Diario intermitente (7)

por Quintín

26 de mayo

Asqueado del fútbol argentino en general y de la propaganda fascista en particular, decidí no verlo más y me pasé al inglés, a cuya temporada le falta un solo partido, la final de la FA Cup que jugarán el sábado Arsenal y Aston Villa. La Premier no es el torneo más poderoso de Europa, y la prueba es que los equipos ingleses ni siquiera llegaron a las semifinales de la Champions: españoles, alemanes e italianos los superan claramente en ese rubro. La jerarquía individual de planteles como el Barcelona, el Real y el Bayern Munich está por arriba de la de cualquier equipo de Inglaterra, donde no juega ninguna figura del último mundial.

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Tampoco es Inglaterra donde mejor se juega: en Alemania los partidos son más abiertos y menos especulativos. Pero ahí casi siempre gana el Bayern Munich, en España es el Madrid o el Barcelona (con sus absurdas goleadas dignas de 1920), mientras que entre los ingleses hay cinco grandes: Chelsea, los dos de Manchester, Arsenal y Liverpool que pelean casi todos los torneos.

En la liga inglesa ni siquiera hay tantos goles como en España o Alemania, las tácticas son más bien defensivas y se especula mucho con el resultado (eso de que todos atacaban todo el tiempo se terminó hace veinte años). Igual, la tradición hace que los partidos sean parejos y es raro ver un equipo que baje los brazos. Por otra parte, las canchas están llenas y el aliento es constante aun para los visitantes, cuyos hinchas están en minoría. Los ingleses quieren a sus jugadores, los miman y solo les exigen esfuerzo. Así es como rudos defensores pueden ganar el premio que los simpatizantes de cada equipo le otorgan al mejor jugador de la temporada.

La otra ventaja de la liga inglesa son las transmisiones. Pero no todas, sino las que pasan en los canales propios de DirecTV. Las que ofrece ESPN, en cambio, son muy mediocres, pero también son muy malos los relatores en castellano de DirecTV que imitan las peores tradiciones argentinas, empezando por la de gritar los goles hasta en un partido como Burnley – Stoke City que nadie puede celebrar en América Latina. En cambio, los locutores británicos son fantásticos: transmiten desde la cancha, conocen las estadísticas, a los jugadores y emocionan sin gritar. El fútbol por televisión no puede ofrecer nada mejor que esas bandas de sonido y las imágenes bien filmadas que las acompañan.

Así que este año vi mucho fútbol inglés, casi todo (y hablo de ver todos los partidos de una fecha) salvo cuando estuve fuera de casa. Debo decir que la experiencia fue positiva, que el Chelsea fue un muy digno campeón y me permitió comprobar que Mourinho (a quien yo tenía en la lista de los Van Gaal, los Dunga, los Benítez, los Capello o los Erickson) es un muy buen técnico, que le extrae el mejor rendimiento a su equipo en defensa y en ataque. El Chelsea jugó un fútbol brillante en la primera rueda y después, cuando el trajín y las lesiones mermaron su rendimiento, ganó los puntos que necesitaba defendiendo con celo la ventaja pero sin perder nunca la línea. Fue mucho más equipo el Chelsea que el City (para no hablar de las ridículas martingalas de Van Gaal en el United o la eterna irregularidad del Arsenal) y eso que tuvo lesiones complicadas y un problema que, de no presentarse, le hubiera permitido ganar el torneo por veinte puntos: la falta de gol de los jugadores brasileños: Oscar, Ramires y sobre todo Willian que, sin embargo, hizo un gran torneo. Acabo de ver la grabación del último partido del Chelsea (tres a uno de local a Sunderland, con dos goles del Rémy y uno de Diego Costa de penal). El Chelsea jugó un segundo tiempo exquisito y Willian fue la figura aunque sigue maldito para el arco. Sin tener el plantel más caro, el Chelsea tiene jugadores sorprendentes en cada puesto. Entre ellos Hazard, que fue sin duda su MVP.

Paréntesis. Pongo esto acá porque no sé dónde engancharlo: ¿sabía el lector que, en la Premier League, los partidos de la segunda rueda siguen un orden distinto al de la primera? Ahora lo saben.

Pero aunque el Chelsea 2015 fue admirable, me hice hincha del Swansea, el único equipo no inglés de la liga (Swansea queda en el sur de Gales). Ocurrió en la primera fecha, cuando le ganó dos a uno al United con goles del coreano Ki y el islandés Sigurdsson, dos jugadores de los que nunca había oído hablar, como tampoco del resto del equipo, con excepción de Wilfired Bony y de Federico Fernández que se incorporó unas fechas más tarde. Pero ese día le vi al Swansea un no sé qué, una prolijidad y un aplomo desusados en un equipo chico, y la intención de hacer lento el juego pero teniendo la pelota y jugándola con prestancia, hasta con cierta suficiencia.

