Copa América 2015 (19)

Chile (1) – Uruguay (0)

por Quintín

Uruguay es el equipo más previsible del mundo y a esta altura todos saben que no va a entusiasmar a nadie pero es muy difícil ganarle. Con el tiempo, Chile se ha vuelto también previsible, porque se sabe que va a manejar bien la pelota, que intentará asociarse y abrir el frente de ataque, aunque le costará hacer un gol en los partidos difíciles. Ahora bien, este es un Chile en gran momento, que juega de local con jugadores confiados y que transita el camino que lleva de un juego fino a un juego pleno. Uruguay, a su vez, no trajo su mejor versión, sobre todo porque le falta Suárez y su técnico no intenta nada que se acerque a una autocrítica ni una renovación. Incluso, me permito agregar que a esta altura ya hay algo un poco patético en Tavárez, que apenas puede caminar a causa de lo que creo que debe ser una artrosis de cadera y vive sufriendo terribles dolores. No creo que en esas condiciones uno tenga mucha predisposición para apreciar la libertad ni la belleza del juego.

Si Valdivia, Vidal, Matías Fernández y Pizarro estuvieran en el plantel uruguayo, jugarían entre todos un par de minutos por torneo. En Uruguay, la creatividad solo se admite para los delanteros netos y por eso a los Lodeiro o De Arrascaeta solo los veremos, a lo sumo, en el primer partido. Es que el técnico, los jugadores y el público uruguayo solo creen en su fórmula. Defender, defender, defender y ganar con un eventual contragolpe o una pelota parada. La inspiración, la calidad, el toque, la sutileza no tienen demasiado que hacer en ese contexto.

Claro que Uruguay tiene en general con qué practicar su fórmula: en este torneo la tuvo con dos centrales del más alto nivel mundial, un mediocampo (Arévalo, Sánchez que jugó su mejor partido hoy, Rodríguez, González) que quita y empuja como para que, de vez en cuando, la pelota llegue a tres cuartos de cancha y pueda disponer de un tiro libre para cabecear, y hasta un plus como Cavani, que se las puede arreglar para ganar alguna contra toda una defensa. Y después está el método: concentración en el juego y confianza en que con esos recursos se puede llegar lejos.

Chile, después de un grupo diseñado para pasarlo sin problemas, tenía hoy el primer partido serio. Lo salió a enfrentar con optimismo y con alegría, aunque su misión era quebrar una defensa de diez jugadores amontonados cerca de su área. Tuvo un gran conductor en Valdivia, un gran pulmón en Isla y el resto acompañó sin desentonar, aunque lo de Alexis fue opaco y a Vidal se lo vio un poco ofuscado. Pero el arquero, los defensores y los medios cumplieron la parte menos vistosa del trabajo: sostener el juego y permitir que sus compañeros de adelante tuvieran la pelota durante casi todo el partido sin tener que preocuparse por alguna debilidad atrás. Y, además, no perdieron nunca de cabeza en su propia área.

Así y todo, hay que decir que la primera situación de gol para Chile fue el gol, cuando Uruguay ya jugaba con diez y hasta había creado alguna jugada de peligro. Chile tocó, buscó, desbordó por los costados, pateó de afuera y combinó hacia adentro, pero estuvo un poco por debajo de la inspiración requerida para vulnerar la jerarquía de los defensores rivales. Sin embargo, el fútbol se juega durante noventa minutos y siempre pasa algo que arruina las previsiones. En este caso, que Cavani reaccionara con una levísima cachetada ante una tocada de culo de Jara (tampoco muy alevosa, al parecer) y que el árbitro lo castigara con una tarjeta amarilla localista que fue la segunda y se volvió roja (qué malo, qué sacapartidos que es este árbitro brasileño Ricci).

