Copa América 2015 (4)

Argentina (2) – Paraguay (2)

por Quintín

Pocas veces vi un partido tan desconcertante, tan difícil de analizar por lo cambiante de sus circunstancias. A los dos equipos les fue bien con lo que no esperaban y les fue mal con lo que supone que sabían hacer. La consecuencia más importante de lo ocurrido es que se rompió prematuramente un mito en el que creímos los técnicos, los jugadores, los periodistas y los hinchas argentinos (y también buena parte de los extranjeros): que esta selección tenía un potencial tan grande, una diferencia sobre los contrarios tan notoria y los jugadores en un momento tan bueno, que no podía sino ganar todos los partidos con facilidad.

cangrejal.pajarraco.P1000401

Pero Argentina y Paraguay empataron y el resultado estuvo de acuerdo a lo que rindieron. De entrada se vio que Ramón Díaz pensaba lo mismo que todos nosotros: que la Argentina era mucho más y lo único que se podía hacer era cerrarle los espacios y preocuparse poco por el ataque o, en todo caso, esperar hasta el final para intentar algo. Eso hizo Paraguay en los primeros treinta minutos, donde Argentina no jugó bien pero estuvo muy cómodo: dispuso de la pelota y esperó a que sus figuras se asociaran para abrir el marcador a pesar de la cerrada defensa rival. Lo lograron a medias: en ese lapso, mantuvieron la pelota pero no estuvieron precisos en el área.

La verdad es que tanto en el ciclo de Sabella como en lo que va del de Martino, Argentina nunca logró un funcionamiento ofensivo, un juego en el que la pelota circule y sea bien tratada durante muchos minutos, de tal modo que las situaciones de gol sean su conclusión lógica. La ofensiva argentina ha sido en los últimos tiempos más cuestión de inspiración aislada y ataques fulminantes. Y allí es donde la Argentina futbolística se vuelve esquizofrénica: quiere ataque, pero sus éxitos se respaldan en una defensa que no tiene ductilidad técnica y piensa muy poco en la pelota como para asegurar una salida clara que se traduzca en ventaja para los de arriba. Los defensores argentinos cometen demasiadas faltas y no suelen darle destino a sus quites. Ese equipo plagado de habilidosos lo es solo del medio para arriba. Y, a su vez, los defensores requieren ayuda. Por eso la Argentina es más armoniosa y juega más cómoda cuando los volantes se agrupan para defender alrededor de Mascherano, como ocurrió en la segunda parte del mundial. Aunque allí, la capacidad ofensiva merma mucho y toda la responsabilidad recae en Messi.

En cada comienzo de torneo, ronda la idea de si tenemos a Messi, y además a Agüero, Di Maria, Tévez, Higuaín y Banega, es cuestión de que los nombrados hagan la diferencia, sin importar demasiado lo que pase atrás. Se podría decir que eso conduce a un equipo brillante en ataque y flojo en defensa. Pero eso no ocurre: cuando Argentina está desequilibrada, lo está en ambas facetas del juego. Cuando no tiene un orden defensivo cuidado, el equipo termina nervioso, con problemas para definir en ataque y serias desatenciones atrás. Eso es lo que ocurrió en la última media hora.

Como dijimos, en la primera media hora Paraguay se defendió con todo lo que tenía y Argentina jugó tranquilo, con Messi en muy buen nivel, pero sin crear situaciones decisivas. Hasta que, en un grosero error, Samudio (que después se transformaría en uno de los mejores jugadores de su equipo) le regaló la pelota a Agüero, que eludió al arquero y abrió el marcador. Seis minutos más tarde, el árbitro colombiano Roldán inventó el segundo penal inventado de la Copa (dos de dos) y Messi aumentó.

En la segunda media hora del partido, Paraguay se entregó. La contrariedad por el resultado era muy grande y jugaban contra el gran equipo del torneo en una situación de adversidad completa. Ramón Díaz metió un tímido cambio ofensivo en el entretiempo pero la situación era para que Argentina goleara y se divirtiera. Todos lo sabían, en el campo y fuera de él. Pero hay un peso que impide a la Argentina golear y divertirse: sus jugadores se sienten en falta y están tan obsesionados por ganar un torneo que aun cuando las cosas se les presentan tan favorables, piensan en llevarse los tres puntos al final del partido más que en disfrutarlo y extraer de él lo máximo que pueden. O sea, a pesar de los espacios que le ofrecía Paraguay, a pesar de que tampoco lo inquietaba, los ataques argentinos carecían de convicción y contundencia. Eran más bien trámites, jugadas de entrenamiento destinadas a pasar el tiempo. Martino tampoco quiso proteger el equipo atrás, tratar de asegurar el resultado haciendo entrar a Biglia y retrocediendo unos metros. Y la Argentina fue ese híbrido que vimos tantas veces.