Después, la imagen del Swansea se consolidó con los partidos, que no fueron todos buenos (nos golearon los de arriba un par de veces), pero en general dignos, con un 4-2-3-1 / 4-3-3 inteligente y elegante, con dos dobles victorias frente al Arsenal y el United. A mitad de año Bony, que era la estrella, el ídolo y el goleador, fue transferido al Manchester City que tenía entonces a Agüero y a Dzeko lesionados. Después de esa baja, el Swansea se quedó sin gol, porque el congoleño Gomis, reemplazante natural de Bony, las tiró afuera durante dos tercios del torneo. Pero al final arrancó y el Swansea alcanzó así el octavo puesto y la mayor suma de puntos de su historia. El equipo mostró algunos jugadores muy interesantes. El arquero polaco Fabianski se hace algún gol a veces, pero es de los que me gustan porque simplifica las jugadas, sabe salir y entiende el juego. Hay un gran defensor, el capitán Williams, que terminó armando con Fernández una sólida zaga central. Los marcadores de punta no son de lo más brillante, pero en el medio tiene lo mejor: el coreano, de lo más elegante que tiene el puesto; el islandés, un enganche exquisito; y mi favorito, el pelado Jonjo Shelvey (me acabo de enterar que Jonjo es el nombre y no un seudónimo como pensaba), el jugador alegre de la banda. Veintitrés años, inglés, irregular pero suelto, audaz, con toques de genio y una pegada extraordinaria, que nos trajo algunos goles memorables como el que le hizo al Southampton.

La experiencia de seguir al Swansea fue encantadora, porque por primera vez disfruté de ser hincha de un equipo chico. Es cierto que se pierde más seguido, pero las derrotas duelen menos y cada victoria tiene el sabor de una hazaña. Cuando no toca disputar el descenso, el sufrimiento es mínimo y la alegría permanente. Espero que el Swansea se refuerce un poco para la temporada que viene, siempre dentro de nuestras modestas posibilidades.

Foto: Flavia de la Fuente

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5 comentarios to “Diario intermitente (7)”

  1. Yupi Says:

    Una línea en honor de Wenger. El renovador, el vanguardista que aniquiló una tradición para intentar otro camino. Y además, ganando. Los ingleses siempre habían jugado igual, al pelotazo, al empujón, con una ingenuidad de patio de colegio. Nunca un inglés se había puesto a meditar que el fútbol quizá admitiese la ambigüedad. Hasta que apareció Wenger y el Arsenal empezó a ganarle títulos al Manchester United. Se abrió la aduana y en el reino surgieron italianos, holandeses, franceses, brasileños… Lo que no habían conseguido Ardiles y Villa terminaron consiguiéndolo los muchachos de Wenger en un par de torneos: cambiar el fútbol inglés, que ya no fue el mismo y nunca más lo será.

    Seguí un poco el engendro local, bastante malo salvo algunos partidos de River (pocos), algunas promesas (el chico Cervi de Central) y la alegría del torneo, Juanito Cazares.

    Sobre Mourinho arriesgo: si le dan a Wanchope Abila, el 9 de Huracán, en un año lo hace goleador de la Premier.

  2. Johny Malone Says:

    Con la alegría por lo que está pasando en la FIFA en estas horas, creo que en octubre la voto a Loretta Lynch. ¡Que a Chuck Blazer lo nombre jefe de la SIDE!

  3. Yupi Says:

    Estamos como en la Segunda Guerra, todo depende de la llegada de los malditos yanquis. Un presentimiento: latinoamericanos y europeos se excusarán de intervenir alegando que es jurisdicción estadounidense. Creo que me limitaré a seguir al poeta Stephen Curry, que juega las finales de la NBA como si se tratara de un número de los Globetrotters.

  4. Javier McDrifter Says:

    La Premier es la liga más interesante por lo que decis, el resto de las ligas grandes de Europa ya sabes quien va a ganar (Barsa/Madrid, Bayern, PSG, Juve…) y la diferencia entre los equipos es demasiada. En Inglaterra en cambio se puede dar perfectamente que un Everton o un Southampton le haga partido sin problemas al City o al Chelsea

    Yo te comento que seguia bastante al Fulham, no sé, es un barrio cheto pero hermoso de Londres y el equipo tiene mucha historia. Ahora se sufre desde segunda, y tiene al unico arabe (un egipcio) que no pone un mango jajajajaja

    Saludos

  5. Johny Malone Says:

    Me parece que el próximo topo va a ser Blatter.

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