Eso fue a los 62 minutos. Se dijo que en ese momento saldría a relucir la garra uruguaya. Pero la garra uruguaya ya no es lo que era y se agota en el ejercicio obsesivo y concentrado de la famosa fórmula pero no incluye la adversidad en su rango de posibilidades. Uruguay no tiene cómo afrontar un partido con un hombre menos más que redoblando los quites, los fouls y los pelotazos. Y así se llegó a los 80 con Chile siempre buscando, ahora con más delanteros en la cancha, para que Valdivia capture un puñetazo hacia el medio de Muslera (cuyas actuaciones declinan en cada torneo), la toque para Isla en el borde del área y este le pegue rasante, roce en un defensor y se meta.

Después, al final, vimos una pequeña muestra del clásico matonismo oriental (tampoco exagerada) ante una segunda expulsión exagerada, con el Maestro Tavárez haciéndose el malo y pasando un pequeño papelón (creo que ya no hay convicción en Uruguay para victimizarse; hasta los jugadores están podridos de ese papel). Pero lo cierto es que después del gol, incluso después de la expulsión, Uruguay no llegó nunca. Finalmente, Chile ganó bien en un partido que emocionó porque el resultado fue incierto.

Uruguay eliminado. Fiesta.

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12 comentarios to “Copa América 2015 (19)”

  1. bingo bongo Says:

    No se entendió lo de “Fiesta” en el cierre

  2. Yupi Says:

    Me recordó la serie Bobby Fischer contra Petrosian. Ataque vs. Defensa. Otra vez Chile jugó hasta llegar al área y otra vez los uruguayos casi sacan aceite de las piedras. Sánchez (¡qué bien nos vendría!) soltó dos bombazos de chanfle que si entraban terminaban el partido, porque la defensa celeste jugó un partido perfecto. Majestuoso el chico Jiménez de abajo, de arriba y en los cruces. Del otro lado Valdivia excelente en el primer tiempo y muy bueno lo de Vidal en toda la cancha. Alexis jugó demasiado tenso. Si la obligación de ganar pesa sobre Messi no quiero imaginar lo que pesará sobre él. Muy merecido triunfo de Chile.

  3. Diego Says:

    Entiendo que siempre es agradable ver que pierde Uruguay, no sé si tanto como para hacer una fiesta.
    Se puede ser amarrete o creer en la defensa como valor supremo pero es que Uruguay resulta muy aburrido ultimamente, hasta se pueden anticipar los berrinches y cuál de sus jugadores será inevitablemente expulsado.

  4. jose Says:

    me gustó el partido ya que se pudo ver dos estrategias diferentes y ambas con intérpretes de calidad. Creo que a Tabarez hace rato que no se le puede pedir más que esto, deberá el fútbol uruguayo comenzar un proceso donde pueda agregar sorpresa toque y llegada. Clara diferencia de momentos con esta selección chilena que está jugando cada vez mejor y por lo que dicen los periodistas chilenos, con técnicos que han ido sumando lo suyo sin destruir lo que se había alcanzado (incluido Borghi).

  5. ericz Says:

    Siempre veneré el Maracanazo y desde el 81 veo jugar a Uruguay de horrible manera. Siempre con la dignidad de jugar como el culo. Ya no sé que pensar. ¿Y si en el 50 ganaron uno de estos partidos?

  6. Yupi Says:

    Sin embargo no siempre fue así a juzgar por lo que cuentan del Peñarol de Joya, Spencer, Abadie y demás. A propósito, ya leí que Lugano quiere esperar a Jara a la salida, como en el colegio. ¡Quién se queja! Que se deje de embromar la querida Tota y haga lo posible porque en el futuro Uruguay juegue más y luche menos.

    Pta. Si Quintín se hace fan de Los Violadores creo que se viene abajo el estadio. Soy capaz de acompañarlo al recital con una remera de Pil Trafa y hacer un pogo. ¡Un post ya!

  7. La Novia de Troll Says:

    Quintin + Stuka, = Punk not dead!! :D

  8. Yupi Says:

    Ahí vamos!
    http://www.youtube.com/watch?v=BZrYGxDJ8s0

  9. jero Says:

    mmm dos cosas: 1) vidal creo que sí tendría y bastantes minutos en un equipo uruguayo. 2) segunda expulsión exagerada ¿de qué estamos hablando?

  10. Jose Apoj Says:

    Q, acertaste en todo menos en una cosa: que el público uruguayo cree en esta fórmula. En general estamos todos más o menos podridos de este tipo amargado, gris y amarrete;Tabárez es un gran resumen de la cultura uruguaya.

    La fórmula de “aguantar y contragolpear” sólo funciona si está Suárez, un tipo que, como Paolo Guerrero, puede ganarle a tres defensores juntos. Digo: se la tirás larga y se arregla solo(no así Cavani)

    Abrazo!

  11. lalectoraprovisoria Says:

    Me alegro de que los uruguayos no se banquen más a este técnico amarrete y llorón que les hace pasar papelones a sus jugadores en cada torneo. Pero te recuerdo que el Pepe Mujica salió a bancar la teoría de la conspiración contra Uruguay.

    Q

  12. cossi Says:

    Q, de acuerdo con el análisis del partido. Con respecto a la opinión predominante, tal vez José se refiera a la no especializada. Ahí se pueden encontrar gente que discrepa profundamente. Eso sí, creo que mucha gente, mi impresión la gran mayoría, todavía sigue o encandilada con esta selección o aceptándola resignada como el mal menor o, peor, como un destino inexorable.
    Luego de partido escuché muchas opiniones victimizantes y un clima enfermizo y negacionista muy similar al instalado luego de la mordida de Suárez. Se le hecha la culpa al árbitro, se inventan ataques que no existieron, se considera ataque un tiro luego de un rebote y se hace gala de un asqueroso legalismo sesgado. Si es el uruguayo el que transgrede se mira para otro lado y se justifica lo que sea en función de códigos mafiosos (lo que pasa adentro de la cancha queda allí), de la pasión o de la garra. En cambio si es el rival quién transgrede se llenan la boca de falsa indignación y teorías conspiratorias. A lo anterior se suma la infaltable vocación de aguafiestas, la idea de que es mejor arruinar la fiesta ajena que armar la propia. En suma, creo que la gente que no está de acuerdo existe pero es poca y no tiene casi voz pública. El periodismo, salvo algunos pocos, está cada día más nacionalista y resultadista. Su corrupción moral es la imagen especular de la corrupción de la FIFA.

    Pero lo que me dejó más perplejo fue el testimonio de Alexis Sánchez al finalizar el partido. Contó que un jugador uruguayo se le acercó al final para pedirle disculpas por las patadas y la actitud antideportiva en general. Más o menos, de memoria, le dijo según Sánchez algo así: “discúlpame por las patadas pero es lo nuestro, jugamos así, nada personal” Casi se me cae la mandíbula. Al fin alguien que lo reconoce! “Jugamos así”, es decir no es que Uruguay no puede jugar de otra forma, lo suyo, como siempre fue prácticamente evidente, es deliberado. Y no digo que Tabárez sea Bilardo y les diga explícitamente que peguen, pero el estilo de no jugar lleva casi siempre a eso, la frustración en cualquier actividad si no conlleva resignación lleva a la destrucción. En este caso, al final del partido el respeto del jugador uruguayo por el colega pudo más que el negacionismo. Pero en el espacio público uruguayo el simulacro vale más que el respeto por la afición deportiva. Y nadie reconoce nada, ni pide disculpas, nadie es verdaderamente responsable. Menos que menos los periodistas, ninguno de ellos levantó el testimonio de Sánchez, que además lo contó sin enojo y con cierta perplejidad, lo cual lo hace sumamente verosímil.

    Les dejo un artículo de Ignacio Chan, el único periodista uruguayo, que yo sepa, que se animó a disentir.

    http://www.referi.uy/llanto-uruguayo-la-teoria-del-despojo-oculto-el-pobrisimo-futbol-celeste-n656001

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