Diario intermitente (18)

por Quintín

24-25 de junio

Son días tristes. Dos de nuestras perras atacaron a la otra y casi la matan. Ella y Janis tienen cuatro años y pesan 25 kilos, Solita tiene 7 y pesa solo 15, pero por tener más antigüedad siempre fue la privilegiada de la casa. Esta situación originó celos y resentimientos que estallaron por primera vez en el verano, cuando se pelearon violentamente una noche en la que había ruidos de pirotecnia, que tan nerviosos ponen a los perros. Flavia se metió a separarlas y terminó mordida en el muslo, cosida en el hospital y estuvo casi un mes sin poder bañarse en el mar.

EllayJanis

A raíz de esa pelea, contratamos un adiestrador, que parecía saber su oficio pero no obtuvo de nuestra parte la constancia requerida, además de que ni él pudo controlar a Ella cuando intentó sacarla a pasear (Flavia, sencillamente, no tiene fuerza para dominarla). De todos modos, logramos restablecer la armonía canina y todo parecía tranquilo hasta este episodio, en el que Ella la agarró del cuello a Solita mientras Janis la mordía de atrás, una situación dantesca que Flavia y yo logramos cortar luego de muchos esfuerzos y que terminó con Soli en el veterinario, cubierta de heridas, algunas serias (el veterinario dijo que parecía que la había agarrado un cocodrilo) y conmigo en el hospital con una mordedura en la mano (con antitetánica, antibiótico y curaciones diarias). La pobre Solita se repone lentamente y tiene una herida infectada, mientras que las otras dos han sido confinadas al jardín mientras vemos qué hacer con ellas. Las opciones son pocas, porque los veterinarios nos aseguran que la tercera pelea puede ser fatal: regalar a Ella y a Janis a alguien que las quiera de verdad o hacer algún tipo de reforma en la casa como para que se pueda vivir y Solita nunca se encuentre con sus hermanas.

Así que estamos mal, apesadumbrados y culposos como si no hubiéramos sabido educar a los hijos que no tuvimos, añorando los momentos de felicidad que nos dieron las perras, animales hermosos e incomparables que han terminado sufriendo y haciéndonos sufrir.

Escucho a Monk, Thelonious Himself, un disco de 1957 compuesto de solos de piano, a excepción de Monk’s Mood donde toca con el bajista Wilbur Ware y John Coltrane, un saxo tenor casi desconocido entonces, que Monk insistió en que formara parte de la grabación. Me doy cuenta de que últimamente escucho música solo cuando escribo este diario, como si de todo lo que hago tuviera que dar cuenta aquí y no tuviera sentido leer o escuchar música sin escribir sobre ello.

Como para acompañar el bajón leí en estos días unas cuantas páginas de Europa Central, la novela de William T. Vollmann, que todavía no logro desentrañar del todo, pero que me resulta por momentos fascinante. El libro empieza con una frase de Shostakovich:

La mayoría de mis sinfonías son lápidas.

Dedicado a serbio Danilo Kis, uno de los escritores más lúgubres de todos los tiempos, Europa Central es una colección de pesadillas históricas que tienen como escenario el territorio europeo, desde Alemania hacia el Este y desde la Primer Guerra hasta algún momento posterior a la Segunda. Hasta ahora (página 80) encuentro dos clases de capítulos. En unos, una primera persona ocupada alternativamente por un soldado soviético y uno nazi (tal vez haya más habitantes de ese yo) transmite órdenes entre las líneas militares y evoca imágenes, símbolos de la ilusión de grandeza de sus distintas naciones en los momentos de mayor locura nacionalista. Esos capítulos son bastante herméticos, pero también hay otros que cuentan historias más o menos conectadas con hechos verídicos.

