Diario intermitente (5)

por Quintín

21 de mayo

Ayer le dije a Flavia veamos Mad Men. Me contestó qué es eso. Le dije que es una serie de la que la gente habla. Me contestó qué es eso de que la gente habla, parecés Vera que habla en la jerga del Nacional Buenos Aires. Flavia no estaba en su mejor día, pero la convencí de que viéramos Mad Men. Así que nos metimos en la cama y pusimos la tele. Pero estamos en San Clemente y Netflix es como este diario, intermitente. Funciona diez minutos y se corta. Después hay que esperar media hora y funciona otros diez minutos.

Caniche

Así fue como pusimos el capítulo 1 de la temporada 1 y me enteré de quién era Don Draper, cuyo nombre me pasa todo el tiempo por delante en Twitter. Como soy de otra era, no tenga el reflejo de googlear cada cosa que no entiendo. En realidad, lo que me molesta es justamente la falta de misterio que tienen las cosas. Está bueno vivir meses preguntándose quién será ese Don Draper. Ahora sí googleo y encuentro que hay una entrada para Don Draper en la Wikipedia, que dice cuando nació (1926), que es un ejecutivo publicitario en los sesenta y que lo interpreta el actor John Hamm. No sé para qué me sirven esos datos.

Si sé que en la primera escena, Don Draper está en un restaurante pensando la campaña de Lucky Strike, como para que el espectador se de cuenta de lo bien que estamos ahora sin cigarrillo pero lo interesantes que son las viejas películas con cigarrillos. Doble moral. Más doble moral en seguida: Draper le pregunta al mozo negro qué cigarrillos fuma; antes de que el mozo le conteste, viene el jefe blanco del mozo negro (si escribo su jefe no se sabe el jefe de quién) y le pregunta a Draper si el mozo lo está molestando con su charla. Después, Draper se pone a conversar con el mozo sobre marcas de cigarrillos. Se subraya la discriminación al negro (ni siquiera esperaron a que hable para que el jefe lo reprenda) y después se lo usa para que Draper tenga una charla con alguien que aporte información para lo que viene.

Tercer caso de doble moral un par de escenas más tarde. En la agencia, en tres minutos vemos cómo las mujeres son discriminadas y cómo se supone que lo mejor que le puede pasar a una chica en la empresa es conseguirse un marido rico. Pero también las mujeres piensan así, lo que discrimina a las mujeres pero proporciona material para capítulos posteriores.

Cuando Netflix se cortó por tercera vez, estaban repitiendo con los judíos el mecanismo de señalar la discriminación y utilizarla (todavía no apareció ningún gay, pero no tardará). Esta porquería es un tratado de corrección política, pero supongo que las tramas y subtramas serán atractivas y a los personajes les agregarán cada episodio una arista nueva de personalidad, etcétera. Daney usaba ese etcétera para cerrar las notas. Googleen Daney.

Foto: Flavia de la Fuente

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14 comentarios to “Diario intermitente (5)”

  1. boudu Says:

    Es gracioso porque despues aparece el gay efectivamente.
    Igual Mad Men tiene una sola moral que es la de Don Draper. O sea la del capitalismo.

  2. Yupi Says:

    Nooo. Eras el último bastión, la barba primordial de la que se colgaba el espectador en el mundo confuso que nos toca. ¡En cama viendo una serie! ¿Quién tendrá la culpa de esta epidemia? ¿Cammarota? ¿Woody Allen? Es la apoteosis del guionista, su triunfo por todo lo alto, como dicen los españoles con su habitual elegancia. En fin, hagan lo que quieran. Me quedo con esta partenaire de las de antes, que por lo menos se alimentaba con comida y estaba para lo que dijo Cejas.
    http://www.youtube.com/watch?v=eGl6OlSczdU

  3. boudu Says:

    Y el capitalismo no es políticamente correcto.

  4. La Novia de Troll Says:

    “La moral del capitalismo” (falta “el fin de una era” eh!)??!!
    Ni que estuviéramos hablando de Jess Franco hombre!! :D

    Suscribo la crítica yupiana: ha caido y, peor aún, arrastra a Flavia en la ignominia!! Le pasa a los mejores. A mí, que no soy de esos, también: porque es tema de conversación, por probar cosas nuevas con la pareja, en fin…

    Como dice, despareja y viciada, guiños qualite hitch sirk high brow lit, el fin de una éra, “etcétera”… se deja (si la pazencia es grande) hasta mediados de la 4 temporada -(highlight zone. s04e07 ): después es puro sufrir!! :D

    El asunto es tan imbécil que mi chica me abandonó mediando el asunto (lo mismo -y más pronto- le sucederá) Todavía no puedo ni acercarme al pedo triste del “Gran Finale”
    Algún día, algún día …

  5. boudu Says:

    Novia de Troll

    Es tan grandilocuente como decir “tratado de corrección política”

  6. Montañés Says:

    Las teleseries parecen condenadas por su propio formato a la rutina, la repetición y la irregularidad. Incluso a la improvisación, pero no a la artística sino a la determinada por las circunstancias azarosas de su derrotero y por el mercado (su éxito o su fracaso, su audiencia). Amontonamiento de sicología y situaciones, los juegos de variaciones sobre sí mismas caen directo al agotamiento, en todos los sentidos. Eso ocurre con sus fórmulas trilladas, su dramatismo de telenovela, sus historias cruzadas de erotismo, sus calculadas dosis de controversia, violencia, truculencia, etc. No hay mucha sorpresa en ellas —y cuando la hay es falsa o inconducente, como en Lost—, no hay autoría determinante, no hay superación fuera del dinero puesto en sus rubros técnicos. Parece verse siempre lo mismo, suspenso estimulante hay poco y la decepción es la regla.

  7. Montañés Says:

    ¿Por qué las ve uno, entonces? Será por intriga, por inercia, por cansancio. “Porque son breves”. Por omnipresencia, también. Por la maldita TV. Por las recomendaciones aturdidoras y porque todos hablan de ellas. Solo por vicio. Algunas pueden seguirse apenas como telenovelas (Six Feet Under, Mad Men, incluso True Detective), otras por el personaje (House), otras por su discreta trama naturalista callejera-policial (The Wire), otras por su tema histórico y calidad de producción (The Tudors), otras por su intensidad y humor negro (The Sopranos). Siempre puede aparecer algún capítulo delirante/inesperado (por ejemplo aquel en donde Leonardo conoce a Drácula, en Da Vinci’s Demons). Y después hay un montón intragable por su extrema torpeza narrativa, o por su truculencia estúpida y chocante (The Following, American Horror Story). O por su aburrimiento/nadería total (Hannibal, Game of Thrones).

    Por eso la impresión general, en mi intrascendente opinión, es que son una pérdida de tiempo frente a los libros y al cine. Como puede verse ya perdí suficiente del mío y por eso decidí dejar de verlas (mentira, siempre termino clavándome con algún capítulo de algo, maldita sea).

  8. boudu Says:

    Coincido con Montañes, tanto en los defectos que señala como en los elogios que se le escapan, muy a su pesar.

    En general es lógico que cuanto mas larga una serie peor se vuelve, ya que es mas probable que caiga en un bajón. Además, el éxito hace que muchas veces se apueste a lo seguro para no perder audiencia (algo que está pasando ahora mismo con Game of Thrones).

    Por eso en general mis series favoritas son cortas: Freaks and Geeks, Twin Peaks, Veronica Mars, Firefly. Igualmente tengo varias que no ví.

  9. Yupi Says:

    El otro día un director de cine me hablaba de escritores en negro y cité a Marlowe, el poeta inglés. Inmediatamente preguntó: “¿Marlo? ¿El de The Wire?”. Me asombró que el nombre no lo llevara a Chandler sino a la tele. Aquí y ahora. En fin, creo que el aquí y ahora, como el sexo, tiene un solo lugar habitable: la cama. De lo que se deduce que Quintín acertó.

    Otra objeción que podría hacerse: una obra cinematográfica o literaria que tenga una unidad muy marcada o responda a una visión interior muy fuerte es de algún modo como una serie. Es verdad, pero en ese caso la serialidad está salvada por el genio, Hitchcock en cine o Kafka en literatura.

    Todo esto viene de la maldita costumbre de pensar. Habría que dejar de pensar, para siempre. Por eso se inventó el rock and roll. Y por eso me gusta. Feliz viernes.
    http://www.youtube.com/watch?v=l0whZ5J9hlM

  10. Christian Rodriguez Says:

    Lo mejor, la foto en Tolón, a una cuadra de casa. Bastión del barrio, antes le habían puesto un kiosco horrible en la esquina, ahora lo sacaron y esa parte volvió a ser de Tolón, y pusieron un insólito espacio para fumar, como si fuera una vidriera de fumadores. Muy Mad men.

  11. Montañés Says:

    Otro factor a considerar, en este vicio menor e inconducente de ver series, es cuando tenés un par de amigos que de vez en cuando te visita con un terabyte de temporadas completas en HD, con subtítulos y todo (tapitas incluso). La tentación boba es grande.

    (Pero debo decir que no hay placer mayor que la vieja práctica de ver dos películas al hilo viernes/sábados por la noche. Nada le gana al cine nocturno y su mágico ocio contemplativo reflexivo.)

    Finalmente, el principal problema de las series, acaso insoluble, es su falta de autores. Otras formas populares de entretenimiento, como el pulp o la historieta, también bastardas en alguna medida, quedan redimidas artísticamente por la posibilidad de encontrar autores interesantes, extraños, geniales. En las teleseries, en cambio, esto no parece posible (excluyamos las miniseries).

  12. boudu Says:

    No se si Judd Appatow,David Lynch, Rob Thomas y Joss Whedon (los responsables detrás de las series que nombre) no pueden ser considerados autores.

    Yo diría que sí.

    Un párrafo aparte para las sitcom comedias (Seinfeld, Parks and Recreation,…). Son otra cosa.

  13. guillermo Says:

    El problema de las series es que son ‘narrativa’, pero la narrativa, en la forma que sea, tiene que tener principio, medio, y fin, siguiendo la evolucion de la historia que narra. Una serie no puede tener eso; con suerte prende y dura tres, cuatro o seis ciclos, con lo que siempre son a final abierto (salvo cuando cae el rating, y las cierran en lo que estén). Por eso tienen que recargar la anecdota, o matar personajes y traer otros. El resultado es que se las mira como a uno de esos films de Warhol que ponia la camara fija y la dejaba filmando lo mismo por horas, sin ningún compromiso emocional con lo que pasa.

  14. ericz Says:

    Las series se ven para salvar noviazgos y matrimonios, o tristemente para alargar su agonía.

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