni que «el gobierno se debilite».

  15. Hugo Abbati. Says:

    Fausto- La muchedumbre asciende hacia el trono de Satanás. He aprendido allí cosas que nunca había sabido…

    Mefistófeles- Toda la muchedumbre se esfuerza por subir ladera arriba. Uno cree que empuja, pero lo están empujando contra su voluntad.

    Goethe (Fausto).

    Poco a poco, con cuatro años más de K., todos en la cima.

  16. Yupi Says:

    -PIGLIA: Pero cómo, ¿el infierno existe?
    -DIABLO: Mire, lo que no creo es que usted exista. Repite todas las sandeces que andan sueltas por el mundo y que nadie se atrevió a compilar.
    http://www.elcastellano.org/news/descubren-plagio-de-ricardo-piglia-en-plata-quemada

  17. Eduardo Reviriego (Daio) Says:

    “Por tanto, cuando veáis la ABOMINACION DE LA DESOLACION, de que se habló por medio del profeta Daniel, colocada en el lugar santo (el que lea, que entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes;…”
    Mateo 24-15

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