Monk toca April in Paris, uno de los temas más versionados en el jazz. Compuesto en 1932 por Vernon Duke y E. Y. Harburg para un musical de Broadway, es uno de esos temas que el jazz se apropió, mientras que tantos otros hits de la música popular pasaron de largo. No conozco una teoría que explique por qué ciertos temas hacen una carrera en el jazz. Por ejemplo, está claro que Coltrane hizo suyo My Favorite Things de La novicia rebelde. Pero no sé por qué resultó tan oportuno. Sería interesante saber por qué los músicos de jazz tocan algunos temas del cancionero de Broadway o del Tin Pan Alley y otros no.

Una de las historias de Vollman es la que vincula a N. K. Krupsakya, la mujer de Lenin, con Fania Kaplan, la anarquista revolucionaria que intentó asesinar a Lenin a tiros en 1918 y fracasó por poco, ya que la víctima se recuperó en el momento pero murió tres años más tarde como consecuencia de las heridas. Vollmann cuenta (no sé si es cierto) que Krupskaya (comunista fanática por otra parte, que luego aplaudiría los peores crímenes del régimen) se interesó por saber quién era Kaplan y por qué atentó contra Lenin, a quien además le pidió clemencia por ella porque no creía que se debiera ejecutar a los compañeros equivocados. Según cuenta Vollmann, cuando Krupskaya le hablaba de Kaplan, esta ya había sido ejecutada con el clásico tiro en la nunca y enterrada en secreto. Pero en lugar de confesarlo, Lenin le encargó a Stalin que le preparara a su mujer una entrevista en la cárcel con una actriz que se hizo pasar por Kaplan y que, a su turno, sería también ejecutada. La conversación entre ambas mujeres, como Vollmann la describe en lo que sería una clásica escena de teatro en una cárcel, resume la discusión política, hoy vigente, entre la democracia y el totalitarismo. Transcrita a un escenario o a una película sería así:

Falsa Kaplan: Sabe de sobra lo que exigimos, sufragio universal, libertad de prensa, poder para los campesinos, un gobierno del pueblo representativo…

K: ¡Pero esas expresiones seudodemocráticas suyas están impresas en las constituciones de las repúblicas capitalistas de todo el mundo! ¿Cómo puede apoyar el sufragio universal cuando la gente más rica controla el voto? La libertad de prensa… ¿Quién es el dueño de esa prensa? Un gobierno del pueblo… ¿De qué pueblo?… Usted misma se ha convertido en títere de la camarilla de la Guardia Blanca.

No sé si la historia de la actriz es cierta, pero es muy verosímil. La conversación tampoco es muy original pero concentra una disputa que sigue vigente un siglo más tarde cuando los herederos de Lenin, vestidos con la ropa del populismo, siguen hablando de las corporaciones, de los complots de la derecha, de la república como trampa burguesa y pensando en cambiar la Constitución liberal por otra que les asegure el poder para siempre.

Escucho Monk’s Music (1957) con el septeto (Coltrane, Coleman Hawkins, Gigi Grace, Ray Copeland, Wilbur Ware, Art Blakely), clásico sonido del jazz de fines de los cincuenta, con una sección de cuatro vientos y un ritmo poderosísimo. Este es el jazz de los solos encadenados, acaso la marca más notoria de un género y la que lo fijó en una estructura demasiado rígida como para renovarse sin cambios esenciales. Después vinieron los experimentos, las fusiones, la decadencia y las reediciones.

Hay algo que seguramente Monk compartiría de una entrevista que leo en la web a Stuka, un músico de rock argentino. Stuka despotrica contra el Indio Solari y su alcahuetería oficialista, en nombre de la libertad de los músicos. “La gran mentira no pasa por ser K o no K, cualquier gobierno en sí es una mentira. Vos no podés ser rockero y apoyar.” También en esa frase se concentra todo.