De pronto, aunque Paraguay estaba descompensado y ofrecía amplio territorio para el contraataque, Argentina también lo estaba mal parada. Bastó que los paraguayos se pasaran la pelota y progresaran un poco en la ofensiva bajo la inteligente conducción de Ortigoza para que el partido diera un vuelvo dramático. La demostración de que Argentina no cubría los espacios estuvo a cargo de Haedo Valdez, que en un minuto quedó dos veces en situación de patear al arco desde el borde del área. En una salvó Romero, en la otra la clavó en la red y el partido se puso dos a uno.

Allí empezó la tercera media hora, caracterizada por un ida y vuelta insólito en torneos internacionales. Los dos atacaron, los dos tuvieron jugadas de gol, los dos se salvaron de milagro, los dos pelearon el partido de igual a igual. Claro que Argentina iba ganando y Paraguay tenía que empatar. Por eso cuesta tanto entender los cambios que metió Martino faltando 15 minutos, cuando Tévez e Higuaín reemplazaron a Pasotre y Agüero. Agüero había jugado bien, a Pastore lo hubiéramos querido ver más protagonista, pero tampoco desentonó y fue el que más entró en sintonía con Messi.

Pero eran cambios para cuando se pierde o para darle minutos a los suplentes cuando se gana fácil. En ese momento eran tan obviamente inconducentes que me cuesta entender qué quiso hacer el técnico. Nada se solucionó con esos cambios, el partido siguió igual, pero con Paraguay cada vez más entonado, Argentina cada vez más perdida y la sensación del empate estuvo en el aire durante largos minutos. Hasta que llegó en una pelota parada y un perfecto remate de Barrios después de una de las tantas faltas innecesarias de la defensa. La entrada de Biglia por Banega tampoco había consolidado la defensa. En esos últimos minutos, Argentina pudo definir el partido, pero Paraguay se perdió también un par de goles. De hecho, hizo figura a Romero, un arquero al que siempre critiqué, pero hoy no solo atajó muy bien, sino que demostró estar atento para salir y para entregar la pelota.

La sensación final es amarga más allá del resultado. Una vez más, Argentina es víctima simultánea de la ilusión de atacar y de la tentación de defender pero no se decide por ninguna de las dos.

Foto: Flavia de la Fuente

Anuncios

11 comentarios to “Copa América 2015 (4)”

  1. Yupi Says:

    Temido deja vu.
    Ataque: un gol por error grosero del contrario y otro regalado.
    Defensa: de regular a mal.
    Considero un error que haya llevado los mismos jugadores, sin chicos con proyección mundialista. Este quipo tiene poco que ganar y mucho que perder. Tévez jugó como siempre, igual que los demás. La novedad es que a Mascherano le ganaron dos veces seguidas la espalda, lo que hace más inexplicable que no llevara a Kranevitter para foguearlo. No sé. La desesperación por ganar esta copa como premio consuelo no me gusta nada.

  2. Koba Says:

    ¿Pueden ser tan pocos inteligentes los jugadores argentinos? A los 5min ya todos nos dimos cuenta que el árbitro era un impresentable que cobraba TODO (el penal por favor qué invento), entonces no se les ocurrió mejor idea que hacer los foules más boludos de la historia, lo de Roncaglia es inentendible, el foul de Otamendi tocando con su botín la cara de Lucas Barrio es de no creer, Biglia hace otro foul boludo para el centro del empate de Paraguay.
    En fin, muchos nervios en una defensa que nunca mostró algo de seguridad y tranquilidad. Y eso que Garay-Otamendi es una buena dupla, pero el lugar de Mascherano no me convence, los laterales defendieron mal, Banega es el mismo de siempre: una bien, una mal. Mediocampo raro, sin quite ni juego.
    Y arriba claramente está lo mejor, aunque es real lo que dice Q, a veces es un híbrido que cree que el gol vendrá por sí solo.
    Lo quiero a Pastore en el equipo, aunque creo que igual está muy sobrevalorado, nunca veo que termina una jugada, y hoy se equivocó en muchos pases fáciles. Di María está bajo (¿cuando va a enganchar y animarse a pegarle de derecha?), Aguero está bien y Messi muy bien, hay que aprovechar su presente por favor.
    Mal los cambios, espero que Martino se dé cuenta lo que se hizo mal, este equipo de a ratos jugó bien, lo preocupante fue dos cosas: que a veces no juega a nada (no defiende bien ni tampoco define los partidos) y el desconcierto de los últimos 20min.