Foto: Flavia de la Fuente

11 comentarios to “Diario intermitente (18)”

  1. janfiloso Says:

    Qué macana lo de las perras, lamento mucho. Espero que los 5 se recuperen de sus heridas.
    Tengo 63 años y tuve perros toda mi vida hasta hace unos dos años que murió el ultimo. Suficiente para mi, me juré no volver a tener animales en casa. Tuve perros de todas las razas, tamaños y pelajes, pero todas las historias terminan mal por un motivo o por otro.
    Igual, como vos decís, uno pasa buenos ratos con los perros y podría escribir varios tomos con las anécdotas de todos los perros que tuve, pero hasta aquí llegué. Suficientes episodios nos provee nuestra vida de humanos como para agregar las que derivan de los animales.
    Espero que se recuperen pronto y encuentren una buena solución al problema. Mi solidario saludo.

  2. lalectoraprovisoria Says:

    Gracias, Janfi. La verdad es que estamos muy tristes. Por ahora, estoy esperando que se curen Solita y Quintín. Después veremos qué hacemos con la vida. Besos, querido amigo!

    F

  3. Luis Says:

    Esta noticia me ha dejado estupefacto y dolorido. Todo nuestro cariño a la distancia, queridos y pronta recuperación. No me atrevo a hacer ninguna reflexión en este momento tan doloroso solo que curen pronto.
    Un beso grande para todos.
    Que noche mas triste.

  4. JC Says:

    Lamento mucho la situación con las perras. Viví una situación prácticamente idéntica con tres perros. Me permito con todo respeto aconsejar que se regale, el experimento de vivir juntos pero separados resultó estresante y a la larga siempre puede tener fallas. Seguramente encontrarán alguien cariñoso y podrán hacer visitas. De cualquier manera, abrazo y que todo mejore.

  5. Cristina Says:

    Oh, que triste, no puedo creer que se haya repetido el mismo episodio del verano, estoy muy apenada. Estos días estuve extrañando mucho a Solita. Les deseo lo mejor y que se recuperen pronto. Un fuerte abrazo.

  6. Yupi Says:

    No creo que haya ocurrido porque los criaron mejor o peor. Son cosas que pasan, decía Larralde. Que se mejoren.

  7. Montañés Says:

    Anoche tuve una pesadilla espantosa. No sé si fue ocasionada en parte por el doloroso episodio narrado en este diario, o por alguna otra presión interior que me carcome por estos días. Soñé que un escorpión gigante rebanaba como un fiambre a mi perra Gala, una escena horrorosa y terriblemente vívida que me causó una angustia insoportable. Recuerdo que durante el sueño clamaba, asfixiado por el llanto: “Esto es un sueño, tengo que despertarme”. Demoré demasiado en hacerlo, empapado en sudor.

    Que vuelva la paz al hogar (y a los sueños).

  8. Montañés Says:

    Malherido.

  9. lalectoraprovisoria Says:

    Gracias, amigos por todo el afecto y la ayuda. Después veremos qué hacemos con la vida en casa con las tres perras. Ahora solo me puedo concentrar en curar a Solita. Después pensaremos qué hacer. Mientras tanto, Ella y Janis están afuera, tienen una casita en el jardín con una cama y todo. Y cuando Solita sale a hacer pis, metemos a las otras dos en la casita. No creo que se pueda vivir así mucho tiempo, y también es peligroso. Cualquier error puede ser fatal. Tiene razón JC.

    Pero, por ahora, lo único que importa es que se curen Solita y Quintín.

    Besos a todos,

    F

  10. cossi Says:

    Flavia, Quintín, lamento mucho lo ocurrido, espero que se mejoren pronto ustedes y Solita y que le encuentren una solución al problema. Coincido con Yupi en cuanto a no adjudicar el incidente a carencias en la educación. Me decía Magdalena que las peleas entre perras son más bravas que las de los perros, los animales a veces son impredecibles. Más cariño y amor que el que ustedes les han dado y les dan a las perritas imposible.

    Les mandamos con Magdalena un abrazo grande.

  11. lalectoraprovisoria Says:

    Gracias, Carlos. Hoy Soli parece estar mejor. Por primera vez en 5 días, ladró! Seguimos con las curaciones, antibióticos y esperando que no se complique.

    Ahora me toca ir a alimentar a los leones que viven afuera.

    Te mando un beso enorme a vos y a Magdalena!

    F

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