  3. Gastonazo Says:

    La palabra exacta: híbrido. Argentina es eso. Además, no tiene un patrón de juego definido. En el segundo tiempo no hubo una buena transición entre líneas y al equipo se lo vio partido. Tampoco ayuda tener un técnico carente de estilo y sin demasiados recursos. No se bien que es Martino, ni a que han jugado sus equipos, si es que han jugado a algo.
    Bien Romero. Discreta la defensa ( siempre aparece alguno nuevo que no se quien es). Laguneros, como casi siempre, Pastore, Di Maria y Banegas. Un error ponerlos juntos. Aguero cumplió y Messi jugo bien, pero es el fucking Messi, así que hay que exigirle el triple. Destino incierto. Gastonazo.

  4. Santi Says:

    A Garay nadie le enseñó que hay que marcar al rival en vez de mirar la pelota? Es inexplicable como pierde a Lucas Barrios en la jugada del empate.

  5. Yupi Says:

    Anoche recordé que soy anterior a la Copa América. Antes de 1987 el Sudamericano se jugaba a partido y revancha, duraba como seis meses, y no se le daba mucha importancia al título, tanto que la Argentina con Maradona, Passarella o Kempes salía cuarto o quinto. Más bien era un torneo de preparación para el Mundial, iban chicos mezclados con figuras. Naturalmente Martino sabe esto mejor que nosotros. ¿Por qué cuernos entonces llevó el mismo equipo? Si gana la copa, será lo que debía hacer, y si la pierde le van a caer en malón.

    Mejor no pienso porque me pongo más nervioso que Cossi. Buen partido de Ortigoza ayer. Redondo como un fraile, parado en el medio como si estuviera esperando el colectivo, metió dos pases cruciales.

  6. Johny Malone Says:

    La selección de Martino es un homenaje a Grondona. Pobre pibe.

  7. JC Says:

    El mensaje de los cambios era: “Vamos que lo liquidamos 3 a 1” Simpáticos pero equivocados.

  8. hilario ascasubi Says:

    qué raro que nadie menciona al Barcelona. se suponía que Messi estaba más contento con Martino porque con él la selección iba a jugar más como el Barsa. y pareció hacerlo durante todo el primer tiempo, yendo siempre arriba y con muchos pases prolijos en el mediocampo. cuando tuvo que cambiar el sistema para defender el resultado, medio se quedó sin libreto. el mito del Barsa a esta altura es un salvavidas de plomo para cualquier técnico que dirija a Messi.

    por otro lado, buen planteo de Ramón Díaz, demostrando otra vez que es un gran técnico aunque muchos digan lo contrario y que no depende de la calidad de sus jugadores.

  9. Santi Says:

    “Buen planteo de Ramón Diaz”. Jajajaja, que hijo de puta.

  10. Hernán Says:

    No coincido en todo, Argentina tiene defensores de calidad. El equipo no está armado para ellos, al menos como lo planteó Martino en el primer tiempo. Muy parecido a los tres primeros partidos del Mundial 2014, si me preguntás. Igual, estoy harto que Argentina no pueda ganar nada desde 1993. Antes era el seleccionado con más títulos y ahora se le acercaron varios.

    Quintín, sólo curiosidad: ¿sabías que la única vez que Argentina perdió una semifinal en un torneo fue en la Copa América de 1987? Si sumamos Mundial, Copa América, Juegos Olímpicos y la Copa de las Confederaciones, sólo esa vez. Argentina jugó muchas finales, pero sólo en 1987 perdió en la instancia semifinal que yo sepa. Por supuesto que en algunas Copas América quedó tercera o cuarta, pero era en contextos donde jugaban todos contra todos y los puestos se definían por puntos, sin llaves de eliminación simple. Sólo un dato. Caso único en el mundo.

  11. Santi Says:

    Sí, “un gran técnico Ramón Diaz”. Anda a cagar, forro.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: